La profesora Relma Nurtaki decía que la biología era toda ella un cúmulo de errores y de imperfecciones. Nuestros cuerpos están mal hechos y nuestro cerebro se desestabiliza con demasiada frecuencia. De hecho, pensaba la profesora Nurtaki, nuestros cerebros son constitucionalmente
paranoicos. Todo ello era debido, según ella, a la complejidad de nuestro sistema nervioso. Nos desestabilizamos con facilidad y nos ponemos a la defensiva contra nuestros semejantes a la mínima de cambio. Además enfermamos, envejecemos, nos comprendemos mal la mayor parte de las veces. Es por ello, decía la profesora Relma Nurtaki, que deberíamos renunciar al reino de la biología y dar paso a los robots. Los robots son las criaturas más adecuadas para vivir en este planeta. Deberíamos de poner todo nuestro empeño y todo nuestro esfuerzo tecnológico en la construcción de robots tan perfeccionados que puedan ir sustituyéndonos a los humanos. Robots inteligentes, sin ningún material biológico y por tanto sin sentimientos y emociones que puedan interferirse en la vida social planetaria. Nada de sufrimientos, nada de complejos, nada de pasiones. Puro cerebro, pura lógica, puro equilibrio mental. Nosotros, tornaba a decir con su rostro tenso la profesora, deberíamos ya ir renunciando a procrearnos. Ha de haber una prohibición a seguir reproduciéndonos. Ya no tiene sentido la raza humana y su mortal y corruptible cuerpo biológico. Es hora de dar paso a la robótica con toda energía y seriedad.
El científico de la Universidad de Untras, Dr. Robert Miltred, respondió a la profesora Relma Nurkati
diciendo que nosotros los humanos ya éramos robots. Robots de material orgánico, material biológico. Nosotros podríamos ser el experimento llevado a cabo por una civilización muy superior--quizás dentro de nuestra misma galaxia--, y cuyo experimento sigue todavía su desarrollo y de acuerdo a los tiempos de tal civilización que por ahora desconocemos. Hay indicios que la ciencia va descubriendo, según el doctor, de que nuestro código genético y toda su complejidad obedece a códigos inteligentemente diseñados con fines que desconocemos. Pero puede que ya sea un fracaso todo el experimento, o que se les haya escapado de las manos. No han logrado desarrollar un ser éticamente equilibrado. Todo lo contrario. Y el cuerpo humano sigue estando mal hecho y sin posibilidad de perfeccionarse. El Dr. Robert Miltred y la profesora Relma Nurtaki, además de los colegas de ambos, mantienen contactos frecuentes e intensas jornadas de estudio e investigación con fines a desarrollar el programa ROB-FUTUR 234XDR. Varios gobiernos de países avanzados ya están aportando importante ayuda económica.
25 julio, 2015
12 julio, 2015
HE AHÍ PARÍS
En el año 1971 París fue una gran caminata en todas las direcciones. Tenía 20 años. Provisto de un pequeño zurrón recorría las calles y avenidas de aquel verano caluroso bebiendo cervezas en
diferentes bares y bistrós y comiendo buenos bocadillos. Cada calle me abría un mundo. Cada avenida un nuevo universo. Cada plaza era una nueva elección de caminos imprevistos. Cuando se explora una gran ciudad por primera vez en solitario ella te va transmutando en un niño con ojos de pura transparencia y entonces uno ve personajes asomándose o arrimándose a muchas ventanas de todas las edades y de todos los tiempos y todos ellos te van revelando sus nostalgias, sus sueños, sus tristezas y alegrías. Los cuerpos dejan estelas y los edificios y los espacios absorben y sueltan rastros que se van abriendo a la inocencia y entonces he ahí la ciudad como un ánima amiga y comprensiva que te va contando sus relatos y todo tiene sentido en esa misma aventura que has comenzado. Puedes usar el plano o simplemente te dejas llevar por la improvisación. París es un laberinto mágico donde jamás te pierdes y siempre encuentras algo de ti perdido en la lejana memoria de tus tiempos. Los tiempos de la ciudad y tus propios tiempos se reencuentran y he ahí la ciudad con sus
brillos y sus tonalidades y sus trasfondos. He vuelto de nuevo en 2015.
¿Existe un ánima en nosotros que representa nuestra singularidad en términos de amor y comprensión en un mundo donde es tan fácil perderse si nuestro cuerpo sólo alcanza las franjas más superficiales del espectro de la existencia? Nacimos como cuerpos, y ser cuerpo es realidad y materia y la realidad y la materia es energía que no puede existir más que como tiempo, como proceso, como espectro en eterno movimiento. Nada ni nadie puede reducir la infinitud de nuestro cuerpo a parámetros de comprensión objetiva, ni de ingeniería social. He ahí nuestra extraña singularidad perdida en sí misma y en el mundo que sólo hasta cierto punto comprende y se cierra en círculos viciosos de
significados repetitivos o locuras civilizadas, cuando no en pérdidas de miedo y terror. Pero he ahí nuestra ánima que se hace visible en sueños o en momentos de serenidad incluso en medio de los más perturbadores acontecimientos reales y palpables. Era Jung quien hablaba del ánima y quizás tenga que releerle, pero el cristianismo nos habla del Espíritu; concepto ya banalizado por las almas beatas y los sacerdotes. Concepto reducido al sensacionalismo de lo emotivo o la retórica vacía de mucha teología. Espíritu, ánima.... singularidad infinita que nos equilibra y nos hace vivir en el sentido.
diferentes bares y bistrós y comiendo buenos bocadillos. Cada calle me abría un mundo. Cada avenida un nuevo universo. Cada plaza era una nueva elección de caminos imprevistos. Cuando se explora una gran ciudad por primera vez en solitario ella te va transmutando en un niño con ojos de pura transparencia y entonces uno ve personajes asomándose o arrimándose a muchas ventanas de todas las edades y de todos los tiempos y todos ellos te van revelando sus nostalgias, sus sueños, sus tristezas y alegrías. Los cuerpos dejan estelas y los edificios y los espacios absorben y sueltan rastros que se van abriendo a la inocencia y entonces he ahí la ciudad como un ánima amiga y comprensiva que te va contando sus relatos y todo tiene sentido en esa misma aventura que has comenzado. Puedes usar el plano o simplemente te dejas llevar por la improvisación. París es un laberinto mágico donde jamás te pierdes y siempre encuentras algo de ti perdido en la lejana memoria de tus tiempos. Los tiempos de la ciudad y tus propios tiempos se reencuentran y he ahí la ciudad con sus
brillos y sus tonalidades y sus trasfondos. He vuelto de nuevo en 2015.
¿Existe un ánima en nosotros que representa nuestra singularidad en términos de amor y comprensión en un mundo donde es tan fácil perderse si nuestro cuerpo sólo alcanza las franjas más superficiales del espectro de la existencia? Nacimos como cuerpos, y ser cuerpo es realidad y materia y la realidad y la materia es energía que no puede existir más que como tiempo, como proceso, como espectro en eterno movimiento. Nada ni nadie puede reducir la infinitud de nuestro cuerpo a parámetros de comprensión objetiva, ni de ingeniería social. He ahí nuestra extraña singularidad perdida en sí misma y en el mundo que sólo hasta cierto punto comprende y se cierra en círculos viciosos de
significados repetitivos o locuras civilizadas, cuando no en pérdidas de miedo y terror. Pero he ahí nuestra ánima que se hace visible en sueños o en momentos de serenidad incluso en medio de los más perturbadores acontecimientos reales y palpables. Era Jung quien hablaba del ánima y quizás tenga que releerle, pero el cristianismo nos habla del Espíritu; concepto ya banalizado por las almas beatas y los sacerdotes. Concepto reducido al sensacionalismo de lo emotivo o la retórica vacía de mucha teología. Espíritu, ánima.... singularidad infinita que nos equilibra y nos hace vivir en el sentido.
21 junio, 2015
HUMAN POWER
Íbamos por la misma calle y por la misma acera, pero no quiso mirar. No quiso reconocer mi misma
existencia. No podía creérmelo. Di la vuelta y quise acercarme, pero ella se metió por otra calle y así me daba el esquinazo. Esquinazo power. El poder del esquinazo. Un buen esquinazo a tiempo nos hace reflexionar sobre la repulsividad de nuestro ser hacia otros.
Los cuerpos se atraen o se repelen o permanecen indiferentes unos a otros. En la discoteca Fulankopp mi cuerpo se movía bajo los ritmos endiablados del grupo The Batternomos. Jamás mi cuerpo se había sentido tan feliz bailando y bailando y bailando y mi amiga Nurovina acompañando los ritmos de mi endiablado cuerpo que seguía los ritmos de una endiablada música. El poder de los dioses. El poder de las vibraciones. Nuestros cuerpos ahora volaban y se acompasaban en el aire. Necesitábamos mucho espacio, medio mundo de espacio, un universo de espacio. Nurovina y yo vivíamos en una gloria provisional y accidental. The Batternomos eran nuestros sacerdotes y la discoteca Fulankopp nuestro templo pagano.
Era un sindicalista retorcido. Vivía para su sindicato y la vida era el sindicato y el sindicato era la esencia de lo sindical y lo sindical exigía mucho sindicalista y mucho afiliado al sindicato. Fue un
viaje en coche donde lo único que se habló fue de las inmensas responsabilidades sindicales y la vida bajo un prisma reivindicativo universal. Sindical power, Unión power. Mi cuerpo estaba a punto de sindicalizarse y de reivindicarse como afiliado del sindicato, de la sindicalidad y de la sindicalización del mundo y de la misma galaxia. Galaxia sindical de afiliados reivindicativos con infinitas protestas, huelgas y asambleas pendientes. Fue un viaje inolvidablemente sindicalista y cuando baje de aquel coche comprendí que el mundo puede ser cualquier cosa. Sentía ganas infinitas de sindicalizarme.
Fue un día terrible. Había llegado tarde al trabajo. Las carpetas con los documentos de mis clientes se habían extraviado. La jefa me miraba como se mira a un animalejo inmundo. La oficina parecía un cuerpo enfermo y mis compañeros le daban vida con su sangre. Iba de una mesa a otra buscando mi carpeta con los documentos tan valiosos y tan perdidos. Me había convertido en un virus maligno en un cuerpo ya enfermo. Viral power. The power of virus. Mi jefa me invitó a entrar a su despacho y yo no acababa de llegar a su despacho, un despacho que se me hacía lejano, muy lejano. Ser un virus maligno no era nada del agrado de nadie. Nunca llegué al despacho de la jefa pues antes de tal espacio había otros espacios que me atraían más y la puerta de salida me facilitaba la libertad viral. Viral freedom. Me dediqué a volar las calles de la ciudad y a deambular y vagabundear hasta que volví a mi cuerpo humano. Human power.
existencia. No podía creérmelo. Di la vuelta y quise acercarme, pero ella se metió por otra calle y así me daba el esquinazo. Esquinazo power. El poder del esquinazo. Un buen esquinazo a tiempo nos hace reflexionar sobre la repulsividad de nuestro ser hacia otros.
Los cuerpos se atraen o se repelen o permanecen indiferentes unos a otros. En la discoteca Fulankopp mi cuerpo se movía bajo los ritmos endiablados del grupo The Batternomos. Jamás mi cuerpo se había sentido tan feliz bailando y bailando y bailando y mi amiga Nurovina acompañando los ritmos de mi endiablado cuerpo que seguía los ritmos de una endiablada música. El poder de los dioses. El poder de las vibraciones. Nuestros cuerpos ahora volaban y se acompasaban en el aire. Necesitábamos mucho espacio, medio mundo de espacio, un universo de espacio. Nurovina y yo vivíamos en una gloria provisional y accidental. The Batternomos eran nuestros sacerdotes y la discoteca Fulankopp nuestro templo pagano.
Era un sindicalista retorcido. Vivía para su sindicato y la vida era el sindicato y el sindicato era la esencia de lo sindical y lo sindical exigía mucho sindicalista y mucho afiliado al sindicato. Fue un
viaje en coche donde lo único que se habló fue de las inmensas responsabilidades sindicales y la vida bajo un prisma reivindicativo universal. Sindical power, Unión power. Mi cuerpo estaba a punto de sindicalizarse y de reivindicarse como afiliado del sindicato, de la sindicalidad y de la sindicalización del mundo y de la misma galaxia. Galaxia sindical de afiliados reivindicativos con infinitas protestas, huelgas y asambleas pendientes. Fue un viaje inolvidablemente sindicalista y cuando baje de aquel coche comprendí que el mundo puede ser cualquier cosa. Sentía ganas infinitas de sindicalizarme.
Fue un día terrible. Había llegado tarde al trabajo. Las carpetas con los documentos de mis clientes se habían extraviado. La jefa me miraba como se mira a un animalejo inmundo. La oficina parecía un cuerpo enfermo y mis compañeros le daban vida con su sangre. Iba de una mesa a otra buscando mi carpeta con los documentos tan valiosos y tan perdidos. Me había convertido en un virus maligno en un cuerpo ya enfermo. Viral power. The power of virus. Mi jefa me invitó a entrar a su despacho y yo no acababa de llegar a su despacho, un despacho que se me hacía lejano, muy lejano. Ser un virus maligno no era nada del agrado de nadie. Nunca llegué al despacho de la jefa pues antes de tal espacio había otros espacios que me atraían más y la puerta de salida me facilitaba la libertad viral. Viral freedom. Me dediqué a volar las calles de la ciudad y a deambular y vagabundear hasta que volví a mi cuerpo humano. Human power.
12 junio, 2015
JUAN CALVINO: ESE DESCONOCIDO
Para Calvino
como para Lutero las claves de la existencia y condición humana, de la relación
de Dios con el hombre, del sistema ético-moral, de la inmortalidad y vida
eterna, de la vida política y civil, de nuestra relación con el mundo natural;
está en las Sagradas Escrituras. Y es por ello que las Sagradas Escrituras o la
Biblia se convierten en el centro visible y material del culto y liturgia
reformados. Yendo bastante más lejos que Lutero, en las iglesias reformadas el
púlpito desplaza al altar y al ritual, y pasa a ser prominente en los templos
protestantes en detrimento de cualquier otro elemento visual. La catedral
calvinista de Ginebra es el vivo ejemplo de desnudez visual en función del oír,
del escuchar la palabra y el sermón que la acompaña. Los atriles, el púlpito:
la palabra articulada, la Palabra que es la Revelación de Dios y que ha de
producir su efecto en los oyentes.
Y si la
Palabra es el medio escogido por Dios para revelarse al hombre, entonces el
Ministerio de la Palabra habrá de gozar de preeminencia y organización en la
iglesia Reformada. El acto de lectura y predicación es un momento con presencia
del Espíritu Santo que requiere el debido orden y disciplina. Será la misma
Biblia quien dé las debidas instrucciones para tal Ministerio y su organización.
Calvino, más que Lutero, presta un interés especial a la organización y
disciplina de la Iglesia y así sustituye toda autoridad episcopal y poder
sacramental del sacerdote católico, por un orden colegiado --pastores,
doctores, presbíteros y diáconos-- de dones y vocaciones enfocados hacia el
sermón, la enseñanza y exégesis de la Palabra, la vigilancia de un orden moral,
atención a los débiles, caridad organizada, tesorería, etc. Una restauración
del orden neo-testamentario.
SIGUEN "LOS RELATOS DE NESALEM" http://nesalem-wwwrelatos.blogspot.com.es/
SIGUEN "LOS RELATOS DE NESALEM" http://nesalem-wwwrelatos.blogspot.com.es/
29 mayo, 2015
QUÉ EXTRAÑA ES LA VIDA COTIDIANA
El político fue a ver el problema y lo empezó a analizar con unas gafas tan gruesas que apenas podía ver lo que estaba analizando. Pero dijo que tendría solución y que la solución era compleja pero asimilable a los parámetros de su partido. Amerto Marcosala sabía que los parámetros de ese partido requerían siempre de unas gafas gruesas y oscuras para medirlos. Bebió su botella de gaseosa y salió del bar sin que el político supiera explicarle en qué consistían tales parámetros.
El pastor de la iglesia le dijo que la salvación era obra de Dios y que Dios salvaba a quien quería y
condenaba a quien le daba la gana. Entonces Melisa Fuetormalmo le preguntó si ella estaba salvada y el pastor le dijo que sí creía que Dios salvaba a quien quería y condenaba a quien le daba la gana que entonces estaba salvada. Melisa le respondió que si un Dios era omnipotente y todopoderoso y con absoluto libre albedrío así tendría que ser y no había otra manera. El pastor le dijo que esa era la absoluta verdad del cristianismo. Y además añadió: El destino del mundo está en manos de Dios; no te preocupes de más. Fue en aquel momento cuando Melisa se hizo miembro de tal iglesia y desde entonces es más feliz que unas pascuas.
Clarita Gensana se encontró con aquel hombre al que deseaba y le dijo sin más: "Te deseo". El hombre se quedó pensativo y se puso a mirar la bonita y reluciente cara de Clarita Gensana. Entonces sacó un libro de su bolsillo y se puso a consultar palabras. Luego cerró el libro y acercó la cara a la cara de Clarita y le dijo: "Pues yo a ti no te deseo". Un perro merodeaba cerca y se puso a ladrar. Clarita Gensana se puso a llorar y el hombre siguió su camino. Aquella era una extraña ciudad y cualquier cosa podía ocurrir. El perro se fue corriendo hacia donde estaban otros perros. Un señor tocaba una trompeta cerca de un viejo roble torcido.
Marxilio Iteramonde trabajaba en una fábrica desde hacía muchos años. Entraba por la mañana y con una máquina portátil metía un extraño ruido que resonaba en toda la nave industrial. Era lo único que tenía que hacer: meter aquel ruido con la portátil durante ocho horas. Podía pasear con la máquina y recorrer la nave vacía las veces que quisiera, pero la máquina siempre debía de meter aquel ruido. A final de mes le pagaban 500 maravedíes de los nuevos. Era un hombre feliz que no se preocupaba jamás de aquello que no le importaba. Cuando cumplió 65 años se fue para casa y allí esperó a la muerte con toda tranquilidad y viendo la tele.
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El pastor de la iglesia le dijo que la salvación era obra de Dios y que Dios salvaba a quien quería y

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Clarita Gensana se encontró con aquel hombre al que deseaba y le dijo sin más: "Te deseo". El hombre se quedó pensativo y se puso a mirar la bonita y reluciente cara de Clarita Gensana. Entonces sacó un libro de su bolsillo y se puso a consultar palabras. Luego cerró el libro y acercó la cara a la cara de Clarita y le dijo: "Pues yo a ti no te deseo". Un perro merodeaba cerca y se puso a ladrar. Clarita Gensana se puso a llorar y el hombre siguió su camino. Aquella era una extraña ciudad y cualquier cosa podía ocurrir. El perro se fue corriendo hacia donde estaban otros perros. Un señor tocaba una trompeta cerca de un viejo roble torcido.
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Marxilio Iteramonde trabajaba en una fábrica desde hacía muchos años. Entraba por la mañana y con una máquina portátil metía un extraño ruido que resonaba en toda la nave industrial. Era lo único que tenía que hacer: meter aquel ruido con la portátil durante ocho horas. Podía pasear con la máquina y recorrer la nave vacía las veces que quisiera, pero la máquina siempre debía de meter aquel ruido. A final de mes le pagaban 500 maravedíes de los nuevos. Era un hombre feliz que no se preocupaba jamás de aquello que no le importaba. Cuando cumplió 65 años se fue para casa y allí esperó a la muerte con toda tranquilidad y viendo la tele.
15 mayo, 2015
EL SIGNO DE LA GRACIA
No sé por qué, pero reflexionando sobre lecturas de Calvino me dio por pensar lo siguiente: hubo una caída mítica de la humanidad representada ésta por una pareja. Dicha caída hizo posible que toda la humanidad fuera juzgada en términos morales de bien y mal ante un Dios absolutamente poderoso.
Pero si hablamos de un Dios absolutamente poderoso, hablamos de un Dios que va más allá de todo juicio moral o razón, de toda limitación, de toda conceptualización o imagen que la mente humana pueda crear o reproducir o elaborar. Ese Dios está fuera de nuestro alcance mental y de los sentidos. Toda idea que nos podamos hacer de Él es ya una proyección nuestra. Seres como nosotros de carne y hueso y viviendo en tiempo y espacio en continuo cambio y devenir, somos absolutamente incapaces de concebir un Dios absolutamente omnipotente e incluso hablar de un Dios absolutamente omnipotente ha de ser necesariamente una invención nuestra, pues eso es algo que jamás podríamos alcanzar con una mente y sería nombrar eso que se nos escapa y tenemos que darle algún nombre, pero sabiendo que ese nombre es un intento de nombrar lo innombrable. Da escalofríos pensar que en realidad vivimos en este universo sin posibilidad de conocer el por qué de esta existencia.
Quizás estemos hablando de las consecuencias de alguna caída. Quizás. Una caída en un universo donde se cierran todas las ventanas y tan sólo hemos de vivir en dimensión inmanente sin jamás percibir una dimensión trascendente. Ningún signo, ninguna señal que nos dirija a ese por qué. Preguntas absurdas diría Wittgenstein. De haber habido caída la caída entonces sería absoluta.
Pero absoluta en el sentido de ansiar una trascendencia que explique la inmanencia del universo, pero no si nos proyectamos en la misma inmanencia y nos dejamos llevar por un infinito de desplazamientos que nos situarían en una inesperada infinitud o eternidad y entonces he ahí la gran apertura.
En realidad no hemos caído nunca de ningún sitio y sí hemos estado siempre en una
infinita inmanencia multidimensional. Es ahí donde residimos, donde nunca hemos dejado de estar. La omnipotencia de Dios se revela en todo lo que nos rodea, todo lo que somos; porque "en Él somos y en Él vivimos". La trascendencia se disuelve en la inmanencia y viceversa. Somos una permanente creación.
Desde una absoluta trascendencia como sería un Dios todopoderoso, toda la humanidad sería absolutamente pecado (absoluto estado de carencia) y la única salida sería por Gracia de tal Dios. Y todo ello de forma totalmente incomprensible y sin posible explicación racional. ¿Pero que es la Gracia? Quizás la clave está ahí en la Gracia. O viejos sabios hebreos. Nos encerrasteis primero para luego darnos la clave, el signo....
Pero si hablamos de un Dios absolutamente poderoso, hablamos de un Dios que va más allá de todo juicio moral o razón, de toda limitación, de toda conceptualización o imagen que la mente humana pueda crear o reproducir o elaborar. Ese Dios está fuera de nuestro alcance mental y de los sentidos. Toda idea que nos podamos hacer de Él es ya una proyección nuestra. Seres como nosotros de carne y hueso y viviendo en tiempo y espacio en continuo cambio y devenir, somos absolutamente incapaces de concebir un Dios absolutamente omnipotente e incluso hablar de un Dios absolutamente omnipotente ha de ser necesariamente una invención nuestra, pues eso es algo que jamás podríamos alcanzar con una mente y sería nombrar eso que se nos escapa y tenemos que darle algún nombre, pero sabiendo que ese nombre es un intento de nombrar lo innombrable. Da escalofríos pensar que en realidad vivimos en este universo sin posibilidad de conocer el por qué de esta existencia.
Quizás estemos hablando de las consecuencias de alguna caída. Quizás. Una caída en un universo donde se cierran todas las ventanas y tan sólo hemos de vivir en dimensión inmanente sin jamás percibir una dimensión trascendente. Ningún signo, ninguna señal que nos dirija a ese por qué. Preguntas absurdas diría Wittgenstein. De haber habido caída la caída entonces sería absoluta.
Pero absoluta en el sentido de ansiar una trascendencia que explique la inmanencia del universo, pero no si nos proyectamos en la misma inmanencia y nos dejamos llevar por un infinito de desplazamientos que nos situarían en una inesperada infinitud o eternidad y entonces he ahí la gran apertura.
En realidad no hemos caído nunca de ningún sitio y sí hemos estado siempre en una
infinita inmanencia multidimensional. Es ahí donde residimos, donde nunca hemos dejado de estar. La omnipotencia de Dios se revela en todo lo que nos rodea, todo lo que somos; porque "en Él somos y en Él vivimos". La trascendencia se disuelve en la inmanencia y viceversa. Somos una permanente creación.
Desde una absoluta trascendencia como sería un Dios todopoderoso, toda la humanidad sería absolutamente pecado (absoluto estado de carencia) y la única salida sería por Gracia de tal Dios. Y todo ello de forma totalmente incomprensible y sin posible explicación racional. ¿Pero que es la Gracia? Quizás la clave está ahí en la Gracia. O viejos sabios hebreos. Nos encerrasteis primero para luego darnos la clave, el signo....
02 mayo, 2015
BUENOS DÍAS MISTER ?????
La Señora Curtham abandona su retiro espiritual de Puerto Rico y ahora entra en Unity. El gurú de Puerto Rico exige demasiado dinero por resultados poco satisfactorios. Unity ofrece una experiencia y organización mayor, además de ser una iglesia ya conocida en el mercado de los productos espirituales. Estamos conociendo a la Señora Curtham en casa de su hijo, un señor muy metido en proyectos de programación informáticos de alto vuelo y para grandes empresas. Salgo por un momento afuera para contemplar la noche de luna llena y veo a Diana a través de la ventana hablando con la Señora, pero la luna y el paisaje me arrebatan hacia la noche en que Diana y yo estamos
observando las estrellas desde las colinas de Mulfors con un telescopio de 12" con el grupo de astronomía de la Universidad y los dos podemos ver la galaxia Andrómeda inmersos en la música de las sinfonías de Beethoven en esta noche clara de esperanza ilimitada. Olores fuertes a tierra seca. Colinas cubiertas de mezquitales. Estamos en la boda de Norbert Gonzales y Elia Medina en Harlandale en South San Antonio en una iglesia bautista hispana. El día está nublado pero la temperatura es agradable. Las familias mexicanas visten con la ropa más elegante de que disponen y Norbert viste un traje azul claro de los que ocasionalmente se ven en las películas mexicanas. Durante la ceremonia salgo afuera y me fijo que estoy en un barrio triste que me remite al barrio de Madrid donde había crecido aunque las diferencias son considerables en cuanto al diseño de Harlandale con sus casitas de jardín abierto y garajes y césped abundante y árboles. El barrio de Madrid es otra cosa, pero algo en común hay en alguna parte entre las dos zonas que han permitido la conexión; quizás las hojas de un árbol, quizás el bordillo de una acera o alguna persona que me está observando y también imaginando algo. Algo. El gurú de Puerto Rico habla de ese algo y cobra por ello. Unity habla de ese algo y en ese algo nos movemos: delimitamos el algo con palabras, pero el algo siempre de desplaza. Algo. Something. Indefinidos. Sin definir. Diana y yo contemplamos demasiados horizontes que hay que definir y definir implica limitarse y definirse y eso lleva siempre esfuerzo y fricción para luego poder conducir de casa al trabajo, entre Spring Branch y un apartamento cerca de la Avenida Westheimer por calles solitarias ajardinadas con esmero, limpieza y pulcritud. Desde las aulas del high school miro hacia las nubes que provienen del Golfo plenas de vitalidad y renovada energía. ¿Qué enseño? ¿Qué estoy aprendiendo? Apellidos alemanes, checos, polacos, ingleses, chinos, españoles; todos juntos en un aula de tabiques sin conexión con el techo: aulas abiertas y conectadas. Sensación de quedar definido y atrapado en una institución penitenciaria. ¡Buenos días Mr. ????
observando las estrellas desde las colinas de Mulfors con un telescopio de 12" con el grupo de astronomía de la Universidad y los dos podemos ver la galaxia Andrómeda inmersos en la música de las sinfonías de Beethoven en esta noche clara de esperanza ilimitada. Olores fuertes a tierra seca. Colinas cubiertas de mezquitales. Estamos en la boda de Norbert Gonzales y Elia Medina en Harlandale en South San Antonio en una iglesia bautista hispana. El día está nublado pero la temperatura es agradable. Las familias mexicanas visten con la ropa más elegante de que disponen y Norbert viste un traje azul claro de los que ocasionalmente se ven en las películas mexicanas. Durante la ceremonia salgo afuera y me fijo que estoy en un barrio triste que me remite al barrio de Madrid donde había crecido aunque las diferencias son considerables en cuanto al diseño de Harlandale con sus casitas de jardín abierto y garajes y césped abundante y árboles. El barrio de Madrid es otra cosa, pero algo en común hay en alguna parte entre las dos zonas que han permitido la conexión; quizás las hojas de un árbol, quizás el bordillo de una acera o alguna persona que me está observando y también imaginando algo. Algo. El gurú de Puerto Rico habla de ese algo y cobra por ello. Unity habla de ese algo y en ese algo nos movemos: delimitamos el algo con palabras, pero el algo siempre de desplaza. Algo. Something. Indefinidos. Sin definir. Diana y yo contemplamos demasiados horizontes que hay que definir y definir implica limitarse y definirse y eso lleva siempre esfuerzo y fricción para luego poder conducir de casa al trabajo, entre Spring Branch y un apartamento cerca de la Avenida Westheimer por calles solitarias ajardinadas con esmero, limpieza y pulcritud. Desde las aulas del high school miro hacia las nubes que provienen del Golfo plenas de vitalidad y renovada energía. ¿Qué enseño? ¿Qué estoy aprendiendo? Apellidos alemanes, checos, polacos, ingleses, chinos, españoles; todos juntos en un aula de tabiques sin conexión con el techo: aulas abiertas y conectadas. Sensación de quedar definido y atrapado en una institución penitenciaria. ¡Buenos días Mr. ????
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