28 diciembre, 2011

HAY ALGO, UN ALGO QUE NOS DIFERENCIA DE UN MODO ABSOLUTO DE LOS DEMÁS.

Uno nace en un contexto; en un ámbito, en un ambiente; en una sociedad. Uno crece siendo inculcado en los valores morales prevalentes. Quizás, creencias prevalentes; visiones del mundo compartidas por mucha gente.

Pero hay algo que es único en la persona. Algo que se escapa a cualquier, condicionante o determinante. Ese algo es el color o tonalidad con que cada uno de nosotros mira al mundo. Ahí nadie puede llegar. Nadie lo puede allanar por mucho miedo que nos infundan o conformismo u obediencia, salvo que nos deformen la mente o suframos una enfermedad cerebral. Pero, entonces dejamos de ser nosotros y pasamos a ser otra cosa: un vegetal, un zombie, un enfermo mental.

Aun así ese algo no ha desaparecido de la persona deteriorada. Ese algo ahora ya no cuenta con los medios para expresarse y revelarse, pero forma parte de mi convicción; que no imposible demostración; de que ese algo sigue siendo. Es como la radio estropeada: las emisiones siguen en el aire, pero la radio estropeada ya no es capaz de transmitirlas.

¿Qué es ese algo incondicionado e indeterminado? ¿Qué es ese “color” con el que pintamos y filtramos la vida?

6 comentarios:

  1. Tengamos en cuenta una cosa, Sr. Nesalem. Nosotros nos vemos a nosotros mismos como seres individuales, delimitados en el tiempo por dos zonas negras de extensión infinita: nacimiento y muerte.

    Pero ese algo que Ud. dice, Sr. Nesalem, no creo que nos venga desde esta vida. Me explico.

    Nuestros más remotos antepasados fueron quizá moléculas vivas y, después, seguramente virus (según la opinión de eminentes científicos, cita a petición) que parasitaron determinadas bacterias constituyéndose como su núcleo celular. A partir de ahí, el nivel de conciencia fue subiendo por la escala evolutiva, ya sabe: organismos multicelulares, invertebrados, peces, anfibios, reptiles, mamíferos...

    Toda esa herencia de millones y millones de años está inscrita en todas y cada una de las células que nos constituyen. Y tenga Ud. en cuenta que no somos una sola vida: somos miles de millones de vidas individuales al mismo tiempo, que no son otras que nuestras células.

    No somos una "tabula rasa" sobre la cual escriba la experiencia. Ya nacemos con un bagaje ancestral. Somos una vida que no se inició en el momento de nuestra concepción, sino muchos millones de años antes. Y que nunca murió ni se interrumpió; si así fuera, no estarímos aquí.

    Un hilo de vida ininterrumpida, única, se extiende desde nosotros hasta la más remota antigüedad de este planeta, hasta los mares de un mundo muy diferente al actual.

    De manera que ese color de fondo que nos individualiza, esa manera de ver el mundo y ese sentimiento de estar en el mundo, de estar vivo, esa "nostálgia cósmica", ese tono de base, todo eso a que Ud. se refiere en este y otros escritos, quizá nos venga de ahí, de ese
    bagaje ancestral de miles de millones de años.

    (Y felicitaciones por este Atrio suyo, Sr. Nesalem. Muy buenos los temas que toca, y sobre todo el tono, el tono que que lleva).

    Cuetu

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  2. Bueno. Si ahora, Sr. Cuetu, usted se adentra en el microcosmos del virus, de la materia, del átomo y sus misteriosas partículas; y en las extrañas hipótesis que surgen ahora sobre el universo: universos paralelos a escalas diferentes (en relación nuestra conciencia, etc., pues nos perdemos en un mundo remoto que ya pertenece más a la imaginación que a otra cosa.

    El otro día leía (traté de buscarlo pero nones)las declaraciones de un científico de renombre que decía que tan solo conocemos el 1% del universo. Me recordó un poco a Spinoza cuando dice que los atributos de Dios son infinitos, pero que solo conocemos dos: extensión y pensamiento.

    Pero, ¿qué tal pensar que ese universo diacrónico es a su vez sincrónico y ya todo está ahí? ¿No era Kant quien decía que tiempo y espacio son categorías a priori que "imponemos" a los fenómenos?

    Ya todo está aquí, en este despacho, en estas teclas de ordenador, en esta persona; en ese ruido de los vecinos, en esta luz solar. Ya todo está aquí y ahora.

    http://www.lne.es/sociedad-cultura/2011/12/28/supercolisionador-ginebra-descubre-nueva-particula-denominada-chib-3p/1176807.html

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  3. Veo por su constestación, Sr. Nesalem, que quizá no me he expresado bien en mi comentario anterior. En el cual, de ningún modo hago yo referencia a las partículas subatómicas ni al átomo, ni mucho menos a experimentos de doble rendija, a
    la mecánica cuántica ni a sus hipotéticos universos paralelos

    (Que, por cierto, serían especulativos e hipotéticos, pero con una base especulativa muy fundada. Que no es exactamente lo mismo que dar rienda suelta a la imaginación pura y simple.)

    Me refería a UN HECHO innegable: que nuestra vida procede de las células germinales de nuestros padres, es decir, de una vida que se continua en nosotros; y así, retrocediendo, podemos ir hasta los orígenes de la vida sin pasar por ningún momento de no-vida.

    O sea, que hay un hilo de vida ININTERRUMPIDO desde las primeras moléculas vivas hasta nosotros. Y que esos genes transmiten información esencial. Que no nacemos como una "tabula rasa" en la cual sólo se inscribirían los datos de la experiencia individual.

    Cada niño inocente que nace es una vida que tiene millones de años de existencia, una vida vieja como el mundo, y que se ha transmitido hasta nosotros con un bagaje genético antiquísimo. Y esto ES UN HECHO, no hay ninguna parte especulativa en ello.

    Entonces, decía yo que ESO quizá pudiera explicar ese algo que Ud. menciona en su artículo inicial, ese tono básico de la mente de cada uno.

    Con ello sólo quería contribuir a un intento de explicación. Quizá Ud. no esté de acuerdo con esta explicación; quizá tenga Ud. una explicación alternativa que pueda ser mejor, o quizá crea que ese "algo" no tiene ninguna explicación, o que no se trata de dar una explicación, sino sólo de mencionar el hecho. Ud. dirá.

    Cuetu

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  4. Es curioso. Yo tan solo pretendía añadir más a lo que usted decía sin ánimo de polémica. Era más bien mi contribución a lo que usted había dicho anteriormente. Perdone si no me expresé bien.

    Léame otra vez con calma y verá que así es.

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  5. Es verdad, Sr. Nesalem, nada hay de polémico en su comentario anterior.

    En fin, perdone por mi tonillo polémico injustificado; a veces tiene uno sus paranoias.

    Es lo que tiene a veces el escrito, donde no se ve el lenguaje no gestual. Por eso conviene a veces cuidar, en el escrito, las manifestaciones de cortesía, de acuerdo, de complacencia...


    Cuetu

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  6. Ese concepto de tonalidad es muy productivo. En cuanto a todas estas cosas, a veces, es mejor el silencio.

    K. (No-Kousinsky)

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