07 enero, 2012

EL OTRO DÍA TOMÉ UN CAFÉ CON MI AMIGO OPAKRÓN

Paseaba por el Gran Paseo de la Gran Ciudad del Gran País cuando vi a mi amigo Opakrón. Paramos a tomar un café en el Gran Café y tuvimos una Gran Conversación que acabó en una Gran Conclusión. Opakrón me dijo al final:

“ Mira Nesalem, el día que se nos aparezca una zarza ardiendo y una voz que nos hable desde la zarza o cerca de la zarza y después de haber mirado mucho por todos los sitios por si acaso hubiere alguien escondido produciendo la voz; entonces empezaremos a creer en ese dios o dioses o criatura sobrenatural que se anuncie. O, si vemos a alguien curando enfermos o resucitando muertos; o, resucitando él mismo; pues entonces no habrá duda alguna de que ese señor es un profeta del dios que anuncia o de los dioses o de lo que sea. No habrá duda alguna.

“Esa es la única prueba de la fe de la que te puedas fiar. Mientras eso no nos ocurra a nosotros como personas; mientras no tengamos ese encuentro personal o colectivo con lo sobrenatural de una manera clara y sin ambigüedad alguna, entonces hay que desconfiar de toda tercera persona que te hable de milagros o de presencias del más allá, o de dioses que él y gente como él han visto. Lo que ocurra en la cabeza de otros tratándose de estos asuntos no es garantía de nada”.

Luego, pagó los cafés y se fue del Gran Café, para luego seguir por el Gran Paseo de la Gran Ciudad del Gran País. Yo me quedé leyendo el periódico.

5 comentarios:

  1. La conversión protestante es a través de la palabra, no la imagen. La Palabra remueve los espíritus como algo que viniendo de afuera (externo) nos desestabiliza; nos hace mirar al espejo;y, luego nos indica la salida o el Camino.

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  2. La palabra es siempre pertenece siempre a lo humano y social. La conversión protestante es parte de este mundo humano. Y la conversión es a un grupo humano de la humanidad homínida.

    ¿Sí? ¿No?

    K. (No-Kousinsky)

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  3. Hombre, Sr. Nesalem, qué quiere que le diga. Me parece que Opakrón no va desencaminado. Yo lo hubiera dicho de otra manera, quizá involuntariamente más pretenciosa, pero en líneas generales, lo mismo.

    Muy aguda la observación del Sr. K. que no es Kousinsky.

    Cuetu

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  4. Opakrón paga su café y planta cara a la muerte, por el Gran Paseo de la Gran Ciudad, sin agarrarse a ninguna ilusión, lleno de una dignidad humana muy básica.

    Cuetu

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