01 agosto, 2018

BIENVENIDO A LA REALIDAD

Cuervo que grazna. El graznar de un cuervo es real. Lo puedo comprobar viendo al cuervo dando saltos por el césped. Causa y efecto claramente demostrados. Puedo palpar y ver las cosas. La realidad no te engaña. Está ahí. Fuera de los ordenadores y los móviles. Fuera de las pantallas. Últimamente he reedescubierto la realidad. De repente he descubierto que existe, que está ahí
sujetándome, dándome aire, agua, vino, sidra. El árbol. Qué gran árbol hay delante de mi casa al cual sólo conocía como se conoce a una sombra o un obstáculo a sortear. Hola hermano árbol, buenos días. Hola hermana piedra, cómo estás. El edificio de enfrente está hermoso. Quieto. Noble. Cobijando familias sin queja alguna. Se pueden tocar, comprobar; su presencia se repite siempre que quieras mirar o tocar. No engaña, no es un fantasma. He ahí personas que caminan. Una ciudad llena de homínidos reales y palpables. Bienvenido a la realidad. 

Tu realidad es lo que haces. Lo que haces ante los demás que son testigos de tu existir. Todo lo que llevas en tú cabeza no cuenta hasta no ser expresado, materializado en forma de movimiento, gesto, palabra, figura, alarido, rostro marcado por la emoción o el llanto o la risa. O la ira. O el furor. O la seriedad de un rostro serio. O alegre. En todo momento eres encarnación, materialización en un mundo real que te acoge, te hace ser cuerpo entre cuerpos; in-corporas, ex-corporas, trans-corporas. Dejas de ser fantasma y te in-corporas a la realidad. Hacía tiempo que no te reconocías como cuerpo. Bienvenido a la realidad de los cuerpos materiales como otro cuerpo más que siente y padece o juega o trabaja. Cuerpos para el trabajo. Cuerpos para producir. Mercado. Eres trabajo. Cuerpo para el trabajo diario. Voy y vengo. Se mueven las manos, se mueven las neuronas. Cuerpo tenso o distendido. Sano o enfermo.

Un cuerpo más al universo. Un cuerpo menos. Se descompone y desaparece. Pero he ahí al recién nacido. Vive. Crece. Vida. ¿Cuál es el escenario de su existir? ¿Quiénes lo acogen? Su esperado cuerpo ya está inscrito y adscrito antes de nacer en una familia o pareja de homínidos o comuna de homínidos o cuerpo indeseado a cargo del Estado. Los cuerpos se registran y se les asignan funciones. La burocratización y ordenamiento de los cuerpos. ¿Qué hacemos con este cuerpo? Este cuerpo ha muerto. ¿Qué hacemos con este cuerpo? Su seguro creo que cubre los gastos de tanatorio.

Un cuerpo ha de resonar para sentirse vivo. Ha de encontrar conexiones, espejos, reflejos donde pueda fluir, crecer, aumentar su grado de alegría hasta la culminación del amor. Cada cuerpo refleja en sí mismo la complejidad y misterio del mismo universo. Cada cuerpo lleva en sí la misma semilla de amor y destrucción. De lo bueno y lo malo. Hay cuerpos muertos en vida. Hay cuerpos ya robotizados, cuerpos insensibles, fríos. Hay cuerpos que se nutren del odio, de la confusión, del dominio sobre los demás. Hay cuerpos que se reedescubren cada día como misterio, como amor por la vida, como revelación de un infinito o eternidad que también está en los demás, en la naturaleza, en el mundo en que viven. 

05 julio, 2018

SEFIROT

En la nada del espacio en blanco surge la primera letra. Has abierto la puerta. Eres el creador y has de dar forma a lo informe. ¿Para quién? ¿A quién quieres mostrarle tu creación? ¿Qué razón hay para que lo hagas? ¿Qué quieres mostrar? Quizás te has dado cuenta que a pesar de los millones y millones de relatos y narrativas y construcciones de mundos físicos, naturales, históricos, literarios, artísticos, musicales, religiosos; sin embargo el tuyo aun está por nacer. Todos estamos ya inmersos
en producir relatos. En todo momento estamos hablando, describiendo, explicando, justificando; tratando de decir a los demás: este o esta soy yo y es así como veo las cosas. Pero quizás hayas llegado a un momento en que quisieras alejarte del ajetreo diario en el que vives, de los estímulos-respuesta, de los automatismos a que te has venido acostumbrando y adaptando por años y años. Quizás por primera vez te alejas lo suficiente para entender que esos espejos que te reflejan los mundos interiores y exteriores filtran imágenes repetitivas, gastadas por el uso; agotadas en automatismos semánticos. Te has hecho predecible, persona familiar de la que todo el mundo sabe qué esperar y cómo has de reaccionar. Tú mismo ya eres un espejo entre otros muchos espejos que se reflejan mutuamente de una manera habitual, rutinaria, predecible. Dentro de las innumerables narrativas diarias tú ya funcionas como un significado habitual con el que todo el mundo cuenta en el juego de significados, reflejos, sensaciones.
Pero quizás ese espejo comienza a distorsionarse, a retorcerse en sus superficies y entonces comienzas a ver nuevas interioridades que jamás te habías imaginado; nuevas realidades ahí afuera que nunca habías visto; nuevos gestos, movimientos y detalles en las personas que te rodean que te habían pasado desapercibidos y te sorprenden. De repente tu espejo se convierte en espejos que reflejan nuevas dimensiones, nuevos territorios que van surgiendo y te invitan a ser explorados, imaginados, reflejados en nuevas combinaciones especulares.
He ahí el espacio en blanco de la página. Ha surgido la primera letra, la primera pincelada, la primera nota musical, el primer número. ¿A quién se lo quieres contar? ¿A quiénes se lo quieres mostrar? ¿Quién lo ha de oír? ¿Estás resuelta a ser un enigma, una incógnita, una extraña luz que disuelve y difumina lo hasta ahora predecible y familiar?

09 junio, 2018

LA VIDA COTIDIANA

El hombre disparó la flecha contra el techo de madera y pilló una especie de ave. Pero no distinguíamos qué tipo de ave era. La flecha iba amarrada a una cuerda y el hombre se sentía ufano de su tiro. Pero nosotros no veíamos la presa atrapada. Ni siquiera parecía que había atrapado algo. Lo que sí veíamos eran dos gorriones cerca del sitio donde la flecha se había clavado. Dos gorriones revoloteando. Como tratando de picotear algo que seguíamos sin distinguir. Arrow, decía el hombre en inglés y apuntaba a la supuesta presa. El hombre fabricaba objetos del siglo XVI. Su taller y tienda al mismo tiempo era una nave de  madera. Amplia. Y con mucha gente que iba circulando viendo los artilugios que este hombre fabricaba. La tonalidad era de luz indirecta que resaltaba las vigas de madera de la época.

Caminaba por un pasadizo muy iluminado de un pueblo turístico con un grupo de amigos. A un lado y otro había tiendas de regalos con bastante gente mirando los artículos y productos a la venta. Souvenirs. Muñecos. Camisetas. Conservas o bebidas de la zona. Imanes.  Vasos, tazas decoradas. Ambiente veraniego. Ya era de noche.  De repente se imaginó el pasadizo de noche pero en una ciudad del norte y en invierno. Y el pasadizo ahora estaba solitario e iluminado con luces tenues. Caminaba solo y no sentía miedo al frío. Ni a la soledad. Las calles de la ciudad invernada estaban vacías, pero no tenía ningún miedo o temor. Todo lo contrario. Se sentía seguro. Dueño de sí mismo. Un mundo de posibilidades. Pronto entraron en una taberna a tomar vino entre el bullicio y la alegría de los buenos amigos que hablan y beben con alegría.

Pirrio habló diciendo que la situación de Cataluña era esta y la otra. Mariana respondió que posiblemente lo de Cataluña representaba aquello que no era el aquello que muchos pensaban. Carpacio mostraba un rostro de odio y enfado y dijo que pim plam plum con el tema de Cataluña. Nereana puso los ojos en órbita y dijo que ella sabía muy poco de ese asunto y pidió otra caña. Sarraño dijo que lo que se sale de órbita hay que volver a "orbitarlo" sea como sea y se rió con risa sarcástica. Rasmérez dijo que era difícil saber qué era lo desorbitado, si el Estado o Cataluña. Y calló. Cataluña era una patata caliente que nadie quería tener en las manos por mucho tiempo. Seguimos bebiendo cañas. La televisión despotricaba contra el independentismo catalán. Un parroquiano gritó sin mesura: A ese Puigdemosnt habría que colgarlo, mecagon mi madre. Otro le respondió: Calla y bebe tranquilo. No sabes de qué hablas.

17 mayo, 2018

I'M OK, YOU'RE OK

Un gran verano. La inmadurez en su plenitud. Bendita inmadurez. Puestos a merced del destino. Boca del lobo. Al lobo le gusta la inmadurez. La inmadurez y la inocencia se dieron la mano dentro de la boca del lobo. Y el lobo vomitó por la boca en lugar de cagar. No pudo digerir algo que le resultaba amargo. Un gran verano. Yo le hablé de Freud y ella me respondió con I'm OK, you're OK. El sol brilló por varios días y los dos caminamos muchas millas por la ciudad. Y la ciudad era otra. Jamás habíamos visto la ciudad tan radiante y fantástica como aquellos días. Una ciudad de inocencia e inmadurez. ¿Hacía dónde vamos? ¿Hacía dónde caminamos? Si miras al cielo verás la esperanza. Vamos hacia la esperanza.

La puerta hacia otra realidad. Hay puertas que nos llevan a otros mundos y empezamos a ser de otra manera. Las encuentras cuando tu cuerpo comienza de repente a resonar. A vibrar sin explicación alguna. Simple sensación. Profunda sensación. D-ós está en ese momento. Momento absoluto cuando lo desconocido toma posesión y te conviertes en algo radicalmente otro. Lo otro ha entrado en la existencia y se encarna en tí. ¡Wow! Cielo e infierno. Serás indefinido. Indefinible. Inclasificable. Sin más identidad que la confusión del prójimo que te observa. El mundo odia lo inidentificable: le inquieta, le deja sin referencias. Sin cielo e infierno, sin verdad o mentira. Sin más objetividad que el juego de la duda. He ahí el chivo expiatorio. El chivo que ha de morir para salvar al pueblo. Salvar la realidad. Salvar la verdad.

Libros. Muchos libros. Grandes libros. Grandes pensamientos. Habla. ¿Quién habla? ¿Quién es quién? Y el verbo se hizo carne. Y el verbo se hizo visible y audible en forma de palabras. Miles y miles de libros que hablan. Leo. Soy lo que leo. Resonancia. Placer. Aceptación. Ese es tú camino. No lo abandones. Sigue leyendo. Algo se ha despertado. ¿Quién ha hablado? Ella ha hablado. Los sonidos de un cuerpo viviente. De una fusión inexplicable. ¿A dónde vas? ¿Quién eres? ¿Freud o Jung? You're Ok, I'm OK. El juego de la inmadurez y la inocencia en frente de la boca del lobo. Sex me up. Wolf me down.

29 abril, 2018

UN PASEO POR UNA MAÑANA SOLEADA

Hoy amanece un día azul. Cielo azul. Los días pasados fueron todos grises y lluviosos. A hora el cielo azul me sugiere inocencia. Un sol que brilla con intensidad y una extensión del cielo inabarcable. Inocencia. Ganas de salir a jugar. A correr por los prados verdes todavía mojados por el rocío de la mañana. Acuden los recuerdos de infancia más alegres. Veo a Mokamer paseando con su perro. Mokamer solo sabe hablar de política. Le saludaré y le haré saber que voy con prisa.


Estoy relajado en la terraza de la cafetería de la esquina. He pedido un café con leche. Contemplo los árboles del parque que hay cruzando la calle. No sé qué árboles son. Soy muy ignorante en árboles. Conozco los más comunes: castaños, robles, manzanos, acebos, y para de contar. Últimamente trato de identificar los  árboles que voy conociendo: cipreses, encinas, chopos, abetos, olmos, etc. Pero luego se me olvidan. No provengo de una cultura de campo o de casería. Fui insensible a la naturaleza por mucho tiempo.

No sólo a la naturaleza, sino también a otros lenguajes que no fueran los racionales o analíticos. Sin embargo tuve una época de infancia y todavía en la adolescencia en que me gustaba la poesía y los relatos míticos, las leyendas, las historias de la Biblia. Luego los fui perdiendo con el tiempo para centrarme más en los lenguajes racionales, la prosa diaria de los periódicos o ensayos, la racionalidad política, económica, histórica, filosófica, etc. Todo en detrimento de otros lenguajes: poéticos, simbólicos, míticos, etc.

Ahora mismo y después de una pausa de una hora sin escribir, el cielo ha oscurecido. Se ha vuelto gris. Hace frío para esta época del año. Lo más seguro es que llueva. Entristece. Te hace replegarte en casa. He leído un ensayo de una revista de teología protestante que me recomendaba un amigo. Se titula: "Desafío de la nueva cosmología a las religiones". Hace una exposición de lo que es la nueva cosmología que nos descubre la ciencia y lo
anacrónicas y trasnochadas que son las religiones del libro, las religiones de revelación. Todos esos mitos y relatos ya corresponden a otro paradigma. El dualismo materia-espíritu está superado por ese panteísmo o monismo que nos descubre la ciencia. El patriarcalismo de estas religiones debe ser suplantado por un retorno actualizado a las diosas paganas del pasado en forma de neo-animismo. 

Bueno. El teólogo José María Vigil, que es el autor, se ve que lo ha escrito en un momento de euforia optimista. No saca a relucir el mal, el sufrimiento o los dilemas existenciales y morales tan vivos como siempre y que siguen justificando el consuelo que ofrece la religión. En lugar de religión o teología pues ciencia y en lugar de iglesias donde se hagan cultos o misas, pues mejor militar en la socialdemocracia radical como Podemos.

08 abril, 2018

LA ERA DEL ESPÍRITU. AMÉN.

Corriendo por el campo a través y allí bajo el sol están los niños jugando. Juegos entre rocas. Entre árboles. Un riachuelo circula cerca. El sol deslumbra con un color verdoso. Un sol verde. Un sol que circula al revés. De oeste a este.  Un mundo al revés. Una mente que circula al revés. Los niños tienen ojos grises y se suben a los árboles como monos. Como antiguos simios. Mis manos son fuertes. Mis ojos ven en la lejanía con precisión. Es la hora de la caza.

Recorremos la ciudad. Sólo recorremos la ciudad andando. Llevamos mochilas. Ella habla. Dice algo que no comprendo. La avenida no se acaba nunca. Llevamos tres días caminando esta avenida que no se acaba nunca. Yo digo algo, pero ella no entiende lo que digo. A veces circulan vehículos a gran velocidad. Tal es la velocidad que no llegamos a distinguirlos. Tan solo vehículos que pasan a gran velocidad. Hay gente sentada en los alféizares de las ventanas de los edificios. Sus piernas cuelgan en el aire. Son edificios muy altos algunos.

Para los Larghamoides la religión dependía de un dios real que se les aparecía en sus templos y les hablaba y les daba consejos y normas. Ellos no dependían de la invisibilidad de las ideas o los deseos. Su religión no era ideal o psicológica, era una religión real, material, visible. Su dios aparecía en el templo, se le podía ver, tocar, se le podía oír. Y les hablaba cosas. Y ellos respondían con canciones, con cánticos, con rituales, con entrega de sacrificios. Un dios real. Todos habíamos ansiado un dios real como aquel.

En mi territorio la gente volvió a creer en los espíritus. Después de siglos de puro y rancio ateísmo, la gente volvía a creer en los espíritus de los muertos,  Y no solo de los muertos. Espíritus de otras dimensiones y de otros planetas y de otros tiempos y espacios. Y espíritus de piedras, de fuentes y de ríos y de montañas. Se retornaba al animismo más crudo como un alivio. Era una experiencia increíble verse rodeado de espíritus por todas partes. Donde antes no había nada, ahora había espíritus por todas partes. Nos dirigíamos a ellos y ellos respondían con golpecitos, con ruidos, con deslumbramientos, con coscorrones, con bofetones, con tocamientos eróticos, con travesuras. Era la era del espíritu. Amén.

(También pueden visitar Los Relatos de Nesalem)

https://nesalem-wwwrelatos.blogspot.com.es/2018/02/la-vida-por-la-vida.html#comment-form

16 marzo, 2018

LA VIEJA MANSIÓN

Unos creían que había sido un ruido pronunciado como de madera crujiendo. Otros decían que habían visto una figura como de alimaña rasgando muebles viejos. Otros decían que alguien estaba cortando las vigas de madera. Era una vieja mansión vacía, sin habitar desde hacía ya 50 años. Helmer siempre la había conocido en aquel estado desde que habitaba este barrio, pero nunca jamás había oído nada y ni siquiera le prestaba atención.  El caserón destacaba un perfil a la luz de la luna como de un ser con vida propia. Una vieja carcasa dormida. La gente insistía que algo estaba pasando por las noches en la decrépita mansión. Ruidos. Crujidos. Una sierra o serrucho trabajando. Algunos también decían que
habían visto luces mortecinas moviéndose de un lado para otro a través de las ventanas.
Aquella noche Helmer se asomó a la ventana y contempló la mansión. Nada oía y nada veía. Pero en algún momento creyó ver un reflejo distorsionado sobre el cristal de una de las grandes ventanas de la fachada principal.  El reflejo parecía definirse más como una silueta o figura no precisamente humana. Tampoco era un animal alzado de patas sobre el sucio cristal.  Aquello parecía ser algo, pero él no tenía referencia alguna para compararlo. Y en ese instante por primera vez oía los ruidos que otra gente decía haber oído. Crujidos. Fuertes crujidos de madera. Sentió miedo. La figura de la ventana  parecía ser consciente a juzgar por aquella mirada que se estrellaba contra la suya.
Sonó el timbre de casa. Una llamada intempestiva. Fue a abrir la puerta, pero en ese momento se daba cuenta que algo le fallaba. La respiración se le entrecortaba. Su mente se diluía en algo insensible.  Su cuerpo se transformaba en un frío profundo. La puerta entonces se abrió y el mundo volvía ser la tonalidad oscura y vaporosa de pesada libertad.

EL HOMBRE QUE LEÍA A HEGEL AL REVÉS

 Este hombre vivía con una mujer taciturna. Los dos habitaban una cabaña fuera de la ciudad. Vivían de su jubilación de maestros de escuela....