22 octubre, 2010

ROSARIO Y MON HABLAN DE VALORES

Rosario.- Oye, ¿contra qué decías que nos teníamos que rebelar?
Mon.- Contra la idea de que no hay nada espiritual o metafísico en qué creer.
Rosario.-Bueno, no hay posibilidad de demostrar la existencia de Dios, ni de los espíritus, ni de un mundo fuera de los sentidos, de lo humano.
Mon.- Y así quedamos huérfanos de referentes trascendentes, de valores que merezcan la pena defenderlos porque son inequívocamente universales. ¡Qué bien!
Rosario.- Bueno, los valores son algo que cada uno ha de trabajar por su cuenta y de acuerdo a sus intereses. Por otra parte al Estado le cabe el deber de enseñar valores democráticos y derechos humanos. Hay que buscar que los intereses de todos coincidan más o menos con los valores democráticos. Todos hemos de crecer y ampliar nuestro potencial humano dentro de la mayor libertad posible.
Mon.- Muy bonito. Suena muy bonito, pero si no se sabe qué es bueno y qué es malo, qué es justo o qué es injusto, y, en general cómo organizar nuestra vida en función de valores éticos y morales trascendentes, tu bonita democracia, tu reino de la libertad puede acabar en una tiranía del capricho, del placer inmediato, del vale todo mientras no me pilles, etc.
Rosario.- Pero ¿de qué valores trascendentes hablas? ¿Cristianos?, ¿musulmanes?, ¿filosóficos?, ¿ideológicos? Hay muchos y todos tienen que tener posibilidad de convivir en democracia. Incluso los nihilismos han de tener voz. Tú seguro que te refieres a los tuyos. ¿Cuáles son?
Mon.- Los míos se basan en una personal rebelión contra la tiranía de ese relativismo. Es, repito, una rebelión personal contra el sin-sentido, contra la confusión de ideas, contra el capricho y el placer inmediato que reclama la naturaleza básica de nuestra biología humana y así desaparecen las instituciones que dan solidez y abrigo a las personas. Hablo de la familia, de la parroquia, de la enseñanza de los Diez Mandamientos y la Ley Divina que ha de grabarse en el corazón de los hombres como referente absoluto de verdad. Pero eso es mi rebelión personal. Gracias a Dios empiezo a ser realmente libre.
Rosario.- Me sorprendes, Mon. Te estás haciendo un reaccionario. ¿Eres tú solo quien así se rebela o sois muchos? La democracia también os acoge y tenéis también derecho a tener voz.
Mon.- Por ahora soy yo solo, pero hay mucha gente que está deseando con urgencia tener la Ley Divina como luz y referente. Eso será el mejor alivio contra el maldito relativismo y las ansias de satisfacer nuestra confusa y tiránica animalidad incontrolable.
Rosario.- Amén.
Mon.- Amén.

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