30 agosto, 2011

EL DR. EAGLEMAN CREE TENER LA CLAVE CEREBRAL DE MUCHOS MALES

En su libro “Incognito: The Secret Life of the Brain”, David Eagleman, neuro-científico del Baylor College of Medicine; trata de explicar las conductas delictivas, antisociales, criminales, etc.; basándose en cuadros patológicos del cerebro. Poniendo como ejemplo el trágico suceso de la torre de la Universidad de Texas en Austin (1966); cuando Charles Whitman mató a 14 personas e hirió a 31 con un fusil después de matar a su mujer, a su madre y a su hija pequeña; el Dr. Eagleman relata también cómo el asesino había previamente dejado una nota en su casa explicando que hacía tiempo que notaba cómo su conducta iba cambiando de una forma extraña y agresiva, hasta llegar a desear el acto de violencia que desencadenó de forma tan espectacular. Efectivamente, cuando la policía llegó a su casa y descubre los cadáveres de su familia, también encuentra la nota donde al mismo tiempo pide que se le haga una autopsia para descubrir si algo estaba mal en su cerebro. Hecha la autopsia los médicos encuentran un tumor cuyas raíces le estaban afectando la amígdala, y; por lo tanto, de acuerdo a investigaciones ya en aquel tiempo probadas, Charles Whitman sufría las consecuencias de un cerebro en pleno desarrollo patológico del cual él era incapaz de controlar de forma consciente. De no haber muerto en el tiroteo con la policía, este inesperado asesino no hubiera sido declarado culpable por ningún tribunal, dado su cuadro médico. Charles Whitman había sido un ciudadano ejemplar, un buen padre de familia, un empleado de banco normal, un voluntario de los Boys Scouts; etc.

El Dr. Eagleman sugiere entonces con más datos sobre conductas aberrantes de violadores, de pedófilos, de personas violentas o drogodependientes, que poco a poco la ciencia está demostrando que todas estas conductas pueden muy bien tener un transfondo de defectos cerebrales que mueven a este tipo de personas a actuar como actúan. Nos dice también en su libro sobre cómo en algunos casos, donde se puede demostrar la patología cerebral; un tratamiento adecuado a base de ciertas substancias que actúan como conectores o neutralizantes, pueden devolver a estas personas una situación de normalidad. Nos recuerda que hace siglos no existía ningún tipo de diagnosis para las enfermedades mentales y que, por lo tanto, era imposible ningún tipo de atenuantes para los diversos tipos de locura. Poco a poco y a medida que la ciencia avanza, se va descubriendo cómo se desarrollan las enfermedades mentales; las esquizofrenias, las depresiones, las manías y obsesiones, las violencias asesinas. No como intentaba el psicoanálisis freudiano, en base al análisis y asociación de ideas; sino en su raíz neurofisiológica y demostrando con objetividad científica, los daños o lesiones que determinan estas conductas. Es por ello, sigue el Dr. Eagleman, que hoy día la justicia va reconociendo la existencia de atenuantes en muchos más casos que hace decenas de años, cuando la neurociencia aun estaba en sus comienzos.



Bien es verdad que David Eagleman reconoce que el ambiente es un factor importante a considerar; y, que en muchos casos todavía es imposible determinar todos los factores que inciden en ciertas conductas patológicas; pero es importante resaltar, según él, cómo a medida que la neurociencia avanza se pueden diagnosticar más y más casos que pueden ser tratados y controlados antes de que la conducta se manifieste en una trágica aberración o delito. Esto haría posible cambios en nuestros códigos penales y, hasta podría hacernos cambiar, el uso y funciones de las prisiones en casos en que jamás pueden llevar a la persona (¿paciente?) a su reinserción; más bien todo lo contrario. Eagleman reconoce que el ambiente puede incitar en personas propensas a una determinada patología genética o en ciernes; a desarrollar dicha patología o también a nunca llegar a manifestarse. Una persona que tiene una herencia genética X, pero que su vida discurre en una familia equilibrada, con valores claros sobre lo que está bien y mal; pues nunca llega a desarrollar tal tendencia. Otro, por lo contrario, si vive en un barrio marginal con los amigos equivocados, etc; pues llegaría a desarrollar una conducta delictiva o destructiva.

Para el Dr. Eagleman, la solución podría venir de la siguiente forma: a más avances neurocientíficos, más tratamientos eficaces; entonces en ningún caso dejaríamos de lado la responsabilidad del paciente, como muchos le han criticado; sino que el paciente tiene la responsabilidad de medicarse y seguir el tratamiento indicado de acuerdo a su patología. En caso de negarse pagaría por las consecuencias y se le aplicaría la ley con todo su rigor. Nuestro doctor tiene que colocar cierta ética en el asunto después de todo.

Curioso. Tengo muchas dudas con lo que dice el Dr. Eagleman en este libro. Una de ellas es; ¿y si la negativa a tomar la pastilla proviene también de un malfuncionamiento de la voluntad y por lo tanto de alguna desconexión cerebral? Sigo pensando que es imposible conocer todos los factores que inciden el la conducta de la gente, normal o anormal. En eso Eagleman es bueno explicándonos cómo cada persona es un mundo con su realidad a medida de su cerebro; pero creo que se deja llevar por un excesivo optimismo científico.

24 agosto, 2011

SEMPER REFORMANDA

El calvinismo nos lleva a un espíritu iconoclasta radical. Semper reformanda. Fuimos progres hasta que nos dimos cuenta que las ideas progres empezaban a entumecerse y convertirse en conceptos caducos, agotados; simples clichés. Nos quedamos con lo bueno que aun nos podía ofrecer el progresismo y nos fuimos con la manta y la mochila a otros territorios. Exploramos los paisajes que habíamos rechazado cuando éramos progres y nos metimos a leer intelectuales conservadores, liberales, o esa gente que no está en territorios definidos. Pero también empezamos a ver que muchos de estos paisajes actúan como barreras que impiden el libre tránsito del nómada en busca de sus fuentes de agua y pastos jugosos. Entonces había que seguir y seguir. 

Nos dimos cuenta que nuestro calvinismo había de evitar toda idolatría y mediación que no fuera el Dios Viviente que se manifiesta en toda sinceridad de pensamiento, razón e imaginación. No era cosa de encerrase en una iglesia y mirar las paredes desnudas y el sermón del pastor con lectura bíblica incluida. Podría llegar a ser otra modalidad de idolatría aparentemente iconoclasta. Era menester romper con toda barrera, con toda presa que emponzoña las aguas libres del pensamiento y la acción. Iconoclastas. Semper reformanda. Siempre guiados por ese espíritu de sinceridad que rompe cadenas, que hace pensar aun a costa de perder amigos, de ser etiquetado, de ser excluido por unos y por otros.

Mucho cristianismo es otra versión de una nueva idolatría. Un pretexto para no pensar y refugiarse en el santuario. Pero la interpretación bíblica es inagotable; el Libro está siempre abierto a nuevas y nuevas interpretaciones. Hasta que no quede ninguna estatua que adorar, ninguna imagen fija ante la cual arrodillarse. Solo el Dios Viviente a través de una Historia en constante curso hacia un lejano reino mesiánico allá cerca de las montañas sin nombre preciso después de cruzar el desierto.

15 agosto, 2011

GIVE OUR KIDS A FUTURE: UNA REFLEXIÓN EN TORNO A LOS SUCESOS DE INGLATERRA

Give our kids a future--”Dale a nuestros chicos un futuro”, dice la pancarta de una asociación humanitaria inglesa que se manifiesta por las calles de Londres después de los pasados días de quemas y destrucción. La pancarta va sujeta por niños pequeños y, uno de los adultos que la presiden, va a cuerpo descubierto; torso desnudo al sol y al aire de "la vida". ¿Quién es el desalmado que se va a oponer al futuro de los niños? Nadie. Pero la lectura de la pancarta inglesa es obviamente la siguiente: lo sucedido ocurre porque no hemos dado lo suficiente a los críos para educarles, mantenerlos, darles ayuda psicológica; subvencionar familias “desestructuradas” o seas rotas o que nunca se han formado como tal, o padres que abandonan o madres que tienen hijos de diferentes relaciones y no tienen trabajo; abuelas que cuidan de niños ajenos, niños de inmigrantes no integrados; o, simplemente, niños abandonados a sus caprichos sin nadie que les ponga límites claros.

Que sepamos, en Inglaterra el Estado, aun con la crisis actual, no se destaca por ser tacaño con las ayudas sociales y los subsidios destinados a la integración de inmigrantes. Decir lo contrario es demostrar un mucho de mala fe. Comprobando estadísticas creo que Inglaterra es un país bastante generoso con su inversión social. El mal ha de ser otro. Si el Estado diera mucho más dinero a dicho menester el problema no acabaría, se taparía por unos años más; pero el mal seguiría estando ahí de forma latente. No todos los individuos, al margen del color que tenga sus pieles; al margen de cada cultura, lengua o religión; que por avatares de la vida pasan a vivir en el paro o caen en cierta marginalidad social, tienen la misma voluntad de integrarse en la sociedad en la que viven o el país que les acoge. Hay gente que lucha por superarse, por solucionar los problemas y seguir avanzando pase lo que pase y de la forma más sincera y honrada posible. Hay otras personas que ya desde pequeños destacan por escoger siempre la vía más fácil en la vida. Gente que no valora los estudios, el esfuerzo y la disciplina, por mucho que se le trate de convencer o de educar. Hay grupos nacionales que valoran el trabajo y la superación y ya desde muy temprano se ven con ganas de aprovecharse de las facilidades que les ofrece el nuevo país. Hay otros, por lo contrario, que se encierran en su hostilidad hacia los valores del país que los acoge y prefieren seguir cultivando el resentimiento y el aislamiento como modo de estar y existir. Hay gente que sabe adaptar su inteligencia a unos valores éticos o morales claros y otros que nunca desarrollan tales valores; o, mismamente los desprecian. En definitiva, la gente que compone cualquier estrato social es muy variopinta y no se pueden hacer abstracciones fáciles que encajen en nuestro interesado prisma ideológico o sociológico.

De ahí que no es verdad que en Inglaterra o en España, todo se soluciona con más dinero público y subsidios. Mucha gente en estas condiciones de infortunio o adaptación a un nuevo país como inmigrante, sabe aprovechar las subvenciones del estado de bienestar lo mejor posible y progresa más tarde o temprano. Otros, sin embargo no. Hay otras personas que por mucho que se insista o se trate de reeducarlos a la cultura dominante, se cierran en banda y prefieren aislarse de la sociedad que les acoge, formando guetos o barrios con sus propias reglas de vida y conducta que en nada les favorece para su progreso y avance social. Todo lo contrario. Hay personas vagas e indolentes y otras trabajadoras. Hay individuos propensos a la violencia y al egoísmo sin trabas y otros todo lo contrario. Hay ambientes que refuerzan las conductas antisociales o pícaras y hay otros que no. Tratar de llegar a la raíz del por qué de todo ello es imposible. La sociología tiene sus límites. Pretender lo contrario es un típico error ideológico. Pretender que toda violencia social o estallido destructor, es debido a las desigualdades sociales, a los discursos discriminatorios del poder, a la necesidad de más y más ingeniería social con buena voluntad política, es perder la óptica del asunto; y, paradójicamente contribuir en muchos casos a perpetuar el problema.

Los problemas sociales que se generan en una economía globalizada requieren un tratamiento puntual en base a criterios éticos y morales claros. Los criterios de igualdad, de reparto, de distribución de la riqueza; necesitan,— lo mismo que las políticas de crédito o inversión,— de un marco ético transparente que premie a quien mejor haga las cosas, y disuada de algún modo a quien trata de abusar, vivir del cuento o rehúya toda responsabilidad cívica. Seguir favoreciendo a quienes abusan de su picaresca y carencia de ética, no importa que lugar ocupan en la sociedad, es contribuir a perpetuar una adicción maligna que siempre necesitará de más. Entonces, si las personas, en lugar de los grupos, pasaran a ser el locus de toda política social; quizás empezásemos a crear una economía y una democracia más justa. Implicaría también el empezar a ver a las personas por lo que valen individualmente al margen de color, sexo, religión o refugio étnico al que pertenece. Ello invalidaría de modo sistemático, los prejuicios raciales, sexuales, o de origen nacional, étnico, lingüístico o religioso, tanto en su versión de discriminación positiva o negativa.

09 agosto, 2011

JOHN UPDIKE Y EL PROBLEMA DE LA FE Y LA CIENCIA

Hay una novela que merece la pena ser leída. Más, todavía, por lectores protestantes. Me refiero a “La Versión de Roger” (Plaza & Janés. Biblioteca de Autor. Barcelona 1990), del escritor americano John Updike (1932-2009). La novela trata del intento por parte de un joven programador informático y matemático de encontrara a Dios a través del cálculo de las diferentes constantes y regularidades que se dan en la naturaleza según los descubrimientos científicos. El muchacho, Dale Kholer, quiere ofrecer al mundo una verdad objetiva de Dios. Quiere presentar a Dios como un dato objetivo, una demostración impepinable de su existencia a través del cálculo informático como herramienta valiosísima para llevar a cabo esta demostración. El libro nos hace un maravilloso viaje por el mundo de la física cuántica, la epistemología científica, la división cerebro-mente; la teología, etc, etc. Todo ello dentro de una trama tan real como la vida misma, de personajes del Boston de los principios de los años 80 con el trasfondo de la segunda reelección de Reagan: clase media universitaria liberal, barrios marginales de minorías con sus conflictos y asistentes sociales, adulterios, dilemas éticos, etc..

El personaje de la novela no es Dale precisamente, sino Roger Lambert; antiguo pastor protestante metodista y ahora profesor de teología en la universidad. Lambert es un convencido seguidor del teólogo suizo Barth (Karl Barth 1886-1968). Como buen barthiano rechaza toda posibilidad de reducir a Dios en mero objeto de investigación. Siguiendo a Barth literalmente nos relee:

No hay camino que nos conduzca a Dios, ni siquiera una vía negativa, ni siquiera una vía dialéctica ni paradójica. El dios que estuviere al final de algún camino humano, incluso de este camino, no sería Dios.

La relación de Dale con Roger empieza cuando el primero trata de conseguir el apoyo del segundo, para que el comité de evaluación del Departamento de Teología, le apruebe una subvención para su proyecto de búsqueda de Dios a través de la informática. La relación se complica con la vida personal y familiar de Roger y la trama nos engancha hasta el final. Es uno de esos libros que no se pueden dejar. Hay personajes como el vecino (biólogo ateo y judío) de Roger, Mr. Kriegman, cuyos conocimientos sobre le principio de la vida y de la misma materia, nos son expuestos en forma de diálogo con Dale, de una manera tan irónica como didáctica. Tanto para Kriegman, el ateo, como para el profesor protestante, Roger, el proyecto del alocado muchacho no es más que una pérdida de tiempo. Los dos coinciden en lo mismo.

Sobre el protestantismo Roger lanza sus diatribas:

Los protestantes. Nosotros prescindimos del intermediario. Basta con la fe. Al diablo con las obras. Al diablo con el Papa y sus indulgencias. Todo esto es muy político y muy económico; pero se hace bastante aburrido.

Nuestra herencia puritana. ¿Cómo pudieron aquellos viejos israelitas agarrarnos con tanta fuerza, sujetarnos con su terrible Biblia negra y sus imprecaciones, mientras los modernos (judíos) consideran el asunto como una broma familiar, llenando sus propias vidas con música de violín y clara ciencia atea? L’Chaim! Comparados con los judíos, nosotros, los protestantes, moramos realmente en el valle de la muerte.

Novela recomendada. No sé si hay alguna edición más nueva. Creo que sí. La traducción de esta edición es buena.

08 agosto, 2011

¿QUÉ ESTÁ PASANDO EN EL ISRAEL ACTUAL? (No la de los profetas)

Mi amigo Marius de Tel Aviv me envía puntual información sobre lo que allí está pasando con el movimiento ciudadano, equivalente, aunque no comparable, a los 15M de aquí. La situación en Israel requiere otro tipo de análisis al español. Hay que tener en cuenta que el paro en israel, por ejemplo, es del 5-6% en comparación con el 20% español.

Amigo Marius:

Leo lo que me mandas. Algo está pasando y cuesta saber digerirlo de alguna manera. Habría de abandonar por un tiempo mi lectura pausada, reflexionada y mucho más madura, de la Biblia, sobre todo la Tanak o Antiguo Testamento. Mi Jerusalén ahora mismo pertenece más a los tiempos de Isaías, Jeremías, etc…(o sea: la que quieren desenterrar los arqueólogos en Silwan o Ciudad David). Curiosamente tú me confrontas con la Jerusalén actual, presente: el judaísmo moderno (incluidos los ultraortodoxos, que no dejan de ser también un fenómeno moderno), el Estado de Israel, los palestinos, los árabes. Come back to the present, amigo Nesalem!!! OK, Ok, I’ll try.

Está todo complicado. Por un lado la economía real y por otro el proceso de paz con los palestinos. Por un lado la necesaria preocupación por la seguridad de Israel y por otro la economía real que ha dejado de distribuir y cubrir, de forma equilibrada, aquello que los ciudadanos más necesitan: vivienda, alimentos, educación, trabajo, etc.. Por un lado la liberalización de la economía, pero por otra el Estado sigue sangrando indirectamente a los ciudadanos para mantener un abultado presupuesto militar, etc.. Por un lado una población judía-israelí que ve como una amenaza el posible entendimiento con los palestinos y el posible reconocimiento de un Estado propio con capital en el Este de Jerusalén; y, por otro, una ciudadanía israelí que cree que los tiempos ya son otros, que el mundo está cambiando y que ese cambio está afectando a los países árabes que rodean Israel y no precisamente de la forma que muchos esperaban; o sea: fanatismo integrista, fobia anti-judía o anti-israelí, etc. Podría ser todo lo contrario. Por otra parte hay una población palestina (y árabe) más dispuesta a negociar con Israel un futuro de mutuo reconocimiento, de una economía más interdependiente; de dos estados, pero dos estados más voluntariosos para convivir mejor, etc..

Es una situación, la presente, confusa; pero también preñada de posibilidades de futuro. Es irreal mantener un Israel con 40% de población árabe-musulmana, con unos millones de palestinos en unos territorios ocupados semi-independientes; con una población ultraortodoxa cada vez más creciente que no paga impuestos y que además está excluida del servicio militar. Con enemigos como Hezbolá, brazo armado de Irán en Líbano, etc.

La demografía trabaja en contra del modelo sionista clásico de años pasados.

Todo apunta a que hay que arriesgarse a caminar hacia el futuro, pero sin bajar la guardia. Una cosa que me parece importante es que muchos palestinos o árabes han sido influenciados por el “modo de ser israelí”, su eficacia económica, su empeño en prosperar a base de trabajo bien hecho, investigar, mantener una democracia en medio de los peligros y tentaciones totalitarias que la guerra podría imponer, etc. Creo que estos árabes y árabes-palestinos tienen ya otra predisposición diferente a sus parientes de Arabia Saudí, de Irak, de Jordania, Siria, etc. Creo que para ellos Israel es un sentir muy ambivalente: la combaten, pero la admiran al mismo tiempo. Los árabes recelan como ciudadanos israelíes, pero al mismo tiempo saben que mejor vivir en Israel que no en Jordania, por ejemplo. Quizás este sentir ayude mucho a crear un futuro de mayor entendimiento, de trabajar en conjunto en proyectos económicos y de investigación y así contribuir a una zona del Oriente Medio con un nivel de vida decente y aceptable.

Quizás sea optimista. Pero hay cambios que ya se están produciendo y no se puede replegar uno en su rígida ideología.
Aunque por otro lado me cuesta pensar que quizás la sociedad israelí se está empezando a cansar de vivir en un estado permanente de movilización. Quizás estemos viendo los principios de un desgaste social, de una presión insostenible; de un comienzo de “des-judaización” de Israel con vistas a una arriesgada apertura hacia los árabes y palestinos.

Un abrazo,

Nesalem

06 agosto, 2011

NESALEM LEE LA BIBLIA: LOS PROFETAS BÍBLICOS

Los profetas del Antiguo testamento o Tanak tratan de influir en los reyes y el pueblo de Israel para que acepte la Ley y los estatutos de Jehová. Parece ser que Israel se pierde con suma facilidad adorando los dioses “extranjeros”, y edificando lugares sagrados para los ídolos locales. Hasta los reyes se “pervierten” con estas prácticas a pesar de haber sido castigados duramente una y otra vez. Tampoco la practica sagrada a Jehová va por el buen camino, pues los ricos oprimen a los pobres y los rituales acaban siendo puro formulismo o formalismo para justificar una y otra vez la misma conducta.

Los profetas entonces arremeten contra las idolatrías y desviaciones del pueblo israelita; denuncian unas prácticas que de nada sirven si no pasan a ser parte de una conciencia ética de reparto y respeto por los pobres, las viudas y huérfanos. Denuncian el abuso de poder de los reyes y los sacerdotes; también sus políticas equivocadas. Todas estas desviaciones, desobediencias y opresiones traen como consecuencia la ira y el castigo de un Jehová justo que juzga de acuerdo a la Ley y los estatutos. Pero también hay arrepentimiento y misericordia por parte de Jehová y promesas de un futuro reino mesiánico que pondrá las cosas en su sitio en esta tierra y habrá paz y todas las naciones adorarán a Jehová.

Pienso, a juzgar por lo que leo en la Biblia, que la religión de Jehová no acaba de ser aceptada ni impuesta de forma satisfactoria entre el pueblo israelita. Ni la misma monarquía parece plegarse a los dictados de los sacerdotes y profetas (empieza a producirse una centralización en serio con Ezequías y luego Josías, con ayuda de Jeremías). Da la impresión que el partido Jehovita es un partido importante, pero no lo suficientemente poderoso para imponerse de una vez y por todas a todos los sectores de Israel y Judá. Se nota que en Israel conviven varias formas religiosas paganas con el culto a Jehová. Los profetas representan al partido de Jehová y tratan de crear una conciencia nacional israelita y judaíta (todavía no hay judíos en sentido moderno), basada en el culto y la ética de inspiración en la Torá. Todo ello centralizado en el Templo de Jerusalén.

Y, sorprende de nuevo, que en el AT Dios es un dios de la Historia, que se mueve actuando en la historia; que da el bien y EL MAL (Dios distribuye también EL MAL), en consonancia con la conducta de su pueblo. No hay un Satanás como fuerza del mal semi-independiente; sino, muy ocasionalmente, como un consejero más en la corte de Dios (libro de Job). No hay especulación alguna con lo sobrenatural. Todo lo que ocurre, se promete, o se hace es algo que siempre ocurre como premio o castigo aquí en este mundo. Siempre en este mundo. Nada de especulaciones sobrenaturales sobre el más allá.

Puede que esté equivocado. Yo creo que la Biblia es un libro para estudiar lo más sinceramente posible. Lo más objetivamente posible. Si no hay sinceridad ni ganas de ver la verdad, entonces juguemos a darnos versiculazos a troche y moche sin querer ver en qué contexto se dan y producen esos versículos. No se puede mentir.

04 agosto, 2011

NO CONFUNDAMOS AMOR CON MASOQUISMO

Cuando se actúa uno debe de hacerlo con la máxima claridad y sentido moral. Una idea moral clara que distinga el bien del mal es fundamental para actuar con claridad, con determinación y creatividad. ¿Cómo conseguir una idea clara sobre lo que está bien y está mal? Es muy fácil: no engañes a nadie, no mientas salvo por una fuerza mayor: jamás digas a un nazi de la SS dónde se esconde tu padre, por ejemplo. Todo lo demás es ya consecuencia de la mentira y del engaño que viene a ser lo mismo. Cuando no se miente ni se engaña se crea confianza y esa confianza es la base de lo que sentimentalmente,“sentimentalísticamente” y gratuitamente se llama “amor”.


A los subjetivistas sentimentalistas les gusta empezar por “el amor”; y, se les hace la boca agua hablando del “amor”. Como si el amor obedeciera a un deseo mágico. El amor se trabaja en base a la confianza y la confianza está basada en principios fundamentales de la vida. Donde no hay confianza no puede haber amor. El “amar a tus enemigos” de Jesucristo ha de entenderse en un sentido absoluto de compasión por la raza humana, no en el sentido práctico de la existencia. Es imposible amar donde no hay confianza. No puedes amar a ese cabrón de la SS que te tortura. Pretender amarle, sería un acto de masoquismo repulsivo sin precedentes. Luego, cuando te lames las heridas en el calabozo, podrás amarle filosóficamente sin dejar de mentar a su p...a madre, desde luego.

LOS HECHOS SON LOS QUE CUENTAN

La moral se basa en los hechos, no en las intenciones. Son los hechos, las obras, lo que cuentan. El hecho material es la expresión real de uno mismo. Cómo actúa uno es el resultado final de toda supuesta complejidad subjetiva. Por eso es necesario abandonar las supuestas complejidades subjetivas y centrarse en los hechos concretos, los hechos materiales: la actuación. A uno se le ha de juzgar por sus hechos, no por sus intenciones por muy “majas” y complicadas que sean.
Muchos protestantes se olvidan que son los hechos los que hablan, los que muestran el estado de conciencia real. Hay mucho protestantismo lastrado de subjetivismo sentimentalista: Véase el movimiento pentecostal.

Mucha pedagogía y psicología posmoderna están basadas en este psicologismo del sentimiento y el sentimentalismo en lugar de los hechos, de las actuaciones; que es la realidad objetiva y material de quien habla. Su encarnación.

03 agosto, 2011

CARMELA Y GEMALÍAS HABLAN DEL ASUNTO RELIGIOSO.

Carmela.- He leído tu escrito de abajo y veo que sigues intentando justificar la religión en base a los sentimientos, a la nostalgia, al romanticismo de una comunidad en un mundo frío; a la necesidad de creer en una justicia divina; pero nada de eso se puede demostrar. Es puro subjetivismo. Se cree porque hay necesidad psicológica por esas cosas. Es el niño inmaduro que sigue buscando un padre que le dé seguridad en un mundo de mayores que compiten con él, que le crean dificultades, etc. El niño tenía a su papá que le protegía y le dejaba tiempo para jugar; ahora el mundo es malo y no deja al niño jugar y entonces se inventa a Dios que algún día le va a dejar jugar protegido en el cielo.

Gemalías.- Bueno, creo que simplificas las cosas. Quizás haya gente que se apega a la religión X o Y por esa razón de inmadurez que tú dices; pero yo creo que, por lo contrario, puede haber mucha madurez en una persona que vive el cristianismo protestante (que es el que me interesa ahora). Puede que esa persona haya vivido las experiencias más duras, más variadas, más buenas y malas en esta vida; y, haya descubierto que la vida puede tener otras claves de interpretación, otra manera de verla y vivirla. Es en momentos de soledad, de esa soledad nostálgica que nos sobreviene, donde parece que hay una voz suave, amable, y firme que parece surgir del mismo corazón del universo; y, que te dice y repite que este mundo tiene sentido, que hay cosas que están bien y otras que están mal y nos destruyen; que todas las experiencias vividas y por vivir tienen un sentido por muy absurdo o incoherente que a veces nos parezca.

Carmela.- Todo muy subjetivo y nada demostrable; y, si no es demostrable para todos como lo es que este árbol es un árbol y todos lo podemos tocar y ver como árbol; pues entonces es todo subjetivo y tú puedes sentir eso que sientes, pero yo puedo sentir otra cosa y la subjetividad no es prueba de nada. Yo no puedo creer en hadas o dragones porque no existen; aunque pueda imaginármelos. Pues eso que tú dices es lo mismo. Muy bonito, pero para ti u otros como tú.

Gemalías.- Dejemos una cosa clara, un protestante jamás intentará imponer su experiencia a nadie como fe objetiva y transparente ante la que todo el mundo ha de arrodillarse. Sí, sé que en el pasado y quizás en el presente hay protestantes con mucha gana de imponer su fe a los demás de ese modo; pero esa no es la fe protestante que yo valoro y, me atrevo a descalificar a tales supuestos protestantes, como “falsos profetas” o creyentes. Un protestante asume que su experiencia cristiana es subjetiva a ojos de los demás ya que no se puede probar con la razón o el método científico su verdad, de la misma manera que se demuestra la ley de la gravedad al modo newtoniano. También es verdad que si se aplica el método de investigación histórica a la Biblia, pues se ve claramente que esos textos responden a intereses religiosos y políticos concretos, a anhelos y deseos individuales y colectivos del pueblo de Israel o de las comunidades seguidoras de Jesús; quizás a representaciones a veces caprichosas o interpretaciones forzadas de textos más antiguos para justificar una teología concreta en oposición a otras, etc. Hay todo eso si somos sinceros y rigurosos con la verdad. Pero aun así, ¡cachis en la mar! No hay manera de desprenderse se la absoluta certeza de que Dios está detrás de todo ello; y, que en la pugna con los textos y en la interpretación de los mismos; y en las contradicciones y polémicas con el mundo escéptico; pues detrás de todo ello, de esa realidad que no hay que negar ni falsificar, está Dios. El creyente protestante no puede desligarse por más que lo intente a veces, sobre todo cuando lee en el Antiguo Testamento o Tanak, a ese Jehová enfurecido, lleno de ira, de venganza, masacrando, matando a mujeres y niños y animales….¡Qué horror! ¡Vaya dios de mis c..nes! Pero aun así hay una voz suave, amable, y firme que nos dice: sigue, no pares, ahí; sigue quizás haya algo más en esa figura de Jehová tan desconcertante como aparentemente desquiciada.

Carmela.- Curioso. Muy curioso. No me extraña que estéis perdiendo adeptos. Que las iglesias en Europa se vacíen. Eso es simplemente una neurosis o una locura. Vendrá el día no muy lejano en que a personas como tú las haya que tratar psiquiátricamente para que puedan vivir una vida más racional y ajustada a la realidad. ¡Son puras alucinaciones!

Gemalías.- Bueno. Vamos a dejarlo ahí provisionalmente. Creo que te precipitas en tu juicio. Cuando tomemos otro café mañana, creo que podremos explorar más y quizás podremos sopesar con mayor rigor dónde está la locura y la neurosis.

01 agosto, 2011

TIENE QUE HABER UN MUNDO SOBRENATURAL

Ha nevado. El paisaje esta blanco. Nerva y yo nos aproximamos al templo que está a las afueras de Nulmok. Cuando miro al cielo y veo el resplandor de la ciudad al fondo siento como si hubiese un mundo perfecto en algún sitio.

Entramos en la iglesia y de repente todo está en silencio. Todos en silencio. Hay algo reverencial. Hay un silencio respetuoso presidido por una común idea de Deidad.

De repente, el pastor nos indica el himno que hemos de cantar. Es el 160. Abrimos nuestros himnarios y comenzamos a cantar. El órgano acompaña nuestras voces. Hay respeto a la vida bajo la mirada de Dios y su Hijo Jesucristo.

Luego es la lectura del pasaje de la Biblia. Las palabras suenan con tersa y placentera cadencia. Palabra de Dios. Nerva y yo repetimos las palabras del presbítero. Palabra de Dios.

Hay un mundo ideal tras esta realidad plagada de nostalgias. Aspiramos a una perfección. Creemos que ha de haber justicia y orden y armonía y cordura en alguna parte. Amor en alguna parte.

Pienso que esta reverencia religiosa en una iglesia protestante es lo poco que nos queda de comunidad, de refugio sagrado; de reverencia por el misterio de la vida. Dios es necesario. Sin Dios no puede haber reverencia por el misterio de la vida, por las nostalgias que nos invaden.

Ha de haber un mundo perfecto en algún sitio. Y en ese mundo está Dios. Ha de haber un Libro Sagrado que nos fuerce a pensar en la posibilidad de ese mundo.

Quizás todo sea un sueño irracional. Quizás no hay nada que se pueda demostrar; pero hoy hemos podido entrar de nuevo en el templo y disfrutar de ese silencio, de esos himnos cantados en asamblea o congregación. De esa oración dirigida a un Ser Superior que imaginamos Justo, Benevolente, etc.

Afuera hacía frío y estaba todo nevado. Nerva y yo nos dirigimos a casa después de haber saludado a nuestros hermanos en la fe, con sus defectos, con sus problemas; pero hermanos en una fe trascendente, sobrenatural.