19 octubre, 2021

EL CULTO PROTESTANTE DEL CEMENTERIO CIVIL DE CIARES EN EL DÍA DE LOS DIFUNTOS

 Miraba las tumbas y los nichos. Llevaba una biblia en la mano forrada en piel. Era la época de Franco. Años sesenta. Llegarían más de sus correligionarios: los creyentes evangélicos. Familias con sus hijos todavía niños o adolescentes. El cementerio civil se iba llenando de visitantes diversos, pero la mayoría eran los protestantes de la Capilla Evangélica de la Calle Prendes Pando. Allí yacían sus fallecidos y en esta fecha la comunidad hacía un culto especial en memoria de sus muertos. Siendo el treinta y uno de noviembre no era raro ver el cielo gris otoñal cubrir la amplia vista hacia los montes de Deva o el Pico Fariu, más cercano el Picu San Martín. La escena reunía esos componentes propios del Día de Los Difuntos que hacen posible una seria meditación sobre la muerte y el más allá. Las biblias bajo el brazo o cogidas de la mano imponían un respeto por la revelación de la letra impresa que habría de ser leída con veneración en unos momentos. Pero había también un halo de espíritu romántico sacado de algún poema de William Worthwords que se podía haber escrito en aquel momento en toda su inspiración, pues al ir oscureciendo el cielo cada vez más encapotado, resaltaba el verdor de los prados y los montes acariciados por un aire fresco melancólico.


El culto protestante del cementerio civil del Día de los Difuntos era una especie de paréntesis de tiempo sagrado que surgía al juntarse una congregación de personas de pie y a la entrada del Cementerio Civil en aquella húmeda antesala más propia de entrada a una morgue o un macelo que un venerable lugar de difuntos. Y en ese silencio inesperado, de repente unas cincuenta personas de todas las edades cantaban esos himnos tan hermosos de sus himnarios, que solo era posible oírlos alguna vez en alguna película americana del oeste u otras donde aparecía un culto protestante. Los himnos eran profundamente solemnes al tiempo que hacían referencia a la trascendencia de un Dios salvador en su hijo Jesucristo. No había ninguna señal de liturgia o de signo común en otras iglesias cristianas como la cruz o las velas ni representación alguna divina.

Luego venía la lectura de algún pasaje de la Biblia que todos iban siguiendo con sus biblias abiertas, seguida de una breve predicación de algún pastor o presbítero (anciano) invitando a participar del mensaje evangélico del más allá real y palpable siempre según la Biblia, la esmerada impresión de aquellas biblias Reina-Varela de 1960. Y todo acababa con aquel himno famoso del final del Titanic "Más Cerca oh Dios de Mí" y una oración final.

Más tarde era ya la dispersión bajo un cielo ya casi oscurecido. Algunos años llovía u orbayaba y todo contribuía al repliegue espiritual propio del momento, del Día de los Difuntos. Las tumbas quedaban en su silenciosa soledad y la vida seguiría con su inexorable devenir en el tiempo. Luego, el Cementerio Civil se cerraba y todo retornaba a su rutina.

25 septiembre, 2021

UN PUEBLO LLAMADO NESKATROM

Fui caminando con Renior a lo largo de la costa cercana a la ciudad y por un camino que muchas veces se asoma a los acantilados produciéndome vértigos por reflejos imaginativos que poco a poco iba evitando distraído por el relato que Renior, mi antiguo compañero de universidad, me iba relatando. Decía:

"Una vez fui enviado a supervisar unas capas geológicas en una comarca lejana de aquel país. Se sospechaba que podría haber vetas de mineral de hierro cuya explotación podría resultar viable para la compañía Bilcow, una vez el Estado diese su licencia bajo la condición de un porcentaje importante compartido de beneficios con dicho ente público. La comarca estaba rodeada de montañas por ser tal lugar una especie de valle irregular difícil de llegar, pero que con paciencia y esfuerzo por parte del conductor de un jeep especial del Ejército y un viajero un tanto aventurero como yo, pues al final acabamos arribando ya metidos en la noche y sin que hubiese un alma en la plaza central del pueblo principal llamado Neskatrom. Un nombre recio en su pronunciación y de orígenes tan inciertos que hasta el momento queda en el misterio."


"Nos hospedamos en una posada de muros milenarios que pronto nos dispuso de alimentos para la cena basados en carne de caza y un pan de centeno tan áspero como apetecible al mascarlo mezclado con una sidra del lugar un tanto ácida, pero de efectos relajantes. Estaban sentados en aquel tosco salón y en una alargada mesa de madera unas seis personas vestidas con abrigos oscuros que parecían estar rezando o recitando una especie de mantra o de rosario sin percatarse de nuestra presencia. Pero ser testigos de aquella escena era al mismo tiempo vivir una sensación de insólita extrañeza. Mi chófer y yo comíamos aquella carne sabrosa regada por una sidra que ya iba entrando con mayor placer en nuestras necesitadas entrañas. No obstante, como si de un imperativo reflejo se tratara, mirábamos con persistencia hacia el grupo de tales personas. Había dos mujeres cuyas voces más claras se distinguían del resto incrustando cada paso de recitación con una leve expresión de queja. Al acabar de comer y ya llegado el te, nuestra atención aumentó en grado de interés. De repente vimos que una de las personas sacaba un par de cirios gruesos de color violeta y los prendía con una cerilla. El grupo ahora se quedaba quieto y en silencio roto a los dos minutos por una oración recitada en una lengua totalmente desconocida para nosotros. Yo ni tan siquiera sabía que tal lengua existía y oírla me producía cierta inquietud, quizás una cierta oscura premonición que despertaba profundos sentimientos personales. Mi chófer sentía más bien curiosidad, como alguien que ve un espectáculo en un sitio desconocido, pero sin más."

"Más tarde salían todos del salón como en procesión hasta desaparecer por la puerta. Nos quedamos mirando Sherno --como así se llamaba mi chófer--y yo el uno al otro como formulando una común interrogante. Dimos gracias al tabernero de la posada por tan agradable cena y decidimos salir los dos a dar una vuelta por el pueblo. No había nadie y las luces que iluminaban la plaza principal eran bastante débiles. Hacía algo de frío, pero el cielo estaba despejado a juzgar por el intenso brillo de las estrellas. Nos metimos por callejuelas medio oscuras de casas de dos plantas y vimos que alguna ventana dejaba ver reflejos de luz eléctrica también de poco voltaje. Al llegar a una pequeña explanada que formaba como otra plaza secundaria del pueblo vimos gente formando también procesiones procedentes de diversas callejuelas que confluían en tal plaza. Al fondo de la plaza había como un templo de curiosa estructura. Las grandes puertas se abrían dejando ver un interior de brillos confusos e inciertos, pero las puertas lo que hacían era abrir como una especie de gran boca de batracio con antenas carnosas que eran las torres que coronaban tal templo. En realidad todo era de una piedra rojiza y la imitación nos sorprendió por su perfección."


"Al cabo de un tiempo fueron entrando todos en tal templo. Nosotros permanecimos por un momento dudosos sobre qué hacer. Era evidente que la curiosidad nos arrastraba y así decidimos arrimarnos a la puerta para ver qué estaba pasando. Al principio las luces nos cegaban, luego fuimos adaptándonos gradualmente. No eran luces artificiales. Parecían proceder del brillo natural de alguna sustancia tanto de mineral sólido como líquido. Una especie de fósforo o radiación sin posible identificación por nuestra parte, aun siendo yo geólogo con cierto criterio sobre la composición física del subsuelo. Una vez despejada la vista y la mente pudimos ver que la nave era desproporcionadamente alta y al fondo había una especie de ventanal de vidrios ornamentados con símbolos y figuras de gran atracción visual. Todo ello lo íbamos viendo a medida que las luces iban perdiendo su fulgor para dejar que otros contrastes y relieves fueran surgiendo. La gente allí instalada se arrodillaban mirando al gran ventanal de vidrio que ahora se iba abriendo al mismo tiempo que las luces iniciales quedaban apagadas."

"Fue un silencio que yo describiría como un silencio frío. Quizás hostil. O mejor, terriblemente inquietante. Al mirar para arriba vimos que se trataba de la nave desproporcionadamente alta y que ahora abría su cielo abovedado para dejar que la vista se perdiera en el abismo de un cielo real que parecía absorbernos como si una fuerza gravitatoria ejerciese su inexorable influencia sobre nosotros. Un sudor frío recorrió mi cuerpo. Sherno estaba tembloroso. La gente del pueblo o los fieles de tan insólita religión o la coincidencia de uno y otro, ahora cantaban una lóbrega alabanza. De repente nos


vimos abocados por todas direcciones hacia un abismo insondable de dimensiones siderales. Sherno y yo dimos un grito de terror. Nos sentíamos caer en las inmensidades gélidas de un universo al desnudo que nos hacía perder la razón y nos dejaba fuera de quicio al enfrentarnos con toda esa realidad que rodea el planeta de forma tan cruda y tan inhóspita. Los fieles seguían con su alabanza mortecina viendo cómo los astros lejanos centelleaban con una intensidad insólita. Permanecimos por un tiempo o no tiempo en un estado de paroxismo que nos ralentizaba el pensamiento a un grado de lentitud capaz de fragmentar los sonidos internos de las palabras a partículas infinitesimales imposibles de articular como voz. Todo ello tuvo su duración. El final fue concluyendo como el comienzo. Las luces se fueron encendiendo hasta adquirir su primer fulgor. Imposible ver ahora el gran ventanal o la vidriera, menos todavía el cielo de la enorme nave. La gente fue saliendo en silencio. Las luces nos cegaban presionándonos hacia el exterior por las grandes puertas de la boca de batracio gigantesco. Al final logramos salir, fuimos recuperando la normalidad, si a ese nuevo estado se le pudiera llamar ahora normalidad. Digamos que éramos capaces de caminar, de hablar y recordar el camino de vuelta a la posada con más o menos acierto."

Renior se paró un momento. Dejó salir un fuerte suspiro que me hizo sobresaltarme. El mar ahora rugía en forma de oleaje allá abajo por los acantilados de vertiginosa verticalidad para mi espíritu sensible. Me quedé meditabundo por bastante tiempo. Renior parecía perdido en sus recuerdos mientras seguíamos caminando en dirección a la ciudad.       

     

31 agosto, 2021

AFGANISTÁN, TOROS, BOTELLONES, PEDAGOGÍA, SOCIEDAD CIVIL Y PARTIDOS, ETC

La alcaldesa de Xixón dice que el botellón se soluciona con pedagogía. Irene Montero compara Afganistán con España: es todo cuestión de grado. 

Los toros no me interesan. Nunca me interesaron. Nunca fui a una corrida en mi vida. Cuando una vez tomando el café en una cafetería vi parte de una corrida por la tele, me dio un mareo y una sensación de repulsa. En Langreo, donde nací, nunca había oído hablar de toros entre la gente con afición o interés. Los toros estaban relacionados con esas cosas que nos venían de fuera y se asociaban a españolería y flamenco. Era algo que venía a ser consustancial a ser español en aquellos años del franquismo. Como ir a misa o cantar el Cara al Sol en las escuelas. Años más tarde comprobé que mis alumnos de high school en los USA asociaban automáticamente toros con España. Un libro de texto de castellano que usábamos en clase tenía un dibujo de un camarero español con grandes patillas, pantalones de bailaor de flamenco, y como fondo un cartel clásico de toros en la pared. Hemingway había popularizado los toros en USA relacionando el toreo como un espectáculo de valor y riesgo viril. Muchos turistas quieren ver los toros por ser ese espectáculo cruel y arriesgado. Vienen a por sensaciones fuertes.


 

La alcaldesa de Xixón está en contra de los toros, de los coches en la ciudad, del franquismo que representa la Laboral; y está a favor de la pedagogía para combatir el botellón. Toma, nuestra alcaldesa, sus decisiones propias como decisiones generales siguiendo el estilo autoritario típico de los políticos que se creen arropados, lo cual evita el debate serio que implique a la sociedad civil gijonesa, ya que los temas son buenos para el debate colectivo y así hacer una buena pedagogía política y social. Después del debate vendría el referéndum como ciudad, como pueblo. Al estilo de los cantones suizos. Democracia sin miedo. No van por ahí los tiros. Los partidos políticos odian la independencia que pueda tener una sociedad civil no atada a sus intereses. Hay partidos que rivalizan por el voto y el poder, no sociedad civil que busca el beneficio de una ciudad común a todos. 

El botellón implica a muchos miles de jóvenes que han de votar en su día y a ellos, nuestra alcaldesa, no les va a prohibir tan insolidaria diversión colectiva. Los muchos jóvenes practicantes del botellón, saben que no se les va a reprimir y que eso de ser responsables ciudadanos no deja de ser un gesto de buenas intenciones. La realidad es siempre otra cosa y los hospitales con sus enfermos producidos por el consabido contagio vía persona a persona a ellos no les afecta directamente. Les queda muy lejos. ¿Más pedagogía? ¿Acaso no hubo ya bastante pedagogía en las escuelas y al final todo el mundo sacó su título de la ESO y bachillerato sin mancha ni borrón?


Efectivamente, en Afganistán, según Irene Montero, el grado de machismo es quizás mayor que en España, pero España sigue siendo terriblemente machista. No hay diferencias cualitativas, tales como que Afganistán es un territorio musulmán de muchos pueblos diversos, todos ellos de cultura islámica y con costumbres de tipo feudal que encajan bien con dicha religión de libro. En este territorio que intenta consolidar un único estado, pero que tal cosa sigue siendo más bien teórica que real, pues la mujer se sitúa, junto con los niños y los ancianos, en el eslabón más bajo de la escala de valores humanos. Primero es el hombre y luego los demás en su debida subordinación y dependencia. La diferencia con España es abismal, pero a Irene Montero le interesa más su ideología de izquierdas que la verdad. Veamos su análisis bajo su prisma ideológico:

Para esta izquierda el enemigo real es el capitalismo que representan los EEUU. Si los talibán ganan la guerra a los americanos, entonces es buena noticia. La derrota del neoliberalismo global en cualquier parte del mundo es bienvenida. Si los talibán machacan a las mujeres de forma bárbara, no podemos echarles la culpa entera a ellos ya que después de todo fue USA quien los equipó y financió en su día. Por tanto, es a USA a quien realmente hay que culpar. Los talibán están ahí porque los americanos los pusieron en primer lugar, ahora que se vuelven contra ellos y ganan, no podemos condenarlos así sin más. Bien es cierto que machacan a sus mujeres, pero quizás también estemos exagerando y no prestemos atención al Islam popular y a las costumbres de otros pueblos. Nuestro eurocentrismo lo distorsiona todo. "No hagamos de nuestro feminismo occidental un arma arrojadiza contra los pueblos que luchan contra el imperialismo capitalista", diría una feminista de la izquierda ultra, "tratemos de comprender la mujer afgana desde un contexto particular a su cultura y a sus costumbres. No nos gustan, pero son ellos quienes tienen que buscar sus soluciones y no nosotros con nuestros esquemas occidentales. El machismo es consustancial con el patriarcado capitalista y España forma parte de tal sistema, por lo tanto la comparación no ha lugar: unos son machistas a su modo y nosotros al nuestro. Primero acabemos con nuestro machismo hipócrita, y luego ya veremos cómo evolucionan ellos en su contexto. Lo que no podemos hacer jamás es utilizar nuestro feminismo como arma arrojadiza contra los pueblos anticolonialistas, entre ellos los triunfantes talibán."

Esta es la forma de pensar de la gente de Podemos y partidos afines. Puede que de mucha gente de izquierdas en general.

 

28 julio, 2021

LA DISLOCACIÓN MENTE Y CUERPO O CUERPO Y MENTE

Me puse a caminar con la lista de la compra hacia el supermercado. No eran muchas cosas. Me puse el barbijo, metí las llaves de casa y del coche en el bolso. Metí el frasco del gel desinfectante en el otro bolsillo. También llevaba el pañuelo. Cuando vivimos estas acciones como aburridas o como rutinas inconscientes, entonces nos hemos perdido en la dicotomía de lo que estoy pensando y lo que estoy haciendo. Lo que estoy pensando pesa más que lo que estoy haciendo y entonces lo que estoy haciendo queda devaluado en función de lo que pienso. Lo que pienso absorbe mi ser y meter las llaves en el bolsillo pasa a ser un acto automático, un acto maquinal inconsciente subordinado a lo importante que es la idea que llevo en la cabeza, la preocupación de lo futuro. Funcionamos como fantasmas metidos en un cuerpo. Si el alma responde a la materia, como dicen los materialistas, entonces mi acto de meter las llaves en el bolsillo sería eso en su sentido pleno. No habría dicotomía alguna donde la mente vive en un plano y el acto material de meter las llaves en el bolsillo vive en otro inferior y subordinado a la preocupación del momento. Sería todo un plano en acción y con la misma intensidad. Las llaves en el bolsillo y la idea de ir al supermercado son la misma acción en un plano absoluto de igualdad. No falta ni sobra nada. Todo ello es un acto de existencia sin jerarquía alguna.


Si esto no es así, entonces estamos viviendo una dislocación permanente entre mente y cuerpo. Lo que importa es lo que hay en la mente: mis obligaciones futuras en función de mis preocupaciones pasadas. Estamos en el plano mental de la existencia que se mueve a una velocidad diferente de mi cuerpo y mi realidad del momento. Estamos en disonancia con el cuerpo y las cosas presentes que pasan a ser superficiales, de segundo o tercer orden, objetos inertes a nuestra disposición mental. Las cosas pasan hasta desapercibidas y aburridas en su disponibilidad o funcionalidad. Coger la lista de la compra, coger las llaves de casa y meterlas en el bolsillo, poner el barbijo, etc., son cualitativamente acciones muy inferiores a lo que de verdad cuenta: mi mente y sus representaciones. El materialismo dice uno, pero luego hace otro. El materialismo como práctica de vida parece más un dualismo mente/materia, que un monismo de todo materia en todo momento y sin distinción de jerarquías. ¿Por qué la mente va por un lado y la materialidad por otro? ¿Por qué no todo al unísono como es en última instancia si todo es materia? A mayor distancia materia/mente mayores disonancias y mayores fricciones. Vivo para mis representaciones y el mundo está ahí fuera a mi servicio o al servicio general de la normalidad a la que hay que obedecer.

01 julio, 2021

CREO QUE NECESITO UN TRAGO

Cuando has hecho una elección en un cruce de caminos, queda la duda de lo que hubiese pasado si hubieses cogido el otro camino. Imposible saberlo una vez seguido el primer camino. Hay un vacío de sentido en aquello que jamás ha acontecido. Salvo que una mente poderosa, muy superior a la nuestra, pudiese hacerse un modelo exacto de todas las posibilidades que la otra elección hubiese supuesto. Entonces tal mente poderosa tendría dos planos de vida en tiempo y espacio: el real o acontecido y el imaginario virtual calculable que para tal mente no dejaría de ser tan real como la otra opción. Habría dos mundos simultáneos cuyo personaje serías tú. Dos vidas que se han de desplegar en tiempo y espacio con sus contingencias y sus finales. Dos biografías.


Pero en todo momento hay una posibilidad de elección. Mientras estás en casa bebiendo un vaso de agua, puedes dejar de beber y optar por infinitas elecciones. Una, seguir en la cocina oyendo la radio sentado en una banqueta. Dos, salir de casa, dirigirte al bar de la esquina y ver un partido que ponen en la tele. Tres, ponerte a correr hasta llegar al centro de la ciudad. Cuatro, coger el coche en dirección a Vladivostok. Cinco, hacer un bocadillo de chorizo y pensar en cómo llegar a fin de mes con los 50 eurípides que te quedan. Etc., etc., etc., Las posibilidades son infinitas. Sólo una elección toma su camino y se va desplegando en el tiempo y espacio "real". Pero una mente trascendente y omnipotente podría seguir todas tus infinitas opciones en infinitas posibilidades de mundos y experiencias. Incluso tal mente, si no "existente", podría ser una mente perfectamente hipotética.

He cogido un tren en la estación del Este de Bromsburgo y el curso de mi vida sigue un trayecto fijado, pero no hubiese habido nada que hubiese impedido una avería y hubiese tenido que abandonar el tren. No sé quién es la persona que tengo a mi lado, podría ser una terrorista con una bomba y ese sería mi final, o podría ser la mujer de mi vida que habría de cambiar todas las cosas de manera radical y mi destino acabase siendo la Patagonia. O, en lugar de esa persona pudiese haber coincidido con un personaje parlanchín que me diese la tabarra sin final posible y entonces hubiese cambiado de vagón y allí estaba otra posibilidad de multiplicar mis opciones. O, se podría producir un terremoto y ...

A veces tengo la impresión de que la realidad que percibimos con nuestros sentidos es una realidad de planos discontinuos y cada instante corresponde a una dimensión absolutamente diferente a la anterior con todas las infinitas posibilidades que te ofrece cada plano en su instantaneidad. Nada hace necesario que un instante haya de seguir al otro y en cualquier momento podría suceder cualquier cosa que rompiese con el hábito y la costumbre de nuestros sentidos y nuestro paradigma de educada y ejercida percepción. Quizás haya un mente que sepa ver la infinidad de acontecimientos en toda su inmensurable dimensión. Me entra vértigo. Hay una asombrosa extrañeza que comienza a dominar mi espíritu. Creo que necesito un trago.    

03 junio, 2021

MÁS INSTANTÁNEO Y COMUNICABLE

Había de reencontrar la vía del ferrocarril que había perdido hacía muchos años cuando me desvié por las autopistas de la Gran Ciudad para hacer el viaje más corto y conveniente.


Aquella vía me prometía otros recorridos que nunca supe adónde me podrían haber llevado, pero que de alguna manera intuía en las noches frías y lluviosas en mi apartamento durante la lectura de los libros prohibidos, para luego ir introduciéndome en el sueño profundo con sus sueños reveladores de misterios que forzaban mi imaginación hacia fronteras remotas desde donde se vislumbraban mundos de formas y colores que abrían infinitas esperanzas de transmutación del universo en que estaba sumido. En la oscura estación de tren ya anticuada donde esperaba el último tren hacia los territorios del norte, no tuve la paciencia ni la fuerza de voluntad que necesitaba para alejarme de los territorios ya conocidos, pisoteados y prematuramente agotados de la Gran Ciudad; y entonces decidí incorporarme a la amplia autopista hacia Kemptown y olvidarme de las provocadoras intuiciones o premoniciones que con fuerza apuntaban a otros territorios donde nada se podía agotar, ni menos reducir a planos de existencia simplificados y hábilmente codificados como permanente repetición. 

Había cambiado mi rumbo por miedo y cobardía y ahora en mi soledad de ciudadano acomodado y convencional me daba cuenta de que había sido un cambio de rumbo equivocado. Las autopistas conducen a los centros iluminados de las grandes ciudades, pero hay ciudades que es mejor visitarlas por medio de ferrocarriles solitarios y anticuados que paran en estaciones ya casi abandonadas y desde donde es posible todavía vislumbrar los túneles estrechos de inquietante oscuridad que traspasan y atraviesan las Grandes Ciudades civilizadas.

Me levanté aquella mañana un tanto soñoliento y cansado. Afuera llovía y la humedad lograba traspasar las paredes del apartamento. Una radio de un vecino vociferaba las noticias del día anunciando el nuevo día de normalidad y de inquietudes comunes que hacían de crema tonificadora de un cerebro dispuesto a afrontar el nuevo día con las ideas y emociones en cierto orden de batalla. Pero por lo


común ya era más normal el silencio de un vecindario que vivía la intimidad silenciosa de sus aparatos electrónicos informatizados y puestos en red universal de casi absoluta instantaneidad comunicativa. El vecino de la radio ya era una anacrónica excepción que de alguna manera rompía mi soledad y me hacía ser parte de aquel pasado no muy lejano de ruidos y voces de homínidos todavía comunales además de visibles y audibles. La Gran Ciudad ya eran muchas capas superpuestas en el tiempo donde cada capa borraba en lo posible las normalidades del pasado para ir codificando las realidades del presente en global sintonía con un futuro insospechado.

Fui al garaje. Arranqué el coche y me encaminé al trabajo por las autopistas. Mañana realizaría mi trabajo desde mi apartamento y las autopistas serían virtuales. La Red ya integraba mi vida en todos los aspectos. Todo parecía ser más cómodo, todo era más instantáneo y comunicable.   

06 mayo, 2021

EL PODER DE LA COMÚN NORMALIDAD

Los muchachos estaban sentados en un banco. Unos estaban sentados en el respaldo con los pies en el asiento de madera, otros sentados de forma normal pero siempre moviéndose y hablando en voz alta. Siempre inquietos. Unos comían pipas, otros bebían de un bote de refresco, otro ponía la música rap en su móvil. Pero siempre inquietos, siempre hablando en voz alta, a veces uno daba un codazo a otro, otro insultaba al de al lado llamándole gilipollas. A veces otro de levantaba y se ponía de frente para decirles algo que quería recalcar. Las palabras gruesas enlazaban las frases y oraciones a modo de conectores automáticos.

Yo no me enteraba de la conversación. El tema estaba muy desordenado, mal hilvanado, pero entre ellos la conversación funcionaba con potencia. Había intensidad en las palabras. Otras veces vaguedad. Unos llevaban la mascarilla alrededor del cuello como un pañuelo atado al modo de los pistoleros del oeste relajados. Otros la llevaban tapando algo la boca. Fue como si por primera vez descubriera una tribu urbana en su esencia.

Por qué la gente piensa de una manera u otra es un misterio para mí. Por qué uno es como es y piensa como piensa, pues no hay explicación o causa y efecto que sirva. Hay indicadores o influencias, pero no son razones que convenzan o hagan necesario que la forma de ser de uno sea así o de otra manera, ni que piense de esta u otra manera. Si coges otra persona en circunstancias parecidas a la de otra quizás encuentres que tal persona no tiene afinidad alguna con ella salvo la condición humana homínida. La psicología, el psicoanálisis, etc., se metieron a buscar causas y efectos conscientes e inconscientes sobre la razón de los modos de ser, sus normalidades o estados patológicos; pero salvo cosas muy visiblemente traumáticas o catastróficas no vemos que sirva de mucho a lo hora de explicar el porqué la gente es como es.

Por eso las relaciones humanas son las más difíciles y complicadas. Podemos coincidir en algunas cosas, pero cuando rascamos un poco más vamos descubriendo diferencias importantes que hay que saber negociar o no sacarlas a colación en todo momento porque sino las relaciones entre personas serían imposibles. Suerte que sabemos navegar en la vida y sumar fuerzas en una misma dirección con los amigos, la gente en general, pero hay límites. Hay principios rectores de una vida que no son negociables o intercambiables aunque sí siempre debatibles con quien quiera razonarlos. 

Soy un tanto pesimista en cuanto a la posibilidad de empatías generalizadas con la gente. Que dos personas se lleven bien y se entiendan afectivamente y empáticamente en la mayoría de aspectos de la vida ya me parece un milagro. Lo normal es relacionarse de forma superficialmente cortés, tratando de temas intrascendentes, haciendo común aquello que se muestra como común a través de los medios de comunicación, las opiniones más difundidas y refrendadas por las masas o compartir ideologías de moda. Colocarse en oposición a lo mayoritariamente considerado normalidad o enfrentarse a los bandos políticos del escenario nacional o estatal, resulta ya arriesgado: uno ha de dar muchas explicaciones, pero quien viva a gusto en la aceptada normalidad no ve ninguna necesidad de darlas. Quien se coloque en el lado incómodo, inquietante, indefinido de la vida ya sabe que se expone al rechazo de la mayoría. La gente, la mayoría, necesitamos explicaciones sencillas, prejuicios que sirvan de razones, fórmulas dadas y ya elaboradas antes que el silencio o el misterio o la duda.

EL HOMBRE QUE LEÍA A HEGEL AL REVÉS

 Este hombre vivía con una mujer taciturna. Los dos habitaban una cabaña fuera de la ciudad. Vivían de su jubilación de maestros de escuela....