04 marzo, 2026

APUNTES SOBRE DERECHOS HUMANOS Y EL CONFLICTO IRRESOLUBLE DE SU PRETENDIDA UNIVERSALIDAD

 La Carta Fundamental de los Derechos Humanos que avala la ONU, el derecho Internacional y el Tribunal de la Haya, son emergentes históricos que aparentemente y de un modo por lo menos formal o ideal, establecen las bases que regulan de una manera global las relaciones entre estados, conflictos, guerras, etc. Digo emergentes históricos porque tales derechos humanos surgen de la civilización occidental, y son inspirados en última instancia por la civilización griega fundida en el judeo-cristianismo posterior. Dos corrientes que construyen la categoría de naturaleza humana e individuo, que la posterior Ilustración, aparentemente y despojándose de la religión, mitos o metafísicas diversas; redujo de un modo formal a propiedades naturales inalterables, inalienables: razón, libre albedrío, dignidad... Aparece el liberalismo.

 Con el surgimiento de las Revoluciones americana y francesa, la forma política más acorde con tales derechos humanos es la democracia basada en el pueblo, con el consentimiento del pueblo,  formalizado en constituciones, pero mediada por la representación parlamentaria. Los estados-nación se van consolidando como el modelo de estado capaz de integrar al pueblo bajo un territorio delimitado por fronteras claras, un pueblo definido como nación, y los individuos como ciudadanos libres que gozan de derechos inherentes a su condición de seres humanos tal como lo empieza a definir la Declaración Universal de tales derechos.

A medida que Europa se extiende por el mundo a través de su colonialismo e imperialismo, lleva consigo también las ideas democráticas, las leyes, constituciones, valores individuales, ciudadanía, derechos, etc. Efectivamente el colonialismo busca la explotación de sus colonias, instaura la esclavitud, la subordinación del colonizado que no participa en un principio de tal definición de individuo y derechos, existe una visión racista que hace jerarquías en base a la raza, color de la piel. No hablemos ya de las mujeres y su categorización por debajo del hombre. Pero al mismo tiempo que todo eso ocurre, la civilización europea con sus ideas de democracia, individuo, libertades inalienables, también de forma simultánea va inspirando, provocando, despertando a las poblaciones nativas, las naciones colonizadas a adoptar esas hermosas ideas y valores a sus propias naciones, territorios y personas. Los derechos humanos y los valores democráticos se van haciendo más y más universales: las nuevas naciones independientes (Grecia, países balcánicos, la India, China, naciones de mayoría musulmana, naciones africanas, revoluciones latinoamericanas).

Los Derechos Humanos emergen entonces como un progreso irreversible de la HUMANIDAD. Es un referente de naturaleza humana y de libertades ambicionado por las clases gobernantes de las nuevas naciones independizadas. Añádase a eso el triunfo de la ciencia y la revolución industrial como fuerzas de pensamiento y progreso económico y social arrolladoras. Del mundo global que surge después de la Segunda guerra mundial emerge ya una idea universal de derechos humanos que se intenta formalizar, y al mismo tiempo ampliar en función de nuevos sujetos oprimidos todavía no reconocidos por tal texto, constituciones, etc. Se funda la ONU, el Tribunal de la Haya, etc.

-------------------------


El derecho internacional es un referente universal todavía formal, ideal, demasiado débil para ser efectivo al chocar con una realidad de estados y civilizaciones que en muchos casos sigue siendo refractaria a derechos humanos que no consideran suyos. Eso hace que los países en realidad se contienen en función de un equilibrio de fuerzas reales de poder y poder militar sobre todo. O sea, se respetan y tienen miedo. Rómpase ese equilibrio y tenemos problemas. El derecho internacional, en estos momentos, sirve para saber cuán poco actúa como árbitro real, pues en primer lugar carece de poder militar efectivo internacional para implementarlo, imponerlo de facto. Eso sí, sirve de justificación tanto para democracias como para tiranías. No te entrometas en mi territorio donde hago lo que quiero,--dice el tirano de turno-- porque te puedo acusar de transgredir el derecho internacional. Lo puede decir Ortega en Nicaragua y Putin en Rusia asumiendo que Ucrania le pertenece, también Francia o Dinamarca como democracias.

.......................................

Los países occidentales aspiramos de un modo efectivo que los derechos humanos sean un emergente IRREVERSIBLE y universal aceptado por todos, pero la realidad es que muchos países no aceptan tales derechos como universales, pues los consideran producto del liberalismo/individualismo burgués occidental que para nada se ajusta a la realidad musulmana, al alma rusa, al espíritu nacional chino, a la cosmovisión de los nativos-americanos o naciones africanas. A pesar de las ampliaciones de tales derechos para encajar más reconocimientos y sujetos oprimidos, el marco universalista no resulta el más apropiado para países fuera de la órbita cultural occidental. La Rusia de Putin (el alma rusa es superior al Occidente decadente) es un ejemplo cercano, las mismas izquierdas y derechas radicales europeas y occidentales en general tampoco están a gusto con lo que consideran una política enfocada al individualismo, pues su idea de individuo va ligada a la colectividad y las libertades han de referenciarse a la colectividad que subsume a los individuos para que estos sean libres de verdad. El comunismo sigue teniendo esta atracción a pesar del fracaso histórico tan catastrófico. La derecha radical ve la Nación como un ente metafísico encarnado en la historia de naciones ya destinadas a serlo por derecho cuasi-divino. Los países musulmanes no pueden legislar fuera de una sumisión a las leyes que emanan de Dios directamente por medio del Corán. ¿Qué decir de otros muchos países que se nos escapan?

Esto hace que la ONU y el Tribunal de la Haya pasen muchas veces a ser un pretexto para justificar políticas que interesan y condenar aquellas que no interesan en nombre de diferentes supuestos de lo que es un derecho humano o no. El debate internacional fallido es tratar de definir qué entendemos por derecho humano en primer lugar.

21 diciembre, 2025

LENGUAJES Y REALIDAD

¿Hay algo que se escape al lenguaje como contenido no expresado por el mismo? ¿Es el lenguaje una herramienta o instrumento de comunicación entre dos sujetos que quieren expresar algo que podría existir por sí mismo aparte del lenguaje? De existir por sí mismo como contenido independiente o realidad independiente fuera del lenguaje ¿cómo podríamos saber de ese contendido que no sea siempre ya a través de un lenguaje? Podríamos decir que lo comunicable de un contenido, de una realidad ahí afuera solo se logra comunicar o expresar con lenguajes. Lo no comunicable de tal contenido queda sin ser conocido, sin ser expresado de forma comprensible, como conocimiento. Sólo llegamos a conocer aquello que los lenguajes nos comunican. Sí, hay una realidad ahí afuera de nuestras mentes, pero el conocimiento que podamos adquirir de tal realidad es lo que puede ser comunicable a través del lenguaje. Lenguaje y conocimiento son las dos caras de la misma moneda. Lo uno no puede existir sin lo otro. Fuera de lo comunicable está lo inefable, lo indefinido, lo desconocido, los territorios inexplorados de donde pueden surgir los embites, las contingencias más o menos afortundas; la realidad insondable, misteriosa.

Esto mismo ocurre con nuestra subjetividad, con nuestro interior mental, espiritual. Sólo podemos comprendernos a través del lenguaje, lo que nombran las palabras, lo que intuimos y siempre es posible traducir a expresión de lenguajes. Pero más allá de nuestra experiencia acumulable y conocida, siempre posible de explicar y comunicar, está lo indecible, lo que se nos escapa, lo que surge como impulso inesperado, como pasión incontrolada. Como miedo, como estados de humor contingentes, resbalones o desplazamientos fuera de cuadrícula, de página, de quicio, de guión. Hay más: no todo lo que conocemos como experiencia y conocimiento podemos disponer de ello de la manera que esperamos en cada contexto. La racionalidad nos sitúa, nos previene, nos ayuda a actuar con equilibrio, con certeza y cautela. La lógica nos define los límites territoriales donde nos podamos sentir seguros. Pero la realidad ahí afuera que aún no ha sido localizada dentro de las coordenadas de que disponemos como cultura, como civilización, como sociedad, valores y moral; se van desplazando con el tiempo, con los cambios casi siempre impredecibles e inesperados. Entonces, la distancia o el desgaste por el uso, o la demasiada proximidad hace que las palabras, los símbolos, los significados pierdan intensidad, se vacíen de sentido y se reduzcan a simples cáscaras o carcasas: estereotipos, clichés, propaganda sin efecto, dogmas ineficientes. Las palabras, los símbolos, el arte, se ven impulsados, embestidos hacia nuevas energías, nuevas intensidades, nuevos territorios y desvelamientos. La imaginación se ve forzada a explorar en los bosques densos, en los desiertos, en los océanos, en las texturas y tejidos de lo orgánico e inorgánico; en todas aquellas zonas ignotas de la realidad, para despertar deseo, nuevas metas, nuevos objetivos, nuevos mecanismos, nuevos circuitos, nuevas dimensiones.

Los lenguajes van nombrando, comunicando, configurando, acumulando información, experiencias de un modo inmediato: cara y cruz de la misma moneda es la articulación a través de los lenguajes del conocimiento y experiencia comunicable, disponible, almacenable, recordable, iterable. Nuevas intensidades, nuevas proyecciones de deseo. La realidad ahí afuera es inagotable, infinita, inefable, inesperada. Nuevos emergentes que han de englobar a los ya desgastados y ponerlos a funcionar de una manera parcial en una nueva universalidad.         

06 noviembre, 2025

EL ÁNGEL DE LUZ

El ángel se apareció de repente. Muchas cosas surgen de repente. Sin causa que lo justifique. Simplemente porque sí. Estás con un grupo de gente en alguna reunión o presentación de libro o comida de amigos o has ido al cine y de repente: he ahí el ángel. El ángel podrías ser tú mismo para otro que te descubre como tal en tales acontecimientos sociales. O en las rutinas de ir al médico, pasar por una dependencia del estado, o navegando por Internet o viendo amigos predecibles en su conducta. He ahí el ángel anunciándose entre el sopor de la rutina o la costumbre o los hábitos. Una luz se encarna en el acontecimiento, en el escenario de nuestra funcionalidad cotidiana; en el grisáceo barniz del día a día. Y esa luz nos abre a algo inesperado, a una visión sin causa y efecto; una situación en sí sin explicación o razón de ser en el correr de nuestra vida.

Quizás una ruptura con el orden establecido de la normalidad, sea cuál sea ese tinte de normalidad con sus inconscientes categorías. Te ves sorprendido, atraído, absorbido, deslumbrado por esa revelación instantánea. El ángel se ha revelado. Ha aparecido sin ser anunciado. Quizás ha sido un reflejo sobre la pared. O posiblemente has mirado por la ventana y he ahí dos perros jugando en el parque. O quizás ese momento en que esa


camarera de cara sonriente te sirve la cerveza fresca sobre la mesa. O quizás ese rostro que has visto en muchos momentos pero que hoy es algo distinto, algo excepcional, una mirada absolutamente fresca anunciando una nueva apertura al universo. Nunca sabes cuándo ha de suceder, pero sucede en ocasiones. Nunca sabes cuándo has llegado a ser el ángel de otra persona o el personaje no esperado en ese momento en que todo parecía seguir el correr prosaico y cotidiano de la normalidad. Podría ser una idea, o pensamiento, un recuerdo, un trozo de canción, una hormiga caminando. Una sombra. Un claro en el cielo. Una palabra pronunciada que sigue resonando.

Hoy el ángel se apareció de repente. He ahí la luz, y la luz fue. Pero la luz apuntó a una turbia oscuridad con demasiada carga emocional sin objeto dónde descargarse. Donde surge plena luz no siempre lleva al cielo de los milagros, sino al infierno de la pura claridad. Era el rostro de quien ya lo sabe todo, de quién ya ha categorizado el universo en territorios. De quien ya ha decidido qué es lo bueno y qué es lo malo. Una conciencia omnipotente de Justicia esperando su gran momento de perfección.

Se acercó a mí y me dijo: “Yo a ti te conozco”.

Al ver su rostro de fría certeza y ojos tan brillantes como las estrellas, me levanté del asiento, abrí la puerta del edificio y salí corriendo por las calles empapadas de lluvia de aquella ciudad.

02 octubre, 2025

LOS DELIRIOS DE LA PROGRESÍA OCCIDENTAL

Creo que el comunismo histórico quedó demasiado palpable que fue un fracaso. Creo que el Islam como religión es una ideología que choca frontalmente con los valores europeos, y no hace falta enumerar el porqué. La gente que emigra de los países pobres no emigra a estos países, sino a Europa o a otro país Occidental. Es la demostración más palpable de que hay diferencias cualitativas insalvables entre estas culturas y las democracias occidentales. Incluímos también en esta lista a Rusia, China y los demás países del ámbito izquierdista autoritario como Cuba, Nicaragua, Venezuela, o la brutal excepcionalidad de Corea del Norte, o Eritrea. Nadie emigra a tales países porque saben que ahí no hay futuro, y si no hay futuro es porque son sociedades atascadas, sometidas a una presión totalitaria continuada que ahoga a los individuos. Solo caben las masas obedientes y mediocres, pero no las personas con ambiciones, con ideas emprendedoras, con ilusión de pensar y desarrollarse lo más libres posibles.


Todo esto es sabido. No hace falta ser un lince para descubrirlo. Ningún joven progresista de izquierdas hoy día iría a vivir a Irán. Tampoco a China. Tampoco sería muy feliz en Rusia. Niguno iría a vivir bajo la férula de Hezbolá o Hamás o la OLP. Nadie está solicitando emigrar al Yemen  Hutí. O a Nicaragua. O a Cuba. Sin embargo sí conozco mucha gente que iría a vivir a Israel. Israel tiene mucho que ofrecer. 

Este es el país más odiado por la progresía izquierdista occidental desde que la Unión Soviética en su día decidió apoyar a las naciones árabes contra el sionismo por cuestiones estratégicas de guerra fría. Es un país demonizado. Para el progresismo, que en un principio seguía las consignas de los partidos comunistas, Israel pasaba a ser condenado, junto al imperialismo americano. El antisionismo se fue configurando como ideología siniestra y culpable de colonialismo. Hoy día antisionismo y antisemitismo se dan de la mano sin inhibición. Antes se procuraba separar ambas cosas por decencia ideológica, la izquierda no podía ser racista. Hoy en día los líderes de las izquierdas progresistas ya no separan, lo mezclan y lo confunden de forma oportunista. Da votos. Da entusiasmo ideológico. Israel es el símbolo ideal para aglutinar el odio y la proyección de odio a niveles pasionales, emocionales, que son los que importan para movilizar a las masas. La idealización del "pueblo" palestino como pueblo oprimido y símbolo de todas las opresiones habidas y por haber ya viene elaborándose desde los años sesenta. Si nos quedásemos con el sionismo como concepto político, entonces las cosas se aclararían mucho. El sionismo es el nacionalismo del pueblo judío, y puede manifestarse de diferentes formas, como lo hace todo nacionalismo en el mundo. La crítica a este nacionalismo en alguna de sus versiones sería una crítica comprensible, quizás. Pero todo se diluye y confunde en las mentes que necesitan de poderosos símbolos para resurgir de la indiferencia. Otra vez las democracias occidentales aparecen como los culpables de la "opresión capitalista" global en toda su dimensión histórica pasada y presente. Las mayores explotaciones y dominaciones no están en China o en Irán o en Eritrea o en Cuba, sino en el Occidente malvado e hipócrita. Que las peores ideologías no son las las totalitarias que nos invitan a una teocracia o a un país de partido único sin derecho a rechistar, sino las liberales que invitan a pensar a cuestionar, a someter las ideas a pruebas empíricas o lógicas, a ser lo que te dé la gana en cuanto a organizar la vida. 

De nuevo se nos promete un mundo mejor. Pero ¿en base a qué y cómo se llega a tal mundo? Un mundo igualitario, un mundo de felicidad plena, un mundo de conceptos abstractos muy loables, pero cuyas ideas materializadas ya han demostrado y demuestran a viva voz ser un cruel fracaso. ¿Cómo se puede aspirar a un mundo mejor cuando buscas aliarte con quienes más odian ese proyecto utópico fruto de tu idealismo? Podríamos entender muchas críticas contra Occidente, contra Israel; pero a muchos liberales nos resulta una total irracionalidad y esquizofrenia seguir proyectándose en ideas inconsistentes, pasiones y sentimientos que flotan en el puro nihilismo. De ahí que jamás te atreves a condenar a Hamás, no vaya a ser que traiciones tu causa encubierta. ¿Cuál es tu causa encubierta? ¿La destrucción del odioso


capitalismo? ¿La solidaridad con quienes más alejados están de tí en cuanto a valores y concepto de libertad? ¿Acabar con ese judío amante del dinero, conspirador, y melévolo explotador, según ese perverso imaginario que se ha mezclado con tu confusa idea de sionismo?  No lo entiendo. Veo cómo te aplauden quienes en el fondo desean tu conversión y tu lealtad. ¿Quieres abrazarles y fusionarte con ellos. ¿Qué delirios se han apoderado de Occidente? Flaco favor estamos haciendo unos y otros al pueblo palestino y a todos aquellos que buscan escapar de sus inexorables infiernos para venir a vivir a Occidente. ¿La culpa de todo ello? El capitalismo liberal. Faltaría más. Vosotros, la progresía moralmente correcta, tenéis las claves; pero son tan difíciles de aplicar que es mejor quedarse con los espejismos. Con los símbolos catalizadores. Lo demás vendrá por añadidura.   

02 septiembre, 2025

CREER EN DIOS

Creer en Dios es una opción existencial. El acto de fe no necesita de demostraciones científicas. Es una necesidad profunda de muchas personas. Creer en Dios es un asunto individual en primer lugar, luego puede ser colectivo si el humano de fe decide participar con otros y compartir esa fe. Creer en Dios es un asunto íntimo. Cuando la gente empieza a creer que la fe hay que obligarla a los demás empezamos a ver el germen de un fascismo teocrático. En el pasado no había posibilidad de cuestionar la fe y creencia religiosa porque era coexistente la religión con el poder social y político. Las dos cosas se confundían. Oponerse a la Iglesia oficial suponía incluso la muerte. La separación de iglesia y estado pertenece a nuestras democracias que han pasado por las guerras de religión europeas, la Revolución americana y su Declaración de Independencia, la Revolución francesa y la consolidación del constitucionalismo.

Hoy día bajo esa separación es formalmente imposible que nadie fuerce a nadie a ser nada que no dicte su propia conciencia. Hay países donde la religión y la política siguen confundidas, por tanto la gente es obligada a ser parte de una religión. Salirse de tal religión puede ser un delito castigado con el ostracismo social o incluso la pena de muerte. Yo soy también deísta, es decir: creo en Dios; pero creer en Dios para mí es partir de un problema insoluble en términos racionales. Es una necesidad existencial que acepto sin prejuicio alguno o inhibiciones. Otros no sienten tal necesidad y está bien. No todos somos iguales. Quizás mi forma de creer no sea la correcta para muchos otros creyentes que creen que creer ha de sustantivarse en un credo o interpretación correcta. Tampoco el hecho de ser creyente gusta a muchos ateos que creen que no hay razón alguna para ser creyente. En términos científicos así es: no hay demostración objetiva de tal existencia, pero hoy día tampoco hay demostraciones objetivas para muchas cosas que nos ocurren. Incluso a la ciencia. Salvo para las religiones que aspiran a controlar el mundo por orden divina, hoy día cada cual puede vivir su fe o falta de fe como le venga en gana. Gracias a Dios.

01 agosto, 2025

EL DÍA QUE LAS AI MATERIALIZARON LAS EMOCIONES Y LAS PASIONES

 Comenzaron a producirse las materializaciones de las emociones y las pasiones. Aquel programa de IA lograba que se desatasen los infiernos del ánima humana. Fuertes vendavales de energía formaban figuras


fantasmagóricas que arrasaban las calles de la Gran Ciudad. Pasiones de furor, frías emociones asesinas, intensos flujos de compasión y cariño se mezclaban con la fuerza de la venganza y el resentimiento. Lo humano ya no solo eran los cuerpos y sus expresiones faciales o los gestos. Ya no eran las palabras hirientes o la suavidad de la seducción. Tampoco la indiferencia utilitaria o la astucia de la manipulación. Las materializaciones de las emociones y pasiones fue la mayor pesadilla que alcanzaba la Gran Ciudad. Nadie estaba a salvo de los vendavales de aquella energía fantasmal que iban formando figuras extrañamente delirantes. La Gran Ciudad se estaba volviendo loca. La locura era ya generalizada. Unos pocos fueron organizando una vida paralela bajo tierra, en trastiendas, en viejos almacenes. Las IA jugaban a la trasformación de la raza humana.

28 junio, 2025

NADIE SABE CUÁL ES EL SIGUIENTE PASO QUE ACONTECE

En realidad cuando pasa el tiempo nos vemos siempre desplazados ente un devenir (futuro) que nos confronta con lo nuevo inesperado (contingencia). Entonces los “ahoras” ya siempre pasan al pasado en un continuo desplazamiento hacia lo nuevo, lo inesperado, lo impredecible en última instancia. O sea, en la simultaneidad de un “ahora” que pasa a ser pasado y el siguiente “ahora” que deviene (viene del futuro) hay una diferencia de lo nuevo que nos resulta imperceptible. El paso del tiempo se muestra como una sucesión de repeticiones de los “ahoras, pero cada “ahora” lleva consigo lo nuevo, lo inesperado del devenir contingente (o sea, algo que irrumpe no por necesidad natural o programado o esperado en función de una finalidad).


Entonces en cada instante el devenir irrumpe con nueva e imperceptible realidad, al mismo tiempo que pasa a ser pasado; pero como el “ahora” trae nueva realidad, esa nueva realidad del devenir transforma nuestra visión del pasado también de forma imperceptible. Y hete aquí que siempre que miramos al pasado recordando, ya siempre los estamos transformando en su sentido debido al desplazamiento de cada “ahora” respecto al anterior. El pasado que recuperamos o recordamos ya lleva implícito el cambio de perspectiva bajo la novedad del devenir. Es así que siempre estamos confrontados con lo nuevo, lo inesperado (contingencia), y al mismo tiempo eso nuevo va también reconstruyendo los pasados.

Ejemplo, yo estoy aquí tomando un café y escribiendo esto de arriba. El momento parece el mismo, los minutos pasan, el tiempo pasa; los “ahoras” me resultan parecidos, los cambios imperceptibles. Tomo un sorbo de café, sigo tecleando y todo parece más o menos seguir en la normalidad del presente y sentido común: no aparece ningún dragón asustando o los libros volando o el espíritu de Nostredamus profetizando. Pero los cambios están aconteciendo y lo nuevo del devenir desplazando realidad: cada momento es diferente al anterior y la realidad en la que estoy inmerso ya no es la misma que la anterior (todo en una sucesión simultánea). Y eso implica que cuando recuerdo lo hago desde una nueva e imperceptible realidad que también afecta al modo en que recupero el recuerdo. Ejemplo: recuerdas aquella ocasión en que empezaste a andar en bicicleta sin saber por qué sobrevino tal recuerdo. El “ahora” te revivió tal recuerdo, pero al volver a recordar ese mismo recuerdo desde los “ahoras” que van surgiendo ya hay un cambio de realidad que también afecta tu percepción del pasado. Es imperceptible pero va cambiando la realidad a cada instante, y ello incluye también el pasado.

Esto es lo mismo cuando recordamos algo nuestro en el pasado, como cuando investigamos el pasado como historia o hacemos ciencia en sus diferentes especialidades, o recuperamos el pasado con el arte o creamos un mundo de novela o nos relacionamos con la gente. El tiempo nos va transformando de forma contingente, inesperada, novedosa; no importa la rutina que sigamos, las expectativas que tengamos, el modo más o menos “fijo” en el que pretendemos estar. Con ello va también la búsqueda del pasado. No es lo mismo la mirada al pasado en el siglo XIX que en el siglo XXI actual. No es lo mismo mi recuerdo de infancia de hace 20 años que el actual. Ese pasado también ha sufrido transformación en función de la experiencia actual, del “ahora”. Por tanto, no hay un pasado fijo como objeto al que podamos acercarnos y adecuarnos en su Realidad pura. O sea, en mayor o menor grado a su mismo acontecer objetivo y real. Tampoco hay un futuro previsible en base a unas leyes necesarias que actúan en función de un Progreso o Leyes históricas o Juicio Final y por lo tanto es un futuro previsible groso modo ya que las leyes “naturales”, “históricas”, “económicas” nos llevan a él. Todo lo que va surgiendo en la vida es radicalmente contingente en su devenir. No sabemos a ciencia cierta cuál es el siguiente paso que acontece.

APUNTES SOBRE DERECHOS HUMANOS Y EL CONFLICTO IRRESOLUBLE DE SU PRETENDIDA UNIVERSALIDAD

 La Carta Fundamental de los Derechos Humanos que avala la ONU, el derecho Internacional y el Tribunal de la Haya, son emergentes históricos...