La política queda desvinculada de la moral natural y la religión (Maquiavelo). La política pasa a ser una actividad independiente con el único objeto de preservar el poder de la manera más eficaz y con el máximo apoyo. La política se convierte en una ingeniería que busca la mayor efectividad en su
máquina distributiva de poder. La moral para la política será a partir de ahora una moral de conveniencia, de interés propio de partido, de ideología, de representaciones concretas de la realidad.
La religión queda entonces también desvinculada de la política (Locke, Hume, Kant) y pasa a ser una actividad propiamente de lo sagrado, o de la vinculación del mundo sagrado/supernatural con el mundo real/material/natural/social/histórico. O también trata la religión de centrarse exclusivamente en ese territorio de la fe y la revelación que implican un sentido, un significado moral de la existencia en función de otro mundo superior/reino/cielo/nirvana/satori/paraíso. Las iglesias quedan independizadas del poder político y forman parte de la sociedad civil.
El sexo no sólo se desvincula de una moral religiosa/política a la cual estaba supeditado de forma inmanente y bajo parámetros metafísicos de naturaleza y/o mandamientos de Dios, para quedar independizado de su función biológica reproductora y pasar a ser una energía/libido que ha de disfrutarse para mayor placer y satisfacción de las personas. Los discursos políticos tratan de ahondar más esta separación facilitando la ruptura de los vínculos tradicionales basados en el matrimonio religioso; la disolución de la categoría de género sexual como determinante del uso de la sexualidad. Para ello se codifica a efectos jurídicos y legales toda relación sexual en base al grado de convivencia y sus efectos en cuanto a propiedad, subsidios, etc. El uso y disfrute del sexo queda dentro del marco de opciones libres de cada ciudadano y fuera de la moral tradicional religiosa o de costumbre.
La subjetividad y sus categorías de conciencia, de yo, de alma, de interioridad singular y propia, de libre albedrío/responsabilidad/soberanía, queda desvinculada de sus representaciones metafísicas, naturales, religiosas, filosóficas; para quedar supeditada al concepto vinculante de ciudadanía en referencia al Estado y las leyes del Estado. Fuera de ese marco político/social de ciudadanía la
subjetividad puede manifestarse de la forma que quiera, creer lo que quiera, pensar como quiera, vivir como quiera, etc.
Todas estas desvinculaciones, liberaciones, desterritorializaciones, etc, no se producen dentro de un mundo vacío de codificaciones o limitaciones, sino que todo en última estancia ha de depender de la vigilancia/control/regulación del Estado. Al ser el Estado una maquinaria política al servicio del poder vigente, el control estatal con fines ideológicos/partidistas por un lado; y, las libertades ciudadanas de los individuos por el otro, se moverán siempre en una dialéctica de conflicto de intereses.
Mostrando entradas con la etiqueta moral. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta moral. Mostrar todas las entradas
21 julio, 2016
CADA UNO EN SU CASA, PERO EL ESTADO EN LA DE TODOS
Labels:
ciudadanía,
desterritorialización,
desvinculación,
Estado,
ética,
filosofía,
ideología,
liberación,
moral,
política,
religión,
representaciones,
sexo,
subjetividad,
trascendencia
23 mayo, 2016
LA EXTRAÑA ÉTICA DE REMPLANO IZNARDELOP
REMPLANO IZNARDELOP DEJA UNA HORRIPILANTE REFLEXIÓN SOBRE LA MORAL ENCIMA DE SU MESITA DE NOCHE ANTES DE PARTIR PARA LA AMAZONIA.
Vaciar de moral. Vaciar la conciencia de moral. La gente está sedienta de hacer juicios morales. Reproches morales. Pero las cargas morales nos siguen afectando a niveles más profundos, incluso en la percepción. No es lo mismo mirar al mundo con ojos inocentes que con los ojos cargados de moralidad: de reproche y juicio moral. La moralidad nos corroe y nos pasamos la vida haciendo
críticas sobre los demás, sobre uno mismo: creemos que hay un orden superior y que nosotros somos los jueces de tal orden y de tal moral sustentada en dicho orden. Pero ¿qué es la moral? Exploremos. La moral va ligada al sentido o la intencionalidad con que enfocamos nuestra vida y generalmente ese sentido nos viene dado de maneras directas o indirectas: a través de la educación, de la religión, de las ideologías o trozos de ideología que vamos absorbiendo de un lado y otro. De alguna manera vamos estructurando una representación consciente de lo bueno y lo malo en función de parámetros que consideramos superiores o soberanos a otros valores u opciones. Pero ¿no hay una moral natural con la cual nacemos? ¿No hay un condicionamiento genético que ya nos predispone a ciertas tendencias o conducta?
Cuando nacemos ya nacemos dentro de una estructura/lugar familiar con valores definidos o asumidos. El niño ya es objeto de atención, de significado, de manipulación y, poco a poco, esa su "naturaleza" peculiar en estado inconsciente de inocencia se va estructurando de acuerdo a valores, a normas, a la percepción de lo que está bien y está mal. Otra cosa es que luego se rebele contra ellas o busque otras alternativas. Podríamos hablar de inocencia (inconsciencia). Hasta podríamos hablar de un alma del niño única y singular en él/ella. Pero, cómo se ha de marcar significado a esa singularidad corresponde a un significado social/externo: el sentido particular se encarna en el significado social. Y ese significado al recurrir a un orden superior, normal, de sentido común--comúnmente aceptado--pasamos ya al sentido moral y con ello a la moralidad, al inevitable juicio moral.
Pero el juicio moral no desaparece ante posturas radicales o subversivas de la moral; tampoco el nihilismo se escapa al ejercicio del juicio moral que condena, ya que la condena a cualquier absoluto implica ya un reproche moral radical a ese mundo que nos "impone" sus prejuicios soberanos. Los
radicalismos revolucionarios llevan una fuerte carga moral de indignación y resentimiento que habrá de imponerse a la sociedad una vez esta se someta al nuevo poder. Una conducta anarquista conlleva una "moral contramoral" que se opone a la moral que critica, etc.
¿Hay manera de vaciarse de moral y situarse en un espacio ético más allá de toda moral? ¿Hay manera de recuperar un punto de vista vacío de moral? ¿Hay manera de quedar fuera del juicio/reproche moral tanto hacia otros como hacia nosotros mismos? Si la moral nos viene dada de forma externa y actúa como elemento de orden social, personal y de sentido y significado; ¿Qué hay más allá de la moral? ¿Qué podría surgir en una conciencia que rechaza cualquier tipo de moral o contramoral en su relación con la naturaleza, con la realidad, con las personas? Es decir: alguien que deja de juzgar a los demás y a la misma percepción de las cosas bajo una carga o investidura de moral que siempre parte de una verdad, de un prejuicio y de una soberanía. ¿Qué mundo hay detrás de la moral? ¿Pura animalidad? ¿Pura inocencia/inconsciencia? ¿Una nueva sensibilidad? ¿Podemos vislumbrar esa posibilidad aunque sólo sea en pequeños resplandores?
Vaciar de moral. Vaciar la conciencia de moral. La gente está sedienta de hacer juicios morales. Reproches morales. Pero las cargas morales nos siguen afectando a niveles más profundos, incluso en la percepción. No es lo mismo mirar al mundo con ojos inocentes que con los ojos cargados de moralidad: de reproche y juicio moral. La moralidad nos corroe y nos pasamos la vida haciendo
críticas sobre los demás, sobre uno mismo: creemos que hay un orden superior y que nosotros somos los jueces de tal orden y de tal moral sustentada en dicho orden. Pero ¿qué es la moral? Exploremos. La moral va ligada al sentido o la intencionalidad con que enfocamos nuestra vida y generalmente ese sentido nos viene dado de maneras directas o indirectas: a través de la educación, de la religión, de las ideologías o trozos de ideología que vamos absorbiendo de un lado y otro. De alguna manera vamos estructurando una representación consciente de lo bueno y lo malo en función de parámetros que consideramos superiores o soberanos a otros valores u opciones. Pero ¿no hay una moral natural con la cual nacemos? ¿No hay un condicionamiento genético que ya nos predispone a ciertas tendencias o conducta?
Cuando nacemos ya nacemos dentro de una estructura/lugar familiar con valores definidos o asumidos. El niño ya es objeto de atención, de significado, de manipulación y, poco a poco, esa su "naturaleza" peculiar en estado inconsciente de inocencia se va estructurando de acuerdo a valores, a normas, a la percepción de lo que está bien y está mal. Otra cosa es que luego se rebele contra ellas o busque otras alternativas. Podríamos hablar de inocencia (inconsciencia). Hasta podríamos hablar de un alma del niño única y singular en él/ella. Pero, cómo se ha de marcar significado a esa singularidad corresponde a un significado social/externo: el sentido particular se encarna en el significado social. Y ese significado al recurrir a un orden superior, normal, de sentido común--comúnmente aceptado--pasamos ya al sentido moral y con ello a la moralidad, al inevitable juicio moral.
Pero el juicio moral no desaparece ante posturas radicales o subversivas de la moral; tampoco el nihilismo se escapa al ejercicio del juicio moral que condena, ya que la condena a cualquier absoluto implica ya un reproche moral radical a ese mundo que nos "impone" sus prejuicios soberanos. Los
radicalismos revolucionarios llevan una fuerte carga moral de indignación y resentimiento que habrá de imponerse a la sociedad una vez esta se someta al nuevo poder. Una conducta anarquista conlleva una "moral contramoral" que se opone a la moral que critica, etc.
¿Hay manera de vaciarse de moral y situarse en un espacio ético más allá de toda moral? ¿Hay manera de recuperar un punto de vista vacío de moral? ¿Hay manera de quedar fuera del juicio/reproche moral tanto hacia otros como hacia nosotros mismos? Si la moral nos viene dada de forma externa y actúa como elemento de orden social, personal y de sentido y significado; ¿Qué hay más allá de la moral? ¿Qué podría surgir en una conciencia que rechaza cualquier tipo de moral o contramoral en su relación con la naturaleza, con la realidad, con las personas? Es decir: alguien que deja de juzgar a los demás y a la misma percepción de las cosas bajo una carga o investidura de moral que siempre parte de una verdad, de un prejuicio y de una soberanía. ¿Qué mundo hay detrás de la moral? ¿Pura animalidad? ¿Pura inocencia/inconsciencia? ¿Una nueva sensibilidad? ¿Podemos vislumbrar esa posibilidad aunque sólo sea en pequeños resplandores?
Labels:
absurdo,
ética,
Existencialismo,
gnosticismo,
mistica,
moral,
política,
religión
21 abril, 2016
MIRA TÚ QUE ESTE MULTIVERSO ES COMPLICADO DE NARICES
Una idea podría ser vista desde infinitas perspectivas y, ella misma, sería producto de una perspectiva. Sería éste un mundo infinitamente resbaladizo donde cualquier parámetro sería siempre-ya provisional y uno podría acabar en un infinito desplazamiento y rebelión contra el orden
establecido; por ser eso: un orden establecido por quienes te lo pueden establecer por la fuerza. Vía la persuasión o vía la violencia pura y dura o la combinación de las dos de un modo civilizado y democrático.
La fuerza de la gravedad podría ser una fuerza neutral y constante en el universo, mientras fuere el "universo" de la ciencia; pero dejaría de ser tal cosa si nos diéramos cuenta de que no puede haber "uni-verso" como conjunto, ni unidad, por no haber un punto fijo trascendental desde donde poder contemplar tal universo. La fuerza de la gravedad es una fuerza provisional que podría transmutarse en el efecto o el fenómeno de nuevos factores a medida que vamos abriendo la conciencia a nuevas explicaciones. Un "universo" abierto: un multiverso. Mientras, la fuerza de la gravedad puede, al mismo tiempo, ser interpretada/interpelada/interrogada de mil maneras: una fuerza inmanente a unas metas u objetivos dentro de cualquier metafísica religiosa o filosófica o ideológica o mística. O simplemente eso: la fuerza de la gravedad que explica la física hasta el momento dentro de un mundo natural que nos viene dado.
¿Qué ética se puede producir en un multiverso infinitamente resbaladizo? ¿Qué moral es la adecuada cuando todo es provisional y relativo a la conveniencia del momento? ¿Una ética de paso/siempre provisional con sus morales complementarias o de repuesto por si alguna falla tener otra a mano como decía Groucho Marx? ¿Dónde se sitúa un ego que ahora, más que nunca, sí que no está seguro de nada, salvo de lo que más le convenga en el momento? Esa es la conciencia del tiempo histórico que nos toca vivir. Nos apegamos a los derechos humanos con fanatismo y beatería, pero sabiendo ya de antemano que tales derechos corresponden a una ética aristotélica-cristiana-humanista ya desplazada y que sólo es cuestión de que su legitimidad quede cuestionada por nuevas éticas ambiguas/
fantásticas/experimentales a la Peter Singer u otros que ya nos hablan de una ética cósmica años luz del individualismo burgués, etc. Una ética sin individuos, sin almas. Quizás estemos ya sobrando/estorbando ante las exigencias más racionales de una bioética cosmo-comunitaria. Todo va a mucha más velocidad de lo que creíamos. Paul Virilio nos habla de esto.
¿En qué realidad vivimos? Pregunta escolástica: ¿Unívoca dentro de una absoluta inmanencia? ¿Equívoca, en relación a una realidad trascendental que sólo nos muestra sus apariencias/sombras? ¿O análoga en relación a un Dios trascendental que comparte con la humanidad relaciones de semejanza? Nuestra era intenta eliminar las dos últimas preguntas, pero vivir la primera nos sitúa en la más inquietante de las incógnitas.
establecido; por ser eso: un orden establecido por quienes te lo pueden establecer por la fuerza. Vía la persuasión o vía la violencia pura y dura o la combinación de las dos de un modo civilizado y democrático.
La fuerza de la gravedad podría ser una fuerza neutral y constante en el universo, mientras fuere el "universo" de la ciencia; pero dejaría de ser tal cosa si nos diéramos cuenta de que no puede haber "uni-verso" como conjunto, ni unidad, por no haber un punto fijo trascendental desde donde poder contemplar tal universo. La fuerza de la gravedad es una fuerza provisional que podría transmutarse en el efecto o el fenómeno de nuevos factores a medida que vamos abriendo la conciencia a nuevas explicaciones. Un "universo" abierto: un multiverso. Mientras, la fuerza de la gravedad puede, al mismo tiempo, ser interpretada/interpelada/interrogada de mil maneras: una fuerza inmanente a unas metas u objetivos dentro de cualquier metafísica religiosa o filosófica o ideológica o mística. O simplemente eso: la fuerza de la gravedad que explica la física hasta el momento dentro de un mundo natural que nos viene dado.
¿Qué ética se puede producir en un multiverso infinitamente resbaladizo? ¿Qué moral es la adecuada cuando todo es provisional y relativo a la conveniencia del momento? ¿Una ética de paso/siempre provisional con sus morales complementarias o de repuesto por si alguna falla tener otra a mano como decía Groucho Marx? ¿Dónde se sitúa un ego que ahora, más que nunca, sí que no está seguro de nada, salvo de lo que más le convenga en el momento? Esa es la conciencia del tiempo histórico que nos toca vivir. Nos apegamos a los derechos humanos con fanatismo y beatería, pero sabiendo ya de antemano que tales derechos corresponden a una ética aristotélica-cristiana-humanista ya desplazada y que sólo es cuestión de que su legitimidad quede cuestionada por nuevas éticas ambiguas/
fantásticas/experimentales a la Peter Singer u otros que ya nos hablan de una ética cósmica años luz del individualismo burgués, etc. Una ética sin individuos, sin almas. Quizás estemos ya sobrando/estorbando ante las exigencias más racionales de una bioética cosmo-comunitaria. Todo va a mucha más velocidad de lo que creíamos. Paul Virilio nos habla de esto.
¿En qué realidad vivimos? Pregunta escolástica: ¿Unívoca dentro de una absoluta inmanencia? ¿Equívoca, en relación a una realidad trascendental que sólo nos muestra sus apariencias/sombras? ¿O análoga en relación a un Dios trascendental que comparte con la humanidad relaciones de semejanza? Nuestra era intenta eliminar las dos últimas preguntas, pero vivir la primera nos sitúa en la más inquietante de las incógnitas.
Labels:
DESPLAZAMIENTOS,
ETC,
ética,
moral,
MULTIVERSO,
POEMAS,
protestantismo,
relativismo,
RELIGIÓN Y PODER,
UNIVERSO
14 noviembre, 2015
EL MAL QUE NOS TOCA VIVIR O EL DILEMA DEL RELATIVISMO MORAL
El mal. Lo malo. Los efectos del mal. Un estudio del mal nos habría de llevar a un denominador común de efectos en todos los casos donde el mal ejerce, funciona, se
impone, se sitúa; adopta estrategias. ¿Es relativo el mal y el bien? ¿No podemos hablar de mal y bien y sí de lo bueno y lo malo en cada caso concreto? ¿Podemos establecer criterios claros sobre lo bueno y lo malo? ¿Cuáles? Si creemos que los valores morales son siempre relativos a nuestros intereses particulares o colectivos, ya que no hay valores morales naturales ni divinos como entidades o espacios fundacionales; entonces los únicos criterios en que podemos basar nuestra conducta van a ser en función de constructos ideológicos de conveniencia, de necesaria conveniencia. No importa que los hayamos elevado a la categoría de axiomas: Moral política, moral proletaria, moral humanista, del Pueblo, individualista, atea, etc. Desde la perspectiva de la nada cuando mira al algo que ha de ser (re) absorbido por la nada, pues nada tiene valor de nada en sí mismo y en el fondo da lo mismo lo que uno haga. La muerte nos reduce a todos a una igualdad de nadería/olvido absoluto. Puedes ser un Hitler o un Gandhi o un buen hombre o un asesino. En realidad sólo ha de contar el riesgo o el sentimiento de gratificación por ayudar al prójimo sin más. Sin más. Al universo le importa un comino cualquier sentido ético. ¿Es así? Y sin embargo todo el mundo, absolutamente todo el mundo sabe que hay algo monstruoso en torturar a un niño, que hay algo inaceptable cuando se explota a un pobre hombre que ha de mantener una familia, que es insoportable matar impunemente para mantener un estatus o un dominio unilateral sobre los demás. Hay algo insostenible moralmente cuando se dispara indiscriminadamente en nombre de un dios a gente pacífica que toma un café en una cafetería. Pero bajo el punto de vista del terrorista musulmán eso es un deber divino, una obligación moral inexorable. Por Alá se puede matar y matar a gusto. Sólo tiene sentido la indignación moral si es el occidental quien mata. Pero ¿podemos hacer una equivalencia entre las dos perspectivas? ¿Podemos hacer equivalencia entre Churchill y Hitler debido a que los dos habrían de matar para defender diferentes posturas? ¿Cuál es el criterio que los diferencia?
impone, se sitúa; adopta estrategias. ¿Es relativo el mal y el bien? ¿No podemos hablar de mal y bien y sí de lo bueno y lo malo en cada caso concreto? ¿Podemos establecer criterios claros sobre lo bueno y lo malo? ¿Cuáles? Si creemos que los valores morales son siempre relativos a nuestros intereses particulares o colectivos, ya que no hay valores morales naturales ni divinos como entidades o espacios fundacionales; entonces los únicos criterios en que podemos basar nuestra conducta van a ser en función de constructos ideológicos de conveniencia, de necesaria conveniencia. No importa que los hayamos elevado a la categoría de axiomas: Moral política, moral proletaria, moral humanista, del Pueblo, individualista, atea, etc. Desde la perspectiva de la nada cuando mira al algo que ha de ser (re) absorbido por la nada, pues nada tiene valor de nada en sí mismo y en el fondo da lo mismo lo que uno haga. La muerte nos reduce a todos a una igualdad de nadería/olvido absoluto. Puedes ser un Hitler o un Gandhi o un buen hombre o un asesino. En realidad sólo ha de contar el riesgo o el sentimiento de gratificación por ayudar al prójimo sin más. Sin más. Al universo le importa un comino cualquier sentido ético. ¿Es así? Y sin embargo todo el mundo, absolutamente todo el mundo sabe que hay algo monstruoso en torturar a un niño, que hay algo inaceptable cuando se explota a un pobre hombre que ha de mantener una familia, que es insoportable matar impunemente para mantener un estatus o un dominio unilateral sobre los demás. Hay algo insostenible moralmente cuando se dispara indiscriminadamente en nombre de un dios a gente pacífica que toma un café en una cafetería. Pero bajo el punto de vista del terrorista musulmán eso es un deber divino, una obligación moral inexorable. Por Alá se puede matar y matar a gusto. Sólo tiene sentido la indignación moral si es el occidental quien mata. Pero ¿podemos hacer una equivalencia entre las dos perspectivas? ¿Podemos hacer equivalencia entre Churchill y Hitler debido a que los dos habrían de matar para defender diferentes posturas? ¿Cuál es el criterio que los diferencia?
Labels:
el bien,
El mal,
ética,
fanatismo,
lo bueno,
lo malo,
moral,
moral religiosa,
nihilismo,
política.,
relativismo moral,
terrorismo
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
EL DÍA QUE LAS AI MATERIALIZARON LAS EMOCIONES Y LAS PASIONES
Comenzaron a producirse las materializaciones de las emociones y las pasiones. Aquel programa de IA lograba que se desatasen los infiernos ...
-
Comenzaron a producirse las materializaciones de las emociones y las pasiones. Aquel programa de IA lograba que se desatasen los infiernos ...
-
Muchos estamos a favor de Israel y creemos que su destino es ser una nación como las demás, con sus aciertos y sus errores. Si hay errores ...
-
Comentarios sacados del periódico catalán El Punt Avui y que trata sobre posible islamización de Europa. El texto se produce a raíz de q...