22 agosto, 2026

¿QUO VADIS OCCIDENTE?


En otras épocas en Europa no se concebía a ninguna persona que fuese atea. Se creía que la fe era inexcusable, incuestionable, algo que obedecía a la naturaleza del humano. El mundo era algo creado por Dios para sus fines. Por tanto, Dios nos proveía de normas morales a través de su Iglesia, con las que vivir sin necesidad de cuestionarlas. La razón quedaba puesta al servicio de la teología por medio de la escolástica. Se sufría y moría, pero había resurrección y vida eterna para los buenos o elegidos, y un castigo también eterno en el infierno para los malos y los perversos. Dios era juez supremo y lo veía todo.

La Iglesia católica inventó el purgatorio como mecanismo de equilibrio entre el absoluto terrible sufrimiento del infierno y el cielo. Pagando bulas y ofreciendo misas y otras penitencias, era posible sacar a algunas almas del purgatorio y salvarlas. Oportunamente, las arcas del Vaticano se iban llenando. Esta era una cosmovisión aceptada por todo el mundo de un modo inmanente y convencional. Salvo muy raras excepciones. Luego vinieron las herejías, la Reforma, el librepensamiento y comenzaron las fisuras que agrietaron la Iglesia Católica y luego la misma fe cristiana. El resto del mundo seguía otros caminos muy ajenos a este despliegue singular de Occidente con su expansión económica y colonialista.

Todo lo que ha ido surgiendo después del Renacimiento, la Reforma, la Ilustración, el cientifismo, las filosofías de tipo hegeliano o fenomenológico; el posmodernismo, el neomarxismo, el nacionalismo de estado y los nacionalismos sin estado; todo esto nos lleva, entre otras cosas, a que los derechos humanos se pueden multiplicar hasta el infinito si queremos. Cualquier aspecto de la vida podría revelarse como un espacio oprimido que exige redención en forma de derecho positivo. En Occidente todo está abierto a cualquier relato caprichoso o creativo (todo depende de cómo se mire). El idealismo no tiene fronteras, no hay más consenso ético que los derechos humanos, pero tales derechos son abstracciones racionales sin simbología que despierte almas y corazones para entregarse a su defensa. Nadie sabe hoy día qué es ser "ser humano", puede como dijo Foucault, que este invento de individuo humano haya desaparecido, como han desparecido los grandes relatos.

La producción/consumo es más potente que nunca pero entra en contínua contradicción con quienes sufren la confusión del "no sabemos lo que queremos", y se perciben como fracasados o marginales del trabajo o el no-trabajo (Zero-Work). La tecnología nos absorbe en su lógica de espacios virtuales y entramos en ellos servidos (y muchas veces impotentes y desesperados) bajo las voces mecánicas y maquínicas de inteligencias artificiales. El islam nos ve como infieles cristianos confusos necesitados de su teocracia. Una izquierda que tampoco sabe lo que quiere, nos abre a un idealismo suicida basado en la igualdad abstracta del buenismo que considera a todo anticapitalista o antiamericano-sionista aliado natural de un futuro de corro de la patata mundial. Creen poder hacer del islam su aliado una vez aceptado como variedad cultural que ha de ser respetada y protegida. No me imagino a la teocracia de Irán bailando un corro de la patata progre. Ni tampoco a Hamás meneándose en un Gay Pride Day.

La derecha fuerte sigue apostando por el nacionalismo de estado como aglutinador y unificador de voluntades, pero es difícil hoy día saber exactamente que se quiere decir con ser español, o ser griego o ser americano. La mística nacionalista pasada también ha entrado en crisis. Pocos jóvenes hoy día en Europa y Occidente estarían dispuestos a tirar un tiro en nombre de ninguna patria. Las identidades, tanto débiles como fuertes, son muy difusas. Hay núcleos duros de la derecha fuerte que estarían dispuestos a inmolarse por la Patria. Hay núcleos duros de la izquierda que también se inmolarían en la lucha de clases. Hay fundamentalismos cristianos también endurecidos. Feminismos y ecologismos con muy mala leche. Pero todo ello está muy difuso y muy mezclado con una mayoría indiferente, o una masa conformista que opone mucha inercia. Las voces duras meten más ruido, pero no logran ser motor de nada más que de más confusión. Este es un mundo peculiar, parece ser que nadie sabe lo que quiere.

¿Pero es así con China, con el Islam, con Putin, con Corea, India, etc? ¿Tampoco ellos saben lo que quieren?


¿Qué resulta ser Occidente en un estado de planetarización sin clara identidad de lo que persigue?

¿No será un poco tarde ya para invitar a la iglesia católica a que retome la guía moral de las democracias? Además la iglesia católica tiene su agencia propia de idealismo ingenuo y confuso que nos despista. ¿Y la ciencia? ¿Y el evangelicalismo protestante? ¿Y la cultura? ¿Qué cultura? ¿Qué es cultura? ¿Europa? ¿Qué es Europa y adónde va?

¿Queda todavía la posibilidad de una fe independiente de toda religión, toda ideología u organización? ¿Una fe profundamente subjetiva y librepensadora fuera del alcance de intereses concretos?

21 agosto, 2026

DESPUÉS DE TODO LA FE ES LA SOLUCIÓN

 Si no hay ninguna razón final que justifique nuestra labor en este mundo, entonces nada tiene sentido real. Tan bueno es uno como otro. Si algo lo consideramos bueno, lo es porque convenimos en qué así sea, no porque haya una razón final que lo justifique como necesario.

Tan solo hay sentido real si hay Dios que lo sustente de forma trascendente. Y, para llegar a Dios, no nos sirve la razón, sino la fe.

Conclusión: solo a través de la fe podemos llegar a Dios, y con Dios ya hay sentido universal y razón que dé cuenta del universo.

Es más: solo puede garantizarse un yo responsable, si hay Dios que garantice tal esencia.




31 mayo, 2026

OCCIDENTE ES UNA CIVILIZACIÓN QUE MERECE LA PENA DEFENDER CON ORGULLO

Pongamos un ejemplo de sujeto subalterno en su máxima cota de opresión y de mínima libertad individual. Por ejemplo: una mujer afgana viviendo en un pueblo de dicho país. Contemos las capas de opresión que sufre:

a) Por ser mujer. El machismo en una sociedad musulmana-talibán es absoluto. Hasta un hijo de ella la puede mandar callar porque el varón tiene siempre autoridad sobre la mujer.

b) Ha de llevar burka por máxima obligación.

c) No recibe educación alguna salvo las enseñanzas del Corán adaptadas a la mujer.

d) No puede participar en la vida política. Debe de relacionarse con los hombres guardando distancia y muchísima prudencia.

e) No es reconocida como persona con derechos de propiedad sobre su dinero, su vida, su expresión, su libertad de pensamiento, etc.

¿Sigo?

Muy bien, ahora un poco de reflexión:

¿Cómo es posible hacer un juicio moral y político sobre esta horrible condición de la mujer afgana?

Respuesta: Porque los derechos humanos y las libertades democráticas que han surgido en Occidente y se han hecho universales, han creado una conciencia basada en la dignidad humana como base de toda organización social y política. A partir de los derechos humanos (fruto del "malo" e "hipócrita" Occidente en base a su historia y desarrollo de valores judeo-cristianos y razón griega), pues podemos condenar estas situaciones de degradación humana con la cabeza en alto y por encima de argumentos de relativismo cultural o conveniencia ideológica o política. Los derechos humanos son universales y punto.

Aquellos que nos invitan a ponernos en lugar de la cultura afgana y sus peculiaridades porque hemos de respetar las culturas en su propia inmanencia, etc. Pues les diremos que se hacen cómplices de tales horrores y con ello muestran su doble vara de medir y su crueldad interesada siempre que, esos, sus motivos doctrinarios e ideológicos se ven puestos en entredicho. Es condenable entonces ese relativismo cultural que se hace ciego a situaciones como la mujer en Afganistán y otros muchos países que viven estas lacras.


Entonces, podemos decir con la cabeza muy alta y así podemos enseñarlo en nuestras escuelas, que la cultura Occidental tiene cosas muy buenas de las cuales nos hemos de sentir muy orgullosos. Es una cultura que gracias a su concepción del individuo con sus atributos innegociables de dignidad y respeto ha interpelado y perturbado a todas las culturas del planeta, que no pueden dejar de verse trascendidos por valores que despiertan ansia de libertad y justicia en cualquier rincón del mundo.

¿Qué historia en este mundo ha permanecido impoluta, inocente, y pura? Occidente también ha tenido su historia y su expansión, pero si hubo un lado de opresión colonial, también Europa fue la primera en abolir la esclavitud, la primera en desarrollar un orden democrático, derechos humanos, etc. Esto lo hemos de enseñar a nuestros alumnos, a nuestros hijos, al pueblo, para que se sienta orgulloso de su civilización, de sus valores judeo-cristianos, etc. Tales valores merecen una clara defensa y refuerzo identitario.


04 marzo, 2026

APUNTES SOBRE DERECHOS HUMANOS Y EL CONFLICTO IRRESOLUBLE DE SU PRETENDIDA UNIVERSALIDAD

 La Carta Fundamental de los Derechos Humanos que avala la ONU, el derecho Internacional y el Tribunal de la Haya, son emergentes históricos que aparentemente y de un modo por lo menos formal o ideal, establecen las bases que regulan de una manera global las relaciones entre estados, conflictos, guerras, etc. Digo emergentes históricos porque tales derechos humanos surgen de la civilización occidental, y son inspirados en última instancia por la civilización griega fundida en el judeo-cristianismo posterior. Dos corrientes que construyen la categoría de naturaleza humana e individuo, que la posterior Ilustración, aparentemente y despojándose de la religión, mitos o metafísicas diversas; redujo de un modo formal a propiedades naturales inalterables, inalienables: razón, libre albedrío, dignidad... Aparece el liberalismo.

 Con el surgimiento de las Revoluciones americana y francesa, la forma política más acorde con tales derechos humanos es la democracia basada en el pueblo, con el consentimiento del pueblo,  formalizado en constituciones, pero mediada por la representación parlamentaria. Los estados-nación se van consolidando como el modelo de estado capaz de integrar al pueblo bajo un territorio delimitado por fronteras claras, un pueblo definido como nación, y los individuos como ciudadanos libres que gozan de derechos inherentes a su condición de seres humanos tal como lo empieza a definir la Declaración Universal de tales derechos.

A medida que Europa se extiende por el mundo a través de su colonialismo e imperialismo, lleva consigo también las ideas democráticas, las leyes, constituciones, valores individuales, ciudadanía, derechos, etc. Efectivamente el colonialismo busca la explotación de sus colonias, instaura la esclavitud, la subordinación del colonizado que no participa en un principio de tal definición de individuo y derechos, existe una visión racista que hace jerarquías en base a la raza, color de la piel. No hablemos ya de las mujeres y su categorización por debajo del hombre. Pero al mismo tiempo que todo eso ocurre, la civilización europea con sus ideas de democracia, individuo, libertades inalienables, también de forma simultánea va inspirando, provocando, despertando a las poblaciones nativas, las naciones colonizadas a adoptar esas hermosas ideas y valores a sus propias naciones, territorios y personas. Los derechos humanos y los valores democráticos se van haciendo más y más universales: las nuevas naciones independientes (Grecia, países balcánicos, la India, China, naciones de mayoría musulmana, naciones africanas, revoluciones latinoamericanas).

Los Derechos Humanos emergen entonces como un progreso irreversible de la HUMANIDAD. Es un referente de naturaleza humana y de libertades ambicionado por las clases gobernantes de las nuevas naciones independizadas. Añádase a eso el triunfo de la ciencia y la revolución industrial como fuerzas de pensamiento y progreso económico y social arrolladoras. Del mundo global que surge después de la Segunda guerra mundial emerge ya una idea universal de derechos humanos que se intenta formalizar, y al mismo tiempo ampliar en función de nuevos sujetos oprimidos todavía no reconocidos por tal texto, constituciones, etc. Se funda la ONU, el Tribunal de la Haya, etc.

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El derecho internacional es un referente universal todavía formal, ideal, demasiado débil para ser efectivo al chocar con una realidad de estados y civilizaciones que en muchos casos sigue siendo refractaria a derechos humanos que no consideran suyos. Eso hace que los países en realidad se contienen en función de un equilibrio de fuerzas reales de poder y poder militar sobre todo. O sea, se respetan y tienen miedo. Rómpase ese equilibrio y tenemos problemas. El derecho internacional, en estos momentos, sirve para saber cuán poco actúa como árbitro real, pues en primer lugar carece de poder militar efectivo internacional para implementarlo, imponerlo de facto. Eso sí, sirve de justificación tanto para democracias como para tiranías. No te entrometas en mi territorio donde hago lo que quiero,--dice el tirano de turno-- porque te puedo acusar de transgredir el derecho internacional. Lo puede decir Ortega en Nicaragua y Putin en Rusia asumiendo que Ucrania le pertenece, también Francia o Dinamarca como democracias.

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Los países occidentales aspiramos de un modo efectivo que los derechos humanos sean un emergente IRREVERSIBLE y universal aceptado por todos, pero la realidad es que muchos países no aceptan tales derechos como universales, pues los consideran producto del liberalismo/individualismo burgués occidental que para nada se ajusta a la realidad musulmana, al alma rusa, al espíritu nacional chino, a la cosmovisión de los nativos-americanos o naciones africanas. A pesar de las ampliaciones de tales derechos para encajar más reconocimientos y sujetos oprimidos, el marco universalista no resulta el más apropiado para países fuera de la órbita cultural occidental. La Rusia de Putin (el alma rusa es superior al Occidente decadente) es un ejemplo cercano, las mismas izquierdas y derechas radicales europeas y occidentales en general tampoco están a gusto con lo que consideran una política enfocada al individualismo, pues su idea de individuo va ligada a la colectividad y las libertades han de referenciarse a la colectividad que subsume a los individuos para que estos sean libres de verdad. El comunismo sigue teniendo esta atracción a pesar del fracaso histórico tan catastrófico. La derecha radical ve la Nación como un ente metafísico encarnado en la historia de naciones ya destinadas a serlo por derecho cuasi-divino. Los países musulmanes no pueden legislar fuera de una sumisión a las leyes que emanan de Dios directamente por medio del Corán. ¿Qué decir de otros muchos países que se nos escapan?

Esto hace que la ONU y el Tribunal de la Haya pasen muchas veces a ser un pretexto para justificar políticas que interesan y condenar aquellas que no interesan en nombre de diferentes supuestos de lo que es un derecho humano o no. El debate internacional fallido es tratar de definir qué entendemos por derecho humano en primer lugar.

21 diciembre, 2025

LENGUAJES Y REALIDAD

¿Hay algo que se escape al lenguaje como contenido no expresado por el mismo? ¿Es el lenguaje una herramienta o instrumento de comunicación entre dos sujetos que quieren expresar algo que podría existir por sí mismo aparte del lenguaje? De existir por sí mismo como contenido independiente o realidad independiente fuera del lenguaje ¿cómo podríamos saber de ese contendido que no sea siempre ya a través de un lenguaje? Podríamos decir que lo comunicable de un contenido, de una realidad ahí afuera solo se logra comunicar o expresar con lenguajes. Lo no comunicable de tal contenido queda sin ser conocido, sin ser expresado de forma comprensible, como conocimiento. Sólo llegamos a conocer aquello que los lenguajes nos comunican. Sí, hay una realidad ahí afuera de nuestras mentes, pero el conocimiento que podamos adquirir de tal realidad es lo que puede ser comunicable a través del lenguaje. Lenguaje y conocimiento son las dos caras de la misma moneda. Lo uno no puede existir sin lo otro. Fuera de lo comunicable está lo inefable, lo indefinido, lo desconocido, los territorios inexplorados de donde pueden surgir los embites, las contingencias más o menos afortundas; la realidad insondable, misteriosa.

Esto mismo ocurre con nuestra subjetividad, con nuestro interior mental, espiritual. Sólo podemos comprendernos a través del lenguaje, lo que nombran las palabras, lo que intuimos y siempre es posible traducir a expresión de lenguajes. Pero más allá de nuestra experiencia acumulable y conocida, siempre posible de explicar y comunicar, está lo indecible, lo que se nos escapa, lo que surge como impulso inesperado, como pasión incontrolada. Como miedo, como estados de humor contingentes, resbalones o desplazamientos fuera de cuadrícula, de página, de quicio, de guión. Hay más: no todo lo que conocemos como experiencia y conocimiento podemos disponer de ello de la manera que esperamos en cada contexto. La racionalidad nos sitúa, nos previene, nos ayuda a actuar con equilibrio, con certeza y cautela. La lógica nos define los límites territoriales donde nos podamos sentir seguros. Pero la realidad ahí afuera que aún no ha sido localizada dentro de las coordenadas de que disponemos como cultura, como civilización, como sociedad, valores y moral; se van desplazando con el tiempo, con los cambios casi siempre impredecibles e inesperados. Entonces, la distancia o el desgaste por el uso, o la demasiada proximidad hace que las palabras, los símbolos, los significados pierdan intensidad, se vacíen de sentido y se reduzcan a simples cáscaras o carcasas: estereotipos, clichés, propaganda sin efecto, dogmas ineficientes. Las palabras, los símbolos, el arte, se ven impulsados, embestidos hacia nuevas energías, nuevas intensidades, nuevos territorios y desvelamientos. La imaginación se ve forzada a explorar en los bosques densos, en los desiertos, en los océanos, en las texturas y tejidos de lo orgánico e inorgánico; en todas aquellas zonas ignotas de la realidad, para despertar deseo, nuevas metas, nuevos objetivos, nuevos mecanismos, nuevos circuitos, nuevas dimensiones.

Los lenguajes van nombrando, comunicando, configurando, acumulando información, experiencias de un modo inmediato: cara y cruz de la misma moneda es la articulación a través de los lenguajes del conocimiento y experiencia comunicable, disponible, almacenable, recordable, iterable. Nuevas intensidades, nuevas proyecciones de deseo. La realidad ahí afuera es inagotable, infinita, inefable, inesperada. Nuevos emergentes que han de englobar a los ya desgastados y ponerlos a funcionar de una manera parcial en una nueva universalidad.         

06 noviembre, 2025

EL ÁNGEL DE LUZ

El ángel se apareció de repente. Muchas cosas surgen de repente. Sin causa que lo justifique. Simplemente porque sí. Estás con un grupo de gente en alguna reunión o presentación de libro o comida de amigos o has ido al cine y de repente: he ahí el ángel. El ángel podrías ser tú mismo para otro que te descubre como tal en tales acontecimientos sociales. O en las rutinas de ir al médico, pasar por una dependencia del estado, o navegando por Internet o viendo amigos predecibles en su conducta. He ahí el ángel anunciándose entre el sopor de la rutina o la costumbre o los hábitos. Una luz se encarna en el acontecimiento, en el escenario de nuestra funcionalidad cotidiana; en el grisáceo barniz del día a día. Y esa luz nos abre a algo inesperado, a una visión sin causa y efecto; una situación en sí sin explicación o razón de ser en el correr de nuestra vida.

Quizás una ruptura con el orden establecido de la normalidad, sea cuál sea ese tinte de normalidad con sus inconscientes categorías. Te ves sorprendido, atraído, absorbido, deslumbrado por esa revelación instantánea. El ángel se ha revelado. Ha aparecido sin ser anunciado. Quizás ha sido un reflejo sobre la pared. O posiblemente has mirado por la ventana y he ahí dos perros jugando en el parque. O quizás ese momento en que esa


camarera de cara sonriente te sirve la cerveza fresca sobre la mesa. O quizás ese rostro que has visto en muchos momentos pero que hoy es algo distinto, algo excepcional, una mirada absolutamente fresca anunciando una nueva apertura al universo. Nunca sabes cuándo ha de suceder, pero sucede en ocasiones. Nunca sabes cuándo has llegado a ser el ángel de otra persona o el personaje no esperado en ese momento en que todo parecía seguir el correr prosaico y cotidiano de la normalidad. Podría ser una idea, o pensamiento, un recuerdo, un trozo de canción, una hormiga caminando. Una sombra. Un claro en el cielo. Una palabra pronunciada que sigue resonando.

Hoy el ángel se apareció de repente. He ahí la luz, y la luz fue. Pero la luz apuntó a una turbia oscuridad con demasiada carga emocional sin objeto dónde descargarse. Donde surge plena luz no siempre lleva al cielo de los milagros, sino al infierno de la pura claridad. Era el rostro de quien ya lo sabe todo, de quién ya ha categorizado el universo en territorios. De quien ya ha decidido qué es lo bueno y qué es lo malo. Una conciencia omnipotente de Justicia esperando su gran momento de perfección.

Se acercó a mí y me dijo: “Yo a ti te conozco”.

Al ver su rostro de fría certeza y ojos tan brillantes como las estrellas, me levanté del asiento, abrí la puerta del edificio y salí corriendo por las calles empapadas de lluvia de aquella ciudad.

02 octubre, 2025

DELIRANTE PROGRE-FASCISMO

El comunismo histórico fue un fracaso estrepitoso. El Islam como religión es una ideología que choca frontalmente con los valores europeos, no hace falta enumerar el porqué. La gente que emigra de los países pobres no emigra a estos países, sino a Europa o a otro país Occidental. Es la demostración más palpable de que hay diferencias cualitativas insalvables entre estas culturas y las democracias occidentales. Incluímos también en esta lista a Rusia, China y los demás países del ámbito izquierdista autoritario como Cuba, Nicaragua, Venezuela, o la brutal excepcionalidad de Corea del Norte, o Eritrea.

Nadie emigra a tales países porque saben que ahí no hay futuro, y si no hay futuro es porque son sociedades atascadas, sometidas a una presión totalitaria continuada que ahoga a los individuos. Solo caben las masas obedientes y mediocres, pero no las personas con ambiciones, con ideas emprendedoras, con ilusión de pensar y desarrollarse lo más libres posibles.

Todo esto es sabido. No hace falta ser un lince para descubrirlo. Ningún joven progresista de izquierdas hoy día iría a vivir a Irán. Tampoco a China. Tampoco sería muy feliz en Rusia. Niguno iría a vivir bajo la férula de Hezbolá o Hamás o la OLP. Nadie está solicitando emigrar al Yemen  Hutí. O a Nicaragua. O a Cuba. Sin embargo sí conozco mucha gente que iría a vivir a Israel. Israel tiene mucho que ofrecer.

Este es el país más odiado por la progresía izquierdista occidental desde que la Unión Soviética en su día decidió apoyar a las naciones árabes contra el sionismo por cuestiones estratégicas de guerra fría. Es un país demonizado. Cuando la izquierda seguía las  las consignas de los partidos comunistas, Israel pasaba a ser condenado, junto al imperialismo americano. Hoy día antisionismo y antisemitismo se dan de la mano, sin inhibición. Antes se procuraba separar ambas cosas por decencia ideológica, la izquierda no podía ser racista. Hoy en día los líderes de las izquierdas progresistas ya no separan, lo mezclan y lo confunden de forma oportunista. Da votos. Da entusiasmo ideológico.

Israel es el símbolo ideal para aglutinar el odio a niveles pasionales, emocionales, que son los que importan para movilizar a las masas. La idealización del "pueblo" palestino como pueblo oprimido y símbolo de todas las opresiones habidas y por haber ya viene elaborándose con éxito desde los años sesenta.

Si nos quedásemos con el sionismo como concepto político, entonces las cosas se aclararían mucho. El sionismo es el nacionalismo del pueblo judío, y puede manifestarse de diferentes formas, como lo hace todo nacionalismo en el mundo. La crítica a este nacionalismo en alguna de sus versiones sería una crítica comprensible, quizás. Pero todo se diluye y confunde en las mentes que necesitan de poderosos símbolos para resucitar sus miserias ideológicas. Otra vez las democracias occidentales aparecen como los culpables de la "opresión capitalista" global en toda su dimensión histórica pasada y presente. Las mayores explotaciones y dominaciones no están en China o en Irán o en Eritrea o en Cuba--según ellos-- sino en el Occidente malvado e hipócrita. Se hacen cómplices de los totalitarismos que nos invitan a una teocracia o a un país de partido único sin derecho a rechistar. Teocracias que pretenden universalidad a toda costa, y ahí radica su peligro. Se arman hasta los dientes para conseguir su objetivo.

De nuevo se nos promete un mundo mejor. Pero ¿en base a qué y cómo se llega a tal mundo? Un mundo igualitario, un mundo de felicidad plena, un mundo de conceptos abstractos muy loables, pero cuyas ideas materializadas ya han demostrado y demuestran a viva voz ser un cruel fracaso. ¿Cómo se puede aspirar a un mundo mejor cuando buscas aliarte con quienes más odian ese proyecto utópico fruto de tu idealismo? Podríamos entender muchas críticas contra Occidente, contra Israel; pero a muchos liberales nos resulta una total irracionalidad y esquizofrenia seguir proyectándose en ideas inconsistentes, pasiones y sentimientos que flotan en el puro nihilismo. De ahí que jamás se atreven a condenar abiertamente a Hamás o a Irán, no vaya a ser que traicionen su causa encubierta. ¿Cuál es su causa encubierta? ¿La destrucción del odioso capitalismo? ¿La solidaridad con quienes más alejados están de tí en cuanto a valores y concepto de libertad? ¿Acabar con ese judío amante del dinero, conspirador, y malévolo explotador, según ese perverso imaginario que se ha mezclado con tu confusa idea de sionismo?  No lo entiendo.

Veo cómo te aplauden quienes en el fondo desean tu conversión y tu lealtad. ¿Quieres abrazarles y fusionarte con ellos? ¿Qué delirios se han apoderado de Occidente? Flaco favor estamos haciendo unos y otros al pueblo palestino y a todos aquellos que buscan escapar de sus inexorables infiernos para venir a vivir a Occidente. ¿La culpa de todo ello? ¿El capitalismo liberal? Faltaría más. Vosotros, la progresía moralmente correcta, tenéis las claves; pero en realidad no sabéis lo que queréis. ¿Borrar a Israel del mapa? ¿Es ese vuestro objetivo? Delirante progre-fascismo. Mete miedo.



¿QUO VADIS OCCIDENTE?

En otras épocas en Europa no se concebía a ninguna persona que fuese atea. Se creía que la fe era inexcusable, incuestionable, algo que ob...