18 mayo, 2013

INSISTIMOS EN LA SEPARACIÓN DE IGLESIA (E IDEOLOGÍAS SUPREMAS) Y ESTADO


Mucho sentir y actuar católico en España vienen a decir que una democracia sin la tutela y vigilancia católica
no es una verdadera democracia. Asumen que la iglesia católica es ya patrimonio histórico de todos los españoles y por lo tanto, todos; seamos católicos o ciudadanos que no reconocemos a la iglesia católica como nuestra, hemos de financiarla a través de dinero público para que siga siendo un poder dentro de nuestro sistema de enseñanza estatal y privilegio con acuerdos especiales con el Estado. Eso quiere decir que un ateo o un protestante o un católico mismo que no esté de acuerdo con esta arrogancia política de su iglesia; ha de contribuir con sus impuestos a mantener profesores de religión, a financiar la asignatura de religión católica y su incorporación en el currículo con validez académica. No hablemos ya de la financiación de su mantenimiento como institución: edificios de culto, sueldos de curas y jerarquías, etc. Eso quiere decir también que está muy lejos todavía la mentalidad común democrática española de empezar a aceptar las religiones como organizaciones civiles que han de ser mantenidas y financiadas por sus propios miembros o practicantes. Aquí hemos de incluir también a determinadas denominaciones protestantes u otras minorías religiosas que gustosas aceptan o esperan ser parte del reparto de subvenciones o proteccionismo fiscal que provenga del Estado.

Muchos protestantes nos seguimos ateniendo al principio básico y radical de separación de Iglesia y Estado. El poder político ha de responder a una ciudadanía al margen de sus creencias políticas, sus preferencias
religiosas o ideológicas, el color de su piel, género, etc, etc.; no importa si esto ocurre en España, Italia, Reino Unido, Suecia, o Alemania. Las iglesias han de funcionar como entidades civiles e independientes de cualquier intento político de influenciarlas o dirigirlas, asumiendo siempre que su actuación interna o externa
ha de ir siempre en consonancia con los derechos básicos de voluntariedad, de respeto a la dignidad humana y con los derechos humanos recogidos en la Constitución. Otra cosa es luego la opción política de cada creyente como individuo y ciudadano; pero para expresar ese sentir político ya existen mecanismos democráticos más o menos apropiados. Mientras este sentir democrático de protagonismo de la sociedad civil no se instale en la sociedad española, habremos de sufrir los continuos intentos por parte de religiones e ideologías que se arrogan verdad indiscutible; de utilizar el poder del Estado para favorecer sus creencias, prácticas, adoctrinamiento a costa del erario público.
Y aquí habría mucho que hablar también de idearios políticos famélicos por imponer su único punto de vista a la mayoría a toda costa y utilizando sin escrúpulo alguno el sistema educativo como plataforma natural de inculcación de sus creencias. Mantener ese equilibrio democrático sigue siendo todo un desafío en nuestro país.

(Publicado en Cartas al Director en La Nueva España del 29-05-13) 

12 comentarios:

  1. De acuerdo Nesalem. Pero aunque existiese esa sana separación,ciertos grupos religiosos o antireligiosos seguirían chanchulleando, esquinando mérito y capacidad,copando ciertas oposiciones y/o concursos etc etc

    ResponderEliminar
  2. Efectivamente, pero ya habríamos avanzado algo en la dirección correcta. Poco a poco.

    ResponderEliminar
  3. Tiene Ud. razón, Sr. Vital de Andrés; a la mentalidad española le cuesta mucho asumir la separación entre Iglesia y Estado. La mayoría de la gente acepta con naturalidad, por ejemplo, la presencia de autoridades municipales o estatales en las procesiones religiosas, o la enseñanza de la religión católica en la escuela pública con cargo los contribuyentes, seamos estos contribuyentes católicos o no.

    Una de las cosas en que yo incidiría sería en eso, en la enseñanza del catolicismo (diríamos mejor: propaganda del catolicismo) en las escuelas e institutos. Además, para más recochineo, con un profesorado seleccionado por los obispos, pero pagado por el estado. Esto es una injusticia que clama al cielo. Porque significa, en primer lugar, la separación del alumnado en clases diferentes y con contenidos diferentes en función de la religión (podríamos decir más exactamente: de la ideología) de sus padres. Es lo mismo que si se separaran los alumnos en enseñanzas diferentes en función de las diferentes ideologías de sus padres: la clase de los falangistas, la de los socialistas, la de los liberales, la de los anarquistas... Clasificar a un niño como católico es una aberración, puesto que un niño no tiene criterio suficiente para valorar las diferentes creencias religiosas o políticas y adoptar una de ellas, el catolicismo o la que sea. Diferenciar a los alumnos, y los contenidos de la enseñanza pública, en función de las ideologías políticas o las religiones (es lo mismo) de sus padres es, se mire como se mire, una barbaridad. La cosa se quiere disfrazar impartiendo otra asignatura a los alumnos que no quieren religión, de manera que se presenta como si fuera una opción libre de los padres. Pero hay que tener en cuenta que la asignatura alternativa no existiría como tal alternativa si no existiera la religión; simplemente està ahí para que los alumnos que no quieren religión no puedan dedicarse a reforzar las otras asignaturas, por ejemplo, o a actividades más productivas, cosa que restaría alumnos a los propagandistas ("profesores") de religión. Si en la alternativa se dan contenidos cívicos o éticos, esos contenidos tendrían que ser aprovachables para todos los alumnos, puesto que, también aquí, los criterios pedagógicos no pueden depender de la ideología o religión (es lo mismo) de los padres.

    En las escuelas e institutos existen asignaturas optativas, pero fácilmente se echa de ver que es un caso diferente, que no introduce discriminación ideológica entre los alumnos. Puesto que los criterios de elección son académicos o pedagógicos: gusto del alumno por la materia, posible utilidad que los padres le ven, facilidad o dificultad... criterios que no tienen que ver con la ideología. Claro que puede decirse que siempre hay una ideología detrás de cada elección, pero esto sería ya forzar mucho las cosas, más que lo que la razón práctica permite. (Sigue)

    Cuetu

    ResponderEliminar
  4. (Continuación) Otro asunto vinculado con este es el de los viajes de intercambio con alumnos extranjeros, y otro tipo de salidas fuera del centro. A mi juicio, este es otro caso de discriminación del alumnado por motivos extraacadémicos, concretamente, una discriminación por motivos económicos. Los viajes de intercambio son bastante caros, y no todos los padres pueden pagar esas crecidas cantidades. (También hay padres que se sienten obligados a hacer ese esfuerzo, pensando que si no sus hijos quedarán como los pobrecitos de la clase). No puede permitirse que las actividades oficiales de aprendizaje de los alumnos sean diferentes en función de la economía familiar de cada uno. Si ir al extranjero a casa de un correspondiente se considera bueno para la educación, el centro o el estado debería pagar este viaje y los gastos anejos correspondientes (dietas) a TODOS LOS ALUMNOS. Puesto que el estado suponemos que no puede asumir este gasto, la solución lógica sería la SUPRESIÓN de estos viajes, así como de toda actividad fuera del centro que implique gastos familiares extra.

    Creo que está suficientemente explicado. Pero más todavía: ambas cosas (discriminar las actividades del alumnado en función de la IDEOLOGÍA o del NIVEL ECONÓMICO de los padres) deberían declararse anticonstitucionales, puesto que, en mi opinión, son contrarias a los Derechos Humanos.

    Cuetu

    ResponderEliminar
  5. Sr. Cuetu:

    Quizás la Santa Madre Iglesia Católica tenga razón y lo mejor sería considerar la esencia de España como esencia católica romana y entonces toda política ha de ser aprobada por las curias y autoridades espirituales y mucho más la educación de nuestros niños y niñas y jóvenes ahora mismo corrompidos por el materialismo ultraliberal y marxista-relativista-feminista.

    Quizás fuera bueno volver a ver a nuestras familias unidas yendo a misa los domingos y los niños aprendiendo el catecismo y en las escuelas la Historia Sagrada y la vida de los santos y las vírgenes. Y ver de nuevo la autoridad de nuestros párrocos fortalecida y tutelando la vida local de nuestros pueblos y ciudades. Una vuelta a la decencia y moral católica y acabar así con los libertinajes presentes.

    ResponderEliminar
  6. Heremanos: no oso dejéis confunudir por ésasa vócese balasfémasa que desean enferemizaménete aniquilar nuesetara religión veredadera.

    [Léase cuidadosamente con voz meliflua de cura predicador].

    Konstantínos

    ResponderEliminar
  7. La nostalgia del catolicismo es la unidad en un sólo cuerpo visible, una sola organización; una sola jeraraquía, una sola doctrina, etc. Todo lo que se desvíe de esa proyección es herético, equívoco, confuso, fuera de, no completamente centrado, etc.

    La nostalgia del protestantismo es la diferencia; las comunidades descentralizadas; autónomas o independientes; las sectas impermeables de fuerte identidad con respecto al "mundo"; las multiples interpretaciones; iglesias abiertas y liberales por un lado, pero iglesias fundamentalistas de fuertes interpretaciones por otra. El mundo civil ahí afuera y el mundo nuestro ahí dentro. O el mundo todo él iglesia de Cristo sin divisiones, etc..

    ResponderEliminar
  8. Sí, Sr. Vital de Andrés. Hay países protestantes donde eso de la religión afecta muy poco la vida pública, y el número de ateos es considerable, y no se le da importancia a la religión o no religión de nadie. Pero hay países protestantes con un grado de religiosidad y de creencia muy grande, verbigracia los Estados Unidos. Y aquí el hecho de ser ateo es muy mal visto socialmente, conduce al ostracismo de la persona y hasta puede ser peligroso, puesto que nadie te contratará para nada. No me gustaría vivir en un país donde, si quieres ser tenido en cuenta para cualquier cosa, tienes que ocultar tu ateismo. Salvo que vivas en una ciudad grande y progresista, donda haya hasta clubs de ateos.

    Cuetu

    ResponderEliminar
  9. Posiblemente, pero si usted como ateo logra encontrar la fórmula comercial de su ateismo y lo llega a vender con la etiqueta apropiada y con la imagen más asumible por la gente americana; es posible, muy posible, que usted venda su producto con cierto éxito. Pero ha de adaptar su ateismo a la vida americana y llamarlo por ejemplo "Método de Vida Satisfactoria a Través de la Fe sin-Fe (Faithless Faith)" o "Método de Vida Plena Más Allá de Toda Barrera (Beyond any Barrier)". Luego tiene que fundar clubs o centros de reunión más o menos formalizados y con podium para dar conferencias edificantes y tener algún acto social de aprobación y de estima: premio al mejor Faithless Faither o una boda oficiada por algún responsable con algún uniforme tipo masónico, o un entierro o una presentación de niño a la comunidad, etc. Ha de haber una buena organización y financiación impecable. Se han de ver resultados en forma de más miembros, más socios, etc..

    Si usted lo adapta a este estilo americano verá como su ateismo que no se llamará así, tendrá éxito comercial, social, etc...

    No se desanime: todo tiene su intríngulis.

    ResponderEliminar
  10. Hombre, Sr. Vital de Andrés. Tampoco estoy interesado en transformarme en propagandista del ateismo. Simplemente, lo que pretendo es que yo pueda afirmar que no creo en dioses con la misma naturalidad con que el creyente afirma o da por supuesta su existencia. Que yo pueda afirmar que considero falsas a todas las religiones con la misma naturalidad con que el creyente afirma que todas las religiones son falsas menos la suya. No pretendo ser propagandista ni proselitista machacón. Pero tampoco creo que tenga que ocultar mis opiniones escépticas, igual que los creyentes no ocultan su creencia.

    Cuetu

    ResponderEliminar
  11. En definitiva, para los que no creemos en dioses y así lo manifestamos, resulta más satisfactorio vivir en países de Europa Occidental, que son laicos y con mucha gente no creyente o que, creyendo algo, da poca importancia a la religión. Por ejemplo, en la mayor parte de las zonas urbanas de España. Mejor que vivir en países fuertemente religiosos: las dictaduras islámicas, por ejemplo, donde la religión lo es todo; o los mismísimos Estados Unidos, donde el fundamentalismo bíblico impera y donde, a la persona que no cree y así lo manifiesta, le pueden hacer la vida imposible de muchas maneras.

    Cuetu

    ResponderEliminar
  12. Exagera un poco con respecto a USA.

    ResponderEliminar

Antes de enviar un comentario escríbelo primero en word para conservarlo en caso de que falle el envío. Trata de que no sea muy largo, pero si quieres escribir más entonces divídelo en más comentarios con el "sigue...etc". En caso de no poder enviar por cualquier razón no descrita entonces envíamelo a rbjoraas@telecable.es y yo me encargo de publicarlo.