03 junio, 2016

EL TREN NEGRO

Bajábamos al metro en Londres. Al llegar al andén había gente bañándose en las cajas de las vías, pues estaban inundadas. El agua debía de estar caliente pues la gente se bañaba con gran placer. Se quitaban la ropa y quedaban en bañador y se lanzaban al agua disfrutando el chapuzón. Nos pareció raro que estuviese ocurriendo aquello. Nos quedamos pensativos. Al otro lado había como una piscina separada de agua más clara donde una muchacha hermosa de pelo rubio largo se bañaba en bikini. De pronto anunciaron la llegada del tren. Rápidamente la gente fue saliendo de la caja de las vías y el agua se fue retirando hasta dejar una de las vías libres. Bueno, podríamos coger el metro después de todo. Qué cosas pasan a veces, pensamos. Pero sin embargo en la piscina del otro lado seguía  bañándose y chapoteando la muchacha. La piscina coincidía con las otras vías, pero estaban completamente ocultas por el agua. De repente anunciaron la llegada del tren negro. The Black Train will arrive in one minute. Llegaría por el otro carril, el carril donde estaba la piscina. No lo podíamos creer y la gente ya estaba a la expectativa mirando a la muchacha que seguía tan alegre. Llegó el tren y cubrió la piscina. Se paró. Era un tren pintado de negro, herméticamente cerrado, como si fuese macizo: ninguna ventana, todo él un bloque de acero compacto. Se quedó silencioso cubriendo la piscina. Su presencia nos infundió terror. Parecía un tren procedente de algún horror lejano, de algún mundo de tinieblas eternas; de alguna dimensión infernal o demoníaca. Hubo silencio. El miedo nos hizo ver o sentir algo así como si todo el tren fuese un cuerpo con vida propia. Su pesadez compacta parecía absorber lo sonidos, los pensamientos y emociones de la gente que seguía en absoluto silencio. Al cabo de un tiempo el tren negro fue saliendo de la estación. El espacio donde estaba la piscina de la hermosa chica rubia en bikini había quedado en la más absoluta oscuridad. Luego llegó un tren normal y todo parecía volver a la rutina de un metro de gran ciudad.

23 mayo, 2016

LA EXTRAÑA ÉTICA DE REMPLANO IZNARDELOP

REMPLANO IZNARDELOP DEJA UNA HORRIPILANTE REFLEXIÓN SOBRE LA MORAL ENCIMA DE SU MESITA DE NOCHE ANTES DE PARTIR PARA LA AMAZONIA. 

Vaciar de moral. Vaciar la conciencia de moral. La gente está sedienta de hacer juicios morales. Reproches morales. Pero las cargas morales nos siguen afectando a niveles más profundos, incluso en la percepción. No es lo mismo mirar al mundo con ojos inocentes que con los ojos cargados de moralidad: de reproche y juicio moral. La moralidad nos corroe y nos pasamos la vida haciendo
críticas sobre los demás, sobre uno mismo: creemos que hay un orden superior y que nosotros somos los jueces de tal orden y de tal moral sustentada en dicho orden. Pero ¿qué es la moral? Exploremos. La moral va ligada al sentido o la intencionalidad con que enfocamos nuestra vida y generalmente ese sentido nos viene dado de maneras directas o indirectas: a través de la educación, de la religión, de las ideologías o trozos de ideología que vamos absorbiendo de un lado y otro. De alguna manera vamos estructurando una representación consciente de lo bueno y lo malo en función de parámetros que consideramos superiores o soberanos a otros valores u opciones. Pero ¿no hay una moral natural con la cual nacemos? ¿No hay un condicionamiento genético que ya nos predispone a ciertas tendencias o conducta?
Cuando nacemos ya nacemos dentro de una estructura/lugar familiar con valores definidos o asumidos. El niño ya es objeto de atención, de significado, de manipulación y, poco a poco, esa su "naturaleza" peculiar en estado inconsciente de inocencia se va estructurando de acuerdo a valores, a normas, a la percepción de lo que está bien y está mal. Otra cosa es que luego se rebele contra ellas o busque otras alternativas. Podríamos hablar de inocencia (inconsciencia). Hasta podríamos hablar de un alma del niño única y singular en él/ella. Pero, cómo se ha de marcar significado a esa singularidad corresponde a un significado social/externo: el sentido particular se encarna en el significado social. Y ese significado al recurrir a un orden superior, normal, de sentido común--comúnmente aceptado--pasamos ya al sentido moral y con ello a la moralidad, al inevitable juicio moral.
Pero el juicio moral no desaparece ante posturas radicales o subversivas de la moral; tampoco el nihilismo se escapa al ejercicio del juicio moral que condena, ya que la condena a cualquier absoluto implica ya un reproche moral radical a ese mundo que nos "impone" sus prejuicios soberanos. Los
radicalismos revolucionarios llevan una fuerte carga moral de indignación y resentimiento que habrá de imponerse a la sociedad una vez esta se someta al nuevo poder. Una conducta anarquista conlleva una "moral contramoral" que se opone a la moral que critica, etc.
¿Hay manera de vaciarse de moral y situarse en un espacio ético más allá de toda moral? ¿Hay manera de recuperar un punto de vista vacío de moral? ¿Hay manera de quedar fuera del juicio/reproche moral tanto hacia otros como hacia nosotros mismos? Si la moral nos viene dada de forma externa y actúa como elemento de orden social, personal y de sentido y significado; ¿Qué hay más allá de la moral? ¿Qué podría surgir en una conciencia que rechaza cualquier tipo de moral o contramoral en su relación con la naturaleza, con la realidad, con las personas? Es decir: alguien que deja de juzgar a los demás y a la misma percepción de las cosas bajo una carga o investidura de moral que siempre parte de una verdad, de un prejuicio y de una soberanía. ¿Qué mundo hay detrás de la moral? ¿Pura animalidad? ¿Pura inocencia/inconsciencia? ¿Una nueva sensibilidad? ¿Podemos vislumbrar esa posibilidad aunque sólo sea en pequeños resplandores?

07 mayo, 2016

DE LO OBVIO NO SALE NADA FANTÁSTICO NI ESPANTOSO

A.- La igualdad en abstracto. Todos iguales. La sociedad igualitaria de los seres iguales e igualados. La igualdad total o parcial. Quiero que todo el mundo sea igual a mí.
B.- ¿Cómo? Oiga, la igualdad es para que todos sean como quieran ser y con todas las posibilidades para que lo sean.
A.- Sí, pero ese tío quiere ser algo que yo aborrezco e incluso intenta que
eso que yo aborrezco de él sea universal, para todo el mundo; no sólo para su territorio privado, sino para todo el mundo. Y si para ello ha de utilizar el Estado-Maza, pues lo utilizará.
B.- Oiga, es usted un pesimista.
A.- No, yo quiero también la igualdad de los seres iguales en nobleza, en inteligencia, en creatividad. No me interesa igualarme con el conformista, con el ignorante voluntario y orgulloso de ser ignorante, del violento, del cínico, del hipócrita, del traidor, del vendido, del ladrón, del explotador, del opresor.
B.- Oiga, todos somos un poco de todo: las leyes han de ser iguales para todos. Las reglas de juego iguales para todos y luego cada uno que haga de su subjetividad lo que mejor le parezca y de acuerdo a sus preferencias. Precio que hay que pagar cuando fallan todas las metafísicas y quedamos sin más referente que el día a día en un universo frío e indiferente.
A.- Entonces si eso es así yo haré de la nobleza, inteligencia y creatividad mis axiomas, porqué sí, porque yo quiero que esa sea mi Verdad indiscutible. Pura supremacía de la voluntad. Las voluntades que se enfrentan mediadas por la ley. El poder de la ley sustentada por el Estado. El poder de las voluntades colectivas. El poder gravitatorio de la Voluntad Colectiva de la igualdad en abstracto: todos iguales en un plano liso de igualdad absoluta: o sea, el poder axiomático de las voluntades más fuertes sobre el resto de la masa que se somete a esa voluntad axiomática. ¿Hemos dejado de ser animales?
¿Seguimos con el instinto animal gregario sostenido por la fuerza, el cinismo, el poder de persuasión, el engaño...? Barnices. Complementos. Suplementos. Capas de barniz. Rostros perfeccionados en la simulación y el simulacro.
¿Cuál es su axioma? ¿Es consciente de ser autor exclusivo de su axioma o es dependiente del axioma de otros? Los axiomas son verdades por qué sí, verdades autosuficientes y autoevidentes. Escoja, produzca, vaya al mercado y escoja su axioma. O mejor, vaya al sótano/ático de su casa y fabrique uno a su medida, luego vaya al escenario público a escenificarlo. Suerte. Mucha suerte. Este es un multi-universo frío e indiferente que no revela más verdades que las obvias: 2+2=4; pero de lo obvio y objetivo no sale nada fantástico ni espantoso.

21 abril, 2016

MIRA TÚ QUE ESTE MULTIVERSO ES COMPLICADO DE NARICES

Una idea podría ser vista desde infinitas perspectivas y, ella misma, sería producto de una perspectiva. Sería éste un mundo infinitamente resbaladizo donde cualquier parámetro sería siempre-ya provisional y uno podría acabar en un infinito desplazamiento y rebelión contra el orden
establecido; por ser eso: un orden establecido por quienes te lo pueden establecer por la fuerza. Vía la persuasión o vía la violencia pura y dura o la combinación de las dos de un modo civilizado y democrático.
La fuerza de la gravedad podría ser una fuerza neutral y constante en el universo, mientras fuere el "universo" de la ciencia; pero dejaría de ser tal cosa si nos diéramos cuenta de que no puede haber "uni-verso" como conjunto, ni unidad, por no haber un punto fijo trascendental desde donde poder contemplar tal universo. La fuerza de la gravedad es una fuerza provisional que podría transmutarse en el efecto o el fenómeno de nuevos factores a medida que vamos abriendo la conciencia a nuevas explicaciones. Un "universo" abierto: un multiverso. Mientras, la fuerza de la gravedad puede, al mismo tiempo, ser interpretada/interpelada/interrogada de mil maneras: una fuerza inmanente a unas metas u objetivos dentro de cualquier metafísica religiosa o filosófica o ideológica o mística. O simplemente eso: la fuerza de la gravedad que explica la física hasta el momento dentro de un mundo natural que nos viene dado.
¿Qué ética se puede producir en un multiverso infinitamente resbaladizo? ¿Qué moral es la adecuada cuando todo es provisional y relativo a la conveniencia del momento? ¿Una ética de paso/siempre provisional con sus morales complementarias o de repuesto por si alguna falla tener otra a mano como decía Groucho Marx? ¿Dónde se sitúa un ego que ahora, más que nunca, sí que no está seguro de nada, salvo de lo que más le convenga en el momento? Esa es la conciencia del tiempo histórico que nos toca vivir. Nos apegamos a los derechos humanos con fanatismo y beatería, pero sabiendo ya de antemano que tales derechos corresponden a una ética aristotélica-cristiana-humanista ya desplazada y que sólo es cuestión de que su legitimidad quede cuestionada por nuevas éticas ambiguas/
fantásticas/experimentales a la Peter Singer u otros que ya nos hablan de una ética cósmica años luz del individualismo burgués, etc. Una ética sin individuos, sin almas. Quizás estemos ya sobrando/estorbando ante las exigencias más racionales de una bioética cosmo-comunitaria. Todo va a mucha más velocidad de lo que creíamos. Paul Virilio nos habla de esto.
¿En qué realidad vivimos? Pregunta escolástica: ¿Unívoca dentro de una absoluta inmanencia? ¿Equívoca, en relación a una realidad trascendental que sólo nos muestra sus apariencias/sombras? ¿O análoga en relación a un Dios trascendental que comparte con la humanidad relaciones de semejanza? Nuestra era intenta eliminar las dos últimas preguntas, pero vivir la primera nos sitúa en la más inquietante de las incógnitas.

03 abril, 2016

EXPERIENCIA ESPECTRAL

Siempre estamos en zona espectral. Las zonas espectrales se abren a nuevos territorios. Incluso aunque nos parezcan recuerdos de una realidad que creemos ha sido siempre realidad aún al margen de nosotros; sin embargo son nuevos territorios que ahora mismo se abren con nueva tonalidad y
trasfondo. Los buenos artistas saben mucho de las zonas espectrales y de los nuevos territorios que son capaces de percibir y sentir. Otros aspiran a ver realidad y territorios comunes. Una realidad que siempre se supone que está ahí como trasfondo y que requiere una razón y una inteligencia perspicaz para captarla y ser realista, objetivo, preciso. Sí, no cabe duda que esa realidad existe y hay que atenerse a ella: la realidad de los medios de comunicación, de los trabajos cotidianos, de las subjetividades ajustadas a los discursos de la normalidad; de las conversaciones tópicas; de las doctrinas y dogmas elaborados por las ideologías políticas o religiosas, de los conocimientos académicos y sus derivados. Son los territorios comunes necesarios para vivir civilizadamente y con "sentido común".
Pero hay mucha más experiencia y muchas más realidades que necesitan de lenguajes más específicos, más marginales, más excepcionales; más subjetivos. Quien descubre la espectralidad de la existencia va a tener que recurrir a nuevos lenguajes, o a lenguajes renovados y recreados y sin perder jamás conciencia de la realidad común donde necesariamente hemos de movernos y desplazarnos. Puertas que se abren a nuevos paisajes. Nuevos cielos y nueva tierra y nuevas almas/ángeles/demonios y abismos insondables y tonalidades infinitas y trasfondos en continuo desplazamiento.
Ojo. Es como una
revelación, como un sentimiento o afecto irreprimible. O te ocurre o no te ocurre. No pasa nada. Vivir la realidad común con acierto no deja de ser también un arte y muchos nadan en ella con/a placer. Pero podría ocurrirnos que por negar lo que somos capaces de percibir; o por considerar la experiencia espectral como un peligro de desajuste o de principio de patología psicológica; entonces la rechazáramos, la intentáramos desterrar de nuestra conciencia y con ello agudizaríamos su poder de trastocarnos, de dislocarnos. Sería diferente si contáramos con esos lenguajes apropiados que nos podrían abrir las puertas de la aventura creativa, de la experiencia espectral sin perder nuestro sentido común en ningún momento. Todo lo contrario.

14 marzo, 2016

DE NUEVO HABRÁ QUE LEVANTARSE

Dios. Concepto que se puede rechazar por no haber pruebas sobre su existencia. Dios. Palabra equívoca. Manejada por los discursos religiosos de una y mil maneras. Concepto fijado por
dogmas y catecismos, pero impalpable, incorpóreo, invisible: tan sólo habla por boca de los que creen en él. Pero los que creen en él no dejan de ser personas que creen en él y entonces creemos en lo que dicen esas personas en primer lugar; les damos crédito, pero eso no convence, ni es honrado. No importa si son autores o coautores de algún libro sagrado: no dejan de ser personas que se arrogan la representatividad de Dios. Podría hasta ser blasfemo ante un D-ós real, justo y bueno pretender hablar por él. Pura impostura. Quienes leen estas cosas que reclaman fe absoluta no dejan tampoco de indagar e investigar hasta agotar el texto en su sentido y crítica y al final todo resulta humano, muy humano.
Salvo que D-ós sea una apertura al misterio de la existencia que nos rodea. D-ós: apertura hacia un infinito de posibilidades. Dios como riqueza de significados sin completar, que se deslizan, que se resisten; que ante un Hitler y una Shoah o la crueldad más abyecta o el mal más perverso y la vida en sí con todas sus fatigas y penurias la abertura nunca se cierra. Dios: continuo diálogo con la infinitud de un misterio que deja oír su voz, que no se deja definir, ni cosificar, ni reducir. "Dios"--gritaba un rabino angustiado por los sufrimientos de un campo de concentración alemán--"eres peor que Hitler!!" Vidas dedicadas a la oración y a la práctica de la Torá y a la lectura de las Escrituras y sin embargo Dios impertérrito, silencioso ante el sadismo de las SS. 
Lo curioso es que el significado de D-ós no se agota aún cuando los cadáveres siguen multiplicándose en su nombre; o en una de las muchas versiones de su nombre. O D-ós es quizás lo mejor que nos puede ocurrir a los humanos por ser precisamente humanos: que haya una apertura espiritual que nunca se agota aún a pesar de los horrores; y, que gracias a esa apertura espiritual hacía los misterios de la existencia todavía se puedan oír respuestas, extrañas respuestas; susurros de nuevas posibilidades imaginativas, de fusiones sacramentales en momentos imprevistos y entonces la vida vuelve a cobrar pleno significado a pesar de todo y la ética se convierte en una obra de arte sublime....buff!!
Oiga, Tenga cuidado con subir tan alto. Cuanto más alto suba, mayor es la caída.
Y de nuevo habrá que levantarse.

29 febrero, 2016

NUESTRO PROYECTO A PESAR DE TODO

No son los argumentos en sí como razonables o irracionales lo que cuenta en nuestra forma de vivir; lo que cuenta son las siglas, la ideología que se profesa con amor y lealtad; la secta que comparto con
mis amigos. Con ello ganamos afectos y sosegamos nuestra ansiedad, pero posiblemente perdamos mucho en sentido común y equilibrio a la hora de razonar y abrirnos al mundo en toda su complejidad.

Esa incapacidad para escuchar con sosiego lo que me quiere decir el vecino, el amigo, el contrincante de tertulia, el cliente, el paciente, el profesional; el vendedor, el cura, el ateo, el creyente, el comunista, el liberal, el feminista, el machista, el izquierdista, el derechista; el hijo, el padre, el abuelo, etc. ¿Qué posibilidad hay de discernir los anhelos, deseos, angustias, miedos, inseguridades y esperanzas de quienes hablamos tras de las posturas, las siglas, los poses, las apariencias, los silencios de sigilo o desconfianza, el arrebato, el discurso que apaga la voz del contrincante o nuestra propia voz, sin dejarla hablar ni tampoco razonar? Para escuchar y escucharnos hace falta tiempo, paciencia, elementos de juicio, datos, ser capaz de conjugar diferentes puntos de vista de forma desapasionada. No hay tiempo. Es muy raro que (nos) concedamos tal tiempo. Es muy difícil mantener la paciencia y entonces nos replegamos en los argumentos de siempre, nos ponemos de uñas ante aquello que amenaza desestabilizarnos; y, seguimos viviendo en un perpetuo desasosiego de lo mío contra lo tuyo o mis blindadas incertidumbres contra las tuyas.

Pero quizás el problema sea más profundo y sea la misma vida quien nos imponga el desasosiego, la inseguridad y el conflicto como motor de la existencia en sí. Quizás sean nuestra propia singularidad, nuestro modo de existir, lo que hace que nuestra potencia de ser se despliegue o repliegue bajo ciertos ineludibles condicionantes y apegos que inevitablemente han de conducir al conflicto con los otros y dentro de nosotros mismos. Pero por eso no hay que desesperar, sino afirmarnos y aferrarnos a la vida como nuestro proyecto a pesar de todo.

EL HOMBRE QUE LEÍA A HEGEL AL REVÉS

 Este hombre vivía con una mujer taciturna. Los dos habitaban una cabaña fuera de la ciudad. Vivían de su jubilación de maestros de escuela....