31 julio, 2017

EL PAN NUESTRO DE CADA DÍA

Pan. Panacea. Hay que ir a por el pan. El pan bregado para quienes padecían de úlcera de estómago. Antonio y María vendían pan bregado en su comercio de Sama, pero Antonio padecía de una enfermedad pulmonar. Viviendo en Madrid fuimos a ver a Antonio a Cercedilla, donde había un hospital de enfermos del pulmón. En plena sierra de Navacerrada. Hace mucho tiempo. Los dos han muerto hace mucho tiempo. Pasé por donde estaba su comercio y no quedaba ni rastro de él. Así es la vida. Pan como cuerpo de Cristo. Literalidad: pan es cuerpo de Cristo. Simbolismo: pan como
símbolo del cuerpo de Cristo. En la primera el pan ES el Cuerpo de Cristo. En la segunda el pan NO es el cuerpo de Cristo, pues el cuerpo de Cristo ha de estar en otra parte. Creo que hubiese sido feliz de panadero. El olor del pan es olor a nobleza, a verdad, a realidad pura y dura. El pan que cuece en el horno. Al fuego que no lo chamusca. Que lo cuece, lo hornea, le da una transformación divina. Un fuego noble y purificador que nos da vida a través del pan. ¡Qué rico está este pan! Cruje el pan. Nos crujen a impuestos. El Estado nos cruje a impuestos. Cruje el pan y nos crujen con los impuestos. Son dos formas de crujir muy diferentes. En una crujimos, en la otra nos crujen. En la primera somos activos, en la segunda somos pasivos. El cuerpo de Cristo crujía. Crujían sus huesos. Todo debe de crujir en una cruz. Crujiendo pasivamente bajo la férula romana. Los legionarios tenían su ración de pan que les permitía crujir a los enemigos: a pueblos enteros que crujían bajo su fuerza. No hay mayor placer que comer un trozo de pan recién hecho cuando el hambre apremia. Pan con queso. Pan con jamón. Pan y vino. Qué diremos del vino. Había una película de título Marcelino Pan y Vino. Trataba también del cuerpo de Cristo. Ganarás el pan con el sudor de tú frente. Ganarás tú pan a costa del vecino de enfrente. Las mujeres públicas ganan su pan con su cuerpo al servicio del público. El pan y el cuerpo. Cuerpo de pan. Mi cuerpo se ha formado con mucho pan. Pan público. El público pide pan. Si no tienen pan que coman hojaldre. María Antonieta. El público. El pueblo. El corpus social. Corpus Christi. La corporalidad. Mi cuerpo ocupa un espacio. Mi alma es invisible. Mi alma se corporaliza cuando como pan recién cocido, pan recién hecho. Mi cuerpo se espiritualiza cuando huelo el pan recién sacado del horno. Padre nuestro que estás en el cielo...danos el pan nuestro de cada día. Amén. 

09 julio, 2017

EL FUNDAMENTALISTA MAS FUNDAMENTALISTA POSIBLE

El fundamentalista leía la Biblia literalmente. Toda palabra equivalía a un sentido único y transparente. Todas las historias y relatos eran auténticos y verdaderos. Los 7 días eran 7 días. Josué había parado al sol. Moisés habia separado las aguas del Mar Rojo. El escenario del Edén era real y todo lo que allí había sucedido había sido real. Y Yahveh se aparecía de verdad al pueblo de Israel. Y Jesucristo había resucitado a Lázaro literalmente. Y Jesucristo había resucitado al pie de la letra y en tiempo y espacio real. Nada de simbolismos ni desplazamientos a la carta. La Biblia describía acontecimientos reales e históricos. Y la fe era eso: creer en la Verdad Absoluta de la Biblia. Todo lo demás era el orgullo humano interfiriéndose en la Revelación Divina, o simplemente una falsificación satánica.
 La literalidad del texto le daba una seguridad total. Como las demostraciones matemáticas que parten de axiomas así se fiaba él de la Revelación  Y así vivía feliz, capaz de aguantar toda contrariedad y sufrimiento. Su relación con otros hermanos fundamentalistas era de fanático amor eterno, no importaba el carácter que tuvieran o las diferencias en modo de vida. Además nuestro fundamentalista había renegociado el significado del concepto fanático. Ahora para él era un concepto preñado de positividad: habia que ser un fanático de Dios. Eso era bueno. Implicaba el más puro amor incondicional.
Pero hete aquí que había otro fundamentalista más fundamentalista que él y le dijo a nuestro fundamentalista: "Hermano, para ser el más puro en la fe has de ser verdadero literalista de las Sagradas Escrituras y tú aún no lo eres."
"¿Cómo", respondió asombrado nuestro buen fundamentalista.
"La pura literalidad es la pura letra escrita o hablada en su absoluta materialidad, en su pura estructura, en su puro silencio, en su pura forma. Todo significado que añade o complementa esa Absoluta Estructura no es más que cháchara y ruido. Lo siento hermano."
Entonces nuestro fundamentalista quedó triste y angustiado. Su fe comenzaba a temblar. Buscaría ese fundamentalismo de los fundamentalismos y entonces sería realmente feliz.