23 agosto, 2014

POMPONISA Y PEPORRIOK CHARLAN SOBRE EL PLANO INFINITO DE LIBERTAD

Pomponisa y Peporriok suelen encontrarse en el Café Klopertone para charlar de misterios de la vida y cosas por el estilo. Sobra decir que se lo pasan bomba y el tiempo les pasa muy rápido hablando de estas cosas. La conversación de hoy la hemos pillado así:
 
Pomponisa:  El cuerpo nos pide libertad sin
límites, libertad infinita; pero los límites nos van circunscribiendo a ciertas actividades, a ciertos trabajos, a situaciones reducidas y más estrechas que nos hacen más infelices que felices. La potencialidad infinita del cuerpo de expandirse en pura creatividad, placer y libertad queda siempre delimitada. Los límites son la misma naturaleza, las mismas necesidades del cuerpo. Hay que comer, vestirse, vivir bajo techo, educarse, reproducirse, y eso implica un sometimiento a fuerzas externas que pueden coincidir más o menos con nuestras afectividades o intereses personales. Esas fuerzas externas nos van dando forma, formando, y entonces ya somos personas, ciudadanos, individuos: Pepe, Juanápola, Muhamelior, Carrascosa, etc. Y cuando digo fuerzas externas me refiero también a las fuerzas interiores de nuestro ser.
 
Peporriok: Pero las contingencias externas son desiguales, discriminatorias, injustas, a veces refinadamente crueles. A unos les va dando forma de tal manera que ya desde el primer momento de su existencia son inteligentes y despiertos y se desenvuelven en la vida con cierta facilidad. Otros sin embargo ya nacer cortitos de mente, faltos de luces o con el cuerpo enfermo y deformado; o predispuestos a la locura o las taras mentales. Sin embargo esa misma "naturaleza" premia a otros con cuerpazos fuertes y hermosos que les facilita un mayor goce y gracia en la vida. También influye dónde se nace. Puedes nacer en un pueblo iraquí a punto de ser masacrado, o puedes nacer en una guapa ciudad burguesa europea y en medio de una familia equilibrada y maja. Puedes nacer como un bastardo paria, o puedes ser un chico querido y bien alimentado. De principio la Naturaleza, o esas fuerzas externas que nos van formando, son 
ciegas e indiferentes a cualquier perfección moral. Son más bien fuerzas amorales; monstruosas en ocasiones. Son, una vez contrastadas con una moral perfecta y justa, terriblemente injustas, sádicas, parciales, etc. De ahí que seamos nosotros los hombres como individuos y como sociedad quienes hemos de romper, limar, cortar, allanar, alisar todo aquello monstruoso y maligno que nos oprime y reduce al miedo, o al sufrimiento silencioso. Pero siempre conscientes de que esas mismas fuerzas externas ya anidan en nuestro más íntimo ser, amigo Peporriok.  

11 agosto, 2014

UN MALDITO LLAMADO EMILE CIORAN

Emile Cioran fue un pensador rumano que decía cosas como las que podemos leer abajo. Están sacadas del libro "DEL INCONVENIENTE DE HABER NACIDO". Taurus Humanidades. 1992.

Desde la infancia percibía ya el deslizarse de las horas, libres de toda referencia, de a mis expensas.
todo acto y de todo acontecimiento, la disjunción del tiempo de lo que no era tiempo, su existencia autónoma, su estatuto particular, su imperio, su tiranía. Recuerdo con perfecta claridad aquella tarde en que, por vez primera, frente al universo vacante, yo era una sólo una fuga de instantes rebeldes que se negaban a cumplir su función propia. El tiempo se desprendía del ser

Lo que sé a los sesenta años, ya lo sabía a los veinte. Cuarenta años de un largo, superfluo trabajo de comprobación.

Estoy, por lo general, tan seguro de que todo está desprovisto de consistencia, de fundamento, de justificación, que aquel que osara contradecirme, aunque fuera el hombre que más estimo, me parecería un charlatán o un imbécil.

A medida que los años pasan, decrece el número de seres con quienes uno puede entenderse. Cuando no haya ya nadie a quien dirigirse, seremos al fin tal y como se era antes de sucumbir en un nombre.

Cuando se sabe de manera absoluta que todo es irreal, no tiene ningún sentido fatigarse para demostrarlo.

La luz se prostituye a medida que se aleja del alba y avanza en el día, y sólo se redime---ética del crepúsculo--en el momento de desaparecer.

Hay noches que ni el más ingenioso torturador podría haber inventado. Sale uno deshecho, estupidizado, perdido. Sin recuerdos ni presentimientos, y sin saber siquiera quién se es. Y entonces es cuando el día parece inútil, y la luz perniciosa y más opresora aún que las tinieblas.

Un pulgón consciente tendría que arrostrar exactamente las mismas dificultades, el mismo género de insolubles que el hombre.

Le repugnaban las verdades objetivas, el trabajo de la argumentación, los razonamientos sostenidos. No le gustaba demostrar, no le importaba convencer a nadie. El Otro es una invención de dialéctico.

Si la muerte es tan horrible como se pretende, ¿cómo es posible que al cabo de cierto tiempo estimemos feliz a quienquiera que, amigo o enemigo, haya dejado de vivir?

26 julio, 2014

DE NUEVO ISRAEL EN LA PALESTRA

Muchos estamos a favor de Israel y creemos que su destino es ser una nación como las demás, con sus aciertos y sus errores. Si hay errores hay que reconocerlos y denunciarlos como se hace con cualquier país que incumple las normas democráticas o toma caminos demasiado agresivos o expansivos con otras naciones vecinas. Israel no puede ser excepción al respecto. Un estado democrático se consolida con el máximo respeto a las leyes y libertades. Es ahí donde hay que juzgar a Israel, tal como se haría con cualquier otro estado moderno y democrático.
Pero el Estado de Israel conlleva también muchos más problemas que cualquier otro estado moderno. Tiene un porcentaje importante de población árabe que es necesario integrar como ciudadanos de pleno derecho. Problema en sí harto difícil. ¿Qué fórmula adoptar? Los factores étnicos y religiosos son explosivos en muchos casos, pero no en todos. Hay sectores árabes israelíes y judíos que ven la necesidad de negociar y hacer viable una sociedad civil plural que se mueva preferentemente bajo el concepto de ciudadano. Pero el peor problema es el de las fronteras. ¿Cómo negociar y asentar unas fronteras seguras con una población árabe-palestina cuya identidad se basa en ser el producto de un destierro y violenta expropiación? ¿Cómo frenar, por otra parte, el deseo de expansión y colonización de ciertos sectores ortodoxos con mucho peso social en la vida de Israel? Aun así hay sectores palestinos e israelíes que buscan territorios comunes de entendimiento para llegar a una solución definitiva. Hay también interés en colaborar tanto económicamente como en seguridad. Titánica tarea que sin embargo ya empieza a tener alguna raíz.
Luego, no hablemos ya de los enemigos consubstanciales del estado israelí como son  Irán, Arabia Saudí, Siria, etc., con sus organizaciones extremistas tipo Hamás o Hezbolá actuando como frentes de continua provocación e intransigencia. Sostener un estado democrático moderno en tales condiciones es en sí una tarea abrumadora; que sin embargo tampoco justifica actuaciones desproporcionadas o vengativas sin control.
Fino tacto tiene que tener el Estado de Israel para mantener un equilibrio de supervivencia. Y los enemigos son muchos, entre ellos cierta izquierda europea que se agarra al la tabla de salvación de la "causa palestina", sin dudar en utilizar la fácil asociación judíos-sionismo-capitalismo como el mal a batir. Una izquierda que esconde la cabeza bajo las alas ante las matanzas y horrores sirios y otros muchos. Sin embargo, cuando las tornas se inclinan hacia el avispero palestino-israelí surgen las consabidas manifestaciones de indignación revanchista, y el mismo odio antiisraelí repetitivo y monotemático sin matices. No estamos diciendo que no haya necesidad de protestar contra Israel cuando sea necesario, pero también contra el horror sirio, centroafricano, las ejecuciones de homosexuales en Irán, la violencia venezolana, talibán, etc, etc.   

12 julio, 2014

TADEUS RECIPROPAKIANO REFLEXIONA SOBRE EL BIEN Y EL MAL

Tadeus Recipropakiano Insofortes se puso a pensar un día ocioso que no tenía que ir a trabajar de peón picapedrero en una cantera de mármol por padecer una gripe; y llegó a este pensamiento o reflexión que nadie habría de leer y que posiblemente tiraría a la basura al día siguiente. Así que reflexionó esto que sigue:

Desde el momento en que se pueda realizar una tortura en este mundo, un dios bueno
queda descartado. Quien consiente a un torturador satisfacer su instinto perverso teniendo el poder para pararlo, se hace cómplice de ese malvado. Lo cual quiere decir que es tan malvado como él. Peor todavía quien permite que ese torturador exista o que la misma idea de tortura sea posible. Desde el momento que el mal pueda existir en el mundo con todas sus perversiones, olvidémonos de dioses buenos o justos. Los dioses o el dios singular no son buenos desde el momento que necesitan y consienten el mal para justificarse a ellos mismos y a su creación. De existir son, por definición, dioses perversos. Podríamos hablar entonces de un universo creado por un dios perverso y malo que consiente las guerras, que consiente las torturas, etc. O sea, un perfecto dios inmoral. Las buenas conciencias religiosas no quieren ver esto y entonces atribuyen el mal al hombre y al pecado provocado por el hombre. Triste y penosa solución al problema del mal.
 
Y sin embargo podemos hablar así porque somos conscientes de que el bien actúa como si fuera una realidad que niega el mal, que lo condena, que lo resiste, que lo denuncia; que expone su perversión. El bien es siempre provisional o circunstancial, mientras el mal tiene siempre la iniciativa, el poder real. El mal es consubstancial al cambio, al tiempo y espacio; a la contingencia de un universo que se nos impone en su múltiples modalidades de mal y de mal disfrazado de bien. El bien, sin embargo, se movería mejor en un limbo de inocencia y pureza más allá de toda materia, de toda creación en tiempo y espacio. El bien sería lo irrepresentable del cielo cristiano. Que es lo mismo que decir que mientras el mundo es lo que es el mal tiene siempre la última palabra; o sea, el mal reina a sus anchas y el bien siempre será una Idea, una Esperanza, un Más Allá.
Y, precisamente, porque existe esa idea y esa esperanza; o mejor dicho, porque existe la posibilidad de pensar el bien aun dentro de la radicalidad absoluta del mal en este universo, es por lo que creemos que la fe en D-ós es un milagro. D-ós es una idea absolutamente trascendente e inexorable que logra trascender incluso la posibilidad de un mal absolutamente perverso que podría utilizar hasta la misma idea del bien como coartada ad infinitum para seguir perpetuándose. El milagro de la fe impide que el mal sea dueño del universo. Pero ese milagro es siempre una posibilidad absolutamente subjetiva: un summum mysterium que hace estallar toda posible racionalidad a la hora de comprenderlo.

Tadeus Recipropakiano leyó de nuevo lo que había escrito. le sonó a pura blasfemia y resentimiento pérfido de picapedrero amargado; quizás fruto de su fiebre griposa; y entonces lo tiró a la basura. Nunca más tendría pensamientos tan perversos y aceptaría su condición de picapedrero mal pagado con grata resignación cristiana. ¿Quién era él para atreverse a tanta blasfemia?
 

27 junio, 2014

ES POSIBLE QUE LA CIVILIZACIÓN OCCIDENTAL ESTÉ YA AGOTADA

Es posible que la civilización occidental esté ya agotada. Hemos llegado al summun de nuestra potencialidad y positividad. Ya nada nos sorprende y todo nos aburre. Sólo
nos queda el poder de la simulación. Qué bien simulamos en nuestro generalizado nihilismo. Todo como sí. Como si creyéramos en algo, pero ese algo nos es indefinido y ambiguo, pero cuanto más indefinido y ambiguo mejor. Simulación. El poder de la simulación. Yo simulo, tu simulas, él/ella/ello simula, etc. Somos anti y pro al mismo tiempo. Antisistema dentro del sistema. Inconformistas dentro del conformismo. Abiertos de mente dentro de un infernal círculo vicioso. Todo tan guay; todo tan legal dentro de la ilegalidad de un sinsentido. En el fondo parece que todo nos da lo mismo y lo mismo no acaba de ser diferente, ni mucho menos alteridad. Yo me altero con mi alteridad apenas alterada. Yo me diferencio dentro de la más sublime banalidad diferenciable. Generalizado nihilismo de una nada etiquetada en formas insubstanciales. Quizás hasta llegue a ser un héroe/heroína de la cocaína. Transparentes como el cristal con la totalidad cósmica con derecho a ser además de existir.

No sé si ISIS o Talibalandia siguen nuestro juego o ellos ya han trazado la absoluta racionalidad del SER en forma de violencia totalizante y ejemplarizante. Quizás ellos nos provean de la absoluta racionalidad en forma de califato-hardware. Y dicen: O lo tomas o te ayudamos a dejar la existencia por la vía expeditiva. El Libro es un Libro que no ha lugar a otros Libros porque es el único Libro. Soy la sombra que ya te está cubriendo para liberarte de tus aburrimientos y tus banales dudas. Observa cómo ejecuto en las calles sin juicio previo. Tu civilización occidental está agotada y yo soy la alternativa de lo alterno elevado al sumun de la más absoluta y abstracta racionalidad coránica. Guau, wow! I mean business!!!

21 junio, 2014

EL CIELO ES REAL O LO EXTRAORDINARIO EN LA VIDA ORDINARIA

La película El Cielo es Real parece querer hacernos la pregunta: "¿No sería mejor vivir como si el Más Allá fuera una existencia real?" Pero también sería repetir la clásica pregunta de Pascal adaptada:
 "¿Qué perdemos con creer en un Más Allá donde todo ha de ser reparado y donde hemos de ver a nuestros desaparecidos, todos jóvenes y radiantes, bajo el cuidado de Jesús?" Perder nada, y ganar mucho; pues tal certeza nos haría vivir con sentido e ilusión y entonces los sufrimientos de este mundo pasarían a ser cosas pasajeras que luego se compensarían con el paso a esa otra realidad divina. Además, las cosas y acontecimientos de este mundo serían como pruebas para fortalecer nuestra moral y esperanza, que luego en el Más Allá serían reconocidas y, seguramente ampliadas.
Contrástese esta película con las muchas que salen cada año sobre el Más Allá, pero un más allá maligno, demoníaco; infernal, vampiros por doquier; películas de posesiones, de exorcismos, de espíritus perversos. Es evidente que el Más Allá diabólico vende más que el Más Allá divino. Curioso también que cuando el Más Allá es maligno, la religión protagonista es el catolicismo; pero en esta película de Randall Wallace la religión protagonista es el protestantismo, concretamente la Iglesia Metodista en su versión Wesleyana.
La película juega bastante con la ambigüedad sobre el caso del niño Colton Burpo. No llega a ser una película facilona con estos temas, a pesar de las apariencias. De hecho, nunca llega a haber una certeza sobre ese Más Allá. No cabe duda que el Reverendo Burpo es una buena persona en un pueblo de Nebraska no tan sórdido ni aburrido como el pueblo de la película homónima de Alexander Payne. El pastor Todd es también un buen padre, pero descuida un poco la sensibilidad de su hijo llevándole al hospital cuando ha de ayudar a un moribundo, o también haciéndole estar presente durante el funeral del vagabundo que pierde su casa-remolque en un incendio. La representación que pueda hacerse un niño de tres años de la muerte y sus consecuencias en su psique es difícil de saber. Y la película también juega un tanto con las expectativas del predicador y las visiones de un hijo que de forma inconsciente busca agradar a su padre. Una experiencia tan traumática como la que ha pasado el niño en el quirófano, puede dar lugar a experiencias extraordinarias de difícil explicación. La película deja al espectador que saque sus conclusiones, que reflexione sobre ciertos aspectos extraordinarios de la vida en clave positiva. Y, en mi opinión es acertado. Cansados estamos de tantas películas de crímenes violentos, de relaciones humanas o de pareja
siempre destartaladas, de delincuentes psicópatas, de demonios dementes, de latrocinios, de los horrores del mundo de la droga, etc, etc.
Resulta también interesante ver in situ la vida de una comunidad metodista wesleyiana; su forma de gobernarse tan "civil" e independiente; la vida de un reverendo que combina su trabajo de reparaciones para todo, con sus horas de bombero del condado; es también consejero espiritual con sus propias preocupaciones mundanas y sus deudas; sus prédicas en la iglesia y su vida familiar.
En definitiva resulta una película entretenida que nos invita a reflexionar y a hacernos preguntas que a la mayoría de la gente, por suerte, le siguen preocupando.

08 junio, 2014

A VUELTAS CON LA EXPERIENCIA DE LA FE. ¿QUÉ DEMONIOS ES LA FE?

Ninguna religión pasa la prueba de la razón. Si la demostración de la existencia del Dios monoteísta ha de pasar por el mundo que vemos y sus manifestaciones
naturales, entonces al final siempre hemos de recurrir al milagro de la fe. Pues a lo único racional que nos llevan las manifestaciones del universo, si somos honestos, es a nuestra más completa ignorancia sobre el porqué de la existencia de lo que vemos. No hay señal objetiva o demostrable alguna que nos indique de forma contundente el origen divino del universo y mucho menos la atribución de dicha existencia a un dios particular en base a una revelación concreta. A todo lo que estamos permitidos por medio de la razón es a la descripción del mundo por medio de la Ciencia; y a medida que se van abriendo campos debido a nuevos descubrimientos, pues aceptarlos dentro de la máxima honradez y honestidad. No hay más posibilidades si nuestro saber y conocimiento se ha de fundamentar en la razón. Otra cosa es que eso no nos satisfaga y necesitemos de otras explicaciones que nos den un sentido trascendente sobre el por qué de todo este abrumador misterio del cosmos y de la vida humana inteligente. Y es entonces donde habremos de necesitar de explicaciones metafísicas; y, entre tales explicaciones metafísicas están las explicaciones religiosas. En concreto la creencia cristiana en un Dios que se revela a través de las Escrituras no sería más que una variante o modalidad de explicación religiosa del mundo. Nada hay demostrado de forma racional y objetiva que la Biblia es revelación de Dios y que además es el Dios único y verdadero que ha creado el universo. Todo lo más que podemos decir quienes creemos en el Dios de la Biblia es que lo hacemos por fe. Pero la fe no es algo que podamos demostrar de modo racional y científico, sino que es un fuerte sentimiento de transformación espiritual que nos ocurre sin saber exactamente el por qué. Tan sólo sabemos que nos ocurre, está ahí, se siente de forma continuada y da sentido a nuestras vidas. Es la fe la que abre sentido a las explicaciones religiosas; y, es la fe la que nos dice a los cristianos que el Nuevo Testamento nos habla de verdades trascendentales.

Ahora bien, si la fe fuese única y común a todos los mortales creyentes, entonces no habría la diversidad de religiones y de iglesias, denominaciones o sectas que existe en este momento. La fe, aun siendo un acontecimiento de radical raíz subjetiva, de ser un hecho común al conjunto de los creyentes en el mundo habría de ser la misma en sus manifestaciones. Una fe trascendental puede anteponerse de forma abrumadora sobre cualquier contingencia o accidente que intente oscurecerla, ocultarla, o confundirla. De no ser así, entonces la fe, al igual que las culturas y las lenguas; tiene de común con el ser humano la participación en la increíble variedad productiva de interpretaciones sobre la realidad. De ahí la multitud de religiones, en muchas ocasiones, en consonancia con la variedad cultural y lingüística del mundo, o su universalización en coexistencia con los poderes políticos que lo hicieron posible. En el caso cristiano: el Imperio Romano. La fe entonces podría ser un acontecimiento subjetivo cuya representación resultaría siempre problemática. La fe entonces estaría siempre más allá de toda posible representación y de todo posible intento de
reducción a dogmas de fe o institucionalización. La fe sería una experiencia profunda que solamente se podría compartir con otros en función de un sentimiento también profundo; quizás de una fuerte afectividad que logra entrar en sintonía con otras afectividades de un modo muy parecido. Esa sería entonces la base común de la fe entre los humanos: una experiencia común subjetivamente abrumadora compartida en modalidad de fuerte sintonía afectiva. Luego vendría la necesidad de traducción, de representación de tal experiencia común de la fe en forma de aceptación e interpretación de las Sagradas Escrituras, en el caso del cristianismo protestante. Y es ahí donde van surgiendo las diferentes comunidades de interpretación, las diferentes iglesias.

EL HOMBRE QUE LEÍA A HEGEL AL REVÉS

 Este hombre vivía con una mujer taciturna. Los dos habitaban una cabaña fuera de la ciudad. Vivían de su jubilación de maestros de escuela....