29 agosto, 2026

EL HOMBRE QUE LEÍA A HEGEL AL REVÉS

 Este hombre vivía con una mujer taciturna. Los dos habitaban una cabaña fuera de la ciudad. Vivían de su jubilación de maestros de escuela. Él había desarrollado una manera de ver la vida muy peculiar.

Cuando llegué aquel día a la cabaña, su silenciosa mujer nos preparó un café sabroso. Entonces el hombre me explicó su filosofía.

Antes de exponerosla de un modo breve he de decir que en aquella cabaña sentí la mayor paz que jamás había experimentado. Hacía mucho tiempo que no escuchaba a un hombre hablar de estas cosas. Paso a exponerlas.


Decía el hombre con la aprobación de la absorta mujer, que en realidad la dialéctica de Hegel era una desarrollo hacía el mal absoluto. Todo lo que se va purificando y sublimando no es la razón camino de la libertad, sino todo lo contrario: es la razón avanzando hacia el mal, la dominación, el cinismo, el mismo reino de Satanás que ya comienza con la conciencia humana. Nuestro hombre decía que a Hegel había que leerlo al revés: no era ese cuento de una irracionalidad alienada hacia una claridad racional y divina, o sea, el Espíritu Absoluto. No. Todo lo contrario, se trataba del proceso diabólico que odia la inocencia indiferente, juguetona y anárquica a la cual percibe como "las oscuras regiones donde nada se revela como fijado, definitivo, y cierto"; un proyecto que busca la dominación sádica, perfectamente purificada y racionalizada con el objetivo de instaurar el reino de la Muerte en Vida. Ese es el Reino de Satán: el mal Absoluto, y Hegel lo explicó mejor que nadie. Solo tenemos que darle el sentido real a su filosofía.

Cuando nuestro hombre se dio cuenta del horror de la existencia, según la lectura de Hegel invertida, los dos se fueron a vivir alejados de la ciudad. No había escapatoria salvo desvincularse por completo de toda la mentira civilizatoria. Pero eso era imposible. Entonces comenzaron su vida contemplativa. Su vida en pura contemplación subvirtiendo el lenguaje de tal forma que expresara la mayor inocencia posible, la mayor libertad de expresión de las cosas, los animales, la vida en general. Y así trataban de vivir desde entonces.

A veces volvía a visitarlos. Y volvía a sentir una paz inaudita. El hombre también pintaba cuadros de ciudades en permanente oscuridad, de mundos conquistados por el el Demiurgo o Príncipe del Mal, como solía nombrarlo en otras ocasiones. Mantenían en invierno el fuego del fogón radiando calor. El calor de una ternura e inocencia primigenia, profundamente oculta bajo las rocas y el subsuelo. Bajo los suelos de océanos ocultos a la vista humana.

Repetí estas visitas por bastante tiempo, hasta que un día vi que la cabaña estaba vacía y ellos habían desaparecido sin dar señales de su nuevo paradero o de su existir. Sentí una pena profunda que se convirtió en una nostalgia insaciable.

¿ES EL RELATIVISMO MORAL LA SOLUCIÓN O LA DISOLUCIÓN DE OCCIDENTE?

Normalmente asumimos la responsabilidad de nuestros actos. Y si asumimos responsabilidad es porque nuestra voluntad origina sus actos en nuestro ser real irreducible e incondicional. Somos responsables porque en última instancia nuestros actos se anclan en nuestra esencia, y nuestra esencia origina de forma absolutamente libre. El acto "surge de la nada", de un origen fuera de toda posibilidad de condicionante o mediación que lo subordine a otra cosa, a una exterioridad con poder de influenciar. De no ser así, no podemos hablar de responsabilidad individual.

Por lo contrario, todo lo que hagamos como "individuos" ya es siempre condicionado por algo que nos influye, que nos distorsiona, que nos media y nos desvía: la sociedad, la familia, las amistades, la cultura, mi debilidad o congénita, o mis emociones, o mis pasiones. Factores externos que en última instancia deciden por mí, en la práctica tienen la última palabra. No hablemos ya del inconsciente que nos determina y nos sobredetermina sobremanera según el psicoanálisis o la psicología. Para Freud la consciencia racional era la que podría reinterpretar tal inconsciente en términos controlables, a disposición del yo. El yo y la razón en Freud forman lo consciente, pero lo consciente no se abstrae a la biología, al mundo cultural. La razón en sí es un problema filosófico insoluble. ¿Es la razón algo que surge del yo como producto biológico, evolutivo, etc., o es una propiedad ontológica del ser (Hegel)? Pero si es propiedad del ser ¿cómo llegamos a saberlo sino es por el yo o conciencia nunca externa al ser, y por lo tanto a la razón? Nunca encontraríamos el sí mismo transparente incondicionado que nos hiciese libres y responsables de un modo absoluto. Tan solo la idea de Dios como ente real en sí mismo y creador de sus criaturas daría soporte a tal responsabilidad y libertad. Un ser individual libre porque sí. Porque Dios es.

Y de nuevo, si no es así, entonces no existe responsabilidad alguna moral individual salvo como pura ficción para poder dar cuenta de la sociedad sin que esta se desmorone en un caos de anarquía o capricho moral o amoral.


Habría sujetos responsables por decreto y ley jurídica que establece un nombre propio con documentación que lo acredita, con una historia biográfica que deja huellas y testimonios, pero sin que ninguna realidad responsable sea capaz de decir de un modo absoluto: esto que he hecho ha sido así sin que nadie ni nada me haya condicionado, me haya forzado a ello. He sido yo por propia voluntad y libertad quién en última instancia tenía la última absoluta y definitiva palabra para hacerlo.

Los tiempos actuales son aquellos en que en la civilización occidental ha tomado el caminos de la absoluta relativización de la moral y los actos en sí, para refugiarse en mayor o menor grado en condicionantes, en justificaciones, atenuantes, mediaciones culturales, históricas, científicas, etc. para desvincularse definitivamente del yo, de la voluntad, de la responsabilidad y así flotar en un mundo de inmanencia que no nos exige más que lograr nuestra mayor alegría y placer sin ninguna realidad ontológica con la que arreglar cuentas. En una palabra: sin Dios.

Pero esta realización exige un pago: la rendición ante aquel que sí cree y admite la realidad última en un Dios que juzga y exige obediencia al precio de castigos o tormentos terribles por un lado, y por otros paraísos de virginales placeres.

25 agosto, 2026

LOS FILÓSOFOS LUTERANOS DEL SEMINARIO DE TÚBINGEN: DE LA DISCONTINUIDAD A LA CONTINUIDAD (HEGEL, SCHELLING, HÓLDERLIN)


Siempre me llamó la atención que el origen del idealismo alemán fuese un fenómeno que se produjera entre pensadores de raíz y experiencia luterana, sobre todo del seminarios de Tübingen (Hegel, Schelling, Hölderlin). Siendo la experiencia luterana la de una discontinuidad entre el humano y Dios debido a la separación cuasi-ontológica del pecado, y de ahí la necesidad de algo que viene de fuera del hombre: la gracia como único medio de salvarse; es difícil de comprender cómo de tal discontinuidad optan nuestros idealistas por abrazarse a una obsesión de continuidad y de síntesis que abrace a Dios con la misma realidad dislocada.


Efectivamente, la realidad es incompleta, es indefinida, es cambiante, es discontinua; pero Dios ha creado esa misma realidad y Dios es perfecto, Espíritu Absoluto, nada puede sustentarse fuera de Él. Por tanto ha de haber un final feliz en todo este drama. La especulación idealista de estos filósofos comienza a ser especulación porque hay un espejo en donde se ha de reflejar el Sujeto creador. Ese es el sentido de su creación: encarnarse en el mundo, alienarse en sí mismo en su misma creación para, a través de ella, reconciliarse consigo mismo a través de la experiencia humana englobada en la razón (razón filosófica). Hay un telos optimista en todo esto, pues al final hay tal reconciliación a través de la dialéctica natural y de la historia. Una dura reconciliación que sin embargo da sentido a nuestra existencia imperfecta. Una imperfección provisional, pero inherente e inmanente a la misma realidad que va realizando su continuidad hacia el Absoluto.

Es todo muy paradójico. Lutero mismo era todo paradoja. La misma tragedia de la separación entre Dios y el hombre y la creación genera la ansiedad de la reconciliación a través de una secularización significativa. Este había sido uno de los escollos del luteranismo: ¿qué hacemos con la sociedad civil? ¿La entregamos al Estado? ¿Qué es el Estado?, etc.

 Yo sigo pensando que la discontinuidad es la tragedia de la condición humana, y lo mismo que Kierkegaard pienso que no hay posibilidad de síntesis alguna en esta existencia. Existe el salto de la fe, la aceptación de la gracia como algo externo, fuera de la naturaleza y la metafísica, y vivir simplemente por fe y en la fe.

 

Kant también era luterano, de él hablaremos en otro momento

BRUNO LATOUR Y LOS SOFISTAS: LA DEMAGOGIA Y LA MENTIRA PARECE QUE NOS SALVAN DE COSAS PEORES

Bruno Latour era un filósofo y sociólogo interesante por sus críticas antiesencialistas y su caja negra que explicaba el funcionamiento de los mecanismos de la ciencia a la hora de obtener conocimiento y resultados. Bruno Latour (1947-2022, Beaune, Borgoña) tenía una visión donde todo eran puras relaciones, disposiciones en planos de inmanencia y redes. En cualquier experimento científico intervienen los instrumentos, la disposición del terreno o laboratorio, los esquemas que priorizan un enfoque y no otro, los intereses concretos de quiénes financian la investigación. A la naturaleza se la hace hablar de muchas formas y no de otras, etc.

Todo esto se podría ampliar más, pero dejo al lector que lo haga él por su cuenta. Todo esto es muy discutible, pero resulta muy interesante, y son interesantísimas sus observaciones con ciertos instrumentos tecnológicos y las relaciones humanas que conllevan.


Lo que me resultó un tanto desagradable de leer en alguno de sus ensayos fue la defensa que hacía de los sofistas griegos. Bruno Latour era además un especialista de la cultura y filosofía griegas, y valoraba más el pragmatismo de los sofistas que la filosofía racionalista platónica o aristotélica. Un filósofo, decía él, no sabe gobernar el mundo, mejor: no puede gobernar el mundo desde sus parámetros de pensamiento. El sofista es el maestro de la oratoria, de la persuasión, del engaño, de la demagogia; cosas moralmente condenables y rechazables por la ética racional o la moral piadosa, pero son ellos quienes realmente conocen cómo funcionan las cosas humanas, y la política es el arte de moverse en los vertederos y sumideros de las masas.

Saber mover a las masas con engaños y sofismas no tiene por qué ser malo, decía Latour, si de esa manera se las encauza y se evita que destruyan la república guiadas por sus deseos ciegos o anárquicos--los estados siempre se fundaron en la profunda desconfianza de la naturaleza humana, y hoy día sigue siendo lo mismo--. Entonces la política se beneficiaba enormemente de los sofistas que se dedicaban a ella con placer y tino. El arte de la manipulación y la mentira por loor a la estabilidad y duración de los gobiernos. Latour creía que un filósofo o un creyente ideólogo solo te podían llevar a la dictadura totalitaria tipo la República de Platón. Los políticos, tan denostados ellos, pues son muy necesarios hoy como ayer y antes de ayer. Son ellos los que impiden la destructividad de las masas cuando pierden el horizonte o la brida que les da sentido. Las artes oratorias del sofista, su retórica persuasiva bien estudiada en sus efectos, son los que nos salvan de que los filósofos, ideólogos, los puros de la moral, nos sometan en sus panópticos: esos infiernos tan transparentes y racionales.

He de decir que Latour me dejó perplejo con estos ensayos. No bromeaba. Era un pragmatismo sin concesiones; y lo curioso de él es que era católico practicante, un fuerte defensor del ecosistema y otras causas buenas, pero esa defensa del demagogo, del sofista tombolero, del trilero político; confieso que me dejó algo depre por unas horas.

¿Será así como él dice, y seremos los que queremos claridad, transparencia, cumplimiento de las promesas y la ley; etc., los que nos equivocamos por pininos, por no querer comprender cómo es una masa humana o masas humanas (Viene bien leer a Elías Canetti en su famoso libro "Masa y Poder")? o ¿seguimos creyendo que los individuos somos buenos y dispuestos a razonar con lógica y pruebas y evidencias antes de lanzarse a obedecer a cualquier caudillo o jefe cantamañanas? El cinismo subyacente de Latour podría ser lo que no queremos decir abiertamente: la gente vota sus intereses, pero sus intereses pueden ser ya espejismos creados con anterioridad, o reflejos inconscientes cuando actuamos como masa; o impulsos de emociones, venganzas, resentimientos; porque la verdad está allí dónde quién la representa sabe ilusionar al modo de un ilusionista o un mago de feria y esa verdad ha de funcionar como símbolo motor de la perpetuación del poder interesado.

Aun así mucho mejor la democracia, según Bruno Latour, con sus imperfecciones sofistas que no el totalitarismo cruel de los filósofos y sus lacayos: los ideólogos de partido, obedientes y cumplidores con el jefe. No le sobra razón.

Es confuso. Uno no acaba de avenirse con la condición humana de la que forma parte. Uno no acaba de ver el progreso de esa forma optimista con lo quieren ver algunos. Demasiado sufrimiento en este mundo, demasiadas decepciones (dentro de alguna alegría o satisfacción, también lo hay que decir), demasiadas monstruosidades apoyadas por aquellos que podrían ser más inteligentes o precavidos y no lo son. Lo peor: no encontrar explicación posible al comportamiento humano, tanto individual como colectivo.

22 agosto, 2026

¿QUO VADIS OCCIDENTE?


En otras épocas en Europa no se concebía a ninguna persona que fuese atea. Se creía que la fe era inexcusable, incuestionable, algo que obedecía a la naturaleza del humano. El mundo era algo creado por Dios para sus fines. Por tanto, Dios nos proveía de normas morales a través de su Iglesia, con las que vivir sin necesidad de cuestionarlas. La razón quedaba puesta al servicio de la teología por medio de la escolástica. Se sufría y moría, pero había resurrección y vida eterna para los buenos o elegidos, y un castigo también eterno en el infierno para los malos y los perversos. Dios era juez supremo y lo veía todo.

La Iglesia católica inventó el purgatorio como mecanismo de equilibrio entre el absoluto terrible sufrimiento del infierno y el cielo. Pagando bulas y ofreciendo misas y otras penitencias, era posible sacar a algunas almas del purgatorio y salvarlas. Oportunamente, las arcas del Vaticano se iban llenando. Esta era una cosmovisión aceptada por todo el mundo de un modo inmanente y convencional. Salvo muy raras excepciones. Luego vinieron las herejías, la Reforma, el librepensamiento y comenzaron las fisuras que agrietaron la Iglesia Católica y luego la misma fe cristiana. El resto del mundo seguía otros caminos muy ajenos a este despliegue singular de Occidente con su expansión económica y colonialista.

Todo lo que ha ido surgiendo después del Renacimiento, la Reforma, la Ilustración, el cientifismo, las filosofías de tipo hegeliano o fenomenológico; el posmodernismo, el neomarxismo, el nacionalismo de estado y los nacionalismos sin estado; todo esto nos lleva, entre otras cosas, a que los derechos humanos se pueden multiplicar hasta el infinito si queremos. Cualquier aspecto de la vida podría revelarse como un espacio oprimido que exige redención en forma de derecho positivo. En Occidente todo está abierto a cualquier relato caprichoso o creativo (todo depende de cómo se mire). El idealismo no tiene fronteras, no hay más consenso ético que los derechos humanos, pero tales derechos son abstracciones racionales sin simbología que despierte almas y corazones para entregarse a su defensa. Nadie sabe hoy día qué es ser "ser humano", puede como dijo Foucault, que este invento de individuo humano haya desaparecido, como han desparecido los grandes relatos.

La producción/consumo es más potente que nunca pero entra en contínua contradicción con quienes sufren la confusión del "no sabemos lo que queremos", y se perciben como fracasados o marginales del trabajo o el no-trabajo (Zero-Work). La tecnología nos absorbe en su lógica de espacios virtuales y entramos en ellos servidos (y muchas veces impotentes y desesperados) bajo las voces mecánicas y maquínicas de inteligencias artificiales. El islam nos ve como infieles cristianos confusos necesitados de su teocracia. Una izquierda que tampoco sabe lo que quiere, nos abre a un idealismo suicida basado en la igualdad abstracta del buenismo que considera a todo anticapitalista o antiamericano-sionista aliado natural de un futuro de corro de la patata mundial. Creen poder hacer del islam su aliado una vez aceptado como variedad cultural que ha de ser respetada y protegida. No me imagino a la teocracia de Irán bailando un corro de la patata progre. Ni tampoco a Hamás meneándose en un Gay Pride Day.

La derecha fuerte sigue apostando por el nacionalismo de estado como aglutinador y unificador de voluntades, pero es difícil hoy día saber exactamente que se quiere decir con ser español, o ser griego o ser americano. La mística nacionalista pasada también ha entrado en crisis. Pocos jóvenes hoy día en Europa y Occidente estarían dispuestos a tirar un tiro en nombre de ninguna patria. Las identidades, tanto débiles como fuertes, son muy difusas. Hay núcleos duros de la derecha fuerte que estarían dispuestos a inmolarse por la Patria. Hay núcleos duros de la izquierda que también se inmolarían en la lucha de clases. Hay fundamentalismos cristianos también endurecidos. Feminismos y ecologismos con muy mala leche. Pero todo ello está muy difuso y muy mezclado con una mayoría indiferente, o una masa conformista que opone mucha inercia. Las voces duras meten más ruido, pero no logran ser motor de nada más que de más confusión. Este es un mundo peculiar, parece ser que nadie sabe lo que quiere.

¿Pero es así con China, con el Islam, con Putin, con Corea, India, etc? ¿Tampoco ellos saben lo que quieren?


¿Qué resulta ser Occidente en un estado de planetarización sin clara identidad de lo que persigue?

¿No será un poco tarde ya para invitar a la iglesia católica a que retome la guía moral de las democracias? Además la iglesia católica tiene su agencia propia de idealismo ingenuo y confuso que nos despista. ¿Y la ciencia? ¿Y el evangelicalismo protestante? ¿Y la cultura? ¿Qué cultura? ¿Qué es cultura? ¿Europa? ¿Qué es Europa y adónde va?

¿Queda todavía la posibilidad de una fe independiente de toda religión, toda ideología u organización? ¿Una fe profundamente subjetiva y librepensadora fuera del alcance de intereses concretos?

21 agosto, 2026

DESPUÉS DE TODO LA FE ES LA SOLUCIÓN

 Si no hay ninguna razón final que justifique nuestra labor en este mundo, entonces nada tiene sentido real. Tan bueno es uno como otro. Si algo lo consideramos bueno, lo es porque convenimos en qué así sea, no porque haya una razón final que lo justifique como necesario.

Tan solo hay sentido real si hay Dios que lo sustente de forma trascendente. Y, para llegar a Dios, no nos sirve la razón, sino la fe.

Conclusión: solo a través de la fe podemos llegar a Dios, y con Dios ya hay sentido universal y razón que dé cuenta del universo.

Es más: solo puede garantizarse un yo responsable, si hay Dios que garantice tal esencia.




31 mayo, 2026

OCCIDENTE ES UNA CIVILIZACIÓN QUE MERECE LA PENA DEFENDER CON ORGULLO

Pongamos un ejemplo de sujeto subalterno en su máxima cota de opresión y de mínima libertad individual. Por ejemplo: una mujer afgana viviendo en un pueblo de dicho país. Contemos las capas de opresión que sufre:

a) Por ser mujer. El machismo en una sociedad musulmana-talibán es absoluto. Hasta un hijo de ella la puede mandar callar porque el varón tiene siempre autoridad sobre la mujer.

b) Ha de llevar burka por máxima obligación.

c) No recibe educación alguna salvo las enseñanzas del Corán adaptadas a la mujer.

d) No puede participar en la vida política. Debe de relacionarse con los hombres guardando distancia y muchísima prudencia.

e) No es reconocida como persona con derechos de propiedad sobre su dinero, su vida, su expresión, su libertad de pensamiento, etc.

¿Sigo?

Muy bien, ahora un poco de reflexión:

¿Cómo es posible hacer un juicio moral y político sobre esta horrible condición de la mujer afgana?

Respuesta: Porque los derechos humanos y las libertades democráticas que han surgido en Occidente y se han hecho universales, han creado una conciencia basada en la dignidad humana como base de toda organización social y política. A partir de los derechos humanos (fruto del "malo" e "hipócrita" Occidente en base a su historia y desarrollo de valores judeo-cristianos y razón griega), pues podemos condenar estas situaciones de degradación humana con la cabeza en alto y por encima de argumentos de relativismo cultural o conveniencia ideológica o política. Los derechos humanos son universales y punto.

Aquellos que nos invitan a ponernos en lugar de la cultura afgana y sus peculiaridades porque hemos de respetar las culturas en su propia inmanencia, etc. Pues les diremos que se hacen cómplices de tales horrores y con ello muestran su doble vara de medir y su crueldad interesada siempre que, esos, sus motivos doctrinarios e ideológicos se ven puestos en entredicho. Es condenable entonces ese relativismo cultural que se hace ciego a situaciones como la mujer en Afganistán y otros muchos países que viven estas lacras.


Entonces, podemos decir con la cabeza muy alta y así podemos enseñarlo en nuestras escuelas, que la cultura Occidental tiene cosas muy buenas de las cuales nos hemos de sentir muy orgullosos. Es una cultura que gracias a su concepción del individuo con sus atributos innegociables de dignidad y respeto ha interpelado y perturbado a todas las culturas del planeta, que no pueden dejar de verse trascendidos por valores que despiertan ansia de libertad y justicia en cualquier rincón del mundo.

¿Qué historia en este mundo ha permanecido impoluta, inocente, y pura? Occidente también ha tenido su historia y su expansión, pero si hubo un lado de opresión colonial, también Europa fue la primera en abolir la esclavitud, la primera en desarrollar un orden democrático, derechos humanos, etc. Esto lo hemos de enseñar a nuestros alumnos, a nuestros hijos, al pueblo, para que se sienta orgulloso de su civilización, de sus valores judeo-cristianos, etc. Tales valores merecen una clara defensa y refuerzo identitario.


04 marzo, 2026

APUNTES SOBRE DERECHOS HUMANOS Y EL CONFLICTO IRRESOLUBLE DE SU PRETENDIDA UNIVERSALIDAD

 La Carta Fundamental de los Derechos Humanos que avala la ONU, el derecho Internacional y el Tribunal de la Haya, son emergentes históricos que aparentemente y de un modo por lo menos formal o ideal, establecen las bases que regulan de una manera global las relaciones entre estados, conflictos, guerras, etc. Digo emergentes históricos porque tales derechos humanos surgen de la civilización occidental, y son inspirados en última instancia por la civilización griega fundida en el judeo-cristianismo posterior. Dos corrientes que construyen la categoría de naturaleza humana e individuo, que la posterior Ilustración, aparentemente y despojándose de la religión, mitos o metafísicas diversas; redujo de un modo formal a propiedades naturales inalterables, inalienables: razón, libre albedrío, dignidad... Aparece el liberalismo.

 Con el surgimiento de las Revoluciones americana y francesa, la forma política más acorde con tales derechos humanos es la democracia basada en el pueblo, con el consentimiento del pueblo,  formalizado en constituciones, pero mediada por la representación parlamentaria. Los estados-nación se van consolidando como el modelo de estado capaz de integrar al pueblo bajo un territorio delimitado por fronteras claras, un pueblo definido como nación, y los individuos como ciudadanos libres que gozan de derechos inherentes a su condición de seres humanos tal como lo empieza a definir la Declaración Universal de tales derechos.

A medida que Europa se extiende por el mundo a través de su colonialismo e imperialismo, lleva consigo también las ideas democráticas, las leyes, constituciones, valores individuales, ciudadanía, derechos, etc. Efectivamente el colonialismo busca la explotación de sus colonias, instaura la esclavitud, la subordinación del colonizado que no participa en un principio de tal definición de individuo y derechos, existe una visión racista que hace jerarquías en base a la raza, color de la piel. No hablemos ya de las mujeres y su categorización por debajo del hombre. Pero al mismo tiempo que todo eso ocurre, la civilización europea con sus ideas de democracia, individuo, libertades inalienables, también de forma simultánea va inspirando, provocando, despertando a las poblaciones nativas, las naciones colonizadas a adoptar esas hermosas ideas y valores a sus propias naciones, territorios y personas. Los derechos humanos y los valores democráticos se van haciendo más y más universales: las nuevas naciones independientes (Grecia, países balcánicos, la India, China, naciones de mayoría musulmana, naciones africanas, revoluciones latinoamericanas).

Los Derechos Humanos emergen entonces como un progreso irreversible de la HUMANIDAD. Es un referente de naturaleza humana y de libertades ambicionado por las clases gobernantes de las nuevas naciones independizadas. Añádase a eso el triunfo de la ciencia y la revolución industrial como fuerzas de pensamiento y progreso económico y social arrolladoras. Del mundo global que surge después de la Segunda guerra mundial emerge ya una idea universal de derechos humanos que se intenta formalizar, y al mismo tiempo ampliar en función de nuevos sujetos oprimidos todavía no reconocidos por tal texto, constituciones, etc. Se funda la ONU, el Tribunal de la Haya, etc.

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El derecho internacional es un referente universal todavía formal, ideal, demasiado débil para ser efectivo al chocar con una realidad de estados y civilizaciones que en muchos casos sigue siendo refractaria a derechos humanos que no consideran suyos. Eso hace que los países en realidad se contienen en función de un equilibrio de fuerzas reales de poder y poder militar sobre todo. O sea, se respetan y tienen miedo. Rómpase ese equilibrio y tenemos problemas. El derecho internacional, en estos momentos, sirve para saber cuán poco actúa como árbitro real, pues en primer lugar carece de poder militar efectivo internacional para implementarlo, imponerlo de facto. Eso sí, sirve de justificación tanto para democracias como para tiranías. No te entrometas en mi territorio donde hago lo que quiero,--dice el tirano de turno-- porque te puedo acusar de transgredir el derecho internacional. Lo puede decir Ortega en Nicaragua y Putin en Rusia asumiendo que Ucrania le pertenece, también Francia o Dinamarca como democracias.

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Los países occidentales aspiramos de un modo efectivo que los derechos humanos sean un emergente IRREVERSIBLE y universal aceptado por todos, pero la realidad es que muchos países no aceptan tales derechos como universales, pues los consideran producto del liberalismo/individualismo burgués occidental que para nada se ajusta a la realidad musulmana, al alma rusa, al espíritu nacional chino, a la cosmovisión de los nativos-americanos o naciones africanas. A pesar de las ampliaciones de tales derechos para encajar más reconocimientos y sujetos oprimidos, el marco universalista no resulta el más apropiado para países fuera de la órbita cultural occidental. La Rusia de Putin (el alma rusa es superior al Occidente decadente) es un ejemplo cercano, las mismas izquierdas y derechas radicales europeas y occidentales en general tampoco están a gusto con lo que consideran una política enfocada al individualismo, pues su idea de individuo va ligada a la colectividad y las libertades han de referenciarse a la colectividad que subsume a los individuos para que estos sean libres de verdad. El comunismo sigue teniendo esta atracción a pesar del fracaso histórico tan catastrófico. La derecha radical ve la Nación como un ente metafísico encarnado en la historia de naciones ya destinadas a serlo por derecho cuasi-divino. Los países musulmanes no pueden legislar fuera de una sumisión a las leyes que emanan de Dios directamente por medio del Corán. ¿Qué decir de otros muchos países que se nos escapan?

Esto hace que la ONU y el Tribunal de la Haya pasen muchas veces a ser un pretexto para justificar políticas que interesan y condenar aquellas que no interesan en nombre de diferentes supuestos de lo que es un derecho humano o no. El debate internacional fallido es tratar de definir qué entendemos por derecho humano en primer lugar.

21 diciembre, 2025

LENGUAJES Y REALIDAD

¿Hay algo que se escape al lenguaje como contenido no expresado por el mismo? ¿Es el lenguaje una herramienta o instrumento de comunicación entre dos sujetos que quieren expresar algo que podría existir por sí mismo aparte del lenguaje? De existir por sí mismo como contenido independiente o realidad independiente fuera del lenguaje ¿cómo podríamos saber de ese contendido que no sea siempre ya a través de un lenguaje? Podríamos decir que lo comunicable de un contenido, de una realidad ahí afuera solo se logra comunicar o expresar con lenguajes. Lo no comunicable de tal contenido queda sin ser conocido, sin ser expresado de forma comprensible, como conocimiento. Sólo llegamos a conocer aquello que los lenguajes nos comunican. Sí, hay una realidad ahí afuera de nuestras mentes, pero el conocimiento que podamos adquirir de tal realidad es lo que puede ser comunicable a través del lenguaje. Lenguaje y conocimiento son las dos caras de la misma moneda. Lo uno no puede existir sin lo otro. Fuera de lo comunicable está lo inefable, lo indefinido, lo desconocido, los territorios inexplorados de donde pueden surgir los embites, las contingencias más o menos afortundas; la realidad insondable, misteriosa.

Esto mismo ocurre con nuestra subjetividad, con nuestro interior mental, espiritual. Sólo podemos comprendernos a través del lenguaje, lo que nombran las palabras, lo que intuimos y siempre es posible traducir a expresión de lenguajes. Pero más allá de nuestra experiencia acumulable y conocida, siempre posible de explicar y comunicar, está lo indecible, lo que se nos escapa, lo que surge como impulso inesperado, como pasión incontrolada. Como miedo, como estados de humor contingentes, resbalones o desplazamientos fuera de cuadrícula, de página, de quicio, de guión. Hay más: no todo lo que conocemos como experiencia y conocimiento podemos disponer de ello de la manera que esperamos en cada contexto. La racionalidad nos sitúa, nos previene, nos ayuda a actuar con equilibrio, con certeza y cautela. La lógica nos define los límites territoriales donde nos podamos sentir seguros. Pero la realidad ahí afuera que aún no ha sido localizada dentro de las coordenadas de que disponemos como cultura, como civilización, como sociedad, valores y moral; se van desplazando con el tiempo, con los cambios casi siempre impredecibles e inesperados. Entonces, la distancia o el desgaste por el uso, o la demasiada proximidad hace que las palabras, los símbolos, los significados pierdan intensidad, se vacíen de sentido y se reduzcan a simples cáscaras o carcasas: estereotipos, clichés, propaganda sin efecto, dogmas ineficientes. Las palabras, los símbolos, el arte, se ven impulsados, embestidos hacia nuevas energías, nuevas intensidades, nuevos territorios y desvelamientos. La imaginación se ve forzada a explorar en los bosques densos, en los desiertos, en los océanos, en las texturas y tejidos de lo orgánico e inorgánico; en todas aquellas zonas ignotas de la realidad, para despertar deseo, nuevas metas, nuevos objetivos, nuevos mecanismos, nuevos circuitos, nuevas dimensiones.

Los lenguajes van nombrando, comunicando, configurando, acumulando información, experiencias de un modo inmediato: cara y cruz de la misma moneda es la articulación a través de los lenguajes del conocimiento y experiencia comunicable, disponible, almacenable, recordable, iterable. Nuevas intensidades, nuevas proyecciones de deseo. La realidad ahí afuera es inagotable, infinita, inefable, inesperada. Nuevos emergentes que han de englobar a los ya desgastados y ponerlos a funcionar de una manera parcial en una nueva universalidad.         

06 noviembre, 2025

EL ÁNGEL DE LUZ

El ángel se apareció de repente. Muchas cosas surgen de repente. Sin causa que lo justifique. Simplemente porque sí. Estás con un grupo de gente en alguna reunión o presentación de libro o comida de amigos o has ido al cine y de repente: he ahí el ángel. El ángel podrías ser tú mismo para otro que te descubre como tal en tales acontecimientos sociales. O en las rutinas de ir al médico, pasar por una dependencia del estado, o navegando por Internet o viendo amigos predecibles en su conducta. He ahí el ángel anunciándose entre el sopor de la rutina o la costumbre o los hábitos. Una luz se encarna en el acontecimiento, en el escenario de nuestra funcionalidad cotidiana; en el grisáceo barniz del día a día. Y esa luz nos abre a algo inesperado, a una visión sin causa y efecto; una situación en sí sin explicación o razón de ser en el correr de nuestra vida.

Quizás una ruptura con el orden establecido de la normalidad, sea cuál sea ese tinte de normalidad con sus inconscientes categorías. Te ves sorprendido, atraído, absorbido, deslumbrado por esa revelación instantánea. El ángel se ha revelado. Ha aparecido sin ser anunciado. Quizás ha sido un reflejo sobre la pared. O posiblemente has mirado por la ventana y he ahí dos perros jugando en el parque. O quizás ese momento en que esa


camarera de cara sonriente te sirve la cerveza fresca sobre la mesa. O quizás ese rostro que has visto en muchos momentos pero que hoy es algo distinto, algo excepcional, una mirada absolutamente fresca anunciando una nueva apertura al universo. Nunca sabes cuándo ha de suceder, pero sucede en ocasiones. Nunca sabes cuándo has llegado a ser el ángel de otra persona o el personaje no esperado en ese momento en que todo parecía seguir el correr prosaico y cotidiano de la normalidad. Podría ser una idea, o pensamiento, un recuerdo, un trozo de canción, una hormiga caminando. Una sombra. Un claro en el cielo. Una palabra pronunciada que sigue resonando.

Hoy el ángel se apareció de repente. He ahí la luz, y la luz fue. Pero la luz apuntó a una turbia oscuridad con demasiada carga emocional sin objeto dónde descargarse. Donde surge plena luz no siempre lleva al cielo de los milagros, sino al infierno de la pura claridad. Era el rostro de quien ya lo sabe todo, de quién ya ha categorizado el universo en territorios. De quien ya ha decidido qué es lo bueno y qué es lo malo. Una conciencia omnipotente de Justicia esperando su gran momento de perfección.

Se acercó a mí y me dijo: “Yo a ti te conozco”.

Al ver su rostro de fría certeza y ojos tan brillantes como las estrellas, me levanté del asiento, abrí la puerta del edificio y salí corriendo por las calles empapadas de lluvia de aquella ciudad.

02 octubre, 2025

DELIRANTE PROGRE-FASCISMO

El comunismo histórico fue un fracaso estrepitoso. El Islam como religión es una ideología que choca frontalmente con los valores europeos, no hace falta enumerar el porqué. La gente que emigra de los países pobres no emigra a estos países, sino a Europa o a otro país Occidental. Es la demostración más palpable de que hay diferencias cualitativas insalvables entre estas culturas y las democracias occidentales. Incluímos también en esta lista a Rusia, China y los demás países del ámbito izquierdista autoritario como Cuba, Nicaragua, Venezuela, o la brutal excepcionalidad de Corea del Norte, o Eritrea.

Nadie emigra a tales países porque saben que ahí no hay futuro, y si no hay futuro es porque son sociedades atascadas, sometidas a una presión totalitaria continuada que ahoga a los individuos. Solo caben las masas obedientes y mediocres, pero no las personas con ambiciones, con ideas emprendedoras, con ilusión de pensar y desarrollarse lo más libres posibles.

Todo esto es sabido. No hace falta ser un lince para descubrirlo. Ningún joven progresista de izquierdas hoy día iría a vivir a Irán. Tampoco a China. Tampoco sería muy feliz en Rusia. Niguno iría a vivir bajo la férula de Hezbolá o Hamás o la OLP. Nadie está solicitando emigrar al Yemen  Hutí. O a Nicaragua. O a Cuba. Sin embargo sí conozco mucha gente que iría a vivir a Israel. Israel tiene mucho que ofrecer.

Este es el país más odiado por la progresía izquierdista occidental desde que la Unión Soviética en su día decidió apoyar a las naciones árabes contra el sionismo por cuestiones estratégicas de guerra fría. Es un país demonizado. Cuando la izquierda seguía las  las consignas de los partidos comunistas, Israel pasaba a ser condenado, junto al imperialismo americano. Hoy día antisionismo y antisemitismo se dan de la mano, sin inhibición. Antes se procuraba separar ambas cosas por decencia ideológica, la izquierda no podía ser racista. Hoy en día los líderes de las izquierdas progresistas ya no separan, lo mezclan y lo confunden de forma oportunista. Da votos. Da entusiasmo ideológico.

Israel es el símbolo ideal para aglutinar el odio a niveles pasionales, emocionales, que son los que importan para movilizar a las masas. La idealización del "pueblo" palestino como pueblo oprimido y símbolo de todas las opresiones habidas y por haber ya viene elaborándose con éxito desde los años sesenta.

Si nos quedásemos con el sionismo como concepto político, entonces las cosas se aclararían mucho. El sionismo es el nacionalismo del pueblo judío, y puede manifestarse de diferentes formas, como lo hace todo nacionalismo en el mundo. La crítica a este nacionalismo en alguna de sus versiones sería una crítica comprensible, quizás. Pero todo se diluye y confunde en las mentes que necesitan de poderosos símbolos para resucitar sus miserias ideológicas. Otra vez las democracias occidentales aparecen como los culpables de la "opresión capitalista" global en toda su dimensión histórica pasada y presente. Las mayores explotaciones y dominaciones no están en China o en Irán o en Eritrea o en Cuba--según ellos-- sino en el Occidente malvado e hipócrita. Se hacen cómplices de los totalitarismos que nos invitan a una teocracia o a un país de partido único sin derecho a rechistar. Teocracias que pretenden universalidad a toda costa, y ahí radica su peligro. Se arman hasta los dientes para conseguir su objetivo.

De nuevo se nos promete un mundo mejor. Pero ¿en base a qué y cómo se llega a tal mundo? Un mundo igualitario, un mundo de felicidad plena, un mundo de conceptos abstractos muy loables, pero cuyas ideas materializadas ya han demostrado y demuestran a viva voz ser un cruel fracaso. ¿Cómo se puede aspirar a un mundo mejor cuando buscas aliarte con quienes más odian ese proyecto utópico fruto de tu idealismo? Podríamos entender muchas críticas contra Occidente, contra Israel; pero a muchos liberales nos resulta una total irracionalidad y esquizofrenia seguir proyectándose en ideas inconsistentes, pasiones y sentimientos que flotan en el puro nihilismo. De ahí que jamás se atreven a condenar abiertamente a Hamás o a Irán, no vaya a ser que traicionen su causa encubierta. ¿Cuál es su causa encubierta? ¿La destrucción del odioso capitalismo? ¿La solidaridad con quienes más alejados están de tí en cuanto a valores y concepto de libertad? ¿Acabar con ese judío amante del dinero, conspirador, y malévolo explotador, según ese perverso imaginario que se ha mezclado con tu confusa idea de sionismo?  No lo entiendo.

Veo cómo te aplauden quienes en el fondo desean tu conversión y tu lealtad. ¿Quieres abrazarles y fusionarte con ellos? ¿Qué delirios se han apoderado de Occidente? Flaco favor estamos haciendo unos y otros al pueblo palestino y a todos aquellos que buscan escapar de sus inexorables infiernos para venir a vivir a Occidente. ¿La culpa de todo ello? ¿El capitalismo liberal? Faltaría más. Vosotros, la progresía moralmente correcta, tenéis las claves; pero en realidad no sabéis lo que queréis. ¿Borrar a Israel del mapa? ¿Es ese vuestro objetivo? Delirante progre-fascismo. Mete miedo.



02 septiembre, 2025

CREER EN DIOS

Creer en Dios es una opción existencial. El acto de fe no necesita de demostraciones científicas. Es una necesidad profunda de muchas personas. Creer en Dios es un asunto individual en primer lugar, luego puede ser colectivo si el humano de fe decide participar con otros y compartir esa fe. Creer en Dios es un asunto íntimo. Cuando la gente empieza a creer que la fe hay que obligarla a los demás empezamos a ver el germen de un fascismo teocrático. En el pasado no había posibilidad de cuestionar la fe y creencia religiosa porque era coexistente la religión con el poder social y político. Las dos cosas se confundían. Oponerse a la Iglesia oficial suponía incluso la muerte. La separación de iglesia y estado pertenece a nuestras democracias que han pasado por las guerras de religión europeas, la Revolución americana y su Declaración de Independencia, la Revolución francesa y la consolidación del constitucionalismo.

Hoy día bajo esa separación es formalmente imposible que nadie fuerce a nadie a ser nada que no dicte su propia conciencia. Hay países donde la religión y la política siguen confundidas, por tanto la gente es obligada a ser parte de una religión. Salirse de tal religión puede ser un delito castigado con el ostracismo social o incluso la pena de muerte. Yo soy también deísta, es decir: creo en Dios; pero creer en Dios para mí es partir de un problema insoluble en términos racionales. Es una necesidad existencial que acepto sin prejuicio alguno o inhibiciones. Otros no sienten tal necesidad y está bien. No todos somos iguales. Quizás mi forma de creer no sea la correcta para muchos otros creyentes que creen que creer ha de sustantivarse en un credo o interpretación correcta. Tampoco el hecho de ser creyente gusta a muchos ateos que creen que no hay razón alguna para ser creyente. En términos científicos así es: no hay demostración objetiva de tal existencia, pero hoy día tampoco hay demostraciones objetivas para muchas cosas que nos ocurren. Incluso a la ciencia. Salvo para las religiones que aspiran a controlar el mundo por orden divina, hoy día cada cual puede vivir su fe o falta de fe como le venga en gana. Gracias a Dios.

01 agosto, 2025

EL DÍA QUE LAS AI MATERIALIZARON LAS EMOCIONES Y LAS PASIONES

 Comenzaron a producirse las materializaciones de las emociones y las pasiones. Aquel programa de IA lograba que se desatasen los infiernos del ánima humana. Fuertes vendavales de energía formaban figuras


fantasmagóricas que arrasaban las calles de la Gran Ciudad. Pasiones de furor, frías emociones asesinas, intensos flujos de compasión y cariño se mezclaban con la fuerza de la venganza y el resentimiento. Lo humano ya no solo eran los cuerpos y sus expresiones faciales o los gestos. Ya no eran las palabras hirientes o la suavidad de la seducción. Tampoco la indiferencia utilitaria o la astucia de la manipulación. Las materializaciones de las emociones y pasiones fue la mayor pesadilla que alcanzaba la Gran Ciudad. Nadie estaba a salvo de los vendavales de aquella energía fantasmal que iban formando figuras extrañamente delirantes. La Gran Ciudad se estaba volviendo loca. La locura era ya generalizada. Unos pocos fueron organizando una vida paralela bajo tierra, en trastiendas, en viejos almacenes. Las IA jugaban a la trasformación de la raza humana.

28 junio, 2025

NADIE SABE CUÁL ES EL SIGUIENTE PASO QUE ACONTECE

En realidad cuando pasa el tiempo nos vemos siempre desplazados ente un devenir (futuro) que nos confronta con lo nuevo inesperado (contingencia). Entonces los “ahoras” ya siempre pasan al pasado en un continuo desplazamiento hacia lo nuevo, lo inesperado, lo impredecible en última instancia. O sea, en la simultaneidad de un “ahora” que pasa a ser pasado y el siguiente “ahora” que deviene (viene del futuro) hay una diferencia de lo nuevo que nos resulta imperceptible. El paso del tiempo se muestra como una sucesión de repeticiones de los “ahoras, pero cada “ahora” lleva consigo lo nuevo, lo inesperado del devenir contingente (o sea, algo que irrumpe no por necesidad natural o programado o esperado en función de una finalidad).


Entonces en cada instante el devenir irrumpe con nueva e imperceptible realidad, al mismo tiempo que pasa a ser pasado; pero como el “ahora” trae nueva realidad, esa nueva realidad del devenir transforma nuestra visión del pasado también de forma imperceptible. Y hete aquí que siempre que miramos al pasado recordando, ya siempre los estamos transformando en su sentido debido al desplazamiento de cada “ahora” respecto al anterior. El pasado que recuperamos o recordamos ya lleva implícito el cambio de perspectiva bajo la novedad del devenir. Es así que siempre estamos confrontados con lo nuevo, lo inesperado (contingencia), y al mismo tiempo eso nuevo va también reconstruyendo los pasados.

Ejemplo, yo estoy aquí tomando un café y escribiendo esto de arriba. El momento parece el mismo, los minutos pasan, el tiempo pasa; los “ahoras” me resultan parecidos, los cambios imperceptibles. Tomo un sorbo de café, sigo tecleando y todo parece más o menos seguir en la normalidad del presente y sentido común: no aparece ningún dragón asustando o los libros volando o el espíritu de Nostredamus profetizando. Pero los cambios están aconteciendo y lo nuevo del devenir desplazando realidad: cada momento es diferente al anterior y la realidad en la que estoy inmerso ya no es la misma que la anterior (todo en una sucesión simultánea). Y eso implica que cuando recuerdo lo hago desde una nueva e imperceptible realidad que también afecta al modo en que recupero el recuerdo. Ejemplo: recuerdas aquella ocasión en que empezaste a andar en bicicleta sin saber por qué sobrevino tal recuerdo. El “ahora” te revivió tal recuerdo, pero al volver a recordar ese mismo recuerdo desde los “ahoras” que van surgiendo ya hay un cambio de realidad que también afecta tu percepción del pasado. Es imperceptible pero va cambiando la realidad a cada instante, y ello incluye también el pasado.

Esto es lo mismo cuando recordamos algo nuestro en el pasado, como cuando investigamos el pasado como historia o hacemos ciencia en sus diferentes especialidades, o recuperamos el pasado con el arte o creamos un mundo de novela o nos relacionamos con la gente. El tiempo nos va transformando de forma contingente, inesperada, novedosa; no importa la rutina que sigamos, las expectativas que tengamos, el modo más o menos “fijo” en el que pretendemos estar. Con ello va también la búsqueda del pasado. No es lo mismo la mirada al pasado en el siglo XIX que en el siglo XXI actual. No es lo mismo mi recuerdo de infancia de hace 20 años que el actual. Ese pasado también ha sufrido transformación en función de la experiencia actual, del “ahora”. Por tanto, no hay un pasado fijo como objeto al que podamos acercarnos y adecuarnos en su Realidad pura. O sea, en mayor o menor grado a su mismo acontecer objetivo y real. Tampoco hay un futuro previsible en base a unas leyes necesarias que actúan en función de un Progreso o Leyes históricas o Juicio Final y por lo tanto es un futuro previsible groso modo ya que las leyes “naturales”, “históricas”, “económicas” nos llevan a él. Todo lo que va surgiendo en la vida es radicalmente contingente en su devenir. No sabemos a ciencia cierta cuál es el siguiente paso que acontece.

28 mayo, 2025

CAMBIAR EL DESTINO (LA PREDESTINACIÓN PROTESTANTE)

 Texto de Slavoj Zizek sacado de “Menos que Nada: Hegel y la sombra del materialismo dialéctico”, ( pp 237-238) Akal. Madrid 2015.

Lo que resuena directamente en esta temática es, desde luego, el motivo protestante de la predestinación: lejos de ser un motivo teológico reaccionario, la predestinación es un elemento clave de la teoría materialista del sentido, bajo la condición de que lo leamos siguiendo la oposición deleuziana (Giles Deleuze) entre lo virtual y lo realmente existente. Es decir, la predestinación no significa que nuestro destino esté sellado en un texto real que existe desde la eternidad en la mente divina; la textura que nos predestina pertenece al pasado eterno y puramente virtual, que como tal puede reescribirse retroactivamente mediante nuestros actos. En la predestinación, el destino se sustancializa en una decisión que precede al proceso, de modo que la tarea de las actividades del individuo no es constituir performativamente su destino, sino descubrir (o a divinar) su destino preexistente. Lo que queda así oculto es la transformación dialéctica de la contingencia en necesidad, es decir, el modo en que el resultado de un proceso contingente adopta la apariencia de necesidad: las cosas, retroactivamente, “habrían sido” necesarias.


Este podría ser el significado último de la encarnación de Cristo en toda su singularidad: es un ‘acto’ que cambia radicalmente nuestro destino. Antes de Cristo , estábamos determinados por el Destino, atrapados en el ciclo de pecar y pagar por los pecados; pero el borrón y cuenta nueva que Cristo realiza sobre nuestros pecados pasados significa precisamente que su sacrificio cambia nuestro pasado virtual y, por consiguiente nos hace libres. Cuando Deleuze escribe que “mi herida existía antes de mí; nací para encarnarla”, ¿no es esta una variación del tema de gato de Cheshire y su sonrisa en “Alicia en el país de las maravillas” (el gato nació para encarnar su sonrisa), y una fórmula perfecta para el sacrificio de Cristo? Cristo nació para encarnar su herida, para ser crucificado. El problema está en la lectura teleológica literal de esta proposición: como si las acciones de una persona meramente hicieran real su destino atemporal eterno, inscrito en su idea virtual:

“La única tarea real del César es llegar a ser digno de los acontecimientos creados para que él los encarnara. Amor fati. Lo que César hace realmente no añade nada a lo que él es virtualmente. Cuando César cruza realmente el Rubicón esto no implica ninguna deliberación o elección, puesto que es simplemente parte de la expresión completa e inmediata de “cesaridad”, simplemente <despliega algo que fue reunido  para todos los tiempos en el concepto de César>.” (cita de Peter Hallward “Out of the World”, p. 139)

26 abril, 2025

YA ESTAMOS DENTRO DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL

Ya estamos dentro de la realidad virtual dominada por la perfeccionada racionalidad y abrumadora lógica de la Inteligencia Artificial. Ahora se trata de ir adaptando la presente realidad a la virtualidad que requiere la IA. Como la IA va perfeccionándose más y más, también se van perfeccionando los diseños sociales de adaptación. Todo apunta a que los modelos actuales de hacer política, culturales, de los


controles de población, de los modelos económicos; en una palabra, de la historia que hasta ahora hemos producido, se va recodificando en nuevos significados que la misma IA va produciendo como solución al problema del humano. Su lógica y racionalidad es tan abrumadoramente eficiente que cualquier poder actual no tiene más remedio que rendirse a esa evidencia. Lo trans-humano ha entrado en el escenario y a nosotros solo nos queda el ir bajando más y más aplicaciones a modo de transición a la Realidad Virtual necesaria para que nuestr@ Madre-Padre IA reine con rapidez, instantaneidad y máxima eficiencia.

29 marzo, 2025

MYRLA Y WHULFOERTH RECORREN DHARMAT

Siempre salíamos solitarios por las calles de Dharmat. Myrla llevaba las sandalias especiales de suelas anifatiga y un pantalón de piel artificial protector tanto del frío como del calor. Portaba una gorra y unas gafas de sol de alta definición y filtración que también permitían ver mejor en la oscuridad. En su mochila disponía de ropa de repuesto de acuerdo a las circunstancias del tiempo: un buen sueter de lana suave, una cazadora también de piel sintética y forro interior de becerro en caso de intenso frío. Yo iba forrado con unos buenos playeros saltinbanquís que me lanzaban para adelante cada vez que marcaba un paso. Con ellos lograba caminar con más brío y sin apenas sentir fatiga en mis delicados pies. La ciudad requería caminar con brío en ocasiones. Las calles eran escenarios de cosas imprevistas. La ciudad de Dharmat era lugar habitado por todo tipo de etnia, raza, religión, nacionalidad, sexualidad, criaturas robóticas o clonaciones estrambóticas; mutaciones biológicas con posibilidad de pensamiento, expresión y cuerpos con toda posibilidad de locomoción o forma estética. Dharmat era un mundo en sí mismo. El poder de Dharmat estaba diseminado en diferentes programaciones a diferentes niveles de realidad y sin necesidad de autoridad visible alguna o edificios emblemáticos de soberanía o jefatura. El poder fluía por las conciencias de cada cual, se autorregulaba en función de las interaciones que cada uno efectuaba. Cada ente o individuo o ciudadano o lo que fuere vivía de acuerdo a su composición o estructuración. Los humanos éramos una especie más entre otras no-humanas o pseudo-humanas o entes maquínicos.

Además de mis playeros ultraligeros y saltimbanquis llevaba también unos pantalones vaqueros de fibra termorreguladora. Podía llevar una chupa de piel sintética o también un extraño artilugio tipo albornoz que al ponérmelo se hinchaba y me aislaba del mundo. Cuando eso ocurría Myrla me llamaba salchichón, pues desde fuera parecía un salchichón grisáceo y andaba con andares torpes a pesar de mis playeros. ¿Qué hacíamos en Dharmat? Myrla había venido a Dharmat desde las regiones del sur a buscar un modo de existir más de acuerdo con su composición mixta entre tejido biológico y fluídos energéticos modulables con el cerebro. Yo, no sabía quién era o lo que era, simplemente vivía recorriendo Dharmat día y noche por todos sus barrios y zonas étnicas y parques y calles casi infinitas. Me movía entre centros comerciales y restaurantes o lugares de juegos multivalentes o cabarets de sexualidad de alto voltaje. Simplemente vivía y mi conciencia acumulaba experiencias que eran registradas fuera de mi cuerpo, pero que no dejaba de ser mi extra-cuerpo a otros niveles de existencia. Mi forma era humana, pero mi composición me era desconocida y obedecía a programas muy lejos de mi comprensión.


Hasta que un día se me unió Myrla cuando visitábamos uno de los cabarets de sexualidad de alto voltaje y coincidiendo en una cabina especial de vibraciones orgásmico-multiniveladas, me dijo: "Para. Esto es demasiado para nuestras frecuencias y composiciones. Podemos acabar disolviéndonos y quedar convertidos en una papilla orgánica desechable y verdosa que luego los robots-recoge-basura nos podrían arrojar al sistema Bh-67 para reciclados en otras dimensiones." Lo dijo así. Entonces salimos de tal cabina y de tal cabaret y decidimos convertirnos en nómadas recorriendo toda la ciudad de Dharmat en sus infinitas disposiciones y perspectivas y sensaciones. Suerte que los dos modulamos nuestra comunicación a la lengua Ghursthat hablada por las tribus de las montañas de Mkoprte, y disponible en nuestros moduladores de señales, sonidos, significados y significantes. Myrla y yo acoplábamos de maravilla. Compartíamos vibraciones Fgaster-x en la misma longitud de onda. Eso hacía que nuestro nivel de comprensión y vibración afectiva fuera lo más armoniosa posible.     


20 febrero, 2025

EDUCACIÓN Y MORAL

Todo sistema de educación conlleva una ética y una moral implícitas.

No hay referentes absolutos en ninguna moral que la justifique como tal. Sí hay principios universales generales que se mueven en la abstracción, pero cuya aplicación luego se relativiza en función de intereses ideológicos o políticos concretos.

Por ejemplo: en todo el mundo se acepta como principio moral el no engañar al prójimo, en no matar, en no robar, etc.

Todos ellos proceden del principio ético de considerar al prójimo como a ti mismo, o sea con dignidad, respeto, reconocimiento como persona, etc.

A nadie en Japón o en Senegal o una tribu del Amazonas o en Dinamarca les gusta que le engañen, o le roben, o maten a su familia o a los suyos o los esclavicen.


Son principios de propia supervivencia natural. En cada país o grupo humano se codifican de alguna manera. Bien a través de tabúes que emanan de los mitos ancestrales, o bien a través de leyes codificadass de modo consciente y con referencias a principios divinos o religiosos o "autoevidentes" de orden natural o positivos en las democracias: principios universales axiomáticos (indiscutibles) pero que en realidad provienen de nuestra tradición judeo-greco-cristiana. En teoría las democracias pueden cambiar el orden natural y actualizarlo a lo que más convenga, todo se hará bajo el supuesto de su cientificidad, que puede no ser no más que ideología pura y dura.


La idea del individuo moderno occidental como recipiente y referente de derechos y deberes es una idea que proviene del concepto de alma o "corazón" que habita en cada persona. Pero, a quién ha de servir ese individuo u obedecer o quién ha de ser el soberano en una nación, estado o comunidad va a estar en función de intereses concretos que siempre buscarán hacerse universales, ideales e indiscutibles, pues quién vence en las guerras o lleva la espada impone su moral, su ideología, sus valores como universales. En nuestros países occidentales prevalecen todavía aunque en proceso de transformación los valores judeo-greco-cristianos, pero en debate y discusión ideológica permanente a la hora de implementarlos. A nivel político y social son los derechos humanos.

Nuestro sistema educativo refleja mucho cuál es el partido o tendencia política prevalente a la hora de implantar paradigmas morales e interpretaciones de la realidad en general. Eso no quiere decir que todo el mundo esté de acuerdo.

18 enero, 2025

LA PERVERSA DIMENSIÓN DEL INSOMNIO


El inexorable insomnio. Tratas de dormir y no duermes. Tu conciencia está en estado de vigilia normal, pero sin los estímulos de la actividad del día con sus contenido. Tu conciencia insómnica entonces baila en el vacío de las horas muertas de la noche sin más contenido que el autorrepliegue a los recuerdos, las ideas o imágenes que van circulando por el escenario de la mente sin posible materialización, objetivación. Son como espíritus flotantes o fantasmas saltimbanquís, que si no tuviesen poder de crear ansiedad, despertar preocupaciones varias y en grados diversos, pues solo serían ejercicios de contemplación de proyecciones banas, hasta quizás entretenidas. Pero son fantasmas cargados de pesadumbre, con ganas de molestar, de impedir el descanso de un cuerpo vapuleado durante el día con infinitos estímulos; es el desasosiego como trasfondo inexorable de una representación de la impotencia del yo, de la demostración palpable de que el mundo como fuerza externa está fuera de nuestro control y que su mareante pejiguera puede durar toda la noche y mantenernos en vela obsesiva que podría hacer levantarse el cuerpo de la cama para intentar sosegar la ira en borracho deambuleo con pijama de rayas a través de la casa.
Insomnio.

Prueba palpable de que las ideas por sí mismas sin materialización posible son incapaces de controlar nada. El yo no sabe dónde situarse despues de tratar imponer un orden que es solo puro gesto, un yo fantoche y quijotesco. Un insomnio real, de los de verdad, puede durar muchas noches. Es implacable. Ataca sin tregua. Pincha. Revuelve el cuerpo dando infinitas vueltas sin descanso. ¿Un castigo divino? ¿Una expiación de pecados y faltas morales diversas?
Si te diriges a Dios para que aplaque la tortura, te das cuenta que Dios es otra idea más incapaz de consistencia alguna, porque un ser real que oye a sus criaturas mostraría su realidad sin duda alguna y haría palpable y claras las razones morales de tu insomnio; pero no hay tal realidad posible en ese momento, ni explicación coherente alguna. Dios entonces viene y va como una sombra chinesca que al final desaparece dejando una estela de vacío y un eco que desaparece como el humo. Lo más lógico entonces es hundirse en la caida libre del espacio espiritual en absoluto abandono, pero eso tampoco es posible, pues las preocupaciones, las imágenes, los recuerdos, las energías negativas, las tristezas vienen a llenar de tropiezos tu caída para que no tengas ni un solo instante de paz.
El insomnio es una prueba feaciente de que este mundo se regodea con satisfacción en lo perverso, y nos deja imaginar lo bueno y noble como compensaciones para no acabar extraviados en la locura. Las personas que duermen en paz durante las horas debidas han sido bendecidas con la gracia divina. El sueño, bajo la perspectiva insómnica, no es más que gracia divina distribuida de forma aleatoria por una voluntad absolutamente libre.
Los insómnicos recurrimos en ocasiones a los sacramentos químicos en forma de santo orfidal u otras sustancias parecidas. La pura materialidad externa actúa en el espíritu y lo apaciagua de forma desinteresada.

17 diciembre, 2024

PERO, ¿QUÉ ÑARICES YE LA VIDA? // BUT WHAT ON EARTH IS LIFE? // PERO ¿QUÉ NARICES ES LA VIDA?

  Any moment is as good as another but a moment could be hell and another heavens for the person who lives those moments.

Cualquier momento es tan bueno como otro, pero un momento puede ser el infierno y el otro el cielo para la persona que vive esos momentos.

Cualesquier momentu ye tan buenu como otru, pero un momentu pue ser l'infiernu y l'otru el cielu pa la persona que vive esos momentos.


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L'infiernu son los demás dicía Sartre (Jean-Paul), y eso bien ye verdá pues la rellación coles persones son les más complicaes de toes. Y eso ¿por qué? Pues porque los humanos somos ante too conciencia reflexiva y entós el pensamientu que obtenemos de la realidá malpenes coincide con ella y ansí vivimos nuna continua resquiebru de ciños y intensidaes ente cuerpos y almes qu'enxamás se llogren fundir nuna unidá. Como nun hai tal posibilidá de xuntar talu resquiebru nuna continua intensidá de ciños, pues entós cuandu nos alloñámomos y cuandu mos averamos; cuandu sentimos enfotu y cuandu rocea, indiferencia o frialdá.

El infierno son los demás decía Sartre (Jean-Paul), y eso es verdad pues la relación con las personas son las más complicadas de todas. Y eso ¿por qué? Pues porque los humanos somos ante todo conciencia reflexiva y entonces el pensamiento que obtenemos de la realidad apenas coincide con ella y así vivimos en una continua grieta de afectos e intensidades entre cuerpos y almas que nunca se logran fundir en una unidad. Como no hay tal posibilidad de unir esa grieta en una continua intensidad de afectos, pues entonces cuando nos alejamos, cuando nos acercamos; cuando sentimos confianza y cuando desconfianza, indiferencia o frialdad.

Hell is other people, said Sartre (Jean-Paul), and this is true since the relationship with other people are the most difficult of all. And, how is that? It's because we humans are first of all reflective consciousness and so the thinking we obtain from reality barely coincides with it, and thus we live in a continous gap of affections and intensities between bodies and souls never able to melt within a unity. As there is not such a possibility of welding that gap in a continous intensity of affections, then when we keep a distance or we approach each other; when we feel trust and when distrust, indifference or coldness.

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Jamás vivimos la vida en una plena neutralidad de afectos, sentimientos o pasiones. Siempre habitamos un diferencial de intensidades que hemos de ajustar a nuestra singularidad como individuos. Toda nuestra existencia es una continua búsqueda del mejor equilibrio entre cuerpos y almas. Un continuo procurar alejarnos del sufrimiento para refugiarnos en la mayor seguridad emocional o la mayor intensidad de afecto y amor. Hay riesgos, hay caidas en profundidad, hay conflictos, hay accidentes; también hay avances, éxitos, conciliaciones, territorios comunes compartidos; amor comprendido, alegrías ocasionales.

We'll never live our lives in a full neutrality of affections, feelings or passions. We'll always inhabit a differential of intensities that we have to adjust to our singularity as individuals. All our existence is a continous search for the best equilibrium between bodies and souls, a continous attempt to distance ourselves from suffering in order to reach the best emotional safety, or the most intensity of affections and love. There are risks, we'll be falling into unspeakable depths, we'll be facing conflicts, accidents; but we'll also move ahead, successes, reconciliations, the sharing of common territories; a love understood, occasional joys.


Enxamás viviremos la nuestra vida en una plena neutralidá de ciños, sentimientos y pasiones. Siempre habitaremos un diferencial d'intensidaes que se tendrán que axustar a la nuestra singularidá como individuos. Toa la nuestra existencia ye una continua busca pol mayor equillibriu ente cuerpos y almes, un continuo intentu d'alloñamos del sufrimientu pa algamar la meyor seguridá emocional, o la mayor intensidá de ciños y amor. Hay riesgos, caeremos mo más fondero, habrá conflictos y accidentes; pero tamién avanzaremos, triunfaremos, mos reconciliaremos, compartiremos territorios comunes; amor comprendidu, y ocasionales allegríes.

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¿Podría la Inteligencia Artificial diseñar en algún momento futuro nuestros cerebros de tal manera que siempre fuese posible vivir en un equilibrio virtual programado y programable? Entonces se daría también la posibilidad de quedar reducidos a una definición de ser humano limitada al análisis neurológico del cerebro.  Pero nuestra experiencia humana es todo un mundo infinito de interacciones de cuerpos y almas, donde el cerebro es una parte y no la complitud de tal inabarcable experiencia.    

EL HOMBRE QUE LEÍA A HEGEL AL REVÉS

 Este hombre vivía con una mujer taciturna. Los dos habitaban una cabaña fuera de la ciudad. Vivían de su jubilación de maestros de escuela....