Comenzaron a producirse las materializaciones de las emociones y las pasiones. Aquel programa de IA lograba que se desatasen los infiernos del ánima humana. Fuertes vendavales de energía formaban figuras
fantasmagóricas que arrasaban las calles de la Gran Ciudad. Pasiones de furor, frías emociones asesinas, intensos flujos de compasión y cariño se mezclaban con la fuerza de la venganza y el resentimiento. Lo humano ya no solo eran los cuerpos y sus expresiones faciales o los gestos. Ya no eran las palabras hirientes o la suavidad de la seducción. Tampoco la indiferencia utilitaria o la astucia de la manipulación. Las materializaciones de las emociones y pasiones fue la mayor pesadilla que alcanzaba la Gran Ciudad. Nadie estaba a salvo de los vendavales de aquella energía fantasmal que iban formando figuras extrañamente delirantes. La Gran Ciudad se estaba volviendo loca. La locura era ya generalizada. Unos pocos fueron organizando una vida paralela bajo tierra, en trastiendas, en viejos almacenes. Las IA jugaban a la trasformación de la raza humana.
LA CRUEL IRONÍA DE LA CRUCIFIXIÓN DE JESÚS (EL JUDÍO)
ResponderEliminarLa figura de Jesús en los evangelios ha querido representar de una manera simbólica lo que significa el linchamiento en su dimensión universal. La necesidad de linchamientos para calmar a las masas, para buscar la cruel aprobación de quienes mantienen la injusticia. Pero la gran ironía de esa crucifixión es que el mismo linchamiento que lleva a ejecutar la figura de Jesús, el cuerpo de la pura inocencia, lo realizan las masas judías en un oportunista juego de desplazamiento metonímico que sustituye a Roma, al opresor romano; al Pilatos sin escrúpulos (que muestran otros documentos contrastables), por quienes son las víctimas de tal opresión: las masas de Israel, del pueblo judío.
Es obvio que los evangelios buscan la aprobación de Roma en un tiempo en que los judíos han sido ya masacrados por su rebelión contra el Imperio y todo lo que él representa. Las crucifixiones en masa de miles de judíos en torno a la ciudad de Jerusalén, en los años 66-73 de la Era Cristiana fueron un espectáculo escalofriante puesto en escena para escarmiento de un pueblo rebelde e inasimilable. Los evangelios se escriben a posteriori de tal implacable represión de Tito, y vienen a decir: nosotros los cristianos del Imperio no tenemos nada que ver con tales rebeliones; es más: nosotros mostramos cómo los mismos judíos llevaron a Cristo a la cruz como víctima inocente y propiciatoria. He aquí nuestro testimonio por escrito, nuestro relato según dicen que sucedieron las cosas. Ahí comienza la judeofobia histórica y profunda que ha marcado el inconsciente de la cristiandad occidental hasta nuestros días: los judíos fueron los que mataron a Jesucristo. Un chivo expiatorio histórico comienza su recorrido como símbolo de lo negativo, como materialización de un pueblo inasimilable que además conspira en las sombras para hacerse con el poder del mundo.
EL MUNDO SIGUE SIENDO DESCONCERTANTE
ResponderEliminarEs imposible conocer todos los factores que mueven la historia. Cuando se creen conocer las leyes de la naturaleza, de la sociedad, de la historia misma, de la economía, la biología; surgen corrimientos, desplazamientos, imprevistos que cambian la realidad hacia lo inesperado. Ningún realismo filosófico o científico ha llegado a descubrir las estructuras fijas de la materia desde donde se pueden derivar de forma coherente y sistemática los fundamentos de la realidad y de sus emergencias. La realidad aparece como un trasfondo inagotable que va abriendo nuevas posibilidades a medida que se intenta conocer más. Tales posibilidades a veces llevan a una mayor y abrumadora apertura de preguntas sobre preguntas que alcanzan respuestas parciales, siempre provisionales: la física cuántica, la física de partículas, la revolución de la química que se mueve con más brío creativo que la física y ya la sustituye como método y práctica a un nivel más profundo.
Las ciencias humanas y políticas buscan conceptos generales que puedan organizar la sociedad de la forma más eficaz, al mismo tiempo que las libertades individuales puedan tener mayor expresión. Las democracias occidentales han sido el avance en esa dirección después de un desarrollo económico difícil, trágico en muchos casos, pero capaz de crear las sociedades con la mayor apertura de libertad nunca conseguida en el planeta. Pero hay factores nunca alcanzables, zonas y territorios del alma humana, de las fuerzas colectivas que se mueven bajo relaciones de fuerza, interés, deseo; factores del azar que brotan como imprevistos y desplazamientos que hacen temblar expectativas de futuro, crean crisis inesperadas, retrocesos o regresiones a un pasdo que ya nunca puede ser el mismo, pero que rebrota con nuevas violencias y locuras colectivas. Los emergentes sociales que hacen la historia tampoco se dejan explicar. La realidad que subyace a la materia, es la misma que mueve las sociedades y la historia; y esa realidad es inagotable, imprevisible; sufre desplazamientos, corrimientos que afectan toda posible estabilidad.
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ResponderEliminarNo sólo la ciencia, sino también el neo-realismo en la nueva filosofía busca con afán la posibilidad de una constante o esencia en los objetos que actúe como referencia fiable en el pensamiento, y dé lugar a conceptos básicos de máxima fiabilidad desde donde construir conocimiento en todas las ramas de un saber universal que haga del mundo un lugar predicible y manejable. Un lugar más equilibrado y feliz como era el sueño de la Ilustración o el Iluminismo del siglo XVIII. No deja de ser un sueño, e incluso una fantasía considerando que el alma humana sigue siendo la mayor oscuridad cognitiva en todo proyecto humanista. La correlación de materia y espíritu sigue siendo imposible a pesar del cuasi absoluto inmanentismo desde que parte la ciencia y mucha filosofía moderna. Las tecnologías se aceleran de forma exponencial creando nuevos emergentes virtuales fuera de todo paradigma moral que los puedan controlar. Los irracionalismos religiosos, ideológicos, las rivalidades políticas, las ansias de poder desmesurado, los desquiciamientos mentales colectivos no cesan por mucho que de un modo correlativo avanza la ciencia que trata de vencerlos. La política sigue siendo un juego de azar y estrategias donde a veces el peor postor se lo monta de un modo arriesgado y peligroso. Las visiones de futuro varían como varían las imaginaciones que los visualizan: dioses, paraísos, nihilismos, pos-humanismos, paraísos trans-humanistas, universos paralelos, unificación de las fuerzas del universo...
UN SER ABSTRACTO ES LO QUE QUIERO SER
ResponderEliminarTengo la mesa de mi despacho otra vez sucia y llena de polvo. Obviamente hay que limpiarla todos los días. No importa lo normal que uno se comporta que la mesa de despacho va a estar sucia o llena de polvo en poco tiempo. Pasa con todo: las relaciones humanas siempre acaban siendo un incordio. Te puedes llevar bien con cierta gente, pero no con otra; y llevarse bien significa vivir en constante tira y afloja. Es como un navegar que has de adaptarte a las olas y a la corriente. Pero pasa con todo en la vida. No es porque tú seas así y asao pues jamás llegas a saber por qué eres así y asao y por qué cometes errores y los demás cometen los suyos, pero a mi me da que no hay manera alguna de decir "ahora voy a ser fiel a mí mismo", pues no sabes cuál es el tú mismo en primer lugar. Sabes que todo cambia, que aquello que creías iba a ser permanente pues no lo es y se ha convertido en otra cosa. Mi ciudad. Por ejemplo mi ciudad. Cuarenta años atrás mi ciudad era otra cosa, se vivían otras experiencias, creías que estabas en la pura realidad y tú ibas cambiando de modo imperceptible, pero desde estos años te das cuenta que la realidad entonces iba cambiando también de mil formas y maneras también imperceptibles y todo el planeta estaba en ese hervidero de experiencia inquieta, inquietante, en desasosiego constante, en equilibrios sin garantía alguna de permanencia.
Por eso las relaciones entre humanos son tan complicadas, tan delicadas. Somos tal complejidad biológica, tal laberinto de neuronas, tal red nerviosa y de tejidos tan laboriosa, que cualquier estímulo externo inesperado nos puede sacar de contexto, irritar, conmover, alegrar, reaccionar con miedo o paranoia. Estímulo/reacción. Luego el procesamiento de información que te va llegando a traves de millones de estímulos diarios que provienen de infinitas fuentes y has de saber procesarlo con cierto orden y equilibrio y poner los pensamientos en calma y ver las cosas con cierta serenidad, saber sonreir a tiempo o dar la señal a ese tío o tía de que basta ya pues son unos coñazos. Pero hay un alivio cuando encuentras personas que resuenan con tu alma y das gracias a Dios o a los dioses o al destino, o al materialismo dialéctico o a el empoderamiento que te da la ideología correcta, o a tu mismo amor propio o a la evolución del humano o a la ciencia o a la razón suprema, o a la nada; porque existe también la empatía, la afinidad, la conexión, las resonancias que nos hacen alegres por un instante, quizás por poco tiempo. La imagen de la luna no es la luna. La foto del queso cabrales no es el cabrales verdadero. La idea no es la realidad de la experiencia.
Por eso, antes de limpira de nuevo la mesa de mi escritorio, antes de salir de casa, antes de patear mi ciudad, grito: "¡Quiero vivir en la pura abstracción! ¡Quiero ser un ser abstracto!"
GUERRA Y PAZ. UNA APROXIMACIÓN AL IMPERATIVO CATEGÓRICO KANTIANO
ResponderEliminarGuerra. Paz. En sentido abstracto universal la primera es la violencia que busca la rendición incondicional del otro que es el enemigo, en base a su destrucción física y moral. Paz. Es el estado de confianza y relación con los demás a través del entendimiento, la comprensión, la negocioación y el equilibrio de poder o influencia. Son definiciones mías. Restringidas a lo más esencial.
Cuando falla la paz y todas las fórmulas de negociación, de entendimiento, de mantenimiento de equilibrio fracasan, entonces surge la resolución de los conflictos por la guerra, la violencia que busca la rendición incondicional del enemigo, del otro.
En sentido general, abstracto y universal, la guerra es siempre condenable. La paz es siempre deseable. Ahora bien, cuando vamos a lo concreto de la experiencia humana, las cosas y los acontecimientos surgen de modos y maneras inesperadas. Si dos grupos humanos llegan al límite de la resolución de sus problemas por medios pacíficos, la guerra parece ser lo inevitable. El conflicto se solucionará con la rendición incondicional del otro. Y eso se consigue por medio de la violencia, por las armas.
Si el grupo humano A ambiciona el dominio de las fuentes de recursos del grupo humano B, por resultarle mucho más ventajoso que el intercambio comercial; y al mismo tiempo percibe una debilidad política o militar en B; entonces decide que apropiarse de las fuentes de riqueza de B por la fuerza resulta menos costoso. Al mismo tiempo logra expander su poder y territorio para su beneficio. Logra también imponer miedo, respeto y ejercer influencia en el resto de otros grupos humanos (C,D,E, etc.). Podemos decir que con la guerra lo primero que se vulnera y violenta es la justicia. Una vez violentada la justicia, se violenta también la verdad y la moral.
La justicia en abstracto y como valor universal es el imperativo categórico de Kant: tu actuación ha de ser guiada por un imperativo que está por encima de cualquier identidad, particularidad, ideología, momento concreto. El imperativo categórico proviene del noumeno, de la cosa en sí, y por lo tanto está más allá de lo fenoménico, de la experiencia humana. Lo que está mal está mal para todos; ese mal es universal y ha de evitarse o combatirse sea donde sea, esté donde esté; ha de negársele su poder y dominio en cualquier parte de la tierra. Por ejemplo, la esclavitud. La esclavitud niega la dignidad humana como principio inviolable y sagrado, haciendo del humano una cosa intercambiable, mercancía; propiedad de la voluntad absoluta del amo que puede hacer con él lo que considere, lo que le venga en gana. La dignidad humana es un principio inviolable porque lo hemos universalizado, lo hemos hecho principio abstracto por encima de toda particularidad e interés, identidad, etc. Es un axioma que nos hemos autoimpuesto en Occidente por corresponder con una ética que asumimos va más allá de nuestra experiencia cultural e histórica por ser universal y trascendente. Como tal refrenda un ideal de Justicia basado en la máxima de "has de hacer a los demás como tú deseas que te hagan a tí". Has de hacer el bien como imperativo categórico no importa las consecuencias que ello te conlleve. La esclavitud ha de combatirse, ha de eliminarse cueste lo que cueste. En la práctica se ha recurrido a la violencia en última instancia para conseguir su abolición. Cosa que paradójicamente parece contradecir de facto el mismo principio categórico moral de no violencia.
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ResponderEliminarOtro ejemplo: si las leyes de mi país me impiden llegar a ser un funcionario por practicar cierta religión o ser mujer o ser hombre o ser chino o hablar cierta lengua no reconocida como oficial, entonces tendría derecho a oponerme y combatir tales leyes por negar mi dignidad humana que debería de ser reconocida universalmente. Cualquier humano, como parte de la Humanidad, ha de tener los mismos derechos y deberes que cualquier otro humano, no importa en qué territorio del planeta se ha de hacer patente mi dignidad. De no ser así la injusticia prevalecerá sobre la justicia universal. Si cada estado del planeta decide dar mayor soberanía a unos sobre otros en base a una lengua concreta, religión particular, género, mayor o menor inteligencia definida en función de ciertos parámetros, identidad nacional, etc., entonces tales estados están negando los ideales de Justicia Universal que definen la dignidad humana de acuerdo a ese axioma autoevidente, inviolable, más allá de tiempo y espacio, que nos hemos impuesto.
Bajo está SAGRADA lógica, entonces tenemos el deber, los humanos, de luchar, combatir, denunciar, anular, abolir todos aquellos impedimentos y contingencias materiales que nos impiden ser absolutamente iguales ante la definición abstracta y universal y SAGRADA, de ser reconocidos como seres humanos bajo el mismo principio de dignidad.
Hay algo en este humanismo trascendental (si yo lo estoy interpretando bien) de Kant que resulta altamente impracticable, tan ideal que no sabemos cómo tomar tierra; pero al mismo tiempo tan inspirador que nos convierte en ángeles de paz y justicia eterna sin tener que dar cuenta de la cambiante, contingente, confusa realidad material, de tiempo/espacio, de la historia. Al final va a resultar que los principios del imperativo categórico moral se habrán de imponer siempre bajo interpretaciones particulares para bien en algunos casos y para mal en otros. A veces monstruosamente para mal, como la historia reciente nos informa de un modo continuado. La dignidad humana no escapa a las interpetaciones concretas y sus aplicaciones. Algunas nos asustan.
EN TORNO AL MISTERIO DE DIOS Y UNA CITA DE ŽIŽEK DEL TEÓLOGO PROTESTANTE KARL BARTH
ResponderEliminar[Dijo más--Jehová--: No podrás ver mi rostro; porque no me verá hombre, y vivirá. (Éxodo 33:20. Reina Varela 1960)
La palabra Dios podría referirse a un más allá fuera de nuestra capacidad de comprensión. Los humanos pensamos que somos la medida de todas las cosas y que fuera de nuestra capacidad de comprensión objetiva y manipulable no hay nada más que la caprichosa especulación metafísica, místico-religiosa o imaginativa. Lo cual no dejaría de ser también esfuerzo humano de comprensión del universo donde existimos. En una palabra, nos inventaríamos dioses, teorías fantásticas o imaginativas, pero más allá adonde nos conducen la razón científica y la experiencia no hay más que especulación y juego imaginativo. O sea, cosas no evidentes, sistemas filosóficos, obras de arte más o menos interesantes, pero sin comprobación empírica, sin materialización posible que nos ayude a mover y manipular el mundo como cosa concreta que nos dé producción, intercambio, poder, curación de enfermedades, soluciones visibles con resultados.
Vivimos bajo las limitaciones que conforman nuestra condición humana. Nuestra manera de comprender la realidad es conforme a lo humano, y no hay otra manera. Un gato ve la vida como gato y no puede verla de otra manera. Su realidad será gatuna por necesidad. Nuestra realidad es humana y no hay otra posibilidad de comprenderla sino bajo nuestros parámetros humanos.
Pero el pensamiento humano en sus especulaciones y creaciones nos hace dioses. Hay un poder en el lenguaje que nos puede arrastrar desde los mismos infiernos a los mismos cielos sublimes. Digo lenguaje porque sin lenguaje esto no sería posible. El poder de las obras clásicas literarias consiste en que nunca se agotan ni se dejan disecar bajo cualquier tipo de crítica analítica. La Biblia se seguirá interpretando de una y mil maneras sin agotarse jamás su poder de seducción. Lo mismo las obras de Shakespeare o la Divina Comedio o el Fausto de Goethe, o el Quijote de Cervantes, etc. No hablemos de las famosas sinfonías y composiciones, los grandes cuadros, etc. Las grandes y sublimes intuiciones necesitan del lenguaje para poder apoyarse y comunicarse. Sin lenguaje todo se quedaría en la indefinición de una oscuridad imposible de experimentar como fuerza espiritual. El espíritu necesita de la palabra. Lo cual no quiere decir que no haya realidad más allá del lenguaje, sino que esa realidad más allá, infinita, irreducible, inagotable y misteriosa necesita del lenguaje para hacerse humana, para humanizarse, para ser poder en todos los sentidos.
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ResponderEliminarEntonces la palabra Dios podría referirse a una realidad imposible de comunicar bajo ningún lenguaje humano. Una realidad que podemos conjeturar, pero nunca imaginar. Permitaseme completar la paradoja: fuera de toda posible conceptualización, pero al mismo tiempo "posible" bajo nuestro poder intuitivo, de sensaciones profundas, de imaginación aventurera y arriesgada. Voy a dar un hermoso ejemplo del teólogo protestante Karl Barth citado por Slavoj Žižek en una de sus obras. Se trata de la Resurrección tal como surge en el Nuevo Testamento y la imposibilidad de dar una evidencia de tal posible metamorfosis, 'subrayando al mismo tiempo cómo la revelación final será totalmente inconmensurable con nuestras expectativas' (esta última oración es del mismo Žižek):
Barth: "Dios no está oculto para nosotros; Él es revelado. Pero qué y cómo debemos ser en Cristo, y qué como el Mundo será en Cristo al final del camino de Dios, en la irrupción de la redención y completud, eso no nos es revelado; eso está oculto. Seamos sinceros: no sabemos lo que estamos diciendo cuando decimos que Jesucristo volverá en el Juicio, ni cuando hablamos de la resurrección de los muertos, de la vida eterna y la muerte eterna. Todas estas cuestiones se unirán en una penetrante revelación--una visión comparada con la cual toda nuestra actual claridad habrá sido ceguera--, y esto se nos dice demasiado a menudo en las Escrituras como para que no sintamos que debamos prepararnos. Pues no sabemos qué será revelado cuando el último velo se retire de nuestros ojos, de todos los ojos; o como nos contemplamos y lo que seremos para los demás: hombres de hoy y hombres de siglos y milenios pasados, ancestros y descendientes, maridos y mujeres, sabios y necios, opresores y oprimidos, traidores y traicionados, asesinos y asesinados, Oeste y Este, alemanes y otros, cristianos, judíos, paganos, ortodoxos y herejes, católicos y protestantes, luteranos y reformados. No sabemos sobre qué divisiones y uniones, sobre qué confrontaciones e interconexiones se abrirán los sellos de todos los libros. No sabemos cuan pequeños y poco importantes nos parecerán entonces, y cuánto parecerá solo entonces grande e importante, para que sorpresas de todo tipo nos debemos preparar.
"Tampoco sabemos qué Naturaleza nos será presente entonces, como el cosmos en el que hemos vivido y todavía vivimos aquí y ahora; qué constelaciones, mar, amplios valles y cimas--que vemos y conocemos ahora--diremos y queremos decir entonces."
(Karl Barth, God, Here and Now. Londres, Routledge, 2003, pp. 45-46. Citado por Slavoj Žižek en "Menos que Nada, p. 246-247. Ediciones Akal, 2015 (Argentina, España, México).
HAY MUCHOS CAMINOS ESPERANDO A SER TRANSITADOS
ResponderEliminarEl camino que une la aldea A de la aldea B no es muy largo. Tiene una longitud que puede ser calculada con exactitud, pero la gente habla de tal distancia con aproximación, "unos tres kilómetros dicen". Me puse a caminar por ese mismo camino una tarde lluviosa de otoño. Yo estaba en B y me dirigía a A. ¿Por qué razón estaba en B? Yo no vivía en B. Estaba allí porque de repente me imaginé tal aldea y luego tal camino. He de inventarme una razón. Sí, ya sé. Un primo mío que vivía en B me invitó a ir a visitarlo con motivo de una celebración que se me ha olvidado. Fui a su casa. La casa era grande, amplia. La aldea B estaba situada en la ladera de una colina. Abajo en el valle circulaba un río a cuyas orillas crecían juncos, arbustos de todo tipo y maleza que no sé nombrar. El río era de mediano caudal, pero se hacía notar por el ruido que producían sus aguas al bajar de forma un tanto precipitada. Un río que nace en las montañas más próximas todavía se precipita por su inclinación y su corriente choca contra las rocas y forma guijarros o cantos rodados. La aldea B escuchaba el rumor del río a todas las horas. Siendo una aldea silenciosa y de pocas familias no había interferencias que perturbaran el ritmo de la naturaleza, por lo tanto el río sonaba incluso aunque algún perro ladrara con fuerza, no lograba apagar el ruido de la corriente fluvial.
Creo que estoy logrando situarme en esta aldea B. Era importante hablar del río. La familia de mi primo era en apariencia una familia normal. Quiero decir que viéndolos juntos en casa cenando y yo participando de su cena, pues hablaban de cosas cotidianas, del trabajo de mi primo con el ganado y las cosechas de maíz, manzanas, patatas, etc. Su mujer a veces lo interrumpía y le recordaba cosas asociadas con lo que él iba relatando. Era una mujer de mediana edad y más bien delgada. Su rostro era apacible y eso la hacía una persona agradable que al hablar entonaba las palabras con una cadencia muy grata de oír. Sus dos hijos, Plerto y Jamrlia, eran ya unos adolescentes. Plerto tendría unos quince años y Jamrlia unos diecisiete. Eran un par de chicos que sabían estar en la mesa y para nada interrumpían a sus padres, ya que parecían encantados de oírles hablar y relatar. Plerto dijo algo sobre un incidente ocurrido en el instituto donde estudiaba. Y Jamrlia se echó a reír pues el incidente le hacía gracia por conocer a sus protagonistas. Chavales un tanto peculiares por su forma de ser, uno de ellos torpe y muy tímido y el otro un tanto bocazas. Imagínense cómo el mundo se va agrandando sin darnos cuenta. Me refiero a ti querido lector que me estás siguiendo por curiosidad. Si yo ahora quisiera seguir las vidas de cada cual de estos chavales pues tendría que extender el relato y dar rienda a mi imaginación. No es difícil, pues hay una fuerza inmanente imaginativa que te empuja a describir lo que sin darte cuenta vas viendo y tocando y oliendo e intuyendo. Digamos que hay mundos esperando a que tú los describas. Simplemente están ahí, pero nadie los ha desvelado todavía.
Mi imaginación paró en ese instante. Tomé mi último trago de café y decidí dar una vuelta por el barrio de mi ciudad.
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ResponderEliminarNo voy a seguir tales senderos en este relato. Me quedo en la mesa y observo los detalles de mis personajes, de mi primo y su familia. Me apetecería describir los muebles, la cocina y el extraño sentir de tal espacio cuyos olores me estimulan recuerdos de mi infancia. Olores de aromas de guisos, de cocidos, de huevos fritos, de verduras tipo coles o berzas. Todo ello ha dejado una huella perceptible que yo recojo absorbiéndola y dejándome trasportar por ella. Nunca llegamos a desentrañar las sensaciones, los colores, los infinitos matices que la vida nos va presentando. No necesito hacer mucho esfuerzo, pues todo se va percibiendo en su momento. Hay incluso oscuras sensaciones indefinibles que pueden provenir de rincones en las estancias, de los mismos muebles, de tiempos diferentes al presente.
La mujer de mi primo, Eskla, se levanta a preparar los cafés.
Pero ahora me daba cuenta que mi relato había empezado con mi intención de caminar de B a A. O sea, de la aldea B a la aldea A. De hecho ya había intentado calcular la distancia. La distancia aproximada según indicación de algún lugareño a quién había preguntado cuando se cruzaba conmigo.
Llovía y era otoño. La tarde se iría apagando en poco tiempo y el camino se oscurecería. Sí, claro que llevaba paraguas. Las gotas de lluvia golpeaban el paraguas con una cadencia regular que ayudaba a mantener el ritmo de mis pasos. También de mi mente. El rumor del río era mi melodía de fondo. No supe el porqué, pero en algún momento sentí miedo y la distancia a A se me hizo imposible. Al principio me pareció el comienzo de un estado febril, luego fue un denso respeto a lo desconocido. La lluvia se deslizaba por las hojas ya casi marchitas de los árboles al lado del camino. ¿Por qué sentía miedo?
Hay ocasiones en que descubres tu absoluta soledad. Son esos momentos, por suerte muy ocasionales, en que el paisaje entra en concatenación con un cuerpo extremadamente sensible y tal concatenación hace posible una inundación de profunda melancolía que parece provenir de la misma oscuridad, del denso cielo cubierto de nubes; quizás de la misma profundidad del universo. Estado puro de soledad que se estanca por un tiempo al unísono con todo el paisaje habitado por el rumor de un río todavía salvaje; una lluvia de cadencia imperturbable, unos graznidos de aves rapaces provenientes de la profundidad del valle, la lejanía de unos ladridos de perro.
Fueron segundos de intensa extrañeza y miedo. Entonces decidí dar la vuelta de nuevo a B.
ORDENANDO LIBROS. MILES Y MILLONES DE LIBROS (DEDICADO A MI BUEN AMIGO MANUEL DE LEÓN)
ResponderEliminarEstuve ordenando la casa después de muchos milenios que no la ordenaba. Se me habían acumulado millones de libros que ocupaban todo espacio y rincones de la casa. Con la excepción de los espacios para comer, dormir, o sea; los espacios vitales de la casa. Pues bien al ordenar me encuentro con que muchos de aquellos libros que compré hace milenios y siglos y hasta semanas atrás ya no tienen el sentido ni la razón por las cual los compré cuando todavía era un joven con un futuro abierto de esperanzas, de saber, de conocer, de descubrir, de analizar, de vivir la emoción y la intriga de las grandes obras. Ahora el tiempo se comprime, los años futuros disminuyen, la energía por conocer, etc., sigue y con más gana que nunca, pero mis intereses han cambiado. De esa acumulación de lecturas, de saber, de pensar; y, sobre todo de vivir, han surgido emergentes nuevos en mi espíritu que me hacen ver la vida de otra manera. Digamos que el saber, la crítica, la experiencia hace que la percepción de las cosas cambie y se haga más compleja, más extraña, más increíble. Creo que mi evolución ha sido lo contrario de esa idea que dice que nos desarrollamos de inmadurez a solidez, de fantasía infantil/adolescente a madurez de adulto, de realismo irreversible, de mirada seria directa al mundo del sentido común pragmático y mayoritario.
Mi adolescencia fue inquieta y siempre de inconformismo, pero deficiente en adaptación inteligente. Aun partiendo de que nadie me iba a regalar nada, y voluntarioso a trabajar de lo que fuese antes de vivir de ninguna sopa boba; sin embargo estaba a un millón de años luz de saber qué era lo que quería y hacia dónde en concreto debía de enfocar mis energías. Me lancé a leer, a pensar, a tropezar, a cometer errores, a sentir la necesidad de esclarecer, de interpretar mejor mis errores para no repetirlos. No obstante cometía otros. Viví fuera de España, me casé, tuve una familia, conseguí estudiar una carrera universitaria. Siempre leyendo, pensando, quizás de forma más o menos desordenada, pero siempre con esa ilusión que te domina y te hace soñar, imaginar, pensar que la vida no puede ser siempre esta rutina de aburrimiento, de conversaciones insustanciales, de ponerte al día con el Estado porque parece que siempre estás en deuda con los poderes.
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ResponderEliminarY así fue cómo compraba libros, sacaba libros de las bibliotecas, exploraba la filosofía, la religión, la política, la ciencia, la literatura. Los libros eran mi primera naturaleza y mi segunda naturaleza era mi función real en una sociedad real de ganarse el pan y sobrevivir. Sí, hubo y hay personas que aprecio. Grandes almas que me aportaron luz y experiencia, amistad y amor.
Pero, a lo que iba, al ordenar mi casa después de milenios sin hacerlo la acumulación de libros sigue siendo tal que he tenido que liberarme de muchos miles de millones de ellos y así liberar mi espacio vital para seguir viviendo mis años comprimidos y amenorados por el tiempo en esta existencia terrenal. Del más allá es algo que permanece en incógnita, pero creo que las conciencias no mueren porque acepto que la vida no acaba con la muerte corporal.
Aun con inimaginables perspectivas de eternidad, me he ido deshaciendo de esos millones de libros que han desbordado las librerías que recogen libros de segunda mano ya bajo condiciones cada vez más exigentes. También los bancos de los parques donde he ido dejando volúmenes, novelas, revistas. Y en último lugar miles de contenedores de reciclado de papel que he dejado llenos hasta no poder cerrarlos. He legado conocimiento y saber a las nuevas generaciones que ya no necesitan del libro material, que emplean más su tiempo en realidades virtuales y aplicaciones y las IA les informan de todo al instante. Bueno, cada época tiene su modo de ser y la mía quizás haya tocado a su fin. No encuentro a nadie con quien hablar de filosofía, pero me he acostumbrado y no tengo ninguna gana de postular por nada, ni hacer proselitismo de nada y allá cada uno con sus inquietudes. Si alguien me pregunta sobre filosofía o muestra algún interés tomando café o paseando, pues bienvenido sea. Me daría una gran alegría. Pero como que no. Si es de religión pues también me interesa, pero he de decir que me gustan las ideas, las especulaciones con las ideas; porque considero que las ideas son fundamentales para situarse en el mundo y crear una ética propia y sólida. Tampoco es fácil hablar de religión a estos niveles, pero conozco gente que lo hace y le gusta y eso me da cierta alegría. ¿Qué decir de la política? Es en este campo o territorio dónde la teoría, las ideas y la práctica se mezclan de manera a veces horrorosa. Leo los clásicos de la filosofía política con gusto (Hobbes, Bodin, Rousseau, Locke, Carl Schmitt, Hegel, Marx, etc...), pero a esos niveles poca o ninguna gente quiere hablar. Leo historia y veo que me entusiasma la historia porque es ahí donde se ve cómo nada de la experiencia humana está escrito y todo se mueve en la más pura contingencia. Las cosas duran hasta que de repente surge el terremoto. Las infinitas causas y efectos que componen la historia están fuera de nuestra comprensión, por mucho análisis objetivo o tendencias que detectemos, al final las cosas emergen de diferentes maneras a las pensadas. La política es equívoca por necesidad. Cuando te afectan las cosas directamente entonces reaccionas y te das cuenta que has de saber navegar con suma prudencia, los mares de la política son siempre agitados, equívocos, improvisados.
Me quedan muchos libros que leer. Sigue habiendo demasiados libros en mi casa, sin contar los bajados para el libro electrónico. Es mi modo de vida, mi forma de ser. Mi primera naturaleza. Aunque mi lectura comienza también a abarcar la existencia en su totalidad. Sigo leyendo al tiempo que vivo. He convertido la vida en lectura. El Templo ya no es sólo una interioridad sagrada, sino también toda la creación. Sigo viviendo de la imaginación y por la imaginación y eso sigue siendo fantástico. De ahí que decía al principio que he decidido despachar a lo largo de mi vida llegar a esa madurez de ciudadano medio, responsable ante las ideas y la aceptada normalidad de las mayorías.
No es un futuro muy prometedor... quer digamos
ResponderEliminarSi no piensas en un futuro prometedor no tendrás problema de futuro. Gracias por el comentario.
EliminarLENGUAJE ÚNICO
ResponderEliminarEs curioso cómo el lenguaje nos hace comprender que la realidad se puede representar de mil maneras y en función de intereses dispares. El lenguaje es entre otras cosas, una herramienta de engaño y manipulación masiva al servicio de cualquier poder. Si los signos del lenguaje correspondiesen con la Realidad, no habría posibilidad de tal engaño. El lenguaje sólo sería capaz de reflejar y representar Realidad. No habría metáforas, metonimias, ni efecto retórico alguno, ni poesía, ni ficción, ni malentendidos entre las personas. Todo lo que dijéremos con lenguaje sería pura Realidad, sin desplazamientos, sin significados equívocos, sin posibilidad de símbolismos ambiguos. Univocidad absoluta. La mentira no existiría. Solo habría un lenguaje único universal que respondería con absoluta exactitud con la Realidad bien definida.
Dicen que el Corán es la palabra de Dios directa e inequívoca. ¿Cómo es posible entonces que el humano no sea capaz de alcanzar esa inmediatez y absoluta claridad y perfección? Me suena a un platonismo árido como el desierto. Al final siempre aparecen los mediadores que sí llegan a tocar o rozar tal verdad, pero entonces se presenta el problema de la mediación. ¿Cómo es posible que una palabra de perfección e inmediatez llegue de alguna manera a contaminarse con la imperfección humana? ¿Cómo es posible que el mediador pueda transmitir esa Verdad absoluta y pura siendo él criatura imperfecta? ¿Cómo es posible que la Perfección y la imperfección lleguen a tocarse? Y si se tocan eso quiere decir que comparten algún grado común de sus esencias. Pero dos ontologías absolutamente distantes y diferentes por definición, es imposible que puedan compartir la misma esencia en ningún grado. Es absolutamente incompatible.
Este problema lo presenta el platonismo y sus variantes. Y el Corán me parece una de estas variantes.
VACILANDO CON ESPECULACIONES AVENTURADAS
ResponderEliminarCuando leemos sobre física llaman la atención los equilibrios y la búsqueda de equilibrios en función de la atracción y repulsión. Las cuatro fuerzas conocidas en el universo, la gravedad, el electromagnetismo, la fuerza nuclear débil, actúan siempre en búsqueda de equilibrios, los equilibrios se mantienen hasta que los cambios en temperatura, presión, gravedad, etc. rompan tales equilibrios. Cuando los equilibrios son constantes y se mantienen en el tiempo, los conceptualizamos como leyes. De ahí que el universo necesite de las ecuaciones matemáticas para dar cuenta de tales equilibrios, constantes y leyes. Las constantes y las leyes son solo conocimiento provisional, muy útil, pues son el actual sostén de la tecnología moderna; pero la ciencia no para de expandir sus conocimientos. Hay nuevas emergencias o emergentes que nos van situando en diferentes contextos de realidad. La física de partículas y la teoría de la relatividad se mueven en un emergente que amplía la perspectiva y comprensión de la física newtoniana.
Pero esto presenta alimento para reflexiones. Por ejemplo, las estructuras de vida tienden al equilibrio final que es la muerte. La ley de la entropía se cumple con nuestro cuerpo: nacemos, crecemos, luego envejecemos, y al final morimos. El cuerpo se disuelve en nuevas energías y nuevas trasmutaciones. No hay reversibilidad, sino que el tiempo parece como una flecha de dirección pasado/futuro. Otra reflexión es el papel de la abstracción en la mente humana. La posibilidad de la conciencia de seleccionar entre toda la infinitud de experiencia sólo aquellos planos o líneas que puedan ser explicables, reducidas a una esencia fundamental, a un aislamiento de sus cualidades o cantidades o estructura; hace posible para el humano controlar y utilizar las fuerzas naturales en función de su supervivencia. La relación del cuerpo humano con el universo puede establecerse en base a cálculos matemáticos que al seleccionar lo fundamental de la experiencia o los fenómenos los hace exactos y manejables. Cabe preguntarse sí toda la experiencia humana que recogemos con los sentidos contiene también sus estructuras matemáticas en sí esperando a ser conocidas bajo unas complejísimas matemáticas que podamos elaborar en el futuro por medio de potentes ordenadores y una casi inimaginable tecnología de gran alcance.
Entonces podríamos establecer la siguiente especulación. A) La correlación entre conciencia humana y universo está en función del “desvelamiento” potencial de las estructuras básicas de este último. Habría una Realidad indivisible, de la que tan solo conocemos una infinitésima parte. Sería cuestión de un desarrollo futuro cuasi-infinito de la ciencia y la tecnología para que hubiese una adecuación entre ambas dimensiones. O, B) No habría jamás ninguna adecuación entre mente y universo y la correlación de ambas dimensiones sería un infinito juego de equilibrios y desequilibrios inmersos en la más pura contingencia. Simplemente, no se nos ha dado las llaves del misterio en el que vivimos y nos hemos de conformar a conocimientos parciales por mucha complicada cosmología o metafísica que le echemos al asunto. Quizás al final sólo nos queda el consuelo de la elaboración de metafísicas o juegos de ficciones.
De darse A, el final sería la ecuación X,Y, Z, ad infinitum=0. O sería la pura adecuación, sería la muerte de todo.
De darse la opción B, el universo sería un universo siempre abierto para la conciencia, pero quizás su inherente búsqueda de equilibrio final lo haga también acabar en una nada de quietud eterna inimaginable. Si la conciencia fuese independiente de la materia, en ambos casos serían conciencias sin nada que conocer, conciencias sin contenido alguno. Serían conciencias vacías sin referente alguno sobre cómo reflejarse. O sea, una pura forma en sí misma sería equivalente a nada.
Pero quizás la conciencia, una vez asimilada toda su experiencia, pase a un nuevo emergente de realidades más allá de cualquier comprensión humana. Quién sabe.
CRÍTICA AD HOMINEM Y BANALIZACIÓN DEL OPONENTE COMO NUEVA FORMA DE BLINDAJE AL LIBRE RAZONAMIENTO
ResponderEliminarLlevo viviendo algunos de los efectos de la nueva modalidad de crítica ad hóminem. Una crítica ad hominem es una mala forma de argumentar al centrarse tal crítica no en los argumentos o razonamientos y demostraciones en sí, sino en la persona como persona por lo que vive o ha vivido; o también cuando se vinculan los argumentos a una ideología de forma directa sin razonarlos ni considerarlos como argumentos en sí independientes de cualquier otra representación que no viene al caso. Por ejemplo, yo puedo decir que la inmigración abierta y descontrolada es un problema en España, trataría de dar razones o sentar debate libre sobre el tema, esperando que otros den también sus razones, datos, etc. Pero lo que no esperas es que alguien directamente y sin dejarte siquiera tiempo a presentar tus argumentos, te tache de fascista de Vox o de facha, o igual que el PP. Al catalogarte de manera tan automática y directa, el subsodicho no tiene nada que razonar: simplemente te coloca la etiqueta, y con la etiqueta va el juicio moral y la condena.
Es tan universal esta forma de escabullir los razonamientos como temas abiertos, como cosas que tienen diferentes aristas, sombras y luces; que llega a sorprender la cantidad de gente que se blinda, se refugia, se fanatiza y dogmatiza en clichés, en consignas elaboradas en los laboratorios de pensamiento único y verdadero de las ideologías al servicio de partido y organización. Imposible razonar. Debate anulado. Debate que no ha lugar. Eres un fascista y punto. O eres un machista y se acabó.
Además hay una coletilla que va con este modo de cerrada actuación: al mismo tiempo que tus intentos de resaltar un problema complejo o difícil de delucidar se rechazan no solo con el argumento ad hominem descrito, también al mismo tiempo, se banaliza tu postura o intento de problematizar o tematizar un acontecimiento haciendo ver lo exagerado que eres, lo paranoico que te has vuelto, lo complicado que lo haces cuando la cosa está clara como el agua, etc. Empezamos a darnos cuenta bastante gente, que esta modalidad de imponer ideología negando todo diálogo y debate se está convirtiendo en una estrategia muy común. Los partidos se encuentran mucho mejor blindándose a cualquier cuestionamiento y a ser posible ridiculizando al oponente como un desequilibrado que no ve lo obvio. O sea, la propaganda de partido.
Son las nuevas tendencias totalitarias. Nada de qué asombrarse. Ponerse a pensar es más difícil, hay que leer, investigar, contrastar. Eso es complicado y la mayoría no tiene tiempo para ello. Para eso está el Partido y sus consignas. Los artículos de fe. La línea correcta.
La izquierda sufre el sindrome estalinista. Poseemos la verdad, las opiniones diferentes o adversas se han de condenar como odio o delito. Y la derecha extrema va por el camino opuesto con la misma cantinela bajo otros dogmas incuestionables. Lo malo es que una mayoría de los de "en medio" a la indiferencia, al silencio oportuno por si las moscas.
ETC., ETC. HACE CALOR
ResponderEliminarSoñé que llovía y nevaba. Hubo un tiempo que llovía y nevaba. Ahora el desierto nos rodea y hemos de luchar a diario para combatirle. Hace calor. Los incendios hace tiempo destruyeron los bosques. El agua proviene de nuevos aparatos de desalinización.
La niña quería que le contase un cuento. Me puso a prueba. Efectivamente, hay que inventar un cuento que a la vez sea creíble. Y así fui visualizando un universo donde muchas cosas podrían ocurrir y no ocurren.
Whatsap y Facebook pueden demostrarte lo aburrido a que puede llegar el universo si lo llevas más y más lejos. Los viejos gnósticos decían que vivíamos en una encerrona sin más salida que un conocimiento subjetivo dado a unos pocos.
NO EXIT
ResponderEliminarLa mente tiene un límite impreciso. Puedes pensar en cosas concretas: un trozo de pan, ves a Pepe venir, las nubes allá arriba. Puedes cambiar y pensar en cosas abstractas: el odio que expresa un perro cuando pasa cerca de ti y gruñe, el color verde oscuro de un árbol cercano, el valor de una fórmula química, la idea de República, la idea de China. Puedes querer ir más lejos y piensas en las sensaciones que sientes de aburrimiento, de saciedad, de aprehensión, de ansiedad, de deseo, de anhelos. Empezamos a entrar en una atmósfera mental que incluye todo el cuerpo, pero queremos ir más lejos y traspasar la experiencia común de los humanos: queremos ir más allás de lo concreto, lo abstracto, las sensaciones, las intuiciones. O sea, traspasar una barrera donde todas esas cosas que nos hacen humanos en la vida prosaica, incluidos los efectos de cualquier psicotrópico, droga, sensación artificial producida por una máquina, etc. Ser capaces de ir más allá de ideas puras, de sentido estético, de la mayor alucinación psicótica.
En una palabra: salir de la cárcel humana. Salir de la encerrona corporal/espiritual de la existencia humana y sentir la liberación absoluta de tal engaño, de tal tomadura de pelo tan siniestra.
Lo tenemos prohibido.
Podemos soñar, pensar muy fino y sentir placer por ello.
Podemos sentir los placeres de la carne en su grado óptimo en ocasiones. Otras llevan al caos emocional. Faltaría más: siempre nos acompaña la amenaza del caos, de lo caótico.
Podemos disfrutar de lo alcanzado por la ciencia, sentir un placer infinito leyendo filosofía, haciendo un trabajo bien hecho, o ayudando a las personas a superar miserias o ellas a superar también las nuestras. También jugando con la tecnología, o viviendo la religión en su sentido de comprensión madura.
Pero la existencia humana seguirá siendo cambio, contingencia, incertidumbre, prosaica, inquietante, sorprendente, inestable, dolorosa o alegre.
Todo el mundo habla de que la vida sería mejor así, o sería mejor de la otra manera. Solemos dar soluciones y a veces tales soluciones se cumplen. Pero vienen otros problemas con otras pejigueras incluso mayores. Muchas personas nos siguen pareciendo intratables y viceversa: muchas o pocas personas nos ven a nosotros intratables o incompatibles sin remedio. Lo cotidiano nos seguira asediando para bien y para mal. El cambio seguirá siendo inexorable.
Por eso la mente, el espíritu ha de aspirar a traspasar la barrera de la existencia, superando las experiencias más primarias, borrosas, intuitivas. Traspasar de tal manera que en un momento la mente/espíritu haga ¡pop! y descubramos el universo prístino más allá de lo humano y así empezamos a volar sin cuerpo, de forma inmaterial, a las velocidades que el capricho nos dicte, solo experimentando la nada de la nada. La eternidad o el infinito en una eternidad.
Pero si la luz no pudiese contrastarse con la oscuridad no habría luz.
Si el placer no pudiese contrastarse con el dolor no habría placer.
Si el amor no pudiera contrastarse con el odio no habría amor.
Si la paz no pudiese contrastarse con la guerra no habría paz.
Si la verdad no pudiera contrastarse con el error o la mentira no habría verdad.
La encerrona es completa. No hay salida. No exit de la experiencia humana, salvo la muerte y la nada.
APUNTES DEBATIBLES. LENGUAJES Y FENÓMENOS NATURALES
ResponderEliminarSi digo "taza". Concepto invisible (idea) y materia: sonidos estructurados. La idea se materializa y la materia se idealiza o espiritualiza. El lenguaje es la mediación entre el espíritu y la materia. El lenguaje interior es el pensamiento. El pensamiento es invisible. Los significados de mi pensamiento son todos materializables en lenguaje oral o escrito. De cuánto lenguaje dispongo o he adquirido va a depender mi posibilidad de comunicarme con mayor o menor amplitud. Sin lenguaje daría gemidos o movimientos de manos, pero eso es también lenguaje interpretable por otra persona o animal. Sin lenguajes no podría existir como ser vivo. No poder comunicar nada con nadie lleva al absurdo. A la no-vida. Todo lo existente comunica algo a ¿qué o quién? Sin conciencia no hay registro de información. La piedra que sufre la erosión y cambios en su estructura en ausencia de una conciencia que los registre permanece en la nada del sinsentido. Una vez que hay conciencia se sabe que antes de la conciencia hubo una realidad que actuaba o era actuada. La conciencia no existía, pero solo cuando surge la conciencia se puede registrar ese antes de la misma. Esa realidad antes de la conciencia. Y bajo parámetros de tal conciencia. En la conciencia humana bajo los parámetros del lenguaje o lenguajes. No hay otra forma de dar sentido, significado y registro.
Mis emociones internas, dolor, estados de ánimo, pasiones. Sin lenguajes no serían visibles, comunicables, exitentes. No existiría nada sin lenguajes. Si siento dolor lo expreso con gestos, gemidos, retorcimientos, gritos. Esos son lenguajes que otros pueden comprender y entender cómo me siento. Sin conciencia y lenguajes tampoco la piedra y su erosión e historia sería nunca visible o existente. Solo en tiempo retroactivo comprendo tal fenómeno.
Toda la ciencia obedece a un reajuste permanente de la realidad ahí afuera con lenguajes que interceptan, desvelan, descubren los fenómenos que de otra manera no serían nunca comprensibles. El mito los hacía comprensibles en base a su repetición. Una narrativa los hacía asimilables a la conciencia humana. La tormenta era Dios enfadado, etc. Pero los lenguajes se van regulando, organizando de manera más precisa. Se pregunta y se comprueba. ¿Qué sería este grano de arena si lo divido y divido y divido (ya de forma abstracta)? El fenómeno natural responde. Ante una misma pregunta el fenómeno responde de la misma manera. Pero las preguntas son infinitas. Nunca acaban. Y las preguntas se van perfilando en función de lo ya revelado e itinerable. La naturaleza va respondiendo en función de las preguntas precisas. La naturaleza es infinita en su oscura profundidad, la conciencia va aportando aperturas por donde la naturaleza va adquieriendo sentido en términos de lenguajes. Parámetros de conciencia. Las partículas en la física cuántica están en todos los sitios posibles e inimaginables del universo y al mismo tiempo, salvo cuando las observamos. O sea, cuando los parámetros de la conciencia las captan en un instante preciso. Pueden ser captadas como ondas o como partículas. Depende del modo de observación. Lenguaje y fenómento se van unificando como significado y sentido. La experiencias quedan así mismo archivadas. Nuevas aperturas.
EL INSOPORTABLE ESPEJO DE ISRAEL
ResponderEliminarAnte el espejo de Israel todo reacciona en modo dramático-histérico. No es lo mismo con otros países por muchas atrocidades que cometan y siguen cometiendo con miles y millones de muertos. Se mira para otro lado por conveniencia. Israel despierta animosidades, pasiones, emociones que jamás despiertan otros países en tal grado de intensidad. Israel sigue siendo la incógnita de la historia.
Yo creo que va todo ligado al desarrollo de los modernos estados. Es la represión de este desarrollo lo que explota en forma de histeria cuando el mismo proceso de consolidación de estado lo hace Israel, quien siempre fue la minoría inasimilable dentro de los poderes centralizados europeos. Si repasamos la historia de la formación de casi todos los estados modernos, en toda ella un estado centralizado con poder económico y militar suficiente, fue apoderándose por la fuerza de las otras posibles naciones que ahora iban pasando a su soberanía. Se usó la fuerza militar cuando se vio necesario, se imposieron las leyes del Estado, su lengua, su religión, y su razón de estado, quedando las posibles y potenciales naciones reducidas a regiones y provincias.
Todo ello ya está racionalizado en tiempo reversible como un resultado de "progreso", de "evolución", de "civilización". Pero lo reprimido puede saltar en cualquier momento. Europa se ve reflejada en Israel como ningún estado lo ha hecho jamás. ¿El pueblo inasimilable durante siglos, ahora se atreve a ser como los demás, incluso con estado propio, ejército formidable y conflictos con su minoría? ¿Qué? ¿Se va a atrever a hacer lo que hicimos nosotros como estados nación y bajo un precio mayor de resistencia a no morir en el empeño?
OCCIDENTE HA OFRECIDO EL MAYOR GRADO DE LIBERTAD POLÍTICA POSIBLE COMO AXIOMA UNIVERSAL. OTRAS OPCIONES DE LIBERTAD SON ENGAÑOSAS
ResponderEliminarSi algo se convierte en axiomático es porque ese punto de partida es el que mejor satisface los razonamientos posteriores derivados de tal principio. Si yo parto del axioma de que el humano es un espíritu libre y fundamento de todo derecho (abreviando), eso me da la posibilidad de crear una sociedad lo más justa y equilibrada posible a un nivel abstracto que servirá como guía y referente para toda la humanidad (concepto también abstracto). Tal axioma se distinguirá de otros axiomas tales como: el humano fue creado por Dios y como criatura suya ha de seguir su ley divina que será la fuente de derecho en nuestras sociedades.
Entre uno y otro axioma hay una diferencia cualitativa de máxima importancia.
Bajo el primer axioma la abstracción es más abierta, y abarca al humano en su universalidad, trascendiendo cualquier restricción basada en principios culturales, religiosos, nacionales, étnicos. Los derechos y obligaciones abarcan todo ser humano al margen de cualquier condición accidental, contingente a su nacimiento dentro de una casta o clase social, o privilegios de pertenencia a una nación o religión concreta, etc. El individuo, al ser el fundamento de todo derecho (derechos y obligaciones o deberes), ha de demostrar sus méritos, sus cualidades, sus compromisos éticos y morales en función del beneficio de la humanidad (concepto abstracto). Se asume que parte de un libre albedrío que le permite decisiones propias y responsabilidad. Su condición de individuo libre trasciende su lugar de nacimiento, su raza, su religión, su sitio en las escalas sociales, etc.
No así en el segundo axioma donde una revelación divina de una religión concreta que se arroga el derecho de ser verdad universal, impone lo suyo por encima de las religiones de los demás; y no solo las religiones, sino que también se ve obligada a determinar y regular las condiciones políticas y sociales (todo el derecho), bajo su visión parcial y por encima de una universalidad más abstracta y plenamente abarcadora de lo universal. El segundo axioma irá en detrimento de la libertad y reconocimiento de esa humanidad que no se suscribe a la particular revelación divina. Tratará entonces de imponerse como verdad necesaria por todos los medios que le sean posibles.
Se podría decir que el primer axioma responde a la cultura occidental y solo a la cultura occidental, y por lo tanto va en detrimento de otras "humanidades" que no son parte de tal mundo occidental. Pero tal argumento no invalida la mayor abstracción de dignidad y libertad posible del primer axioma, no importa dónde se haya producido.
Bajo el primer axioma se puede producir una democracia liberal con todas sus contingencias e imperfecciones y adecuación casi imposible de llegar a su grado de perfección; pero el axioma de partida induce, fuerza e inspira siempre el mayor grado de libertad e igualdad posible entre los humanos. El segundo axioma y sus múltiples variantes cierra las perspectivas de libertad a un sólo colectivo fundamentado en la visión parcial de una revelación, religión o partido único que asume universalidad negando la universalidad de mayor grado de abstracción del primer axioma.
REPASANDO LA REFORMA PROTESTANTE Y SU INCIDENCIA EN LA HISTORIA MODERNA
ResponderEliminarLa Reforma recaptura el cristianismo bajo la idea de que solo la verdad de las Escrituras revela la esencia misma del plan divino a través de la historia, y que ha de concluir con el fin de los tiempos. Pone entre paréntesis siglos de acumulación de cristianismo "contaminado" con influencias paganas, filosóficas, ambiciones políticas y corrupción moral; y aisla el texto bíblico (así mismo "purificado" de libros que no formaban parte del canon original), como universo de relatos dispuestos para su correcta interpretación en orden temporal; pero todos ellos culminan en el significado central y trascendental de la Redención, revelada como evangelio. Cada letra, cada episodio, cada capítulo, cada momento o acontecimiento, cada reflexión, profecía, leyes y disposiciones, todo ello conduce al climax de la verdad de la salvación del ser humano, del planeta, por hacerlo más extensivo. Así la Biblia es el libro clave y fundamental para comprender de qué va la vida en este complicado y confuso mundo, nos revela también qué catástrofe nos ha llevado a está terrible condición humana de pecado (separación de Dios), y señala cuál es el camino de reconciliación con nuestra verdad esencial como hijos de Dios: criaturas creadas para ser libres en el servicio y obediencia a los designios divinos. La caída es un accidente (o designio?) cósmico que abre la historia, pero es provisional.
(sigue abajo)
(viene de arriba)
ResponderEliminarEs un momento histórico, el de la Reforma, en que la Biblia guardada celosamente por la Iglesia de Roma, y cerrada a la sóla interpretación del magisterio de la Iglesia; se convierte en la biblia que cada creyente protestante puede comprar y llevar a casa para leer en la cama bajo la luz de una vela y así gozar directamente de la Palabra de Dios en intimidad individual o lectura colectiva familiar, y los domingos lectura en congregación en la iglesia local bajo la igualdad formal del sacerdocio universal.
Esa Palabra de Dios se ha liberado de las cadenas de Roma y ahora nutre a un pueblo que ha de aprender a leerla en su propio idioma. La trama de la Salvación se desvincula de las mediaciones interesadas del catolicismo y sus jerarquías, sus densas tradiciones dogmáticas y teológicas; para ser leída y comprendida directamente por cada alma necesitada.
Lutero y otros reformadores pensaron que la Verdad del texto se haría transparente con el espíritu de cada creyente, y así la iglesia reformada llegaría a ser una iglesia universal en plena adecuación con una verdad divina irrecusable. No habría lugar a divisiones porque la Verdad se habría de ir imponiendo de manera clara y objetiva a medida que se estudiara en profundidad. Se revelaría a sí misma transformando al mismo tiempo las almas de los humanos que se acercaran a ella con sinceridad.
Bien es verdad que al ser la condición humana pecadora en un sentido cuasi-ontológico, el protestantismo lleva consigo un pesimismo cósmico que impregnaba la historia desde la Caída hasta el Final de los Tiempos. La salvación por la mera fe, por el milagro de la fe, no implicaba la regeneración automática del cuerpo y alma del creyente; sino que era el principio de un proceso de santidad que culminaría al morir el cuerpo, en una vida eterna liberada ya de la carne. El creyente era salvo y sin mancha a los ojos de Dios gracias a la sangre de Cristo derramada en la cruz, pero habría de esperar a la muerte o al Juicio Final para gozar plenamente de esa gracia. La historia ha de seguir siendo la historia de la Caída, la historia de las ambiciones, del egoísmo, de la maldad inherente al pecado. Sólo una intervención divina puede cambiarla radicalmente y mutar al humano ya salvado en criatura perfecta en toda su autenticidad. Sin embargo para Lutero y Calvino el estado también formaba parte de la Providencia divina al actuar como guardián del poder civil. El prudente poder soberano de los príncipes habría de conjugarse con los principios cristianos de la justicia, castigando al malo con la espada y manteniendo con firmeza la paz social. El estado se hacía cargo así mismo de los aspectos materiales de la iglesia y su organización en el luteranismo, aunque con Calvino la iglesia se constituía como organización separada del estado, aunque siempre comprometida por velar por un orden social inspirado en la moral y sobriedad cristianas. Las iglesias locales tenían representantes en los consejos municipales con ese fin. No así para la Reforma radical que también comienza a cuestionar la legitimidad de los principios del poder político. Lo dejamos para otro momento.
DOS AMIGOS SE ENCUENTRAN Y HABLAN DE ALGO EXTRAÑO Y SORPRENDENTE
ResponderEliminarLa mirada de Dios ve aquello que no vemos. Los amigos sólo pueden ver lo que tienen delante. Un coche aparcado y gente que camina por la calle. Uno de los amigos comenzó a pensar qué sería poder verse uno a sí mismo en toda su completitud. “Sería verse como Dios nos ve”, replicó el otro. El primer amigo se quedó pensativo. Luego dijo: “existe la posibilidad de ser vistos con una mirada para la que nada puede quedar oculto.” El otro entonces respondió: “Esa mirada no podría distinguir ninguna diferencia: todo se le haría presente en un solo plano de infinitas dimensiones. Toda esencia, propiedad, o forma se disolvería en ese plano infinito.” El primer amigo se quedó pensativo y dijo al cabo de un minuto: “La mirada de Dios nos desplegaría hacia una infinitud que quedaría fundida en su eternidad.” “Todo esto habría que aproximarlo a nuestra realidad humana.”—dijo el primer amigo. “Ese coche podría ser visto en su perfección absoluta. En su forma, sería un coche imaginario, ideal. Pero aun en su forma ideal no nos es posible imaginar tal perfección. Sería una intuición que nos desplegaría hacia un infinito. Tan sólo lo podríamos conceptualizar como perfecto, pero sin poder hacer presente tal transparencia para nuestra mente. Sería un nivel de abstracción tan sólo representado por signos: ‘coche perfecto y absoluto’”
Entonces el otro amigo siguió: “Ese coche perfecto y absoluto sería el coche que Dios vería con su mirada, pero la perfección absoluta sería la eternidad. Todo objeto que vemos tendría siempre ese potencial de ser visto en su absoluta perfección. En su eternidad. Nosotros tan solo podríamos acercarnos a una perfección relativa pensando que siempre existe un modelo eterno de tal objeto. Quizás el sentido que tenemos de las cosas proviene de esa posibilidad de intuir la perfección absoluta de ellas, de su eternidad. De lo que sería el ser vistas por Dios.”
“Existir entonces es perder esa mirada de Dios. Al perder la perfección absoluta comenzamos a vernos en la dimensión del tiempo y el espacio. El reino de la diferencia, del cambio, de la degradación y renovación material. El ciclo de vida y muerte. Pero internamente podemos intuir la perfección absoluta, la eternidad; la mirada de Dios. Esa intuición nos impulsa a percibir valores en la realidad, en las cosas. A más perfección mayor calidad, mayor valor. Mayor placer, mayor disfrute y libertad. El cuerpo se degrada con el cambio, pero la mente, el alma, es capaz de captar el despliegue hacia lo absoluto. Y el absoluto, la perfección absoluta es la eternidad. El alma es capaz de percibir la eternidad.” Eso lo dijo el primer amigo continuando la reflexión del otro amigo.
Y entonces el otro amigo siguió: “¿Qué ocurrió para que el reino de la existencia haya llegado a ser?” “¿Qué ocurrió para que nuestras almas estén aquí encerradas en este cuerpo material existiendo e intuyendo nuestra eternidad?”
“Imposible de saber”, dijo el primer amigo.
No obstante hubo un cambio de perspectiva en ese momento. Una especie de revelación que satisfizo a ambos.
“Hora de tomarnos un vino con un pincho de tortilla, amigo”. Dijo el otro amigo.
“Sí, hora de probar la calidad del vino y el buen sabor de una tortilla bien hecha”, dijo el primer amigo.
“Espera”, dijo el otro amigo
“¿Qué quieres?” respondió el primer amigo.
“¿Qué ocurre cuando a Dios se ve a sí mismo?”
“Tú mismo”, dijo el primer amigo.
“Pues que Dios se confunde con su eternidad y se disuelve en ella. Desaparece.”
“He ahí la clave de la existencia--dijo el otro amigo--: Dios nunca se puede disolver en sí mismo cuando se mira. Antes de que eso ocurra, antes de esa pura coincidencia, el ser de Dios se divide en dos, luego en tres, y así hasta el infinito. Cuando hay división hay relación, movimiento con respecto a, y cambio: surge la existencia.”
“Hora de irnos a tomar el vino con el pincho de tortilla,” dijeron los dos.