02 junio, 2011

GUSTAVO BUENO Y ESPAÑA

Gustavo Bueno es un filósofo materialista que tritura de forma despiadada todos los irracionalismos y subjetivismos del momento presente que, según él, configuran mucho pensamiento actual. Su método filosófico opera como una especie de racionalismo platónico-aristotélico y método científico que se sintetiza o configura en el llamado cierre categorial. Gustavo Bueno es un ateo absoluto que niega la misma idea de Dios, o sea; no a Dios como ser existente, sino incluso, la posibilidad de la idea misma de Dios por carecer de sustancia u objeto referente que se pueda representar como tal idea.

El Señor Bueno arremete contra todas las teorías idealistas-subjetivistas de la democracia, de la historia, de la antropología, religión, etc., oponiéndoles unas teorías materialistas sobre los mismos concepto basadas en el cierre categorial como herramienta crítica. Cuando se refiere a España (definida como Imperio: todo estado tiende a ser imperio), cree que se refiere a una configuración material-objetiva que no se puede cuestionar o intentar seccionar con políticas secesionistas tales como son el nacionalismo vasco y catalán. Tratar de independizarse habría de implicar una reacción militar por parte del Estado español que implicaría “meter los tanques en Bilbao” (literal) para acabar con tales intentos secesionistas.

¿Qué opináis? ¿Qué es el nacionalismo? ¿Qué implicaría “meter los tanques en Bilbao” en caso de que eso sucediera? ¿Es necesario llegar a tales dramatismos o, por lo contrario, sería mejor negar la teoría materialista de Bueno respecto a España? ¿Por qué crispa tanto el tema vasco y catalán? ¿Podría mantenerse esta situación de comunidades autónomas indefinidamente en España o esa situación podrá evolucionar a futuras independencias o a un rabioso centralismo español bajo intervención militar? Son preguntas arriesgadas, pero ahí las dejo.

16 comentarios:

  1. Este señor siempre me ha parecido un fanático de los que abundan en nuestra nación. No se atiene a ninguna consideración que no sea sus aprioris.
    En cuanto a lo del independentismo vasco habría mucho que hablar ya que es algo que no tiene base histórica (de hecho lo vasco era la esencia de España) y es fruto de ingeniería social agitada y promovida por circuitos-sectas-lobbies católico romanos y luego aprovechado por otras instancias. ¿Con qué fin?

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  2. Para mi el nacionalismo es simplemente la explotación de un instinto natural humano, de preferir las personas que son lo mas similar posible a uno mismo, hacia objetivos egoístas de elites locales. Se trata de preservar la tarta entera en lugar de compartirla con Madrid o Moscú o Trípoli.
    Para los plebeyos hay poca cosa, pero muy importante : complacer su deseo de vivir entre gente a quien él considera ¨los suyos¨; por eso engancha y por eso la gente está dispuesta a morir por la causa.
    Cuanto mas intensa sea la contaminación externa de las poblaciones, mas intenso será el sentimiento nacionalista. Es INEVITABLE.

    Kousinsky

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  3. Accediendo a la invitación del blogger, opinaré mediante asertos.

    1. Todos los proyectos políticos son nacionalistas, en el sentido de que pretenden la realización de un sistema de actuaciones en el ámbito y beneficio de una nación o de un grupo de naciones.

    2. El llamado nacionalismo se diferencia de otros proyectos políticos en que incide de manera especial en la defensa de los intereses nacionales. Se trata de una cuestión cuantitativa (de grado), y no cualitativa.

    3. Las naciones constituidas en el mundo occidental se caracterizan por adherirse a los principios de la democracia, de los derechos humanos, del respeto al individuo, de las libertades, de la separación entre religión y Estado, etc., etc. Es decir, de un conjunto de valores considerados positivos y asociacos a la idea de progreso. La nación española o la francesa modernas son un ejemplo de ello.

    4. Los nacionalistas demócratas catalanes (pongamos por ejemplo) defienden los valores positivos del concepto de nación que acabo de mencionar: la democracia, de los derechos humanos, del respeto al individuo, de las libertades, de la separación entre religión y Estado, etc., etc. La única diferencia entre un nacionalista español como Zapatero o Rajoy y un nacionalista catalán como Mas o Carod-Rovira es ámbito de acutación: los primeros conciben su ámbito de actuación en el marco de España (y no de Portugal o Francia), y los segundos en el ámbito de Cataluña (y no de Asturias o de Andalucía).

    5. El nacionalismo es políticamente relevante cuando se constituye en un proyecto político avalado por una masa social importante. En España o en Cataluña el nacionalismo es un componente fundamental de la vida política. En Extremadura o en Castilla-La Mancha no, y eso se debe a que los extremeños o los castellano-manchegos no desarrollaron (porque no les interesa o no les hace falta) ningún proyecto que ponga Extremadura o Castilla-La Mancha como entidades nacionales distintas de España. Es decir: los extremeños y los castellano-manchegos son nacionalistas, pero consideran su nacionalismo englobado en el nacionalismo español (y no en el portugués o el francés).

    Un saludo,

    Konstantínos

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  4. Este problema no tiene fácil solución, si la tiene. Muchos españoles critican a los catalanes porque hablan catalán y hablar catalán, para estos españoles, implica ser malas personas que quieren hacer de rabiar a los que hablan castellano. Además lo consideran una señal de no querer ser españoles como los demás, porque sino pues hablarían en cristiano como todos los españoles. El catalán como lengua la perciben más como una enfermedad social, que como un idioma con todos su derechos y normalidad. Otros tienden a ver los fenómenos históricos y políticos catalán-vasco como algo artificial que rompe con una unidad natural que es España. Algo así como un cáncer que le salió a España y que amenaza con el mismo ser de la nación española.

    Luego, en la cultura catalana, se va formando también el prejuicio hacia el español. España, dicen ellos, les impone una fiscalidad injusta pensada para sacarles los cuartos, y subvencionar regiones españolas que no se responsabilizan de mejorar y progresar por hábitos corruptos y desprecio a la actividad empresarial y comercial. Los españoles entienden España como una entidad castellano-parlante que trata de erradicar las señas de identidad catalanas por todos los medios, etc. O sea, hay un repliegue en mayor catalanismo o identidad nacional catalana o vasca. A esto se le añade la demencial violencia de ETA en años críticos para la democracia y el problema se agrava.

    No sé cómo ha de evolucionar esto, pero a la larga posiblemente se llegue a un desarrollo civilizado de las dos autonomías respecto al Estado y se mantenga. Si no, pues sería la reacción militar y violenta donde al final nadie ganaría y el asunto se perpetuaría hasta la independencia o la integración genocida. Malo. Mú malo. El Señor Bueno propugna esto último. Debería llamarse Sr. Malo.

    K. (no Kousinsky)

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  5. España es un estado que, históricamente, se constituyó en base a la hegemonía castellana y del estado castellano sobre las otras tres naciones que lo integran. Sin embargo, España està formada por cuatro naciones históricas, unas realidades muy anteriores a la existencia del propio estado español. Cada una con su lengua, cultura, tradiciones, historia... Unas fueron estado poderoso (como Cataluña-Aragón) y otras no. Pero todas son unas realidades y unas lenguas que, contra lo que piensan peregrinamente algunos, nadie se inventó para fastidiar, sino que vienen dadas por el transcurrir de los siglos y de los procesos históricos. Estas naciones son, sin duda, cuatro (como mínimo): Cataluña o Países Catalanes (con su lengua propia, el catalán, y con sus propias "regiones": Principado de Cataluña, Reino de Valencia, Islas Baleares, Andorra, el Rosellón...) Castilla (con su lengua castellana y sus regiones propias: Castilla la Vieja, Rioja, Andalucía, Murcia, etc) Vasconia (con su lengua vasca y sus regiones) y Galícia-Portugal (con su lengua galaico-portuguesa y sus varias regiones).

    Una España auténticamente democrática tenía que haber empezado por reconocer estas realidades, reconocerlas y fomentarlas, y nunca negarlas ni reprimirlas en lo más mínimo.

    Una España auténticamente democràtica tendría que estar formada por estas cuatro naciones, en pie de igualdad y sin ninguna hegemonía ni supeerioridad de ninguna nación sobre las otras tres. Y sin que ninguna de las cuatro lenguas fuera obligatoria fuera de su propio territorio nacional. Entiéndase bien: el catalán, por ejemplo, sería obligatorio y oficial en los Païses Catalanes, pero dentro de esta nación no lo sería el castellano, ni el vasco ni el gallego-portugués. Lo mismo en Castilla: sólo sería oficial y obligatorio el castellano, pero no lo sería el catalán ni el vasco, etc. Habría unos órganos del estado central formados a partes iguales por cada nación.

    Todo esto, aunque parezca increíble, está contemplado en esbozo en la Constitución Española, cuando en su Artículo 2º habla de "las nacionalidades y regiones que la integran". ¿De qué "nacionalidades" puede tratarse? Aunque la Constitución no las mencione, no hay duda de que no pueden ser otras que las cuatro que yo apunto. ¿A qué "regiones" se refiere? Pues fácilmente se deduce que son las regiones en que puede dividirse cada "nacionalidad", tan como indico yo arriba.

    Pero sucede que, en vez de interpretar la Constitución en un sentido democràtico y abierto, sin miedo alguno al pleno reconocimiento de las naciones de España, el poder central español, de origen histórico castellano, la interpretó en un sentido restrictivo, y con ello se agudizó el problema de las naciones ibéricas. En vez de reconocimiento y plena institucionalización, sin reservas ni temores, se impuso la desconfianza, el temor, la reserva mental y la discusión permamente de las mínimas parcelas de poder y partidas presupuestarias. El racaneo, la mezquindad y la desconfianza. Y en esas estamos.

    Esto es sólo un esbozo para continuar la discusión. Creo que con las ideas que preceden he puesto los elementos necesarios de los que hay que partir, bien para negarlos o para aceptarlos. Cuatro naciones, solución democrática, reconocimiento o negación. A ver qué opinais.

    Runand

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  6. Muy interesante y clarificador me ha parecido el comentario de Konstantinos.

    Runand

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  7. Los ataques a individuos NO PUEDEN PASAR POR ARGUMENTOS VALIDOS. La izquierda rancia universal parece confundirse en este tema ya que no son capaces salir de los atolladeros en que los argumentos y opiniones los meten. Estoy seguro de que los participantes de este foro, en su mayoría, saben reconocer esos trucos dialécticos por lo que son en realidad. como mínimo ponen en nivel intelectual de sus autores.
    Kousinsky

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  8. En referencia a lo que escribe Runand, quiero hacer una matización que a mí al menos me parece importante, aunque admito que puede tener discusión.

    Creo que el nacionalismo, entendido como dije, o sea, como defensa de una sociedad de acuerdo a los principios de la democracia y los derechos humanos y en un determinado ámbito nacional (España, Cataluña o lo que sea), es relevante políticamente cuando hay una sociedad que efectivamente lo convierte en relevante.

    Esa relevancia se manifiesta en que la defensa de la nación constituye un elemento consustancia a la vida política. Eso pasa con la noción de "nación española" en España y con la noción de "nación catalana" en Cataluña, pero no pasa en Extremadura, donde la noción de "nación extremaña" es irrelevante, si es que alguien la sustenta.

    Dicho esto, voy a lo que quería decir: el por qué esa noción de "nación X" es relevante en la vida política actual, puede ser muy interesante de averiguar, pero en todo caso es una cuestión secundaria a los efectos de la política práctica. Constato que la "nación catalana" es un concepto relevante en la vida política catalana, y punto. Que tenga raíces históricas más o menos profundas, eso creo que tiene que ser irrelevante. La historia la podemos modelar a nuestro antojo, pero los hechos de la política que tenemos delante de las narices, no.

    Además, ¿va a tener más derechos nacionales una sociedad que proclama su condición de "nación" desde hace 25 años, que otra que reclama para sí una tradición nacional de 2.000 años? Ese es un criterio cualitativo poco defendible, y germen de fabulaciones míticas sin número.

    Saludos,
    Konstantínos

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  9. Esto del nacionalismo es un problema tan irresoluble como el problema de los palestinos y los israelíes. Gente como Sabater y otros ilustrados del mundo cosmopolita critica el asunto de las identidades como una aberración, pero claro, critican las identidades de los otros. nunca las de ellos. Pues las de ellos son más democráticas y más sanas y son identidades con el mundo y el género humano y las ideas universales, etc.

    El que se identifica con España pues España es todo el territorio español y punto. Habrá catalanes y vascos, pero esos catalanes y vascos mientras no se sientan españoles son unos traidores y, según Bueno, merecen los tanques en Bilbao y Barcelona.

    Y los catalanes y vascos nacionalistas pues creen que España acaba donde empieza Euskadi y Cataluña o los Paisos, y mientras no tengan la independencia pues aguantan el poder español y punto.

    Luego hay gente a un lado y otro e intermedio de los espectros nacionalistas. Gracias a ellos pues las cosas están como están ahora. Y punto.

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  10. ¿Qué distingue realmente a un nacionalista de un no nacionalista?. Es fundamental saberlo para fijar una opinión sobre el nacionalismo. Yo diría que un Nacionalista, en nuestro contexto social actual, es quien considera que su hecho diferencial es justificativo de privilegios sobre el resto de los ciudadanos que no tienen, a su entender, tal hecho diferencial, o si lo tienen, es de peor condición que el suyo.
    Tal pretensión de ser distinto, por arriba, en base a una geografía, una lengua, una pretendida historia, o incluso unas determinadas tradiciones culturales es lo que lo diferencia de un no nacionalista. Porque a pesar de que lo piensen, no tienen nada que no tenga cualquier otro ser humano, salvo su pretensión de "únicos" y "especiales", eso sí que lo poseen en exclusiva.
    Pertenecer a un grupo social determinado con sus características propias, no sólo es natural, sino que es imprescindible para una correcta integración y cohesión social, necesitamos referencias y éstas solamente podemos tenerlas de nuestro grupo, ya que de toda la humanidad a la vez sería imposible.
    Lo malo y perverso, es cuando, justificándolo únicamente en la pertenencia a un grupo, se pretende que solamente sea el grupo propio el que tenga determinados derechos, y además defiende que es culpa de los demás grupos, el que el suyo no sea mucho más alto y guapo de lo que es.
    El nacionalismo no es otra cosa que la expresión colectiva del egoísmo y la insolidaridad individual de cada uno de nosotros, pero mucho más perverso, ya que al ser muchos, tiene la tentación de alcanzar sus fines por cualquier método que sea necesario, incluso la violencia (hay demasiados ejemplos de ello).
    ¿Tienen derecho a ser nacionalista y conseguir sus propósitos?. No lo tienen si con ello provocan un daño al resto de grupos que junto al suyo han constituido una comunidad indiscutible por un espacio de tiempo lo suficientemente amplio como para no poderse poner en duda tal hecho histórico. Nadie se puede levantar de una mesa de juego a media partida. Nadie puede abandonar una empresa común a su propio beneficio. Y sobre todo, nadie puede pretender que sus propios compañeros de grupo abandonen fidelidades y pertenencias obvias, como condición imprescindible para no ser expulsados del grupo reconvertido en nacionalista.
    AZOR

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  11. El Sr. (o Sra.) Azor dice: "Yo diría que un Nacionalista, en nuestro contexto social actual, es quien considera que su hecho diferencial es justificativo de privilegios sobre el resto de los ciudadanos que no tienen, a su entender, tal hecho diferencial, o si lo tienen, es de peor condición que el suyo". Y sobre esta definición construye una argumentación, en la que los nacionalistas, lógicamente, aparecen como unos seres verdaderamente antipáticos.

    Pero, con todos los respetos, creo que esa es una definición sesgada de nacionalismo, y la clave del sesgo es ese elemento de "privilegio sobre el resto de ciudadanos", que introduce como necesario en su definición.

    Si el Sr. (o Sra.) Azor considera que esa es la definición de cualquier nacionalista, entonces este mundo es un infierno, porque Zapatero o Rajoy, que son nacionalistas españoles (defienden la nación española, y lo repiten constantemente), estarían supuestamente defendiendo los privilegios de los españoles frente a los portugueses o franceses, pongamos por caso. Y así pasaría con Sarkozy, con Cameron, con Obama, con Russef y con cualquier gestos y defensor de sus respectivamente naciones.

    Todo eso es absurdo. Yo creo que Azor está definiendo, en realidad, no al nacionalista que defiende legítimamente a su nación y sus peculiaridades, sino al nacionalista fanático, energúmeno o excluyente, que defiende a su nación con exclusión o superioridad hacia las demás. Si andamos por la vida confundiendo a Zapatero o Rajoy con Blas Piñar o Líster, entonces estamos aviados.

    Si distinguimos a un simple aficionado al fútbol con un ultra violento, entonces no sabemos de qué estamos hablando.

    Hay una tendencia perversa a considerar nacionalistas solamente a los que defienden una nación no independiente o emergente. Los nacionalistas españoles parecería que no lo son, a pesar de que Zapatero o Rajoy no se cansan de defender la Nación española, como es su deber constitucional. ¿Es posible que no sean nacionalistas si proclaman su defensa de la Nación española?

    Ser nacionalista es lo más normal si se hace política. Lo que no debe ser normal en democracia es ser excluyente y violento: pero eso ni hablando de nacionalismo ni hablando de socialismo ni hablando de conservadurismo ni hablando de afición al fútbol, no hablando de nada.

    Saludos,
    Konstantínos

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  12. Siempre en estos casos hay que diferenciar Estado de Nación. Nación podría definirse en función de un idioma diferenciador: los que hablan ese mismo idioma. Pero no siempre, también la religión puede ser el factor básico. Ejemplo: Pakistán, Holanda, Irlanda, Serbia, Croacia, Bosnia-Herzegovina; las tres hablan el mismo idioma, pero una es católica, otra es ortodoxa y la última es musulmana (al menos nominalmente). O las dos cosas, ejemplo: Polonia, y Grecia. El Estado es una superestructura política que circunscribe y regula un territorio en oposición a otros estados que lo limitan. Mucha gente utiliza de forma sinónima Estado y Nación, pero obviamente esto es un error. No tienen por qué ser coincidentes. Un estado puede circunscribir territorios de diferentes naciones o nacionalidades: el Estado suizo está constituido por grupos nacionales de habla italiana, francesa y alemana. Estos grupos no tienen ningún inconveniente en ser suizos, en identificarse con el Estado suizo; pero preservando el idioma propio oficial, las costumbres y usos propios de su cantón, etc. La antigua Yugoslavia o la URSS intentó llegar a ser algo parecido, pero estalló y no pudo ser. Cada nación tiró por su sitio y formó su propio estado. Los árabes son básicamente una nación basada en lengua y religión, pero jamás han sido capaces de crear un solo estado permanente. Hay muchos estados árabes que hoy día incluso se asumen como nación aparte en base al Estado. Los países hispanos en América es algo parecido. Hablan español, son mayoría católica, pero divididos en muchos estados y cuyos estados son el referente de una nueva nación. El concepto de Estado es más sólido que el concepto de nación cuya definición es ciertamente variable. Pero sea como sea la definición que se adopte. Toda nación o nacionalidad suele aspirar a un Estado propio: véanse los Kurdos pertenecientes a varios estados, pero luchando por su Estado kurdo. Etc…Tema complicado.

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  13. En mi opinión, desde el punto de vista político (no antropológico, histórico, etc.), una nación es una colectividad que muestra voluntad manifiesta de constituirse en unidad taxonómica y autónoma, del mismo y máximo rango que otras unidades taxonómicas que componen el panorama político continental o mundial, siendo reconocida como tal por sus integrantes y por los integrantes de otras naciones.

    Pero eso no cae del cielo, no está predeterminado por una fuerza de la Historia o de la Naturaleza, sino que es una construcción social fruto de una voluntad colectiva, que se manifiesta en proyectos políticos concretos que reciben el favor de una masa apreciable de la población. Si no hay proyecto político real y viable, no hay nación. Es posible que haya extremeños que defiendan que Extremadura es una nación del mismo rango taxonómico que la nación española o la portuguesa, pero eso no se materializa en ningún proyecto político con acogida social. Por tanto, la nación extremeña puede existir en la cabeza de algún ciudadano (legítimamente, por supuesto), pero no es un proyecto ni visible ni viable hoy por hoy.

    La nación española existe hoy por hoy porque es un proyecto político que cuenta con adhesión social evidente. La nación catalana también existe porque cuenta asimismo con una gran adhesión social. La nación catalana y la nación española entran en conflicto porque en la concepción actual del nacionalismo español, Cataluña es un subconjunto de España, mientras que los nacionalistas catalanes consideran que Cataluña no forma parte de España, sino que es un conjunto del mismo rango jerárquico que España y otras naciones europeas.

    Saludos,
    Konstantínos

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  14. Konstantinos:

    Supongo que ha de haber alguna razón "material" en la que sustentar tal concepto de nación. Ha de haber algún referente que diferencie Extremadura de China, por ejemplo.

    Si la voluntad nacional no se da en Extremadura y sí en China será por algún referente externo a la conciencia de la gente que hace posible que China sea nación con fuerte estado y Extremadura el rancho particular de ciertos partidos políticos. Puede ser el idioma común diferenciado de otros. Puede ser una religión fuerte. Puede ser una larga historia de siglos como pueblo unido. Etc, etc

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  15. Veamos, Nesalem. El proyecto nacional chino tiene implantación socio-política evidente, pero un proyecto nacional extremeño no, y esa constatación, en principio, se basta a sí misma, sin entrar en lo que origina ambas situaciones. Los extremeños no se ven a sí mismos (o no quieren serlo) como una nación del mismo rango que España; no entremos de momento en la causa de esa autopercepción: es así, y punto.

    Ahora bien, eso no significa que no sea importante conocer las causas. Hay muchísimas causas de orden histórico, social, político, etc., que explican una situación y otra. Pero creo que desde el punto de vista de constatar voluntades nacionales, esas causas son una nota a pie de página. Bastaría con que en la sociedad extremeña surgiera hoy una voluntad nacional con repercusión política real, para que ese hipotético nacionalismo extremeño tuviera que ser tenido en cuenta dentro de 25 años, por ejemplo. No me imagino qué factores podrían provocar el nacimiento de un movimiento nacionalista en Extremadura en 2011, pero si eso ocurriera sería algo perfectamente constatable.

    Saludos,
    Konstantínos

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  16. Un punto de vista sincrónico. Konstantinos se aferra a una dimensión sincrónica del asunto, sin descaratar la diacronía del tema, que según él no es conveniente resaltar en el presente. ¿Todos de acuerdo?

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