04 mayo, 2012

DIGA NO A LAS VILES DISCUSIONES CAINITAS

http://www.periodistadigital.com/periodismo/tv/2012/05/03/fernando-berlin-nino-carmelo-encinas-sanidad-copago-ferreras-arturo-fernandez-ceim-vecina-desayunos-ana-pastor-tve-lasexta.shtml?utm_campaign=Boletin+PD+04%2F05%2F12&utm_medium=email&utm_source=jetmails.com

Fijaros en este vídeo cómo se utiliza la crítica ad hominem cuando no hay argumentos. Esto es muy común en España. Tratas de argumentar algo en forma de diálogo-crítica, de forma ordenada y paso a paso, y te puedes encontrar con que el otro te dice que eres un progre, o que eres un ultraliberal y no lo sabes, o que vaya conservador que te has hecho, o que vaya sociata que eres sin darte cuenta, etc. O, peor todavía, se te puede espetar, ¿qué eres ahora del PP?, eso es lo que dice el PP (o podría ser IU o el PSOE en caso contrario) y si lo dice ese partido de marras pues se acabaron los argumentos y entonces hay que explicar el por qué eres tan de derechas o tan de izquierdas o tan catalanista, o tan vaya usted a saber. Es decir: explíquese usted, explique su deformada personalidad, su neura, su malintencionado partidismo facha o progre.

O sea, todo menos razonar, argumentar, analizar, investigar en común. Se asume que la razón es monopolio político o ideológico ANTE TODO.

La ideología, el fanatismo, la lealtad a la secta política de turno prima sobre la razón, la argumentación, etc… Cuando una conversación o debate o diálogo se mueve en esas coordenadas es detestable, de profunda mala educación y falta de respeto; de obvia necesidad de avasallar al otro sin consideración alguna por sus argumentos.

En resumen: se trata de negar voz propia al contrincante sea como sea. Y aquí la gente con labia, con desparpajo, con ese supuesto “carácter” (sería mejor decir defectuoso carácter), con más agresividad gestual y verbal; suele “ganar”, suele “imponerse”, suele apabullar con astucia y con habilidad. Lo que debería ser condenado por simple mala educación y violencia cruel irracional, sin embargo es algo muy generalizado, muy dentro de la normalidad de este tipo de debates, tertulias, conversaciones, claustros de profesores, etc.

Somos auténticos cainitas. Auténticos guerricivilistas sin remedio. Salvo grandiosas y nobles excepciones, por supuesto.

3 comentarios:

  1. Señor Nesalem:

    ¡Cuánta razón tienen sus observaciones!

    Y sería muy interesante dedicarle un buen libro al tema, por cierto, muy complejo.
    ¿Nos viene ese cainismo solo de nuestra tradición religiosa, con la inquisición de por medio, con el odio a judíos y protestantes desde tiempos ancestrales? Por otra parte, en pocos países, como en España, de da tanto el fenómeno del odio entre unas regiones y otras, entre las diferentes ideologías, entre los equipos de fútbol, entre los seguidores de un santo u otro.

    Recuerdo un capítulo del Quijote donde Cervantes describe a dos pueblos (españoles) enfrentados y en guerra por intentar defender que los del pueblo A rebuznaban mejor que los del B. Y también me viene a la mente el insulto de un pueblo de un pueblo andaluz hacia el Cristo del pueblo de al lado, diciendo que el suyo tiene más cojones que el de al lado.

    Los nacionalismos de todo tipo en España se basan en la exclusión del otro, en el odio al otro, en el deseo de aniquilación del otro. Lo he vivido en diferentes partes de España y en diferentes etapas de mi vida. Simplemente, por ser de donde soy, y sin abrir el pico, se me ha tratado de excluir, cuando no de insultar a toda mi región.

    Y, vueltos a la literatura y a la historia, en pocos pueblos y naciones se dio el fenómeno de castas, estudiado hasta la saciedad por Américo Castro. Fenómeno que nos llevo a la obsesión por la "pureza de sangre", de religión y de otras muchas cosas, y que tanto mal ha causado a la convivencia, a la tolerancia y al respeto mutuo.

    Meas que otros pueblos y naciones, España debería leer más a Emmanuel Levinas, a Martin Buber y todos aquellos que insisten en el amor, respeto y tolerancia por la otredad.

    Buena salud a todos.

    Manny

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  2. Siento decirte que muy pocos españoles leen a Levinas o a Buber. Unos porque no alcanzan a comprenderlos y tampoco sienten ganas de hacer el esfuerzo; y, otros porque la ciencia, o la lucha de clases o el nacionalismo son la última palabra en todo. Por tanto Levinas y Buber sobran. Queda gente que los lee y los aprecia y yo soy uno de ellos. Gracias por tu comentario.

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    Respuestas
    1. Totalmente de acuerdo. Por desgracia, el resultado está en la calle, en los foros, en la televisión y en la radio.

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