12 diciembre, 2013

A LA BÚSQUEDA DE TERRITORIOS COMUNES (III)


Filosofías:- En torno a ciertas filosofías se pueden producir territorios comunes afectivos. Los existencialistas pueden relacionarse afectivamente en torno a esa forma de entender la vida; el post-estructuralismo, el marxismo, el cientifismo positivista, etc. No obstante el
conocimiento filosófico suele quedar reducido a minorías que muy pocas veces logran confluir como grupos u organizaciones. Una filosofía en ningún modo puede constituirse como territorio común necesario salvo que pase a ser asumida por una ideología con poder.

Podríamos hacer una relación de territorios comunes necesarios tanto espaciales (parques, calles, mercados, etc), como institucionales: organismos públicos, instituciones, leyes, normativas; el mismo idioma que hablamos, etc.

Podíamos también hacer una relación de de territorios comunes necesarios de conocimientos científicos, objetivos, académicos, médicos, etc. Pero lo que ahora nos interesa es la relación de los individuos con sus territorios comunes afectivos o viceversa: la relación de los territorios comunes afectivos con los individuos.

Es evidente la singularidad de cada individuo y sus potencialidades afectivas dadas por múltiples factores incapaces de ser reducidos a una sola y única composición objetiva. Esta singularidad está formada por factores biológicos, orgánicos, mentales, psicológicos, además de culturales, familiares-afectivos, existenciales; circunstancias históricas, socio-económicas, etc. A esta singularidad individual podríamos llamarla el alma o territorio de delimitación de cada individuo.

Al no existir jamás la posibilidad de reducir el territorio de delimitación o alma del individuo a parámetros de objetividad; tampoco es posible la identidad de territorios comunes afectivos de todos los individuos. Toda identidad basada en ideologías totalitarias o religiones universalistas que aspiran a una territorialidad común afectiva planetaria, están abocadas al fracaso y, en algunos casos de religiones políticas, a la continua tentación de imponerse también por la coacción y la violencia.

Es acertado establecer un axioma de convivencia democrática delimitado por el mínimo común denominador de coacción y violencia: el referente de la Carta de los Derechos Humanos (se hace necesaria también una Carta de Deberes Humanos) creo es el más apropiado a nivel internacional y sin excepcionalidad o coartada basada en creencias, ideologías o tradiciones seculares que inculquen actos de barbarie. Es quizás el único marco que hace más posible el infinito juego de territorios comunes afectivos de las almas (territorios de delimitación individual).

Sin ese riguroso marco (rigor con la ley) basado en el axioma de los Derechos Humanos corremos siempre el peligro de que ciertas e impredecibles afectividades comunes afectivas se conviertan en pretextos de barbaries totalitarias de cualquier tipo de fascismo, tanto de izquierdas, de derechas o religiosos.

1 comentario:

  1. Hay gente por ahí que sigue soñando en una dictadura, o volver a dictaduras ya vividas. Creen que el Dictador va a obrar como un representante de Dios en la tierra y a hacer las cosas bien y dando palos a los malos. Eso es una ilusión vana y además peligrosa. El Dictador es un gobernante sin cortapisas, caprichoso llegado el caso; dador de dádivas a sus siervos y esclavos; corruptor de mujeres decentes; educador en propagandas paranoicas y por lo tanto corruptor de niños también. Algunos dictadores gozan con la tortura y hacen torturar a mansalva y en nombre de la Patria.

    Bien es verdad que nuestra democracia española está cargada y sobrecargada y hasta cagada de corruptos, de mafiosos con espíritu popular y populista; de tramposos sin escrúpulos, de fríos psicópatas de la política y cosas por el estilo, pero todavía y aún así es preferible la democracia al dictador de turno. Mejor el poder diseminado que no demoníacamente centralizado y bajo el capricho de cualquier hijo de puta. Pero si nuestra democracia está así es por muchos lastres históricos y culturales que no desaparecen de la noche a la mañana.

    ResponderEliminar

Antes de enviar un comentario escríbelo primero en word para conservarlo en caso de que falle el envío. Trata de que no sea muy largo, pero si quieres escribir más entonces divídelo en más comentarios con el "sigue...etc". En caso de no poder enviar por cualquier razón no descrita entonces envíamelo a rbjoraas@telecable.es y yo me encargo de publicarlo.