13 diciembre, 2015

NUESTRA ETERNA VIDA COTIDIANA Y PROFANA

Cómo componer un cuento de Navidad es difícil. Tienes que descubrir la idea. Siquiera una idea con la que comenzar, pero la mente no está siempre en clave de inspiración o descubrimiento. Muchas veces la mente está llena de chatarra: de ideas ya usadas y repetidas, de influencias que ejercen los hechos más cercanos, o las noticias de los periódicos, o la cháchara que va y viene con cosas superficiales, inesenciales. O el efecto que producen lo prosaico y cotidiano y,
desde luego, en esos territorios no parece entrar la luz del espíritu ni por casualidad. ¿O sí? ¿Y si el secreto de la vida está en esa cotidianeidad, en esa rutina, en ese desgaste y roce con las personas normales y corrientes? Desde luego la vida transcurre en su mayor parte en esa dimensión de lo aparentemente gris; de nuestro trabajo con sus dolores de cabeza y alguna que otra satisfacción, pero siempre más de lo primero que de lo segundo. Esas conversaciones donde salen a relucir los sucesos y las ideas instantáneas y esporádicas a medio expresar o a medio comprender, o sin comprender, pero que hay que hablar y mucha gente hablamos por hablar sin importar mucho cómo se habla o qué se dice y por qué se dice porque lo que importa es hablar para mostrar que estamos vivos. Ahí, en esa cotidianeidad, se escenifican el "ellos" y el "nosotros" y el "ellos" es un enemigo siempre al acecho que nos roba, nos engaña, nos hace la puñeta de alguna manera; y por otro lado el "nosotros" de la justicia, de la equidad, de las buenas intenciones a veces malinterpretadas, mal comprendidas, distorsionadas, pero siempre buenas intenciones y amor a la verdad y a la honradez. !Faltaría más! Alguien decía que el mal nunca se hacía como mal, sino como bien necesario o viceversa. Lo malo y lo bueno quedan indiferenciados en el mundo de lo prosaico: la sustancia de lo cotidiano es una mezcolanza de
cháchara que va y que viene; de gente que aparece y desaparece y dice, hace, gasta una broma, refunfuña, mira, desea, se aburre; hay humor o mal humor. Mi cuento de Navidad no logra salir a la superficie. Estoy envuelto en la dimensión de lo prosaico y no soy capaz de salir de ello, ni tampoco transformarlo o transmutarlo en algo que brille con su magia propia. Pero descubro que todo el mundo tiende hacia esa normalidad corriente y moliente; y, hasta el mismo mundo natural se mueve en esa rutina y aspira a permanecer en ella el mayor tiempo posible. Las crisis, las tragedias, los momentos excepcionales de las alegrías; las catástrofes, las guerras, los milagros y portentos a veces nos sacuden y nos producen extraños corrimientos, desplazamientos, y desfamiliarizaciones; pero son paréntesis, destellos, aperturas que duran lo necesario para seguir aspirando y anhelando el ir y venir diario y cotidiano: mecánico, rutinarios, gris, prosaico... No he logrado producir mi cuento de Navidad por ahora. 

14 comentarios:

  1. Cuando se es niño la Navidad se ve como una ruptura de lo cotidiano, todo es celebración alegría y paz, como en los villancicos.
    Pero van llegando los años, y te das cuenta que la acumulación de Navidades celebradas se van convirtiendo en otra rutina marcada en la vida.

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  2. Ha dado en el clavo Sr. Último de Filipinas.

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  3. A la magia de la Navidad, los niños de los años 50 le añadiamos el ansia por comer buenos alimentos y turrones. Ese plus no lo tienen los niños de ahora, que tienen asco a muchas viandas exquisitas y no
    tienen ansia ninguna por comer cosas buenas.

    El Posaderu

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  4. Haga, Sr. Nesalem, un cuento de Navidad. De un niño pobre y triste, que pasa hambre y frio. Algo así como La Vendedora de Cerillas de Hans Christian Andersen. O de un viejo solo, pobre y enfermo.

    Pedrosa Latas

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  5. UNA NAVIDAD MATERIAL E HISTÓRICA RECONOCIDA DE FORMA UNÁNIME POR LA CIENCIA

    La Navidad había dejado dejó de ser una fantasía para pasar a ser una realidad material e histórica demostrable por métodos científicos en aquel extraño año en nuestro planeta durante unos días del recién comenzado invierno. En la Navidad de aquel año empezamos a ver una estrella gigante que se movía en dirección oeste-este y cuyo brillo traspasaba las nubes durante la noche. Se analizó la estrella en diferentes centros de observación astronómicos del mundo y se llegó a la conclusión que era una estrella gigante en plena fase de contracción cuyo resultado podría ser una supernova. De ser así no se sabían exactamente las consecuencias que esto pudiera acarrear en nuestro planeta. Ello fue que el fenómeno persistió durante las fiestas de Navidad y luego, sin saber cómo, desapareció. Cosa que dejó a los científicos del mundo estupefactos. Causa y efecto no seguían la lógica esperada. Parecía un misterio, un milagro, un fenómeno todavía desconocido para la humanidad. Y así había quedado la cosa. Luego vino la vida normal y prosaica de este profano mundo y todo se fue olvidando.
    Pero he aquí que pronto se fueron documentando experiencias extrañas que habían ido aconteciendo durante la aparición de la misteriosa estrella. En la ciudad de Kilmator trescientos obreros de una fábrica de productos químicos, dejaban de trabajar para contemplar una extraña aparición de "un ente" con forma humana, pero que flotaba en el aire dentro de la nave principal con un brillo sorprendente que hizo que todos los obreros apagasen sus máquinas y sus tareas de laboratorio, para quedarse contemplando absortos aquella singular figura tan brillante y tan real. Uno de los ingenieros informáticos comprobó al instante que no era efecto de ningún holograma ni cosa parecida; sino que el efecto era un hecho real y material comprobable por todos. Se hicieron vídeos y grabaciones del fenómeno para posterior análisis científico y efectivamente el hecho era real y comprobable por toda la comunidad de la ciencia física. El fenómeno o "ente" se comunicó de forma extraordinaria a cada cerebro de aquellos obreros diciéndoles en su propio idioma que: "El Dios Desconocido iba a nacer en este mundo en el Hospital General de dicha ciudad, donde una mujer normal y corriente daría luz a una hija extraordinaria, pero que pasaría desapercibida por todo el mundo." Todos los obreros sintieron una sensación de paz jamás experimentada por ellos en sus vidas. Todos se pusieron a cantar una canción de alegría al unísono y por decisión asamblearia decidieron ir en peregrinación al Hospital General y allí rendir pleitesía a tal criatura. Todo esto ha quedado ampliamente documentado, con muchos testigos presenciales, fotos, grabaciones de vídeos, etc.

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  6. (VIENE DE ARRIBA)

    En el Hospital General de Kilmator se elaboró el siguiente informe sobre una intervención inexplicable acontecido con una mujer joven que recién había sufrido por necesidad imperativa la extirpación de un tumor que obligó a la cauterización de sus ovarios para posteriormente realizar un vaciado. La operación concluyó sin mayores complicaciones y la paciente pasó a la Planta de Maternidad de forma provisional a la espera de nuevos análisis que se llevarían a cabo en la sección de oncología pasados unos días. No obstante algo comenzó a llamar la atención al Doctor Niralopj cuando al día siguiente comprobó que algo se estaba moviendo en el interior del cuerpo de la mujer, concretamente en la zona intervenida. El Doctor Niralopj llamó rápidamente a la Jefa de la Sección Dra. Irama Kupor quien no lograba salir de su estupor. Efectivamente, allí mismo en la zona ya intervenida había un feto ya completado y empujando por ver el mundo de los humanos al cual se veía con derecho a pertenecer al margen de lo increíblemente misterioso que pudiere haber resultado su concepción y formación. La Doctora Kupor no sabía cómo reaccionar, pero el hecho era evidente y materialmente comprobable y había que intervenir de nuevo para hacer dar a luz a aquella mujer tan sorprendente. Todo el equipo de maternidad del Hospital General, con excepción del retén de urgencias, se reunió en una salón de actos con pantalla para seguir tan singular y hasta el momento "milagroso" proceso de nacimiento. Hasta el momento el asunto se mantenía en la más estricta discreción, aunque las máximas autoridades médicas en oncológica y en ginecología ya estaban al tanto de tan inusual fenómeno y con sus pantallas encendidas.
    Poco antes del Gran Acontecimiento, se pudo ver una masa de obreros con sus fundas y sus cascos ante las puertas del Hospital para ver, según ellos, al Niño-Dios Desconocido que les había sido anunciado en la fábrica donde trabajaban. La plantilla de seguridad del Hospital lograban retener a dicha multitud--parece ser que se iban juntando gente de otras fábricas y oficinas cercanas--, pero no sabían por cuanto tiempo y si sería necesario llamar a la policía de la ciudad. Los momentos que se vivían eran desconcertantes.
    Una vez llevada a cabo la intervención del nacimiento todo el personal médico profirió una fuerte exclamación de sorpresa. El niño era un niño normal y en apariencia nada extraordinario parecía acontecer en aquel cuerpo de nacimiento tan fuera de las leyes naturales. Se podría decir que era todo un milagro, aunque todos daban por sabido que tendría que haber una explicación científica más temprano que tarde.

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  7. (VIENE DE ARRIBA)

    Una vez nacido el niño se llegó a un acuerdo con la multitud que esperaba impaciente abajo en la entrada del hospital y sus aledaños. Se formaría una delegación de representantes de las fábricas y oficinas allí presentes para ir pasando por la habitación de tal mujer (cuyo nombre se mantenía en el más estricto secreto) y comprobar el acontecimiento anunciado. Muchos de ellos llevaban ramos de flores, otros estampas, otros regalos diversos para la madre. Nada como aquello había acontecido en ningún hospital del país y casi seguro, absolutamente seguro, en ningún sitio del planeta. Pero lo más importante de todo esto era que todo ello era comprobable, que se habían elaborado informes científicos aprobados y firmados de forma unánime en el mismo día y en días posteriores.
    Dicen que ya había supuestas profecías en libros extraños de cultos religiosos practicados por sectas milenarias nunca extintas, sobre este acontecimiento del Dios Desconocido y su futura encarnación milagrosa en un ser humano; pero, obviamente, en una era de progreso científico y tecnológico, en plena era de inteligencia artificial y cibernética hiper-desarrollada, todo eso sonaba a delirios de gente neurótica y desequilibrada que merecían más un buen tratamiento psiquiátrico que otra cosa. Y así sigue pensando la comunidad científica y la gente normal y equilibrada que pronto expulsó tales explicaciones místicas al territorio de las publicaciones amarillas sobre ocultismo y demás charlatanerías.
    Bien es cierto que de aquel acontecimiento cientos de personas comenzaban a reunirse como asambleas religiosas bajo el nombre de aquel Niño-Dios Desconocido, pero eso pertenece ya más bien al terreno de las ciencias sociales, y en particular a la psicología de masas.

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  8. LA HISTORIA DE GEARMONIER

    Gearmonier sentía un fuerte dolor de cabeza después de socializar con la gente. Cada vez que iba a un bar para tomar una copa y alguien hablaba de fútbol, Gearmonier comenzaba a sentirse mal. Entonces fue a otro bar a tomarse otra copa, pero pronto empezaron a discutir de política y volvió a sentirse mal, esta vez era un mareo con síntomas de vomitona. Tuvo que irse rápidamente dejando la copa a medio tomar. Pero aspiraba el amigo Gearmonier a socializar, a ser una persona solidaria, amable, coloquial, amigable, afable con los demás; comprensible, sonriente, dador de buenas noticias y consejos. Así que se fue a otro bar a tomarse otra copa. Había poca gente y nadie decía nada. Sentía entonces nuestro personaje que se encontraba a gusto. Que el silencio le tranquilizaba y sosegaba; pero al mismo tiempo sentía culpa porque el silencio cuando se está entre gente tomando una copa no dejaba de ser cosa de huraños, insociables, amargados, solitarios, resentidos envenenados; insolidarios, etc.; y él quería ser todo lo contrario. Pero aquel silencio entre aquella gente le resultaba muy agradable y la copa le empezaba a saber muy bien, la disfrutaba como hacía tiempo que no disfrutaba una copa. La gente del bar seguía silenciosa y hasta parecía ser gente huraña. Bebían cerveza y tenían mala mirada. Una mirada de pocos amigos, pero no parecían tener gana de meterse con nadie o ponerse a discutir de nada. Simplemente estaban en silencio y no molestaban a nadie con sus opiniones o ideas o blasfemias o chistes o comentarios sobre esto y lo otro. Así que Gearmonier se sintió en la gloria. Pagó y se fue.
    Cuando llegó el momento de irse a casa se dio de nuevo cuenta que no tenía casa, pues su mujer le había echado de casa por huraño, silencioso, insolidarios, frío, tacaño, hostil a la vida y la humanidad y cosas por el estilo. Al final, y sin que él encontrara una explicación, se vio expulsado de su propia casa y pronto su mujer se arregló para meter a otro hombre en casa que resultaba, según había oído a un vecino, más solidario, más espléndido, más expansivo, más coloquial, más abierto al mundo, más cariñoso con la gente, más afable y cosas así. Entonces se había visto obligado a ir de pensión y como ganaba poco en el almacén donde trabajaba de mozo, pues la fonda era muy humilde y su cuarto apenas era lo suficientemente grande para vestirse. Pensaba él que quizás aquello había sucedido por ser tan callado y huraño con el mundo y tan suyo. Pues entonces era el momento de enmendarse. Sería a partir de ahora un hombre abierto, solidario, expansivo, risueño, contador de chistes con gracia, dicharachero como el que más. Y así empezó una querer abrir una nueva etapa de su vida. Pero obviamente no funcionaba. Cuando quería ser abierto o cuando la conversación de otros parecía querer invadirle se sentía mal, le daban dolores de cabeza o mareos. Tan sólo se calmaba si volvía a su silencio, a su cerrado individualismo, a su reserva, a su sana hostilidad hacia el mundo; hacia su parquedad de palabras. Entonces era feliz.
    Un día, paseando sólo y solitario por las calles más tranquilas de la ciudad despertó a la absoluta realización de que su soledad era la soledad más completa que ningún ser humano había alcanzado. Se sentía absolutamente feliz no tener que dar explicaciones a nadie, ni siquiera en su trabajo, pues lo dominaba a la perfección y por otra parte pasaba desapercibido al ser él el único mozo de almacén. No tener que hablar, que opinar, que decir; que articular, que .... Había alcanzado por fin la meta y objetivo de su vida y lo disfrutaba con una felicidad absoluta, un placer intenso mirando también a la soledad del universo de aquella noche estrellada.

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  9. OTRO CUENTO DE NAVIDAD

    Para volver a sentir la Navidad hay que creer en ella como un regalo de Dios, aunque te cueste creer en Él, o aunque jamás hayas comprendido con la lógica y la razón por qué diablos ha de existir Dios. Puedes sentir a Dios como esa imposibilidad de comprensión final de las cosas, o ese deseo de inocencia nunca satisfecho, pero que sigue ahí y no te puedes deshacer de él. O ese intenso anhelo de querer a alguien con todas tus fuerzas: todo ello nunca satisfecho, pero intuyendo ese grado de plenitud absoluta donde todo se funde en un ah-a, a-hum, el-atám.
    Eran cerca de las Navidades y yo (Paul Bump)vivía en Houston, Texas. Me había divorciado hacía unos meses y estaba más solo que la una. A las seis de la mañana me despertaba el despertador musical de la vecina de abajo que lanzaba al aire unos espectrales sonidos de rock duro y entonces yo ya sabía que era hora de levantarme para ir a trabajar a un instituto de enseñanza secundaria (high school) donde las clases empezaban a las 8 de la mañana. Ya había hablado con mi vecinita alguna vez sobre el despertador musical de marras, pero a pesar de sus promesas y sus sonrisas y su gesto acaramelado y su cuerpito delgaducho sometido a posibles dietas salvajes y gimnasias atroces, pues no lograba nada. Digo lo de ejercicios salvajes porque después de sonar el despertador con su rock duro la susodicha se ponía a bailar por todo el apartamento como una peonza en alocado éxtasis y entonces decidí que lo mejor, antes de complicar la cosa con el manager o la poli, era adaptarse a ella y levantarme asumiendo que mi hora de despertar eran las seis de la mañana y aprovechaba para trabajar algo: corregir exámenes, poner notas al día, preparar alguna clase o simplemente pensar.
    El complejo de apartamentos donde estaba era todo un lujo por un precio de alquiler tirado. Era un momento de crisis económica y los apartamentos se vieron de repente vacíos de inquilinos y para atraer clientes hasta los más lujosos se ponían a precio de ganga. Cuando abría la ventana de mi habitación veía la maravillosa piscina azulada, o el hermoso jardín con las instalaciones de gimnasio, jacuzzi, piscina interior climatizada todo el año, pista de tenis, salón de actos, sala de recreación; lavandería automatizada y hasta una pequeña biblioteca-videoteca. Una maravilla vivir allí, pero lo difícil era conocer a la gente. No es que la gente fuere insociable, todo lo contrario, sino que hacía falta encontrar la ocasión, el tiempo, las ganas después de una dura jornada de trabajo.
    Pero en aquellas Navidades ocurrió algo especial y fue a través de mi traviesa vecinita. Fue mi linda y delgaducha vecinita enrollada con sus manías roqueras matutinas la que tres días previos a la Navidad y antes de yo marcharme a Dallas con mi familia para celebrarla con ellos, cuando siento en la puerta un pom, pom, tiqui, taca. Cuando miro por la mirilla he aquí que era ella con su carucha de rata sabionda la que llamaba.

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  10. (VIENE DE ARRIBA)(II)

    El motivo era que iba a hacer un guateque de Navidad con sus amigos y entonces se había acordado de mí y sí era posible pues a partir de las 8 pm pues estaba invitado. Bueno, gracias, le dije al tiempo que ella ponía su cara maliciosa en tonalidad y sintonía de buenos vecinos después de todo, y al día siguiente a las 8 pm allí estaba con un pack de Shiner Bock y unas bolsas de doritos y patatas. Tenía el apartamento muy decorado y con un árbol de Navidad de infancia agradecida, pleno de cositas y detalles y campanitas y bolitas y figurines de Santa Claus y nieve y lucecitas que tocaban la fibra sensible de mi alma perdida. Y entre la gente que había invitado podía percibir personas metidas en una mezcla de rollo New Age-New Heavy con sus desinhibidos modos de vestir, sus crestas y tintes o incluso seriedad del business suit con su correspondiente corbata. Y entre ellos pude ver una mujer vestida con unos vaqueros sencillos y un jersey de cuello alto color azul que me llamó pronto la atención. Quizás el contraste de su sencillez con la peculiaridad del ambiente y la música que derivaba en un rock un tanto siniestro con rasgos ocasionales de morbo intrigante. Tan pronto como me habitué y hechas las presentaciones oportunas, más un vaso de plástico con vino blanco en la mano, salí al balcón-terraza a mirar el jardín. Quizás uno de esos momentos en que uno necesita primero situarse, recomponerse, ajustar espacio y tiempo a la medida de uno; y entonces acometer el party con el potencial de captación, observación, sintonía, y sobre todo estar receptivo a un posible encuentro de resonancia sin que el alcohol llegue a perturbar la claridad de espíritu. Desde la terraza-balcón se podía ver el cielo de grandes cúmulos que produce el Golfo de México, nubes de reciente formación que luego viajarán por las lejanías del océano o las llanuras americanas.
    "Usted es profesor del Clearmont High School, ¿verdad?", dijo una voz suave y muy bien modulada.
    "Sí, allí dedico muchas horas al día y a veces alguna noche de insomnio, para ganar mis garbanzos", respondí yo sin dejar de observar que quién me hablaba era la mujer que vestía de un modo sencillo.
    "¿Cómo puedes aguantar a Mina como vecina? ¿No te parece una mujer complicada y ruidosa para tenerla como vecina?"
    "Bueno, uno se adapta a todo. Digamos que no es fácil, pero al final he logrado que me cayera simpática. Me gusta esa manera que tiene de mover su cuerpo, ese meneo nervioso, esa menudez de figura y cara de inteligencia natural..."
    "A mí me cae bien también, además es muy generosa. Es compañera de trabajo y nos apreciamos mutuamente. Dime una cosa, ¿Te gusta la Navidad?"
    "Bueno, digamos que sí, que siempre he sentido ese espíritu navideño que me logra transportar a mi infancia y todas esas cosas que a lo mejor son puro tópico, pero sí. Sí, me gusta. ¿Y a tí?"
    Ella ahora comenzó a sonreír mirando hacia el jardín donde dos gatos bien alimentados jugaban corriendo uno tras del otro.
    "Sí, a mí también. ¿Te apetece bailar conmigo?". Glup, aquello me dejó descolocado. Era muy decidida y segura de sí mismo, eso lo podía comprobar en su timbre de voz, en su expresión facial segura, bien modulada. Jolín, era difícil encontrar una persona así de accesible, de candor natural, de posible sinceridad con total ausencia de fingimiento. Tan sólo ese instante ya merecía ser clasificado como un regalo del cielo, uno de esos regalos que tan poco abundan.

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  11. (VIENE DE ARRIBA)(III)

    La música sonaba en plan de melodía Frank Sinatra y otros afines. Había sido un cambio musical radical, pero las ganas de más calor e intimidad entre la gente pedían otros sonidos. Nos pusimos a bailar en medio de las demás parejas que se iban formando. El salón era lo suficientemente amplio para poder desplegarse dibujando rutas en círculo y en líneas rectas cortas y la música penetrando las fibras más sensibles del cuerpo y el alma, mi alma perdida buscando refugio en una ciudad de inmensos espacios vacíos de almas, pero con sus autopistas en toda libre dirección y sus inmensos centros comerciales donde el deseo se fusionaba por un tiempo fuera del tiempo con los productos y la casi infinita proliferación de objetos de toda forma, diseño, uso y color. Ella entonces me miró de nuevo y me preguntó: "¿Te gusta estar sólo, vivir solo?" No podía estar de mejor suerte, aquella mujer me preguntaba exactamente lo que me gustaría que me preguntare cualquier persona que me quisiera conocer y abrir un poco mi alma. De nuevo mi alma.
    "Hay momentos que sí, que me siento libre de hacer lo que me venga en gana, pero la gana puede, qué sé yo, dispersarse de mil maneras y al final se agota en una soledad que se puede volver desesperante si no logras mantener una intensidad abierta de sentido en la vida. Hay gente que queda absorbida por su trabajo las veinticuatro horas del día; o gente hostil a la vida social o las relaciones. Ya sabes, gente fóbica que luego se puede pasar horas en soledad bebiendo cerveza tras cerveza y viendo la tele sin tregua. Esta ciudad tiene su cupo de solitarios psycho que en algún momento revientan su frustración con un arma de fuego en cualquier sitio..."
    "Sigue, sigue, me gusta lo que dices..." y, no me lo podía creer, sus ojos me miraban con deseo, con un deseo que, lo juro, iba mucho más allá del polvo ocasional. Era la mirada al alma. A mi jodida alma perdida.
    De repente mi vecinita´, Mina, apagó la música y dando unas palmadas nos dijo que era hora de brindar por una Feliz Navidad. Todos dieron su hurra y pronto comenzó a circular el champán. Era el comienzo real de la fiesta.
    "Houston no es una buena ciudad para estar solo" volvió a hablar la mujer, "Es una ciudad muy extensa y de calles y avenidas vacías. Tienes que hacerte socio de algún club, o pertenecer a alguna iglesia, o juntarte con algún compañero de trabajo; para empezar a hacer vida social. Si la llegas a conocer de ese modo, Houston es una ciudad que tiene muchas posibilidades, muchas oportunidades, muchos rincones ocultos, mucha música nocturna, mucha vida cultural... Es una ciudad conservadora, pero al mismo tiempo abierta al progreso real de los aspectos materiales y espirituales de la vida."
    "Sí, es cierto, pero cuesta bastante encontrarle el alma a Houston. Efectivamente, esta ciudad ofrece también las más variadas modalidades de soledad y el sentimiento más acentuado de lo que puede llegar a ser una burbuja individual andante. Yo me he pasado tardes yendo solo de un sitio a otro en coche; comiendo solo en alguna pizzería, yendo a la biblioteca solo a preparar clases o a comprar en los mall. Puede llegar a ser el ensimismamiento más brutal con que se pueda encontrar una persona..."
    Mina ahora nos propuso cantar algún carol y todos entonamos el "O Come All Ye Faithful" con cierta solemnidad.

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  12. (VIENE DE ARRIBA)(IV)

    Una vez cantados tres o cuatro carols tradicionales comenzamos a hablar de nuevo. Curiosamente todavía no sabía cómo se llamaba ni de donde era. Su acento era el American standard con algo de deje texano. Me dijo que se llamaba Sandy y que se había criado en Pasadena, pero que ahora trabajaba en una empresa de diseño y decoración, la misma donde trabajaba Mina. Vivía en Spring Branch, a unas pocas millas de allí. Compartía casa con unas amigas, pero estaba planteando independizarse y cambiar de trabajo. Aspiraba a vivir en Austin, la ciudad ideal para ella. De repente la música se tronó más roquera en plan late sixties. Nos pusimos a mover el esqueleto un tanto desinhibidos. Todo el mundo movía el cuerpo con deseo y la maría comenzaba a circular por la casa. Sandy se fue alejando del barullo y poco a poco me fue guiando a una habitación vacía de gente. Tenía ganas de hablar y nos sentamos en una cama.
    "Así que has vivido la soledad más acuciante que te ha podido ofrecer Houston...qué bueno... ¿Has encontrado tu alma en esta ciudad? ¿Qué has encontrado en ti mismo a través de la ciudad?" Sus ojos ahora parecían surgir de una dimensión de plenitud o quizás yo empezaba a dejarme llevar por las emociones más profundas hasta alcanzar algún límite si lo hubiera.
    "Buena pregunta. Una pregunta navideña. El encuentro del alma con sus orígenes, con su mito o arquetipo nunca jamás plenamente revelado pero siempre acechando a través de la intensidad de los deseos y los anhelos y los recuerdos más perdidos de la infancia. ¿Te das cuenta de que seguimos celebrando el mito más entrañable del año y en clave cristiana? ¿Pero te das cuenta también que hay algo más que trasciende las claves cristianas para fundirse en algo más misterioso si quieres? También las ciudades tiene su alma, su misterio, su feeling. Cuando circulas por las autopistas de Houston y divisas esos rascacielos de cristal en el centro desde cualquier punto del área metropolitana, te disuelves en muchos prismas que puedan encajar con un alma maquinal o cibernética que de forma invisible te controla. Es una extraña sensación de estar circulando por circuitos programados con precisión y donde el tiempo siempre tiene una finalidad que te invita a compartir o a expandir sin más finalidad que seguir circulando. Lo importante es seguir circulando con la menor fricción posible. Feel free."
    "Muy bien expresado. ¿Sabes que yo también he sentido esa extraña sensación en ocasiones? Claro que Houston es mi ciudad y en ella he aprendido a ser y sentir lo que soy. No sé distanciarme como tú, un hombre criado ¿en?..
    "En Camdenton, un pequeño pueblo de Missouri. Allí la Navidad se celebra con toda la alegría posible y siguiendo los cánones de la tradición hasta el más mínimo detalle. Las iglesias celebran sus cultos especiales cantando los carols más variados y populares... en fin, todo más personal, más sencillo y familiar"

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  13. VIENE DE ARRIBA)(V)

    "¿Te has perdido en Houston? ¿Necesitas reencontrarte en Houston? ¿Quizás tenga algún sentido el hecho de que hayas parado aquí? ¿Una parada? ¿Temporal? ¿qué más has descubierto? Ahora ella me pasaba la mano por los hombros y sentí el poder de ternura o del reconocimiento. Quizás de una resonancia irreprimible cuando las pasiones y los afectos se revuelven y se mezclan para lograr la mayor plenitud de alegría. He ahí el milagro.
    "Sí, ocurre que cuando salgo de la ciudad y he de cruzar el laberinto de autopistas del downtown para luego alejarme, entonces vivo el furor de la frontera, del límite que se va expandiendo por todos los lados y te empiezas a sentir indio de las praderas o hermano del coyote o la serpiente cascabel o vuelas con el vulgar buitre carroñero y sigues y sigues y todo parece no tener límite: más allá de las fronteras y los horizontes para querer juntarte con el cielo azul. Nitidez del azul o los grandes cúmulos del Golfo que te ofrecen las más variadas figuras y mutaciones. Vas abandonando el centro, el cogollo de rascacielos con su poder de visualización y control y ahora la burbuja individual se va rompiendo y sales de ella para retornar a tu animalidad o quizás a tu inocencia. Entonces sabes que tu alma perdida puede estar deambulando a través de la pradera o en por el desierto o quién sabe dónde."
    "Es hora de volver a bailar" dijo ella. "Me acabas de entregar tu alma, como quien dice. Ahora nos toca ponernos en clave de Navidad y quizás para ello la noche sea lo más adecuado. La sencillez de la inocencia perdida. El poder hablar con una persona como tú. El poder bailar sin más. La simple amistad sin más pretensiones..."

    Poco a poco se fue haciendo tarde y la fiesta llegaba a su fin. Sandy pasó la noche en mi apartamento y al día siguiente desaparecía con su coche rumbo a Spring Branch. Fue siempre una amistad ocasional pero intensa. Aquella Navidad había descubierto un espejo donde poder reflejarme; la resonancia o el encuentro que todo mortal tiene derecho a encontrar al menos una vez en su vida.

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  14. Hoy es Navidad. Sigue haciendo un tiempo primaveral. Es extraño. Ahora mismo miro el cielo y lo veo extraño. Nubes que no corresponden a Asturias por este tiempo de Navidad. No hace nada de frío. Ni tiene remota intención de llover.
    ¿Y si hace 2015 años ocurrieron los hechos que citan los evangelios de Mateo y Lucas de una forma natural en su sentido biológico e histórica material en su contexto del Imperio romano y segundo templo? Además si los acontecimientos naturales-históricos eran también manifestaciones o signos de un plan sobrenatural anclado en una voluntad Divina, ¿No serían ellos parte de una Realidad existente a un nivel invisible y superior para nosotros que habría de requerir tales acontecimientos visibles y materiales para poder ser comprendidos por la mente humana o por la parte también a-material o no-material que supuestamente está en nosotros? Un poder divino se encarna como hombre. Nace y vive como tal y muere ejecutado por causas injustas y necesidades políticas del momento. Pero hay una parte divina que perdura y resucita en un cuerpo espiritualizado. El Cristo persiste en su existencia hombre/Dios más allá del acontecimiento histórico y en su reino sobrenatural. Para Lutero tal cuerpo abarcaba toda la creación a voluntad por un acto de su Voluntad, para Calvino y otros reformados, tal cuerpo permanecía por necesidad física "a la diestra de Dios", pero con capacidad de presencia espiritual en la Tierra.
    Dejo esta reflexión ahí en un momento en que la cuestión política prosaica y pedestre remueve una vez más la actualidad española. Se vive la política con fervor religioso, pero la política agota. El fervor político es tan irracional como pasional pero sin la dimensión sobrenatural y las esperanzas cristianas de una vida más allá con sus desvelamientos en un eterno infinito, valga la expresión por falta de otras palabras.

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