26 enero, 2018

UNIVERSO MAQUÍNICO

Una máquina funciona cuando la hacen funcionar. No se hace preguntas. No piensa. No tiene por un lado una mente pensante y por otro un cuerpo material interactuando con el mundo real. La máquina es actuante. Actúa tal como fue programada. Diseñada. No tiene conciencia de lo que hace. No sufre cuando se estropea o se desgasta. No hay pasiones o sentimientos que la hagan estar deprimida o alegre. Simplemente hace, funciona. No importa la simplicidad o complejidad de sus tareas o
funciones, ella simplemente funciona. Un mecanismo o estructura sin alma. Una composición analítica con input y output. Dale input y tendrás output. No tiene que elegir más que aquello para lo cual ha sido programada.

La conciencia. Una máquina que diseña otra máquina y la hace funcionar para cumplir sus propósitos. Sus fines. Sus fines de adaptación al medio ambiente después de haberse desapegado de él. Después de haber adquirido automoción. Autonomía. Movilidad. Y cuando hay desapego y autonomía basada en la movilidad, tal organismo maquínico comienza a diferenciar entre un yo y un ello. Un yo muy primario. Muy elemental, pero un yo que ya distingue. Lo mío de dentro y lo de afuera que no es mío pero que he de hacer mío en lo posible y en función de mi supervivencia como máquina.  Conciencia primaria. Rudimentaria. La complejidad aumentará a lo largo del tiempo. Millones y millones de años. Y entonces el salto a la autoconciencia. La conciencia se desapega del organismo maquínico y comienza a verse como algo autónomo respecto de su misma máquina orgánica. 
Y entonces es un yo que comienza a distinguirse del yo primario y de su mismo cuerpo y comprenderse a sí mismo como máquina expansiva que también necesita poner los pies en el medio
ambiente y adaptarse, pero cuya adaptación o adecuación de lo externo a lo interno, a lo mío, a lo propio se le escapa debido a su complejidad. La máquina de su conciencia se ha vuelto locamente expansiva y la adaptación o adecuación se convierte en una pesadilla de elecciones, de pruebas y aciertos o fracasos. Un sistema nervioso complejo está sometido a multitud de sensaciones que el nuevo yo es incapaz de someter a un equilibrio definitivo.

Y entonces crea máquinas. Máquinas sociales. Máquinas políticas. Máquinas religiosas. Máquinas artísticas. Máquinas que producen valores, significados de mayor o menor o nula adaptación. Quizás sea mejor retornar a una inconsciencia maquínica que nos libere de la pesadilla de la historia una vez y por todas.

03 enero, 2018

LA BICI, ESPAÑA, Y LA MÁQUINA DE LLENAR TUBOS

El timbre sonaba en el taller. Yo tenía que subir a la oficina, coger la cartera con las certificaciones y facturas y luego bajaba al almacén a agarrar la bici para salir cuesta abajo por la avenida respirando ya la libertad de la calle. La ciudad cobraba vida con los coches, autobuses, la gente, los guardias de tráfico.
Encima de la bici, pedaleando o simplemente dejándome deslizar cuesta abajo era capaz de cruzar y recorrer la ciudad en poco tiempo. La ciudad a mi alcance. Un flujo se deslizaba por las calles y avenidas para recaudar, distribuir y simplemente circular. El tiempo pasaba sin enterarme. Como si estuviese jugando. Tenía tan solo 14 años.

Cuando el PP decidió en la época Aznar borrar de las matrículas de coches toda identidad regional o provincial, para dejarlas en simple código estatal, lo que esta mentalidad estaba legislando era la uniformidad nacional española. El pretexto era favorecer la venta de coches ya que al no poder estos ser identificados por su origen al parecer hacía más fácil su venta. La intención profunda para cualquier conocedor de la ideología nacionalista del PP, era esa oportunidad de consolidación de la identidad española en base a una uniformidad de España que fuese coincidente con el Estado. 

La Constitución española ya contemplaba la diversidad de idiomas y nacionalidades históricas. No obstante, cuando en el artículo 2 se habla de la indisoluble unidad e indivisibilidad de la nación, se está hablando de una esencia metafísica, de una sublimación del concepto nación al reino de lo espiritual. Unidad indisoluble es un atributo de Dios, por ejemplo. Lo cual eleva a la nación española por encima de la realidad histórica, que es cambiante, conflictiva, soluble, divisible, compuesta, variable y contingente. Y si algo ha de ser indisoluble e indivisible, entonces la historia de España es y ha sido eterna. España se encarna en la historia como el Verbo se hizo carne: una incuestionable identidad sacralizada. ¿Un asunto retórico y estético? La historia sigue siendo lo que es en tiempo y espacio. No querer reconocerlo no cambia su naturaleza mudable y contingente. Es curioso que nuestros intelectuales y grandes críticos no estén hablando y reflexionando sobre estas cosas que son la misma esencia de la democracia. ¿Miedo? ¿Oportunismo? ¿Afirmación identitaria a toda costa?

Cuando llegaba de hacer mis recados en bici entonces me esperaba la máquina de llenar tubos. Era una máquina que consistía en una bandeja redonda con unos encajes de acero para meter los tubos vacíos que a medida que la bandeja giraba sincronizaba así mismo con el chorro que iba llenando los tubos de betún. Luego una serie de tenazas iban doblando y cerrando los tubos hasta expulsarlos por una tolva ya llenos y listos para meter en cajas. En aquellos años la automatización todavía no era completa y entonces había un operario que tenía que colocar los tubos a mano y siguiendo los inexorables movimientos ya sincronizados de la máquina durante horas. Aquello me resultaba agotador y desesperante, máxime cuando la máquina al echar el chorro de betún producía un ruido de martillazo seco que se incrustaba en el mismo cerebro volviéndote loco. 

02 diciembre, 2017

¿QUÉ ES LA NAVIDAD?

¿Qué es la Navidad? 

Una familia cenando en una casa de aldea y afuera está nevando y la familia canta villancicos y comen turrón. Los niños están muy contentos y luego saldrán a jugar con la nieve. Saldrán también el padre y el abuelo a ver la nieve.


Hay una fiesta en un salón de un club social del barrio y en un momento dado un grupo de niños comienzan a cantar villancicos con su gorro navideño y su profesora que los dirige. Luego todos los asistentes se ponen también a cantar al unísono y se ponen a picar los dulces, turrón y peladillas que hay en una mesa grande. También hay champán y bebidas refrescantes y chocolate con galletas y bizcocho. Y todos parecen contentos y hablan con regocijo y alegría.


Cuando uno va caminando por la calle con frío y a punto de nevar y se pone a mirar un escaparate iluminado con motivos navideños y se frota las manos y de repente ve en el reflejo la figura de la persona que más quiere y que hacía mucho que no la veía y ahora de repente está ahí, pero cuando deja de ver el reflejo y da la vuelta no es ella, sino otra persona que también sonríe y lleva un niño de la mano que está contento y madre e hijo le saludan y él de alguna manera está contento de ver a gente contenta.


Navidad es la tristeza de una tarde invernal en el momento en que está oscureciendo. El encanto mágico de esa tarde invernal, gris, quizás a punto de nevar. El mundo podría ser otra cosa y no lo es. Pero en ese momento el mundo muestra la cara oculta de la inocencia. La lejanía y cercanía de la inocencia. 


10 noviembre, 2017

UN ATREVIDO CALVINISMO ANDA SUELTO POR AHÍ

Nadie ha logrado soldar la grieta que ya siempre nos separa de nosotros mismos y de los demás. Te puedes imaginar cualquier tipo de soldadura o cemento o pegamento que teóricamente te podría soldar a ti mismo contigo mismo y con la realidad; pero la vida misma se encarga de mostrarte en todo momento que eso es siempre una pura ilusión. Siempre estamos en desencaje, en desarmonía; fuera del quicio o fuera de quicio. En algún momento parece como si la eternidad del instante entrase por alguna rendija y nos soldase en un todo inmanente de plenitud, pero el tiempo nos desgarra sin compasión desde nuestros propios tejidos y vísceras. Todo ilusorio.
El calvinismo más atrevido nos muestra a Dios como absoluta libertad creadora y por tanto todo lo que acontece acontece para disfrute y placer en su ilimitada y omnipotente soberanía. Todo está bajo el gobierno de su Providencia. Nada se escapa a su poder, pues de escaparse algo a su poder y mirada entonces Dios dejaría de ser omnipotente y otra realidad o poder estaría ya desafiándole, limitándole, circunscribiéndole. Cosa imposible en un Dios todopoderoso. No puede haber dualismo con un Dios absolutamente soberano. Y, todo aparente dualismo, sería su propio juego de contrarios, de opuestos, de mal y bien incomprensible para el hombre: criatura de mirada e inteligencia limitada. Lo cual quiere decir que Dios coincide plenamente con la realidad creada, pero como voluntad creadora, no como naturaleza naturalizante al igual que Spinoza.
De ser así, este atrevido calvinismo nos llevaría a la inevitabilidad de ser parte de Dios queramos o no queramos, pues tanto si queremos como si no queremos, todo sería la voluntad soberana de Dios y toda vida humana cumpliría su función divina para bien o para mal. Predestinación. 
Seguridad absoluta de que en la vida de cada uno nada falta y ya todo está en su sitio.
Ya hemos encontrado la soldadura adecuada para cerrar el hiato existencial y así, de ser conscientes de ello por mero milagro de fe, encajar en el quicio para girar o funcionar sin tropiezos o vacíos vertiginosos. Simplemente, nuestra voluntad coincidiría con la Voluntad de Dios sin jamás llegar a conocer su misterio como Dios en sí mismo o Deus abscónditus.
¿Hay alguien por ahí que viva esa plenitud de la fe; esa certeza absoluta y sin fisuras?

20 octubre, 2017

OIGA, NO SACRAMENTALICE MÁS DE LA CUENTA

ZAHOR: La vi por una calle llena de gente una tarde soleada. Pero así como la vi en aquel instante, en ese mismo momento, desapareció de mi vista y ya no la volví a ver.

DR. RUSMARK: Oiga, usted no ha visto nada o lo que ha visto no es más que una cara bonita y entonces no se ha hecho más que ilusiones. Me he fijado que usted tiende a ver más espejismos de la cuenta.

 ZAHOR: Quizás haya un punto de unión entre el más allá y el más acá y tan sólo nos es permitido verlo en un flash, en un instante lo suficientemente intenso como para desplazarnos y sacarnos de quicio, pero al mismo tiempo recuperar nuestra fe en un significado trascendente que ya casi había fenecido.

DR. RUSMARK: Oiga, lo que usted busca no existe más que en su imaginación y es una ilusión. Se puede usted inventar las metafísicas que quiera, pero el mundo es lo que es: prosaico, desconfiado, egoísta, violento y conflictivo hasta que la muerte nos reduzca a la nada.

ZAHOR: Quizás ese punto sea la muerte y entonces despertamos en el mundo de las sonatas de Handel y allí reaparecerá la visión desaparecida y el mundo anhelado y la comunidad a la que siempre habíamos pertenecido. Pero nuestro cuerpo será otro cuerpo y la materia será una materia extraña, quizás espiritualizada y allí está esa persona saludando.

DR. RUSMARK: Oiga, las sonatas de Handel no dejan de ser sonidos que se pueden medir y representar en su cadencia, ritmo y compás; luego usted puede interpretarlos como quiera. Todo lo más, placer estético. Sexualidad sublimada quizás.

ZAHOR: Aquella tarde la vi de nuevo, fui a ella y la llamé. Se quedó extrañada. No sabía qué decir. Le dije: Soy Zahor de Lemopidas. Creo que se asustó. Me miró y quiso reconocer algo. Quiso decir algo, pero el momento le resultaba embarazoso y dando disculpas varias se fue dando media vuelta. Yo me quedé parado viendo cómo se alejaba sin dejar de mirar y como queriendo tratar de recordar algo o alguien.

DR. RUSMARK: Oiga, la realidad es así. Desconfiar de un desconocido es lo natural en las personas precavidas. Quizás usted le recordaba a alguien que no necesariamente fuese usted. Quizás a los dos les quedó la misma incógnita sin resolver. Bueno, creo que avenirse con la realidad es un paso importante para su curación. Perdone a veces mi brusquedad, pero vamos por el buen camino.

03 octubre, 2017

OIGA, DÉJESE DE ESPECULAR Y ELUCUBRAR: ¿SOMOS O NO SOMOS LIBRES?

¿Qué hubiese pasado si aquel día no hubiese dado la vuelta a la esquina entre la calle X y la calle Y? ¿Qué hubiere pasado si su abuelo no hubiese ido Zarabrutz a pasar las vacaciones? ¿Qué hubiese pasado si aquel día en lugar de levantarse a las 10 se hubiere levantado a las 8? ¿Qué hubiese pasado si en aquel momento no hubiese ido a tomar el café a la cafetería Rukonski? ¿Qué hubiese sido en cada momento y cada instante si hubiese habido una leve variación de lo que se hizo realidad?
Una cosa es lo que se hizo, lo que se materializó; y otra cosa lo que pudo haber sido pero no fue. 
Sólo es lo que se fue materializando y la materialización de una opción sobre otras dependió de un infinito de concatenaciones favorables a la materialización producida. No pudo ser de otra manera.

Las causas y efectos son inexorables, y las concatenaciones que llevan a que una vida sea lo que es no nos son inteligibles. Podemos hacer las interpretaciones que queramos. Podemos interpretar nuestra vida a la luz de cualquier metafísica o relato filosófico o religioso o político, pero lo que ha de ser ha de ser de todas maneras y cómo no hay manera de descifrar tal concatenación de causas y efectos, para el caso es como si fuésemos libres de elegir dentro de una realidad donde no hay tal libre elección. Nacemos dentro de una naturaleza inexorable, una biología determinada; luego aprendemos a representarnos dentro de una cultura, un lenguaje; también determinante. Si hay algo que se escape o trascienda tales determinantes; por ejemplo, un espíritu libre de condicionantes, transparente a sí mismo y capaz de elegir sin determinantes previos, ¿cómo lograría encarnarse y seguir siendo tal espíritu libre? Nunca lo podríamos saber, pues un espíritu ya encarnado pasa a ser uno más en la existencia determinada. Y si no fuere así, entonces jamás se podría comunicar en esta tierra: su naturaleza espiritual y la naturaleza de lo material jamás serían coincidentes. No habría posibilidad de co-municación, de co-existencia, de con-vivencia. Y si se encarna por algún milagro milagroso, entonces no tendría más opción que actuar dentro de una "normalidad" humana, aunque fuese considerada extraordinaria. De otra manera sus actos y conducta no serían jamás inteligibles ni comprensibles.     

04 septiembre, 2017

RELIGIONES Y DEMOCRACIA: APUNTES PARA UN DEBATE

El asunto religioso se puede abordar de muchas maneras. Pero hay maneras que hoy día podrían ser aclaradas de un modo objetivo a pesar de ser la religión materia profundamente subjetiva en su raíz. Las tradiciones religiosas están ahí y van a estar ahí por muchos siglos venideros. Si algunas 
creencias religiosas acaban feneciendo, surgirán otras nuevas que las sustituirán. Y sin embargo hay algo que ha cambiado en el mundo de las fes religiosas. No hay manera de demostrar objetivamente la verdad de ninguna religión, pues una cosa es lo que una religión dice de sí misma y otra es la evidencia basada en hechos históricos objetivos que el común de los mortales pueda corroborar sin dejar lugar a dudas. En una palabra, el islam es la religión verdadera para el que cree en el islam. El cristianismo es la religión verdadera para quien crea en el cristianismo, etc. Desde el paradigma de una religión todo el universo puede ser explicado en base a unas creencias con su propia lógica, su trabajada moral, y sus creativas interpretaciones o producciones teológicas. Pero eso no es garantía suficiente para el resto de los mortales que no funcionamos dentro de ese paradigma concreto. Por tanto, si las religiones son verdades para sí y no en sí, no nos queda más remedio que convivir en paz unos con otros y medie entre todas una ley civil que hemos de respetar y nunca mezclar con nuestras creencias y prácticas tratando de imponerlas a los demás. Muchas religiones existentes en países democráticos no tienen ya ningún problema en acatar unas leyes civiles generales y mantener como organizaciones particulares sus iglesias o comunidades. En primera persona podría ser: Yo pertenezco a tal religión y trabajo por ella desde mi organización; y, toda persona que quiera ser parte de mi iglesia o comunidad, es bienvenida y además gozo de una libertad de expresión en igualdad de condiciones que las demás, puedo organizar actos, obras sociales, conferencias al público, etc. Puedo contribuir con lo que quiera a mantenerla, etc. Y además, toda aquella persona que deje de estar de acuerdo con mi religión tiene toda la libertad del mundo para salirse y enfocar su vida como quiera sin amenaza o interferencia alguna por parte de nadie. Pero hay también un aspecto muy importante a la hora de convivir en democracia: la libertad de expresión incluye la crítica a las mismas religiones en sus ideas o prácticas, sin que por ello se tenga que entender como ataque personal a personas concretas en vivir diario. Y ello implica así mismo
la libertad de las religiones de criticar las ideas opuestas sin que nadie se tenga que sentir agredido en su vida normal como ciudadano con plenos derechos. Si eso es así, la convivencia religiosa está asegurada en los países democráticos. Habríamos comprendido de una vez y por todas que la madurez, tanto religiosa como de ciudadanos, pasa por el ejercicio de la crítica de las ideas sin que nadie se sienta ofendido. Otra cosa es el odio, el insulto, la degradación de las personas, la violencia verbal o física contra grupos religiosos concretos, contra personas practicantes de tal o cual religión. Hay también otro peligro además de la abierta xenofobia: la pretensión de hacer que las leyes civiles se dobleguen a los intereses de mi verdad religiosa una vez que me considere lo suficientemente fuerte para ello, pues mi verdad es verdad universal para todo el mundo quieran o no lo quieran. 

EL HOMBRE QUE LEÍA A HEGEL AL REVÉS

 Este hombre vivía con una mujer taciturna. Los dos habitaban una cabaña fuera de la ciudad. Vivían de su jubilación de maestros de escuela....