09 julio, 2017

EL FUNDAMENTALISTA MAS FUNDAMENTALISTA POSIBLE

El fundamentalista leía la Biblia literalmente. Toda palabra equivalía a un sentido único y transparente. Todas las historias y relatos eran auténticos y verdaderos. Los 7 días eran 7 días. Josué había parado al sol. Moisés habia separado las aguas del Mar Rojo. El escenario del Edén era real y todo lo que allí había sucedido había sido real. Y Yahveh se aparecía de verdad al pueblo de Israel. Y Jesucristo había resucitado a Lázaro literalmente. Y Jesucristo había resucitado al pie de la letra y en tiempo y espacio real. Nada de simbolismos ni desplazamientos a la carta. La Biblia describía acontecimientos reales e históricos. Y la fe era eso: creer en la Verdad Absoluta de la Biblia. Todo lo demás era el orgullo humano interfiriéndose en la Revelación Divina, o simplemente una falsificación satánica.
 La literalidad del texto le daba una seguridad total. Como las demostraciones matemáticas que parten de axiomas así se fiaba él de la Revelación  Y así vivía feliz, capaz de aguantar toda contrariedad y sufrimiento. Su relación con otros hermanos fundamentalistas era de fanático amor eterno, no importaba el carácter que tuvieran o las diferencias en modo de vida. Además nuestro fundamentalista había renegociado el significado del concepto fanático. Ahora para él era un concepto preñado de positividad: habia que ser un fanático de Dios. Eso era bueno. Implicaba el más puro amor incondicional.
Pero hete aquí que había otro fundamentalista más fundamentalista que él y le dijo a nuestro fundamentalista: "Hermano, para ser el más puro en la fe has de ser verdadero literalista de las Sagradas Escrituras y tú aún no lo eres."
"¿Cómo", respondió asombrado nuestro buen fundamentalista.
"La pura literalidad es la pura letra escrita o hablada en su absoluta materialidad, en su pura estructura, en su puro silencio, en su pura forma. Todo significado que añade o complementa esa Absoluta Estructura no es más que cháchara y ruido. Lo siento hermano."
Entonces nuestro fundamentalista quedó triste y angustiado. Su fe comenzaba a temblar. Buscaría ese fundamentalismo de los fundamentalismos y entonces sería realmente feliz.