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30 octubre, 2015

LOS NUEVOS TERRITORIOS

Hay territorios que son repetitivos; que damos vueltas en torno a lo mismo, que nos marean de aburrimiento. Territorios limitados, cercados sin remedio; con portillas cegadas con las piedras o con el cemento; algunas con maleza: una maleza que ciega toda posible salida. Las repeticiones resuenan sobre sí mismas y el sonido es siempre lo de siempre. Nos hemos encontrado con muchos territorios parecidos y hemos podido salir no sin cierta dificultad. Siempre acabamos encontrando la puerta de
salida, pero la resistencia es difícil de vencer ya que esos territorios suelen representarse así mismo como Realidad y Normalidad. Fuera de ellos sólo existe el peligro, la locura o las rarezas, dicen sus habitantes. Cuando salimos y cruzamos los densos bosques que los rodean, enseguida aparece un horizonte de esperanza y las llanuras nos invitan a correr en libertad. ¿Qué hacer con nuestra libertad? En ese momento lo importante es avanzar y sobrevivir. El desierto nos traza intensas líneas rectas y planos infinitos. El tiempo se fusiona en un pasado-futuro que va incorporando memorias y recuerdos con esperanzas y anhelos. Pronto divisamos nuevas poblaciones y nuevos territorios y nuestros cuerpos se agotan, cansan, desfallecen. Los cuerpos se disuelven en la muerte y experimentan la angustia de la nada. Pero la esperanza desafía a la nada con futuros de territorios inexplorados y cuerpos trasformados. Nos levantamos y cogidos de la mano logramos entrar en el territorio de Akhar-Mithnor.

10 diciembre, 2013

REFLEXIONANDO Y CON EL MAZO DANDO SOBRE DEMOCRACIA, SOCIEDAD CIVIL Y ESTADO

Podemos imaginarnos un espectro donde en un extremo hay un estado absoluto; y en el otro un estado a
punto de extinguirse como tal. Entre uno y otro extremo están muchas gradaciones de Estado que van desde un mayor a menor control de la sociedad. En las democracias modernas la sociedad o sociedad civil es un espacio donde los ciudadanos pueden organizar su vida de un modo libre, siempre que este modo de vida se atenga a las leyes de convivencia social; las leyes del país. Entonces todos los territorios o espacios de la ética, de la moral, de la sexualidad, del arte, de la organización de sociedades culturales-deportivas en función de un interés concreto, de las creencias; de la educación, de la sanidad, de las empresas, de entidades de asesoramiento legal, etc, etc.; pues todos estos territorios civiles quedan liberados para las iniciativas privadas o individuales. Queda para el Estado la función de vigilar e imponer la ley; garantizar que los contratos entre ciudadanos se cumplan; la defensa de su territorio, la iniciativa y puesta en acción en la construcción de las vías de comunicación y otros servicios fundamentales: líneas de electricidad, energía, canalizaciones, planes de emergencia nacional, etc.

Pero toda esta distribución de poder y jurisdicción varía de una estado democrático a otro. Hay estados democráticos donde le Estado controla y regula muchas de las funciones que en teoría le correspondería a la iniciativa civil y ciudadana. O viceversa, muchas de las funciones que un estado impone en una sociedad civil X, en otro estado quedarían supeditadas a unas reglas de oferta, demanda, beneficencia, etc. En la primera el Estado se nutre de una burocracia e instituciones u organismos diversos para cubrir necesidades civiles, pero con ello quita responsabilidades, iniciativas y libertades a los ciudadanos que podrían ser protagonistas de aquello que más les beneficiaría. Al mismo tiempo el Estado, al convertirse en un organismo cada vez más separado de la sociedad, intenta perpetuarse y conquistar más y más territorios civiles y ciudadanos que ellos mismos habrán de sufragar a través de tributos e impuestos. Comienza así una orgía de leyes, de regulaciones, de intervenciones donde el ciudadano normal necesariamente se pierde. Lo opuesto sería una sociedad civil más libre de restricciones burocráticas, mucho menos regulada por leyes; más espacio para las iniciativas, para los riesgos, etc. La contrapartida de este modelo sería la desprotección que podrían sufrir aquellos ciudadanos que no logren adaptarse o no desean vivir los ritmos que marca una sociedad competitiva. De ahí la necesidad en este modelo liberal de una caridad pública sufragada por fundaciones privadas, iglesias, sociedades filantrópicas, etc.

En función de los avatares históricos o condicionamientos culturales o valores trasmitidos; unas sociedades democráticas delegan más, o a veces bastantes parcelas de su territorio civil, a un Estado que perciben como protector, como el único organismo capaz de proveer de bienes y servicios en función de más necesidades y derechos ciudadanos. Existe también la tentación de las izquierdas de crear el Estado
regulador de la economía y distribuidor de riqueza por gracia, devaluando en lo posible los méritos y basado todo ello en un concepto optimista del ser humano (y en la fidelidad política, desde luego). Por otro lado hay una derecha que aspira a que el Estado controle y regule más y más espacios de moral pública en función de principios fundamentales naturales o religiosos. Y, están también, las sociedades que tratan de relegar al Estado a la mínima expresión en todo aquello que en teoría pertenece a la sociedad civil.

La realidad es que todos los modelos de Estado, además de sus propias contradicciones tienden a favorecer un aspecto singular de la condición humana. Quienes suelen llegar al poder suelen ser gente muy capaz de desligar los sentimientos de la política; gente que han llegado a entender y disfrutar la política como un fin en sí mismo, que enmarcan el Estado en función del Estado como aparato, la democracia en función de las técnicas de obtención de votos. La gente que sobrevive en los altos poderes son, por lo general, aquellos capaces de desligar lo humano de lo inhumano —entendido como aquello que es externo al hombre y lo fuerza a obedecer—, y, como el poder es por definición inhumano; pues todo acaba más tarde o más temprano corrompiéndose de una manera u otra a favor de lo inhumano. Normalmente, quien manipula el poder de lo inhumano sin sentir remordimiento alguno, y quien además tiene el don y la capacidad de actuar como actor en el escenario del mundo, ya tiene la clave fundamental de la perpetuación en el poder

¿Qué metafísica podría explicar este nuestro mundo de forma convincente?

EL DÍA QUE LAS AI MATERIALIZARON LAS EMOCIONES Y LAS PASIONES

 Comenzaron a producirse las materializaciones de las emociones y las pasiones. Aquel programa de IA lograba que se desatasen los infiernos ...