Si has estado toda tu vida dentro de una prisión sin haber jamás percibido la existencia de un afuera de esa prisión, entonces no podrías jamás saber si esa vida que has llevado era la vida de un
prisionero y no la de una persona diferente con otras posibilidades de vida. No habría posibilidad de un punto de vista desde el cual percibir ambas realidades y por lo tanto de efectuar un juicio cuantitativo o cualitativo de las dos. Todo tu mundo habría quedado inscrito en la realidad de tu prisión. Todas las variables de espacios y tiempos y sus consiguientes estados de ánimo pertenecerían a tal mundo-prisión. No habría posibilidad de Trascendencia de tal mundo. Todo sería inmanente a tal prisión y comprensible en función del mismo.
¿Podríamos extrapolar nuestra ficción a nuestro mundo/universo/cosmos? Toda filosofía o doctrina inmanentista o monista nos reduciría a tal prisión cósmica y por mucha trascendencia que reclamáramos como metafísicos idealistas o personas de religión, para ellos siempre estarían circunscritas a las multitudes formas de pensar y de construir pensamiento; y todo ello jamás podría probar provenir de otra esfera que no sea la de nuestro cosmos. Reducible, siempre, en última instancia a paradigmas de percepción o experiencia humana. Jamás, entonces, dirían nuestros inmanentistas/monistas, podremos percibir un afuera de este universo y todo "afuera" que reclamemos como posibilidad es ya en sí un concepto reducible a nuestra experiencia terrenal. Dentro/afuera. ¿Afuera? ¿De qué? No hay tal afuera. Todo demasiado humano. Anhelos demasiado humanos. Ilusiones demasiado humanas.
¿Universo-prisión? Nadie lo puede saber. La pregunta no tiene sentido. Los dioses son humanos. Las fantasías también. Los mitos. Los delirios místicos. El numen y las hierofanías y los estados de
gracia. Todo. Cualquier trascendencia--valores éticos/morales incluidos-- ha de ser comprendidos dentro de la inmanencia y los medios reales de liberación han de apelar a la política como acción y reactivación de lo hasta entonces natural o divino. La política como la única opción válida de trascendencia en función de categorías sociales, económicas, científicas...
¿Es así? He aquí nuestro universo actual, nuestro mundo, nuestra vida.
Algo se rebela dentro de mí. Hay un algo tan infinitamente profundo que se rebela dentro de mí y me llama a realidades de pura intuición, de posibilidad de poner entre paréntesis toda inmanencia y saltar a los vacíos insondables. ¿De qué? ¿Desde dónde mira usted, caballero? Oiga, ¿no cree que ya es hora de tomarse una cervecita? La verdad mete usted un poco de miedo.
28 diciembre, 2015
QUIZÁS SEA HORA DE TOMARSE UNA CERVECITA
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13 diciembre, 2015
NUESTRA ETERNA VIDA COTIDIANA Y PROFANA
Cómo componer un cuento de Navidad es difícil. Tienes que descubrir la idea. Siquiera una idea con la que comenzar, pero la mente no está siempre en clave de inspiración o descubrimiento. Muchas veces la mente está llena de chatarra: de ideas ya usadas y repetidas, de influencias que ejercen los hechos más cercanos, o las noticias de los periódicos, o la cháchara que va y viene con cosas superficiales, inesenciales. O el efecto que producen lo prosaico y cotidiano y,
desde luego, en esos territorios no parece entrar la luz del espíritu ni por casualidad. ¿O sí? ¿Y si el secreto de la vida está en esa cotidianeidad, en esa rutina, en ese desgaste y roce con las personas normales y corrientes? Desde luego la vida transcurre en su mayor parte en esa dimensión de lo aparentemente gris; de nuestro trabajo con sus dolores de cabeza y alguna que otra satisfacción, pero siempre más de lo primero que de lo segundo. Esas conversaciones donde salen a relucir los sucesos y las ideas instantáneas y esporádicas a medio expresar o a medio comprender, o sin comprender, pero que hay que hablar y mucha gente hablamos por hablar sin importar mucho cómo se habla o qué se dice y por qué se dice porque lo que importa es hablar para mostrar que estamos vivos. Ahí, en esa cotidianeidad, se escenifican el "ellos" y el "nosotros" y el "ellos" es un enemigo siempre al acecho que nos roba, nos engaña, nos hace la puñeta de alguna manera; y por otro lado el "nosotros" de la justicia, de la equidad, de las buenas intenciones a veces malinterpretadas, mal comprendidas, distorsionadas, pero siempre buenas intenciones y amor a la verdad y a la honradez. !Faltaría más! Alguien decía que el mal nunca se hacía como mal, sino como bien necesario o viceversa. Lo malo y lo bueno quedan indiferenciados en el mundo de lo prosaico: la sustancia de lo cotidiano es una mezcolanza de
cháchara que va y que viene; de gente que aparece y desaparece y dice, hace, gasta una broma, refunfuña, mira, desea, se aburre; hay humor o mal humor. Mi cuento de Navidad no logra salir a la superficie. Estoy envuelto en la dimensión de lo prosaico y no soy capaz de salir de ello, ni tampoco transformarlo o transmutarlo en algo que brille con su magia propia. Pero descubro que todo el mundo tiende hacia esa normalidad corriente y moliente; y, hasta el mismo mundo natural se mueve en esa rutina y aspira a permanecer en ella el mayor tiempo posible. Las crisis, las tragedias, los momentos excepcionales de las alegrías; las catástrofes, las guerras, los milagros y portentos a veces nos sacuden y nos producen extraños corrimientos, desplazamientos, y desfamiliarizaciones; pero son paréntesis, destellos, aperturas que duran lo necesario para seguir aspirando y anhelando el ir y venir diario y cotidiano: mecánico, rutinarios, gris, prosaico... No he logrado producir mi cuento de Navidad por ahora.
desde luego, en esos territorios no parece entrar la luz del espíritu ni por casualidad. ¿O sí? ¿Y si el secreto de la vida está en esa cotidianeidad, en esa rutina, en ese desgaste y roce con las personas normales y corrientes? Desde luego la vida transcurre en su mayor parte en esa dimensión de lo aparentemente gris; de nuestro trabajo con sus dolores de cabeza y alguna que otra satisfacción, pero siempre más de lo primero que de lo segundo. Esas conversaciones donde salen a relucir los sucesos y las ideas instantáneas y esporádicas a medio expresar o a medio comprender, o sin comprender, pero que hay que hablar y mucha gente hablamos por hablar sin importar mucho cómo se habla o qué se dice y por qué se dice porque lo que importa es hablar para mostrar que estamos vivos. Ahí, en esa cotidianeidad, se escenifican el "ellos" y el "nosotros" y el "ellos" es un enemigo siempre al acecho que nos roba, nos engaña, nos hace la puñeta de alguna manera; y por otro lado el "nosotros" de la justicia, de la equidad, de las buenas intenciones a veces malinterpretadas, mal comprendidas, distorsionadas, pero siempre buenas intenciones y amor a la verdad y a la honradez. !Faltaría más! Alguien decía que el mal nunca se hacía como mal, sino como bien necesario o viceversa. Lo malo y lo bueno quedan indiferenciados en el mundo de lo prosaico: la sustancia de lo cotidiano es una mezcolanza de
cháchara que va y que viene; de gente que aparece y desaparece y dice, hace, gasta una broma, refunfuña, mira, desea, se aburre; hay humor o mal humor. Mi cuento de Navidad no logra salir a la superficie. Estoy envuelto en la dimensión de lo prosaico y no soy capaz de salir de ello, ni tampoco transformarlo o transmutarlo en algo que brille con su magia propia. Pero descubro que todo el mundo tiende hacia esa normalidad corriente y moliente; y, hasta el mismo mundo natural se mueve en esa rutina y aspira a permanecer en ella el mayor tiempo posible. Las crisis, las tragedias, los momentos excepcionales de las alegrías; las catástrofes, las guerras, los milagros y portentos a veces nos sacuden y nos producen extraños corrimientos, desplazamientos, y desfamiliarizaciones; pero son paréntesis, destellos, aperturas que duran lo necesario para seguir aspirando y anhelando el ir y venir diario y cotidiano: mecánico, rutinarios, gris, prosaico... No he logrado producir mi cuento de Navidad por ahora.
28 noviembre, 2015
EL MERCADO DE LOS SENTIDOS
CUADERNO DE NOTAS DE RIEMES LUSTRAMONDO (Sacadas de un archivo de su ordenador del siglo XXI).
Nos toca vivir en el espectro de la vida. Existo. Simplemente existo. Aunque existencia y esencia podría ser la misma cosa y entonces la vida sería pura univocidad aun a pesar de
no comprenderla con el pensamiento y no saber jamás llegar a representarla ni con la pura razón ni con la pura imaginación. Todo espectro. Siempre un rostro que quisieras conocer a fondo en su pura verdad hasta agotarlo y entonces desapareces o te fundes en el inmenso mar cósmico. Pero aunque sabes que jamás llegarás a descubrir el rostro que ansías en su plena intensidad, en su escondido secreto, en su sancta sanctorum; sin embargo el peregrinaje sigue en muchas direcciones y en el peregrinaje está la esencia de la vida misma. Cuerpo y pensamiento. Materia y espíritu.
A veces el rostro se hace duro, opaco. Y no sabes el por qué. Puede ser el rostro de la indiferencia, pero también el del odio y el rechazo. O también ese rostro que disimula, que se hace resbalar, que tiene miedo. Hay muchos rostros que tienen miedo y desconfían. Se cierran, se repliegan y jamás te hacen llegar una señal de amistad, de visiones comunes, de territorios compartidos. Hay caminos por los que uno se ha metido que ha de volver a reandar. Son caminos falsos que no llevan a ningún sitio y hay que volver a la bifurcación y preguntarse el por qué de tal error. Pero la vida está llena de tales bifurcaciones. Algunas son fatales. No todos los rostros combinan de la misma manera y las malas mezclas producen veneno. Los caminos difíciles se pueden estrechar hasta estrangularnos si hemos escogido mal acompañante. ¿Quién ha creado este cosmos? ¿Qué es este mundo? Silencio. La ciencia explica, pero no comprende el sentido. Sinsentido. Búscate un sentido.
Se venden sentidos, Este es el mercado de los sentidos. Oiga, le vendo una religión. ¿Acaso una secta que todo lo explica interpretando un Libro? ¿Una buena filosofía? Oiga, tengo materialismos, existencialismos, idealismos, empirismos... ¿Qué desea? Están a
buen precio. ¿Prefiere la exactitud de las matemáticas o de la física o de la lógica? Aquí vendemos arte e imaginación a raudales: piérdase en la música, o en la pintura o en la literatura o en la escultura.... ¿Prefiere una utopía política? ¿Una ideología a la medida? Venga, venga, le tomaremos la medida y le pondremos el cerebro a cien. Oiga, también se venden experiencias disolutas, eróticas, místicas, malignas y pervertidas. pase y vea. Las hay de oferta. Pase y vea.
Es curioso. Siempre hay un referente que se aleja, pero cuanto más se aleja más se acerca y viceversa. Permanente nomadismo, permanente mutación en absoluta soledad. Siempre quise tomar un café con un rostro milagroso en ningún lugar posible.
Nos toca vivir en el espectro de la vida. Existo. Simplemente existo. Aunque existencia y esencia podría ser la misma cosa y entonces la vida sería pura univocidad aun a pesar de
no comprenderla con el pensamiento y no saber jamás llegar a representarla ni con la pura razón ni con la pura imaginación. Todo espectro. Siempre un rostro que quisieras conocer a fondo en su pura verdad hasta agotarlo y entonces desapareces o te fundes en el inmenso mar cósmico. Pero aunque sabes que jamás llegarás a descubrir el rostro que ansías en su plena intensidad, en su escondido secreto, en su sancta sanctorum; sin embargo el peregrinaje sigue en muchas direcciones y en el peregrinaje está la esencia de la vida misma. Cuerpo y pensamiento. Materia y espíritu.
A veces el rostro se hace duro, opaco. Y no sabes el por qué. Puede ser el rostro de la indiferencia, pero también el del odio y el rechazo. O también ese rostro que disimula, que se hace resbalar, que tiene miedo. Hay muchos rostros que tienen miedo y desconfían. Se cierran, se repliegan y jamás te hacen llegar una señal de amistad, de visiones comunes, de territorios compartidos. Hay caminos por los que uno se ha metido que ha de volver a reandar. Son caminos falsos que no llevan a ningún sitio y hay que volver a la bifurcación y preguntarse el por qué de tal error. Pero la vida está llena de tales bifurcaciones. Algunas son fatales. No todos los rostros combinan de la misma manera y las malas mezclas producen veneno. Los caminos difíciles se pueden estrechar hasta estrangularnos si hemos escogido mal acompañante. ¿Quién ha creado este cosmos? ¿Qué es este mundo? Silencio. La ciencia explica, pero no comprende el sentido. Sinsentido. Búscate un sentido.
Se venden sentidos, Este es el mercado de los sentidos. Oiga, le vendo una religión. ¿Acaso una secta que todo lo explica interpretando un Libro? ¿Una buena filosofía? Oiga, tengo materialismos, existencialismos, idealismos, empirismos... ¿Qué desea? Están a
buen precio. ¿Prefiere la exactitud de las matemáticas o de la física o de la lógica? Aquí vendemos arte e imaginación a raudales: piérdase en la música, o en la pintura o en la literatura o en la escultura.... ¿Prefiere una utopía política? ¿Una ideología a la medida? Venga, venga, le tomaremos la medida y le pondremos el cerebro a cien. Oiga, también se venden experiencias disolutas, eróticas, místicas, malignas y pervertidas. pase y vea. Las hay de oferta. Pase y vea.
Es curioso. Siempre hay un referente que se aleja, pero cuanto más se aleja más se acerca y viceversa. Permanente nomadismo, permanente mutación en absoluta soledad. Siempre quise tomar un café con un rostro milagroso en ningún lugar posible.
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14 noviembre, 2015
EL MAL QUE NOS TOCA VIVIR O EL DILEMA DEL RELATIVISMO MORAL
El mal. Lo malo. Los efectos del mal. Un estudio del mal nos habría de llevar a un denominador común de efectos en todos los casos donde el mal ejerce, funciona, se
impone, se sitúa; adopta estrategias. ¿Es relativo el mal y el bien? ¿No podemos hablar de mal y bien y sí de lo bueno y lo malo en cada caso concreto? ¿Podemos establecer criterios claros sobre lo bueno y lo malo? ¿Cuáles? Si creemos que los valores morales son siempre relativos a nuestros intereses particulares o colectivos, ya que no hay valores morales naturales ni divinos como entidades o espacios fundacionales; entonces los únicos criterios en que podemos basar nuestra conducta van a ser en función de constructos ideológicos de conveniencia, de necesaria conveniencia. No importa que los hayamos elevado a la categoría de axiomas: Moral política, moral proletaria, moral humanista, del Pueblo, individualista, atea, etc. Desde la perspectiva de la nada cuando mira al algo que ha de ser (re) absorbido por la nada, pues nada tiene valor de nada en sí mismo y en el fondo da lo mismo lo que uno haga. La muerte nos reduce a todos a una igualdad de nadería/olvido absoluto. Puedes ser un Hitler o un Gandhi o un buen hombre o un asesino. En realidad sólo ha de contar el riesgo o el sentimiento de gratificación por ayudar al prójimo sin más. Sin más. Al universo le importa un comino cualquier sentido ético. ¿Es así? Y sin embargo todo el mundo, absolutamente todo el mundo sabe que hay algo monstruoso en torturar a un niño, que hay algo inaceptable cuando se explota a un pobre hombre que ha de mantener una familia, que es insoportable matar impunemente para mantener un estatus o un dominio unilateral sobre los demás. Hay algo insostenible moralmente cuando se dispara indiscriminadamente en nombre de un dios a gente pacífica que toma un café en una cafetería. Pero bajo el punto de vista del terrorista musulmán eso es un deber divino, una obligación moral inexorable. Por Alá se puede matar y matar a gusto. Sólo tiene sentido la indignación moral si es el occidental quien mata. Pero ¿podemos hacer una equivalencia entre las dos perspectivas? ¿Podemos hacer equivalencia entre Churchill y Hitler debido a que los dos habrían de matar para defender diferentes posturas? ¿Cuál es el criterio que los diferencia?
impone, se sitúa; adopta estrategias. ¿Es relativo el mal y el bien? ¿No podemos hablar de mal y bien y sí de lo bueno y lo malo en cada caso concreto? ¿Podemos establecer criterios claros sobre lo bueno y lo malo? ¿Cuáles? Si creemos que los valores morales son siempre relativos a nuestros intereses particulares o colectivos, ya que no hay valores morales naturales ni divinos como entidades o espacios fundacionales; entonces los únicos criterios en que podemos basar nuestra conducta van a ser en función de constructos ideológicos de conveniencia, de necesaria conveniencia. No importa que los hayamos elevado a la categoría de axiomas: Moral política, moral proletaria, moral humanista, del Pueblo, individualista, atea, etc. Desde la perspectiva de la nada cuando mira al algo que ha de ser (re) absorbido por la nada, pues nada tiene valor de nada en sí mismo y en el fondo da lo mismo lo que uno haga. La muerte nos reduce a todos a una igualdad de nadería/olvido absoluto. Puedes ser un Hitler o un Gandhi o un buen hombre o un asesino. En realidad sólo ha de contar el riesgo o el sentimiento de gratificación por ayudar al prójimo sin más. Sin más. Al universo le importa un comino cualquier sentido ético. ¿Es así? Y sin embargo todo el mundo, absolutamente todo el mundo sabe que hay algo monstruoso en torturar a un niño, que hay algo inaceptable cuando se explota a un pobre hombre que ha de mantener una familia, que es insoportable matar impunemente para mantener un estatus o un dominio unilateral sobre los demás. Hay algo insostenible moralmente cuando se dispara indiscriminadamente en nombre de un dios a gente pacífica que toma un café en una cafetería. Pero bajo el punto de vista del terrorista musulmán eso es un deber divino, una obligación moral inexorable. Por Alá se puede matar y matar a gusto. Sólo tiene sentido la indignación moral si es el occidental quien mata. Pero ¿podemos hacer una equivalencia entre las dos perspectivas? ¿Podemos hacer equivalencia entre Churchill y Hitler debido a que los dos habrían de matar para defender diferentes posturas? ¿Cuál es el criterio que los diferencia?
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30 octubre, 2015
LOS NUEVOS TERRITORIOS
Hay territorios que son repetitivos; que damos vueltas en torno a lo mismo, que nos marean de aburrimiento. Territorios limitados, cercados sin remedio; con portillas cegadas con las piedras o con el cemento; algunas con maleza: una maleza que ciega toda posible salida. Las repeticiones resuenan sobre sí mismas y el sonido es siempre lo de siempre. Nos hemos encontrado con muchos territorios parecidos y hemos podido salir no sin cierta dificultad. Siempre acabamos encontrando la puerta de
salida, pero la resistencia es difícil de vencer ya que esos territorios suelen representarse así mismo como Realidad y Normalidad. Fuera de ellos sólo existe el peligro, la locura o las rarezas, dicen sus habitantes. Cuando salimos y cruzamos los densos bosques que los rodean, enseguida aparece un horizonte de esperanza y las llanuras nos invitan a correr en libertad. ¿Qué hacer con nuestra libertad? En ese momento lo importante es avanzar y sobrevivir. El desierto nos traza intensas líneas rectas y planos infinitos. El tiempo se fusiona en un pasado-futuro que va incorporando memorias y recuerdos con esperanzas y anhelos. Pronto divisamos nuevas poblaciones y nuevos territorios y nuestros cuerpos se agotan, cansan, desfallecen. Los cuerpos se disuelven en la muerte y experimentan la angustia de la nada. Pero la esperanza desafía a la nada con futuros de territorios inexplorados y cuerpos trasformados. Nos levantamos y cogidos de la mano logramos entrar en el territorio de Akhar-Mithnor.
salida, pero la resistencia es difícil de vencer ya que esos territorios suelen representarse así mismo como Realidad y Normalidad. Fuera de ellos sólo existe el peligro, la locura o las rarezas, dicen sus habitantes. Cuando salimos y cruzamos los densos bosques que los rodean, enseguida aparece un horizonte de esperanza y las llanuras nos invitan a correr en libertad. ¿Qué hacer con nuestra libertad? En ese momento lo importante es avanzar y sobrevivir. El desierto nos traza intensas líneas rectas y planos infinitos. El tiempo se fusiona en un pasado-futuro que va incorporando memorias y recuerdos con esperanzas y anhelos. Pronto divisamos nuevas poblaciones y nuevos territorios y nuestros cuerpos se agotan, cansan, desfallecen. Los cuerpos se disuelven en la muerte y experimentan la angustia de la nada. Pero la esperanza desafía a la nada con futuros de territorios inexplorados y cuerpos trasformados. Nos levantamos y cogidos de la mano logramos entrar en el territorio de Akhar-Mithnor.
17 octubre, 2015
EN TORNO AL LIBRO DE DAVID C. STEINMETZ, “REFORMERS IN THE WINGS” (LOS REFORMADORES CATÓLICOS Y PROTESTANTES MENOS PROMINENTES). A MODO DE PROPIA INTRODUCCIÓN.
El orden
divino o sobrenatural podría existir al margen del ser humano sin que este se
percatara de él. Habría entonces una dimensión espiritual y otra terrenal o
material sin que hubiere relación alguna entre una y otra. No habría, por lo tanto,
posibilidad de religión en
su sentido de relegare, de unir las dos dimensiones. Para que haya religión ha de haber
relación entre las dos dimensiones. La dimensión divina o sobrenatural se manifiesta entonces a la dimensión terrenal en forma de revelación. Para que este acontecimiento de la revelación pueda ser creído y aceptado por los humanos tiene que hacerse notar de alguna manera objetiva, palpable, común a los testigos que la hayan presenciado. Puede ser una aparición, una manifestación de lo divino en forma de milagro (acontecimiento extraordinario de ruptura con la normalidad natural), en forma de mensaje oral o escrito dictado a un profeta, a ser posible con testigos que corroboren tales hechos o acontecimientos extraordinarios. La revelación en sí sería entonces el acto sacramental por excelencia: el misterio de lo sobrenatural se hace visible al ser humano a través de señales/signos sensibles o materiales que fundan una relación objetiva entre el hombre y Dios. La Revelación funda entonces la comunidad o institución de lo divino o sobrenatural en la Tierra. Su acta de fundación en el cristianismo la constituyen los hechos, vida y muerte de Jesús como Dios/Divinidad hecho hombre. Sin embargo tales hechos y vida de Jesús sólo pueden ser constatados de forma objetiva y común a través de los textos de los evangelios. Los evangelios sirven entonces de clave de toda una revelación bíblica que queda automáticamente subsumida al mensaje de Jesús como revelación que se ha venido desplegando en el tiempo a través de Israel y acabará en el futuro con hechos catastróficos y apocalípticos con final de la historia y apertura a un nuevo reino Divino (en la Tierra/Cielo). La vida de Jesús, Dios hecho hombre, tal como la cuentan los evangelios, sería entonces el sacramento fundamental del cristianismo. (Continúa en comentarios)
su sentido de relegare, de unir las dos dimensiones. Para que haya religión ha de haber

relación entre las dos dimensiones. La dimensión divina o sobrenatural se manifiesta entonces a la dimensión terrenal en forma de revelación. Para que este acontecimiento de la revelación pueda ser creído y aceptado por los humanos tiene que hacerse notar de alguna manera objetiva, palpable, común a los testigos que la hayan presenciado. Puede ser una aparición, una manifestación de lo divino en forma de milagro (acontecimiento extraordinario de ruptura con la normalidad natural), en forma de mensaje oral o escrito dictado a un profeta, a ser posible con testigos que corroboren tales hechos o acontecimientos extraordinarios. La revelación en sí sería entonces el acto sacramental por excelencia: el misterio de lo sobrenatural se hace visible al ser humano a través de señales/signos sensibles o materiales que fundan una relación objetiva entre el hombre y Dios. La Revelación funda entonces la comunidad o institución de lo divino o sobrenatural en la Tierra. Su acta de fundación en el cristianismo la constituyen los hechos, vida y muerte de Jesús como Dios/Divinidad hecho hombre. Sin embargo tales hechos y vida de Jesús sólo pueden ser constatados de forma objetiva y común a través de los textos de los evangelios. Los evangelios sirven entonces de clave de toda una revelación bíblica que queda automáticamente subsumida al mensaje de Jesús como revelación que se ha venido desplegando en el tiempo a través de Israel y acabará en el futuro con hechos catastróficos y apocalípticos con final de la historia y apertura a un nuevo reino Divino (en la Tierra/Cielo). La vida de Jesús, Dios hecho hombre, tal como la cuentan los evangelios, sería entonces el sacramento fundamental del cristianismo. (Continúa en comentarios)
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02 octubre, 2015
MILETO DE GUSMASÁN Y LA PURA MATERIALIDAD DE LAS ESCRITURAS
Mileto de Gusmasán leía las Escrituras sabiendo que las palabras en su pura materialidad-- como sonidos y letras desprovistas de significados externos o impuestos-- imprimían en el alma poder divino sin relación alguna con los significados culturales, religiosos, mundanos o de diccionario. El
poder divino de las palabras en su pura materialidad inundaba el alma de algo, un Algo indescifrable, intraducible, indecible, innombrable; pero al mismo tiempo se podían sentir sus efectos: efectos de transformación, de transmutación, de aberturas a visiones extrañas y estáticas; como si toda la creación poseyera un equilibrio absoluto en sí misma. Aunque nada que ver con el significado convencional de las religiones, pues cuando iba leyendo, al mismo tiempo las palabras se iban desnudando de la idolatría acumulada en ellas a través de los significados humanos e interesados, siempre interesados; y el sentido convencional de los sacerdotes o los teólogos se iba desvaneciendo en la pureza material del sonido y de la letra y entonces era en esa pureza donde quedaba instalado lo Divino, D-ós.
Sentía el papel, la materialidad del papel y pronunciaba en voz alta las frases que--como si hubieran sufrido un millón de repeticiones--perdían su valor civilizado o su valor común con los mortales, para adquirir esa magia absolutamente a-significativa; ese silencio puro del Espíritu Divino y entonces se elevaba a dimensiones de extraordinaria nitidez. Había descubierto el secreto de las Escrituras. Había descubierto la llave secreta que abre lo material con lo divino y el gozne que abría tal posibilidad eran las palabras crudas en su pureza material y empírica. He ahí la materialidad de D-ós o la Espiritualidad de la Materia--pensaba Mileto--. He ahí la Transubstantación, la fusión eterna e infinita de materia, del cuerpo con el alma y del alma con el Espíritu de lo Divino. Tan contento estaba que al día siguiente fue a la sinagoga y emocionado se lo comunicó al Rabino Adler. El viejo rabino sonrió y ordenó a Mileto no decir nada a nadie. Absolutamente a nadie. Mileto se quedó absorto y abrumado por la advertencia. ¿Cómo se puede guardar un secreto así? ¿Cuántos han descubierto ya este secreto a lo largo de la historia?
Aquella misma noche el rabino Adler se reunió con los rabinos Alkana y Snyder y juntos dieron gracias al Innombrable por la nueva revelación y por la nueva puerta abierta hacia el Templo del Universo. El Templo que en su día, fuera de nuestro tiempo, inaugurará el Mesías: El Templo de la Pura Palabra y de la Pura Materia.
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EL HOMBRE QUE LEÍA A HEGEL AL REVÉS
Este hombre vivía con una mujer taciturna. Los dos habitaban una cabaña fuera de la ciudad. Vivían de su jubilación de maestros de escuela....
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Con motivo de la polémica suscitada en el epígrafe sobre ¿Qué es Ser Judío?, el Sr. Cuetu, asiduo vistante y colaborador...
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Yo, la verdad, cambiaría el himno y la bandera española por otro himno con letra y otra bandera. Los colores rojo y amarillo me resultan u...








