
Escuchaba la
radio cuando iba en autobús y el programa era sobre una ONG. Se reclamaba el
espíritu solidario y la labor de la ONG por boca de la señora que la representaba
era algo bueno, noble, justo, cooperativo, solidario; desprendido. Su voz era
suave, llena de plenitud solidaria. La presentadora derramaba piedad y entusiasmo.
Tendré que
dar a una ONG y así quedaré a gusto conmigo mismo y ganaré el cielo. Daré una limosna a través
de una ONG.
Leía el
periódico o veía la TV y me di cuenta que para ayudar a los pobres había que
dar más impuestos al Estado.
Pero el
Estado me obliga a dar limosna a los pobres. Ya no puedo ganar la Gloria.
He de borrarme del Estado.
Quiero volver a dar limosna a los pobres cuando salía
de la iglesia y así estar a gusto con mi alma y ganar el Cielo.