24 marzo, 2010
DÍA A DÍA
He conducido el coche hasta casa. Venía del centro de la ciudad. Di un paseo aburrido, miré la cara de las personas y me aburrían inmensamente. Tomé un café en un viejo café y me aburrí leyendo los problemas diarios de un mundo conflictivo. Cuando cansé volví al garaje, pague mi peaje y me volví por las calles y avenidas de siempre. Nada nuevo bajo el sol pero todo va cambiando imperceptiblemente. Los semáforos siempre tan mecánicos. Llegué al garaje de casa y cené un huevo frito y me metí en la cama.
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