15 abril, 2011

MARK C. TAYLOR Y LA REVOLUCIÓN PROTESTANTE

Acaba de salir la traducción de un excelente libro sobre el impacto de la religión en el mundo actual y sus modalidades. Se trata de “Después de Dios: la religión y las redes de la ciencia, el arte, las finanzas y la política”. Ediciones Siruela. Madrid 2011. El autor, Mark C. Taylor es profesor de Columbia University y autor de más de veinticinco libros sobre el tema, además de colaborador habitual en The New York Times y Los Angeles Times. Reproduzco un párrafo interesante del libro dentro del capítulo "La Revolución Protestante".

La modernidad es una invención teológica. En su reciente libro sobre la Reforma, Patrick Collinson señala que Thomas Carlyle afirmó: “Si Lutero no se hubiese mantenido en sus trece ante la Dieta de Worms, donde se plantó ante el Santo Emperador romano, negándose a retractarse (“Aquí estoy”), no hagría habido Revolución francesa ni americana: el principio que inspiró estos acontecimientos cataclísmicos habría muerto en el útero”. Aunque la noción de historia que la observación de Carlyle representa ha devenido últimamente sospechosa, no hay duda alguna que la modernidad, tal como ha aparecido en Occidente y se ha extendido por todo el mundo, no sería lo que es sin la Reforma. En realidad, no es exagerado insistir en que Lutero y los teólogos y filósofos que inspiraron su obra (es decir, los místicos renanos y los nominalistas medievales) fueron, de hecho, los primeros modernistas. Lo que empezó como una revolución teológica se convirtió en una revolución social, política y económica que hoy en día sigue transformando el mundo. Las instituciones características del mundo moderno-la democracia, el estado-nación y el libre mercado-son inseparables del protestantismo y de su historia. Evidentemente, esto no significa que otras tradiciones socioculturales nunca puedan llegar a ser modernas; pero sí supone que la actual interacción entre modernidad y occidentalización habría sido imposible si no hubiesen tenido los cambios que la Reforma puso en marcha. Los conflictos religiosos y políticos que hoy siguen desgarrando el mundo no pueden comprenderse sin tener en cuenta la genealogía teológica de la modernidad. Es, pues, necesario extender el famoso análisis de Max Weber sobre "la ética ética protestante y el espíritu del capitalismo";  a un estudio del protestantismo y el espíritu de la globalización.

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