29 abril, 2017

TEOLOGÍA Y POLÍTICA EN LA REFORMA PROTESTANTE

CONFERENCIA DADA EN LA CASA DE LA CULTURA DE LA FELGUERA EL DÍA 28 DE ABRIL DEL 2017

PRIMER PASO

Si voy a hablar de teología y política durante la Reforma, quizás lo mejor es empezar con la relación entre la teología cristiana y la política antes de Lutero, para enmarcarnos en el asunto. Luego llegaremos a la Reforma para ver cómo se entrelazan las dos cosas y entender así qué cambios se producen y cómo alcanzan nuestra época presente.
En cuanto a política y religión en los primeros tiempos del cristianismo hay que entender que el movimiento de Jesús no nació para establecerse como una institución de larga duración, ya que leyendo el Nuevo Testamento nos damos cuenta que los seguidores del Nazareno esperaban el fin del mundo en esa misma
generación. Como el fin de los tiempos no llegaba, entonces el cristianismo se vio obligado a instalarse en el imperio como una religión más. Tendría que organizarse de forma más compleja y perfilarse una identidad diferente del pueblo judío.

Los planteamientos de organización iniciales del cristianismo eran los mínimos, la ética era una ética de urgencia, de total desprendimiento de las posesiones, de total perdón hasta con el enemigo más violento, de máxima precaución con el poder imperial evitando todo tipo de roce o conflicto con la ley, pues al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. El mundo fuera de las congregaciones cristianas, en aquel primer cristianismo, quedaba puesto entre paréntesis por un tiempo, tierra de misión, hasta la llegada del apocalipsis donde acabaría siendo destruido y de esa aniquilación surgiría un Nuevo Mundo, y una Nueva Jerusalén. Por eso, no había necesidad de teorizaciones políticas, nada de complicadas teologías sobre el orden natural o la relación poder espiritual, poder temporal, ni menos sobre qué funciones tiene el estado y cuales la Iglesia. Todo eso vendría más adelante con el inesperado crecimiento del cristianismo y la posterior conversión de Constantino y el comienzo de lo que ya se comprendía bajo la idea de cristiandad.
(Continúa en comentarios) 

03 abril, 2017

JÚPITER ESTÁ EN EL CIELO Y BRILLA MÁS QUE NUNCA

Nos pusimos en la ventana a mirar a Júpiter. Le dije: "Júpiter está en el cielo y brilla más que nunca". Y ella vino y vimos Júpiter juntos en el cielo destacando entre todos los astros. Fue solo un momento, pero aquel momento quedó como un recuerdo fijo que duró mucho tiempo después. Mucho tiempo después de que nuestros hijos crecieran y se independizaran. Mucho tiempo después de su
enfermedad lenta e inexorable cuando aún en su debilidad pudo recordarme la noche en que vimos Júpiter juntos y lo feliz que fue en aquel instante desde la ventana de nuestro piso de ciudad. Ayer ha venido a verme mi nieto Hélmer y por la ventana pude ver la brillantez de Júpiter en el cielo estrellado. Le dije: "Hélmer, Júpiter está en el cielo y brilla más que nunca". Hélmer miró sin prestar atención, pero yo seguí mirando por un tiempo inundado de tristeza.

Un día fui con mis amigas a la fiesta de Nisal, un pueblo no muy lejos del nuestro. Era una noche primaveral inundada de aromas a hierba fresca y flores. Pronto nos dirigimos al kiosko de la orquesta que todavía no había comenzado a tocar. Entonces nos sentamos en uno de los bancos. Y en el banco enfrente del nuestro había tres muchachos. Eran más o menos de nuestra edad y parecían alegres y alocados, pero uno de ellos tenía una mirada risueña y soñadora. Y se fijó en mí. Yo era muy tímida y mis amigas se reían. Cuando la orquesta empezó a tocar él vino a invitarme a bailar. Le temblaba la voz, pero sus ojos seguían siendo risueños y soñadores. Qué extraña es la vida. Vino a verme varías veces a mi pueblo y los dos nos íbamos a caminar por los campos y luego cruzábamos el bosque. Pero no duró mucho. Al poco lo llamaron para
la guerra y allí murió sin haber pasado un año. No he vuelto a ver sus ojos risueños y soñadores. He vivido muchos años. He tenido esposo, familia y muchos nietecitos que ahora ya empiezan a ser mayores. Pero jamás he sido capaz de olvidar sus ojos risueños y soñadores y la tristeza más profunda se instaló en mi alma para siempre.

La televisión nos enseña niños en las guerras sufriendo en hospitales o en la miseria y el hambre. Las películas nos pueden enseñar lo mismo, pero es la mirada distante, separada de una realidad convertida en ficción, en espectáculo, en propaganda muchas veces. Bien es verdad que en esa realidad de la guerra y el hambre los niños aprenden rápido a sobrevivir, pero la ahogada inocencia de un niño sacudida por la brutalidad de la violencia es un crimen de gravedad cósmica.