22 octubre, 2011

ABERTALTH Y NEKALOP COMENTAN SOBRE LA MÁQUINA DE GUERRA CRISTIANA

Abertalth.- Acabo de leer esa proclama de exaltación y búsqueda de un cristianismo vitalista-romántico que recupera o reinventa intensidades perdidas y proyectos sublimes. No se da cuenta, quien así se exalta, que el cristianismo ha de ser sencillez, humildad, paso por la tierra sin ostentación; sin que tu mano derecha sepa lo que hace tu mano izquierda ...
Nekalop.- Efectivamente, el cristianismo exige un paso por el mundo como un tránsito hacia el Más Allá que es lo que realmente importa. Los grandiosos proyectos de apropiación de la Historia y la Política fueron siempre nefastos: cesaropapismo, nacionalcatolicismo, santas inquisiciones, iglesias nacionales, etc..
Abertalth.- Lo más próximo a esa exaltación cristiana hoy día son los movimientos pentecostales con sus expresiones de frenesí espiritual bajo el poder de un Espíritu Santo que hace temblar el cuerpo vencidas las resistencias mentales que, por suerte, nos impone la vida normal. O esos aleluyas orgásmicos individuales y colectivos con la posibilidad de expresarlos con lenguaje o balbuceos propios fuera de toda lengua normalizada. Esas supuestas curas físicas y psíquicas que reintroducen el milagro en la vida comunitaria cristiana.
Nekalop.- Sí, efectivamente ahí tienes esas intensidades y afectividades que reclama el epígrafe del exaltado de abajo. El Movimiento Pentecostal tiene la clave: ahí está también ese Cristo nómada que se sabe adaptar a toda cultura o situación sin perder su esencia: el Pentecostalismo se extiende por todo el mundo y se adapta muy bien a las culturas africanas, nativas-americanas, los negros en EEUU, los gitanos en Europa; etc. Eh ahí ese cristianismo de altas intensidades y ambición conquistadora.
Abertalth.- Claro, claro; he ahí esa máquina de guerra puesta a punto y capaz de conquistar corazones lejanos en geografías difíciles. Aunque no tanto en la seca Europa; la deshidratada Europa; la cínica Europa. Ahí hay poco que hacer y yo creo que la máquina de guerra del exaltado de abajo apunta más a Europa. Es ahí donde va a ser difícil que el cristianismo se reinvente o reterritorialice.
Nekalop.- Pero ¿por qué aspirar a tales cosas? Un cristiano tiene que vivir sin aspavientos de ese tipo. Su vida ha de ser sencilla, apegado a principios y valores fuertes; vivir sin hacer ridículas ostentaciones de saber espiritual. Lo que Europa necesita, yo creo, es ver gente sencilla que responde a unos principios de fortaleza espiritual, de sentido, de razón. Todo lo demás encaja más en América o en otros sitios de costumbres diferentes. Al fin y al cabo el cristiano sabe que su fin es el Cielo, la Vida Eterna.
Abertalth.- Entonces al exaltado de abajo hay que decirle que se calme un poco. Que espire a ser miembro de una sencilla iglesia protestante, con sus cánticos, con su pastor; con sus biblias e himnarios en la mano; y, dejando que Dios vaya marcando camino dentro de una sencilla paz espiritual y abriéndose paso en una vida corriente, prosaica, con las dificultades de todo el mundo.
Nekalop.- Sí, eso creo yo.

1 comentario:

  1. Curioso diálogo. Los pentecostistas arrasan en muchos países terecermundistas.

    Unitario Munis

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