09 abril, 2011

NO HAY PECADO NI ARREPENTIMIENTO DESPUÉS DE LA SALVACIÓN

Después de haber leído aquel sobre en aquella iglesia reformada de Boston, volví al mismo baul y me di cuenta que había más sobres ennegrecidos por el tiempo. Ahora aparecía este corto sermón y me di cuenta que aquella iglesia había pasado por un período de fuertes controversias. ¿Habrían quedado zanjadas? ¿Qué habría pasado después? Di la vuelta al sobre y leí un nombre: Reverendo Clarton Warren. Habría de investigar quién era y qué había pasado. Lo leí y quedé de nuevo prendado por aquella poderosa prosa, tan segura de sí misma. Comenzaba......

Quien ya tiene fe sabe que todo error y toda caída que pueda suceder a partir del momento en que ha sido llamado, son necesarios para hacer crecer su espíritu. Es parte del plan divino para cada uno de sus hijos, con lo cual esa duda que muchos tenían sobre qué pasa en la vida del creyente después de ser llamado a la fe; queda disipada, queda borrada: la vida del creyente queda bajo la guía y necesidad del Espíritu Santo. Es decir: el creyente pasa a estar en un estado especial de preparación “en la carne”, pero sin estar ya bajo el dominio del pecado. No se puede pensar que después de haber recibido la fe, esta se puede perder por nuestras obras, por nuestros errores, por nuestras faltas. No. Esto significaría la vuelta a la salvación por méritos personales, la salvación condicionada a nuestra voluntad humana; sería la negación pura y dura de la salvación de Cristo en la Cruz.
Es también falso creer que aunque vivamos ya en la fe; luego, si cometemos pecados, errores, transgresiones; hemos de arrepentirnos y volver a pedir perdón a D-ós, para volver al estado de Gracia. No. Esto significaría que nada habría cambiado en realidad y que estamos en la misma o similar situación que antes de recibir la fe. Iglesias Reformadas y Luteranas hay que piden constantemente en oración que nos guarde D-ós de caer en tentación, en pecado, en transgresión, etc. No. Se debe pedir que nos ayude a soportar las pruebas por las que necesariamente hemos de pasar. Se trata de un período de pruebas necesariamente guiadas por el Espíritu Santo para el fortalecimiento del espíritu y de la fe con el fin de prepararnos para cosas mayores en otras dimensiones del Reino de D-ós. Habremos de caer donde el Espíritu nos tenga preparado caer, pero para levantarnos en el momento adecuado con una experiencia profunda aprendida. No hay arrepentimiento de nada, porque ya nos hemos arrepentido de forma total y absoluta en el momento de recibir la fe. No hay ya tentación posible, porque estamos en las manos de D-ós para la eternidad y no tienen poder las tentaciones sobre nosotros. Nuestra situación es el estado de Gracia todavía en la carne pero con una función absolutamente diferente: la perfección con sus pruebas necesarias con vistas a nuestra nueva vida en el Cielo.

Es hora de pensar y reflexionar. Sola fide.

2 comentarios:

  1. muy importante esto que nos explican les agradezco por estas palabras que necesitaba ver o escuchar, yo caí en pecado despúes de haber recibido la salvación y bautizarme mirando una película con escenas incorrectas, pero esto me alerta y quiero todavía tener opción a pesar de todas las equivaciones que tuve tiempo despúes.

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  2. He leído su comentario. Para dejar de "caer en escenas incorrectas" tendría usted que salir de este mundo y eso, mucho me temo, es imposible. Caer es necesario para levantarse de nuevo con una energía renovada. Una cosa es caer y otra permanecer caído para el resto de su vida. Bueno, un hombre de fe no puede jamás permanecer caído, fuera de la gracia. Pero tenga usted seguro que ha de caer muchas veces más, pero cada caída tendrá un sentido dentro de su crecimiento espiritual, necesariamente espiritual.

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