22 marzo, 2011

GAYATRI SPIVAK Y LA GRAMATOLOGÍA

Gayatri Spivak fue mi profesora de crítica literaria por un par de años en la Universidad de Texas en Austin. Con Gayatri tuve que leer todo lo relacionado con el estructuralismo, post-estructuralismo, posmodernismo, feminismo, racismo y deconstrucción. Gayatri era entonces una autoridad en el mundo anglosajón en estos temas pues había hecho una traducción del libro de Derrida: Sur la Grammatologie/ On Grammatology. Curiosamente la introducción de Gayatri Spivak al libro cubría ciento y pico páginas, creando la impresión de ser el libro suyo más que del propio autor francés. Gayatri era un tanto histriónica dando clases. Siempre acudía vestida con su sari o vestimenta india ya que ella era de Calcuta y además provenía de una casta brahmán, cosa que, según ella, le tenía sin cuidado. Estaba metida en todo lo relacionado con la deconstrucción del sujeto occidental, del sujeto colonial y del sujeto masculino o sujeto construido en base a la superioridad masculina.-La disciplina de la deconstrucción era bastante difícil para los estudiantes que estábamos habituados a pensar en términos de sujeto o subjetividad como espacio privilegiado de las personas. Y luego el mundo externo de la objetividad o realidad. Con la deconstrucción el sujeto pasaba a ser un espacio invadido por los discursos de todo tipo que habría de politizarse al descubrir en él el mismo juego de relación de poder hipostatizado como sustancia. En otras palabras: el juego de poder quedaba disimulado como una dimensión en esencia fuera del mundo y entonces la labor de la deconstrucción consistía en revelar y evidenciar el dominio de las ideologías de poder en la misma “subjetividad”, en el plano de la conciencia. Todo ello exigía un tour de force excepcional por parte de sus alumnos entre los que estaba yo. Era difícil porque se trataba de subvertir todas las categorías del pensamiento occidental para desmitificarlas y desfamiliarizarlo con Gayatri en clase. Dura tarea de la que yo aprendí mucho y me forcé a leer lo que tenía que haber leído años atrás.

El problema con la deconstrucción es que comenzabas a estar en guerra de guerrillas con todo el pensamiento hipostatizado. Tu labor se convertía en hacer circular aguas estancadas o congeladas, es decir ideas o conceptos o identidades siempre afirmadas y nunca cuestionadas y deshacerlas en lo que realmente eran: juegos de discursos de poder en constante lucha por el dominio de la conciencia. Adiós al “yo” como base o sustancia del sujeto, el “yo” entonces quedaba descentralizado y comprendido como algo en siempre inestable e inseguro equilibrio. A veces lograba situarse en una u otra identidad, pero siempre como identidad politizada y puesta al servicio de una lucha concreta contra los discursos de dominación. Duro, duro. Todo ello lo aplicábamos a los trabajos literarios, sobretodo, pero podía aplicarse a cualquier texto. Las clases con Spivak fueron una experiencia difícil de aprendizaje a navegar en aguas turbulentas.

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