17 mayo, 2011

LAS CUATRO VERDADES DE LEOCADIO PÍMPANEZ

 Ayer ví a Leocadio Pímpanez tomando un café en el Café Dindurra de Gijón. Pímpanez es un hombre callado, con aspecto de sabio; de hombre equilibrado y tranquilo. Pímpanez es un hombre de fe y practica alguna religión que no es la oficial de España. Cree que los ateos no saben comprender el fenómeno religioso y con ello se pierden muchas cosas importantes. Pedí un café y pronto me explicó sus cuatro puntos para vivir más o menos feliz, con cierta decencia y equilibrio psíquico. He aquí sus cuatro verdades con un anexo.

Son cuatro cosas suficientes para vivir, según Pímpanez:

1) Una fe firme e inamovible en Razón+Voluntad Universal y Absoluta =. Dios. Esto ocurre y se convierte en un absoluto en la conciencia de uno. No puede uno erradicarlo aunque quisiera. No depende de la conciencia humana. Es una revelación que ocurre y punto. Esta fe se desarrolla de esta manera:

2) Un código ético absoluto (Torá): no matarás, no robarás, no engañarás, no practicarás violencia contra otros ni contra ti mismo. Estos son principios universales que luego se traducen en situaciones concretas. Matarás si es en defensa propia, engañarás si con ello salvas situaciones mucho peores, etc..

3) Una conciencia social basada en el principio universal del mercado. Vivimos para intercambiar, intercambiarnos, etc. Mercado + Torá = Vida social, histórica, cultural, política, etc. Valoramos la Ciencia y la Investigación y la Cultura porque son instrumentos a favor de un desarrollo del mercado y del intercambio. Es la manera más justa, racional y equilibrada en la que podemos vivir.

4) Todo aquello que no pueda intercambiarse en forma de leyes, de normas, de regulación consensuada; entonces ha de tratarse como arte y literatura para poder hacerlo comprensible de algún modo. Pero aquí entraría también la religión. Ese lado irracional, oscuro, sombreado, e inconsciente de nuestras vidas y conocimiento del mundo; ha de poder dársele expresión a través de la música, la literatura, la pintura, la escultura, y la religión. La religión ha de ser un arte, una expresión de lo irracional; un intento de crear significados trascendentes con sus textos interpretables, con sus rituales, liturgia, mitología, etc...

Anexo: La fe del #1 es absolutamente objetiva dentro de la subjetividad individual. La Torá son las leyes universales que hacen posible la vida humana en todas sus esferas. El mercado es otra necesaria ley universal que posibilita la producción de bienes, de intercambio, de progreso humano; etc. Pero ha de ir acompañada de la Torá para lograr la máxima expresión de eficacia y justicia.

Fue una conversación muy interesante que me hizo salir del Dindurra apreciando la vida, la muerte y todos los misterios de este universo.

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