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25 julio, 2023

NUEVO DÍA, NUEVA AVENTURA

Es la casi repetición de la mañana. Como si hoy fuese el ayer repetido. Casi la misma hora para levantarme, casi la misma hora para tomar mi café, mis pastillas. Mi ducha. Me asomo a la ventana y es casi el ayer repetido en forma de ruidos, de gente que pasa y hablan unos con otros. Sin embargo el día de hoy se mueve bajo diferentes expectativas que el día de ayer. Hay cosas que me están atrayendo por su interés. Las hay que son un interés creativo, libre, afín a mi individualidad concreta. Los hay que son preocupaciones que merman en cierta medida esas actividades libres. Pero aun tales actividades que vienen impuestas desde afuera y que se convierten en obligaciones, pueden ser trasmutadas en obstáculos de un paisaje que me sigue perteneciendo como aventura a explorar y ante tal aventura los obstáculos son necesarios para seguir avanzando hacia lo nuevo, lo inesperado, los horizontes


insospechados. Pagar facturas, compromisos con gente que no son de tu gusto, pero que has de intentar sacar la mayor afinidad como humanos, intercambiar trabajo, obligación, quizás experiencias a un nivel instrumental o funcional. 

Soy de los que creo que toda persona tiene siempre algo que ofrecer, algo interesante que puede captar la atención y enriquecer. Uno también tiene un rostro que puede leerse de mil maneras por otros rostros, y no siempre satisfactoriamente. Uno puede resultar inquietante, interesante, aburrido, alegre, simpático o antipático, todo depende de las combinaciones que se puedan formar, y tales combinaciones son en mayor parte inconscientes, se nos escapan, se forman para mayor alegría o para mayor tristeza o disgusto. Llegar a una misma razón suficiente o común entre dos personas no es condición necesaria para caer bien o granjearse una sólida amistad basada en afectos comunes. 

Que yo esté de acuerdo con Pepa en que 2+2=4, o que veamos aspectos políticos de una misma manera, o que simpaticemos con determinadas ideas, no quiere decir que nuestra combinación de afectos dé una resultante de alegría o crecimiento. Hay otras corrientes inconscientes que podrían detectar tras las sonrisas y aparentes afinidades superficiales, una frialdad, una instrumentalización de una relación, una retórica, artificial. Las relaciones humanas son parte de la aventura de la vida, no toda. Los territorios a explorar hoy no son los mismos territorios que los de ayer. Me encontraré con cosas nuevas, nuevas percepciones, nuevas personas quizás, nueva forma de comprender ciertas ideas que ahora cobran vida y fuerza, nuevas formas de apreciar esa música o ese cuadro. La misma ciudad donde vivo guarda muchos tesoros y zonas grises u oscuras que descubrir.  


24 junio, 2023

PODER Y LENGUAJE FIGURATIVO

El pan y el vino para el católico es la carne y la sangre de Cristo. El Cristo material y real. El pan y el vino, una vez consagrados, dejan de ser pan y vino como sustancia sin dejar de perder sus cualidades como tales, y pasan a ser accidentes de la sustancia real que es la carne y sangre de Cristo. Cuando el católico comulga lo que hace es "comer" la carne de Cristo. El sacerdote bebe el vino de forma vicaria, creo.

¿Cómo se sustenta esta "verdad" a través de la historia? Obviamente, si esta doctrina hubiese surgido en cualquier secta oriental sin poder real para imponerse tanto directa como indirectamente, pues hoy día figuraría en los anales de la historia de las religiones o los mitos, como algo anecdóticamente interesante como creencia. Pero, ¿qué pasa cuándo esta "verdad" es la verdad de una secta que ha derivado en poder eclesiástico ligado a un poder político estatal e imperial? Pues lo que pasa es que la transustantación se convierte en sacramento central del culto católico, y que a su vez tal sacramentalidad va a ser central para justificar, aglutinar, organizar, formar una Iglesia universal. Y, así mismo el Estado, recibe también su confirmación como reino terrenal de Cristo/Dios. Aquí entramos ya en cosa muy seria. La metáfora "realista" y hasta materialista de la carne y la sangre, pasa a ser dogma incuestionable que ha de representar poderes muy reales que ante la negación o la crítica hacia tal dogma no dudarán en usar la espada y borrar del mapa al atrevido discrepante.



Ok. Es el momento de explorar algunos aspectos de la función de los lenguajes figurados, que sin garantizar ninguna realidad material o sensible comprobada; sin embargo, se hipostatizan como verdades eternas, invisibles, incuestionables; y, acaban por ser símbolos de poder. ¿Qué es el poder?
Pues algo tan invisible como lo es la carne y la sangre de Cristo bajo el pan y el vino. No se ve, no hay lugar para él, diríamos que en realidad no existe. Pero lo que sí existen son los medios para hacerle valer: la espada, la ley, los tribunales, etc, etc. Esos son materiales, reales. Y la sangre que podría correr también ha sido y es real todavía en muchos casos. El poder existe porque hay cuerpos orgánicos, homínidos, que se han aliado para mantener un dominio y supremacía. Sus metáforas o símbolos, en este caso, aunque pretendan ser Reales (Platón) en realidad son ficciones hipostatizadas que materializan una representación abstracta, imaginativa, una narrativa mítica, religiosa, ideológica que da cohesistencia a los reinos e imperios y así darles legitimidad con el amén siempre provisional de las masas, o los pueblos que dominan.
Habremos de explorar más la función del lenguaje metafórico, simbólico, figurativo; en todas sus dimensiones. También las liberadoras.      

26 febrero, 2023

LA SANTA COMPAÑA Y LA ABSOLUTA CONDENACIÓN BÍBLICA

LA SANTA COMPAÑA 

Éramos muchos críos cantando, metiendo bulla, jugando. Íbamos subiendo por el camino que subía a la aldea, y en la aldea estaba la residencia.donde pasábamos quince días de campamento. El oscurecer del verano que pronto daría lugar a la noche. El cementerio era visible desde todo el entorno.

De repente paramos. Quizás mejor decir, paramos en seco.

Fue el silencio y el miedo. Lo que estábamos viendo no era imaginación, pero hubiese sido mejor que lo hubiera sido. Una procesión silenciosa de hombres y mujeres vestidos con sudarios blancos y resplandecientes salían del cementerio con un director que llevaba una cruz y un caldero de agua


bendita. El director parecía Don Matías el cura. Las mujeres de la procesión llevaban una vela encendida y los hombres un candil.

Cretardo Jalaussa gritó: "¡¡La Santa Compaña!! Mi abuelo me habló un día de la Santa Compaña. Son muertos que salen del cementerio para dar la vuelta al mundo como almas en pena. Por Dios, ¡¡demos la vuelta!!"

Nos quedamos todos congelados. Muertos de miedo. Entre lo real y lo sobrenatural.

La Santa Compaña se fue alejando con el cura como director y al mismo tiempo un murmullo de voces lejanas y huecas iban entonando un milenario y remoto "Mea culpa" que nos hacía sudar frío de puro miedo que sentíamos.

LA ABSOLUTA CONDENACIÓN BÍBLICA

Al ojear la Biblia me detuve de nuevo en aquellos versículos malditos y traté de entender cómo una condenación podía ser tan absoluta. A pesar de mis inclinaciones agnósticas y mis lecturas científicas y mi aparente plena integración en la sociedad posmoderna y de posverdad y todas sus veleidades y frivolidades al uso; yo sentía respeto por las creencias ancestrales que habían dado sentido a cientos de generaciones atrás. 

A veces entraba en alguna iglesia católica y me sentaba en sus bancos de madera para regresar al pasado y sus misterios, miedos y esperanzas. Los crucifijos mortíferos, sangrantes, de cristos pálidos y siempre moribundos. Vírgenes desconsoladas y ángeles que surgen de jardines perdidos para siempre por el


hombre. Apóstoles barbudos, demonios al acecho. El mito dominaba las vidas y explicaba el destino de las almas con meridiana claridad. Pero yo era protestante y mi referente seguía siendo la Biblia. A pesar de mi posmodernismo volatil y complaciente con toda idea frivolizante, seguía leyendo la Biblia con temor y reverencia. Y la Biblia podía decir cosas terribles. Aquellos versículos eran terribles. Significaban mi condena eterna y absoluta si aquella blasfemia se hubiese ya cometido en cualquier instante maldito de mi vida.

No era capaz de dormir pensado en aquellos versículos de absoluto destino infernal. Eran palabras sobre el papel. Pero su sentido era pura literalidad material y espiritual. No había manera de convertirlas en símbolo o metafora de otra cosa más deslizante, más imprecisa, más metabólica. Eran palabras absolutas grabadas en la misma eternidad de Dios y de Cristo. Absoluta condenación.

¿Alguien se puede imaginar lo que es una absoluta condenación por parte de Dios?

¡Aggghhh!

04 febrero, 2023

RETRANCA FERNÁNDEZ ERA FILÓSOFA

La figura del filósofo está devaluada. Ser un filósofo es ser un inútil, un homínido que se dedica al mundo de las abstracciones y que tórpemente tropieza con la realidad para caerse y darse de bruces; pero que aún cobra del erario público dando clases a los cuatro alumnos extraños y desviados de la normalidad que pueden asistir con cierto despiste. Suelen ser los filosofos (se entiende también filósofas), miopes o estrábicos, con cierta barriga que refleja el tiempo de ocio sentados con sus libros ya pasados de moda y que ya ni siquiera sirven para adornar ninguna estantería; libros de autores alemanes como Schopenhauer, Nietszche, Heidegger y cosas muy antiguas de gente llamada Parménides, Heráclito, Platón, Plotino,


etc. 

Decir que eres un filósofo es decir que eres un tipo muy raro, un oculto petulante, un objeto de atención psiquiátrica o un tipo sabio que puede ser objeto de consultas jocosas en las tertulias o reuniones familiares: "Eh, pregúntale al filósofo que los sabios tienen siempre la última palabra, je, je."; y, efectivamente, ahí está el filósofo como comodín de gracietas y bromas disimuladas con preguntas de cara seria y trascendente a punto de romper en sonrisa: "Eh, así que eso del Ser ¿qué es eso del ser o no ser?, je, je, je...".

Por eso cuando Retranca Fernández dijo ser filósofa, todos quedaron de piedra. Retranca llevaba una vida de ejecutiva de alto estanding, gastaba dinero como una cosaca en coches de lujo, era una ligona empedernida con la líbido siempre desbocada y mujer sociable donde las hubiese. Tenía una vista de águila y una salud de hierro a base de visitas rutinarias al gimnasio y prácticas de alpinismo arriesgado. Solía tener opiniones políticas muy directas y muy corrosivas contra los politicastros del oportunismo y lo que ella entendía era pura cobardía y puro servilismo de gente timorata, sin más ideas que las del manual del partido, y que repetían como papagayos lo que los gurús del momento mediático o partidista les ordenaban decir. A muchos de ellos y ellas los/las veía como serpientes o arpías resentidas, pero con ganas de venganza a través del poder político que podían adquirir con sus destrezas y dominio en el arte de la astucia a la Maquiavélico, pero sin el bagaje intelectual del florentino.


Retranca Fernández en tiempos libres leía filosofía de todo tipo, era una fanática del pensamiento crítico y especulativo, se pasaba a veces horas de intenso placer leyendo a los grandes prohombres y promujeres de la filosofía, cosa que combinaba con la buena literatura de todos los tiempos. Eso la hacía ser una mujer crítica y corrosiva contra todo aquello que veía como superficial, o no lo suficientemente pensado. Odiaba los estereotipos, las modas, los clichés, las ideologías de laboratorio, las demagogias cínicas de los papanatas con ínfulas de poder y dominio totalitario. También a los conformistas de todo color, sexo, raza y religión. Podían ser fanáticos del dogma o frívolos post-modernos, a ella le daba lo mismo: su guerra particular era contra el pensamiento mentiroso, corto, embaucador, profundamente intenso con sus demagogias utópicas, de promesas insostenibles; pensamientos-refugio que utilizaban la ciencia o la razón como subterfugio para frenar en seco ante la posibilidad de que la vida fuese mucho más compleja.

Retranca era una filosofa en toda regla. Fuerte, alegre, sana, libre, y lectora de esos nombres tan extraños y ya desconocidos y pretendidamente enterrados: Kant, Spinoza, Leibniz, Descates, San Agustín, Kierkegaard, Hanna Arent, Ayn Rand, etc, etc.   

04 febrero, 2017

NOS TOCA HABLAR DE LA REALIDAD POLÍTICA

El bien y el mal, lo bueno y lo malo, no es tan fácil de distinguir a veces. Una persona me decía que iba a votar a tal partido de izquierdas porque en España cada vez hay más ricos y más desigualdad, y; entonces ese partido de izquierdas que en su programa no deja de decir eso pues parece ser el partido de la igualdad y la justicia. O sea, el partido de la superioridad moral por excelencia y los demás no llegan ni por el forro a su bondad política y voluntad de justicia social. La retórica hace milagros. Y
digo retórica porque cuando nos ponemos
a analizar el asunto de la desigualdad y la injusticia, no es cuestión de derechas e izquierdas, sino de muchos factores que inciden en que las cosas no alcancen esa idealidad social y económica a la que todos aspiramos. En primer lugar los parámetros a los que aspiramos en cuanto a que la justicia e igualdad lleguen a ser realidades, implican un funcionamiento de la economía óptimo, es decir: que nuestras empresas sean competitivas en los mercados y luego el beneficio se reparta de un modo que podamos ofrecer óptimos servicios sociales que cubran muchas cosas básicas: educación, salud, etc. Para ello necesitamos también de un Estado, una burocracia y una clase política entregada moralmente al bien común, por encima de intereses partidistas, de ideologías, de lobbies, de lucros personales, etc. Por mencionar dos ejemplos. No hablemos ya de factores culturales, de posicionamientos éticos o amorales o de relativismo moral a conveniencia, de prejuicios, de ignorancia, de nivel de formación o desinformación; en fin, de modalidades infinitas de ser persona.
En el primer caso, el de las empresas competitivas en el mercado globalizado, nos encontramos ya con un problema sustancioso: ahora se compite con países de mano de obra barata, con capital
financiero muy superior al nuestro. Adaptarse a esas condiciones y buscar el nicho apropiado para encajar requiere esfuerzo, organización, salarios y beneficios ajustados a la realidad. No es tan fácil. Lo más fácil es condenar al capitalismo moralmente y soñar con el paraíso, pero eso no cambia sustancialmente la realidad por desgracia. Y, como hacen en general ya todos los partidos en España, vender retórica buenista e idealista (demagogia) sin soluciones viables a cambio, tampoco es solución. No hablemos ya de una política pública de Estado de bien común imparcial, objetivo y moralmente impecable. En definitiva: con retórica buenista y demagógica no se solucionan los problemas de una realidad complicada y compleja. Al mismo tiempo jamás hemos de dejar de soñar con el bien.

24 noviembre, 2016

BORRÓN Y CUENTA NUEVA

Quise escribir algo sobre una mujer psicóloga que tenía una teoría sobre las emociones un tanto heterodoxa, pero no extrañas. De todos es sabido que hay culturas o pueblos
inmersos en un universo de espíritus y almas en pena y dioses y diosecillos y toda una plétora de criaturas que viven en un mundo invisible; pero que se dejan conocer a veces dando señales para bien y para mal. Entonces muchos estados de ánimo o emocionales obedecían a la influencia de estos seres externos a nosotros, con su voluntad propia o sometidos a una jerarquía; y nos podían hacer la vida imposible en ocasiones o poseernos y dominarnos a capricho, etc. Incluso en los evangelios se ve cómo mucha gente física o anímicamente enferma, en realidad están poseídos por diablos que les hacen la vida imposible y causan sufrimientos a todos. También dentro del cristianismo los demonios tientan y desvían a la gente a hacer el mal y desobedecer a Dios. En una palabra, ciertos males físicos y anímicos se deben a causas externas a nosotros, a seres objetivos que viven en otras esferas del universo o entre la misma naturaleza; aunque entren en nosotros por infringir normas morales o tabúes o rituales que les abren la puerta.
Bueno, pues esta psicóloga recurría a esta misma idea y basaba toda su terapia en captar la naturaleza de estos seres del ultramundo y desprenderlos o dasactivarlos de nuestro escenario psíquico y así liberarnos de esas emociones o apegos afectivos que nos pueden perjudicar o nos hacen daño sin más en forma de esclavitud anímica. Cómo era su terapia no lo sabíamos. Para ello habría que haber ido a una de sus sesiones, cosa que no llegamos a hacer. Una idea un tanto irracional, un tanto subjetiva para nosotros que vivimos en un mundo completamente impregnado con la ciencia, y la ciencia no puede probar la existencia de estos seres; y no es que no lo haya intentado.
El caso es que había escrito una historia sobre esta señora con un final extraño, donde el narrador sufre de un fuerte apego emocional en forma de enamoramiento de esta misma psicóloga que lo está tratando. Y si la psicóloga está actuando de tal forma en el cuerpo de nuestro narrador, pues eso indica que habríamos de poner en cuestión la misma identidad de la señora: quizás ella misma fuese uno de estos entes funcionando como profesional de los líos mentales. Bueno, la cosa iba por ahí, pero no funcionaba. Lo leía un par de veces y no acababa de funcionar. Y cuando algo no funciona, vale más hacer borrón y cuenta nueva.

21 julio, 2016

CADA UNO EN SU CASA, PERO EL ESTADO EN LA DE TODOS

La política queda desvinculada de la moral natural y la religión (Maquiavelo). La política pasa a ser una actividad independiente con el único objeto de preservar el poder de la manera más eficaz y con el máximo apoyo. La política se convierte en una ingeniería que busca la mayor efectividad en su
máquina distributiva de poder. La moral para la política será a partir de ahora una moral de conveniencia, de interés propio de partido, de ideología, de representaciones concretas de la realidad.
La religión queda entonces también desvinculada de la política (Locke, Hume, Kant) y pasa a ser una actividad propiamente de lo sagrado, o de la vinculación del mundo sagrado/supernatural con el mundo real/material/natural/social/histórico. O también trata la religión de centrarse exclusivamente en ese territorio de la fe y la revelación que implican un sentido, un significado moral de la existencia en función de otro mundo superior/reino/cielo/nirvana/satori/paraíso. Las iglesias quedan independizadas del poder político y forman parte de la sociedad civil.
El sexo no sólo se desvincula de una moral religiosa/política a la cual estaba supeditado de forma inmanente y bajo parámetros metafísicos de naturaleza y/o mandamientos de Dios, para quedar independizado de su función biológica reproductora y pasar a ser una energía/libido que ha de disfrutarse para mayor placer y satisfacción de las personas. Los discursos políticos tratan de ahondar más esta separación facilitando la ruptura de los vínculos tradicionales basados en el matrimonio religioso; la disolución de la categoría de género sexual como determinante del uso de la sexualidad. Para ello se codifica a efectos jurídicos y legales toda relación sexual en base al grado de convivencia y sus efectos en cuanto a propiedad, subsidios, etc. El uso y disfrute del sexo queda dentro del marco de opciones libres de cada ciudadano y fuera de la moral tradicional religiosa o de costumbre.
La subjetividad y sus categorías de conciencia, de yo, de alma, de interioridad singular y propia, de libre albedrío/responsabilidad/soberanía, queda desvinculada de sus representaciones metafísicas, naturales, religiosas, filosóficas; para quedar supeditada al concepto vinculante de ciudadanía en referencia al Estado y las leyes del Estado. Fuera de ese marco político/social de ciudadanía la
subjetividad puede manifestarse de la forma que quiera, creer lo que quiera, pensar como quiera, vivir como quiera, etc. 

Todas estas desvinculaciones, liberaciones, desterritorializaciones, etc, no se producen dentro de un mundo vacío de codificaciones o limitaciones, sino que todo en última estancia ha de depender de la vigilancia/control/regulación del Estado. Al ser el Estado una maquinaria política al servicio del poder vigente, el control estatal con fines ideológicos/partidistas por un lado; y, las libertades ciudadanas de los individuos por el otro, se moverán siempre en una dialéctica de conflicto de intereses.        

03 junio, 2016

EL TREN NEGRO

Bajábamos al metro en Londres. Al llegar al andén había gente bañándose en las cajas de las vías, pues estaban inundadas. El agua debía de estar caliente pues la gente se bañaba con gran placer. Se quitaban la ropa y quedaban en bañador y se lanzaban al agua disfrutando el chapuzón. Nos pareció raro que estuviese ocurriendo aquello. Nos quedamos pensativos. Al otro lado había como una piscina separada de agua más clara donde una muchacha hermosa de pelo rubio largo se bañaba en bikini. De pronto anunciaron la llegada del tren. Rápidamente la gente fue saliendo de la caja de las vías y el agua se fue retirando hasta dejar una de las vías libres. Bueno, podríamos coger el metro después de todo. Qué cosas pasan a veces, pensamos. Pero sin embargo en la piscina del otro lado seguía  bañándose y chapoteando la muchacha. La piscina coincidía con las otras vías, pero estaban completamente ocultas por el agua. De repente anunciaron la llegada del tren negro. The Black Train will arrive in one minute. Llegaría por el otro carril, el carril donde estaba la piscina. No lo podíamos creer y la gente ya estaba a la expectativa mirando a la muchacha que seguía tan alegre. Llegó el tren y cubrió la piscina. Se paró. Era un tren pintado de negro, herméticamente cerrado, como si fuese macizo: ninguna ventana, todo él un bloque de acero compacto. Se quedó silencioso cubriendo la piscina. Su presencia nos infundió terror. Parecía un tren procedente de algún horror lejano, de algún mundo de tinieblas eternas; de alguna dimensión infernal o demoníaca. Hubo silencio. El miedo nos hizo ver o sentir algo así como si todo el tren fuese un cuerpo con vida propia. Su pesadez compacta parecía absorber lo sonidos, los pensamientos y emociones de la gente que seguía en absoluto silencio. Al cabo de un tiempo el tren negro fue saliendo de la estación. El espacio donde estaba la piscina de la hermosa chica rubia en bikini había quedado en la más absoluta oscuridad. Luego llegó un tren normal y todo parecía volver a la rutina de un metro de gran ciudad.

23 mayo, 2016

LA EXTRAÑA ÉTICA DE REMPLANO IZNARDELOP

REMPLANO IZNARDELOP DEJA UNA HORRIPILANTE REFLEXIÓN SOBRE LA MORAL ENCIMA DE SU MESITA DE NOCHE ANTES DE PARTIR PARA LA AMAZONIA. 

Vaciar de moral. Vaciar la conciencia de moral. La gente está sedienta de hacer juicios morales. Reproches morales. Pero las cargas morales nos siguen afectando a niveles más profundos, incluso en la percepción. No es lo mismo mirar al mundo con ojos inocentes que con los ojos cargados de moralidad: de reproche y juicio moral. La moralidad nos corroe y nos pasamos la vida haciendo
críticas sobre los demás, sobre uno mismo: creemos que hay un orden superior y que nosotros somos los jueces de tal orden y de tal moral sustentada en dicho orden. Pero ¿qué es la moral? Exploremos. La moral va ligada al sentido o la intencionalidad con que enfocamos nuestra vida y generalmente ese sentido nos viene dado de maneras directas o indirectas: a través de la educación, de la religión, de las ideologías o trozos de ideología que vamos absorbiendo de un lado y otro. De alguna manera vamos estructurando una representación consciente de lo bueno y lo malo en función de parámetros que consideramos superiores o soberanos a otros valores u opciones. Pero ¿no hay una moral natural con la cual nacemos? ¿No hay un condicionamiento genético que ya nos predispone a ciertas tendencias o conducta?
Cuando nacemos ya nacemos dentro de una estructura/lugar familiar con valores definidos o asumidos. El niño ya es objeto de atención, de significado, de manipulación y, poco a poco, esa su "naturaleza" peculiar en estado inconsciente de inocencia se va estructurando de acuerdo a valores, a normas, a la percepción de lo que está bien y está mal. Otra cosa es que luego se rebele contra ellas o busque otras alternativas. Podríamos hablar de inocencia (inconsciencia). Hasta podríamos hablar de un alma del niño única y singular en él/ella. Pero, cómo se ha de marcar significado a esa singularidad corresponde a un significado social/externo: el sentido particular se encarna en el significado social. Y ese significado al recurrir a un orden superior, normal, de sentido común--comúnmente aceptado--pasamos ya al sentido moral y con ello a la moralidad, al inevitable juicio moral.
Pero el juicio moral no desaparece ante posturas radicales o subversivas de la moral; tampoco el nihilismo se escapa al ejercicio del juicio moral que condena, ya que la condena a cualquier absoluto implica ya un reproche moral radical a ese mundo que nos "impone" sus prejuicios soberanos. Los
radicalismos revolucionarios llevan una fuerte carga moral de indignación y resentimiento que habrá de imponerse a la sociedad una vez esta se someta al nuevo poder. Una conducta anarquista conlleva una "moral contramoral" que se opone a la moral que critica, etc.
¿Hay manera de vaciarse de moral y situarse en un espacio ético más allá de toda moral? ¿Hay manera de recuperar un punto de vista vacío de moral? ¿Hay manera de quedar fuera del juicio/reproche moral tanto hacia otros como hacia nosotros mismos? Si la moral nos viene dada de forma externa y actúa como elemento de orden social, personal y de sentido y significado; ¿Qué hay más allá de la moral? ¿Qué podría surgir en una conciencia que rechaza cualquier tipo de moral o contramoral en su relación con la naturaleza, con la realidad, con las personas? Es decir: alguien que deja de juzgar a los demás y a la misma percepción de las cosas bajo una carga o investidura de moral que siempre parte de una verdad, de un prejuicio y de una soberanía. ¿Qué mundo hay detrás de la moral? ¿Pura animalidad? ¿Pura inocencia/inconsciencia? ¿Una nueva sensibilidad? ¿Podemos vislumbrar esa posibilidad aunque sólo sea en pequeños resplandores?

28 diciembre, 2015

QUIZÁS SEA HORA DE TOMARSE UNA CERVECITA

Si has estado toda tu vida dentro de una prisión sin haber jamás percibido la existencia de un afuera de esa prisión, entonces no podrías jamás saber si esa vida que has llevado era la vida de un
prisionero y no la de una persona diferente con otras posibilidades de vida. No habría posibilidad de un punto de vista desde el cual percibir ambas realidades y por lo tanto de efectuar un juicio cuantitativo o cualitativo de las dos. Todo tu mundo habría quedado inscrito en la realidad de tu prisión. Todas las variables de espacios y tiempos y sus consiguientes estados de ánimo pertenecerían a tal mundo-prisión. No habría posibilidad de Trascendencia de tal mundo. Todo sería inmanente a tal prisión y comprensible en función del mismo.
¿Podríamos extrapolar nuestra ficción a nuestro mundo/universo/cosmos? Toda filosofía o doctrina inmanentista o monista nos reduciría a tal prisión cósmica y por mucha trascendencia que reclamáramos como metafísicos idealistas o personas de religión, para ellos siempre estarían circunscritas a las multitudes formas de pensar y de construir pensamiento; y todo ello jamás podría probar provenir de otra esfera que no sea la de nuestro cosmos. Reducible, siempre, en última instancia a paradigmas de percepción o experiencia humana. Jamás, entonces, dirían nuestros inmanentistas/monistas, podremos percibir un afuera de este universo y todo "afuera" que reclamemos como posibilidad es ya en sí un concepto reducible a nuestra experiencia terrenal. Dentro/afuera. ¿Afuera? ¿De qué? No hay tal afuera. Todo demasiado humano. Anhelos demasiado humanos. Ilusiones demasiado humanas.
¿Universo-prisión? Nadie lo puede saber. La pregunta no tiene sentido. Los dioses son humanos. Las fantasías también. Los mitos. Los delirios místicos. El numen y las hierofanías  y los estados de
gracia. Todo. Cualquier trascendencia--valores éticos/morales incluidos-- ha de ser comprendidos dentro de la inmanencia y los medios reales de liberación han de apelar a la política como acción y reactivación de lo hasta entonces natural o divino. La política como la única opción válida de trascendencia en función de categorías sociales, económicas, científicas...
¿Es así? He aquí nuestro universo actual, nuestro mundo, nuestra vida.   
Algo se rebela dentro de mí. Hay un algo tan infinitamente profundo que se rebela dentro de mí y me llama a realidades de pura intuición, de posibilidad de poner entre paréntesis toda inmanencia y saltar a los vacíos insondables. ¿De qué? ¿Desde dónde mira usted, caballero? Oiga, ¿no cree que ya es hora de tomarse una cervecita? La verdad mete usted un poco de miedo.

EL HOMBRE QUE LEÍA A HEGEL AL REVÉS

 Este hombre vivía con una mujer taciturna. Los dos habitaban una cabaña fuera de la ciudad. Vivían de su jubilación de maestros de escuela....