09 agosto, 2011

JOHN UPDIKE Y EL PROBLEMA DE LA FE Y LA CIENCIA

Hay una novela que merece la pena ser leída. Más, todavía, por lectores protestantes. Me refiero a “La Versión de Roger” (Plaza & Janés. Biblioteca de Autor. Barcelona 1990), del escritor americano John Updike (1932-2009). La novela trata del intento por parte de un joven programador informático y matemático de encontrara a Dios a través del cálculo de las diferentes constantes y regularidades que se dan en la naturaleza según los descubrimientos científicos. El muchacho, Dale Kholer, quiere ofrecer al mundo una verdad objetiva de Dios. Quiere presentar a Dios como un dato objetivo, una demostración impepinable de su existencia a través del cálculo informático como herramienta valiosísima para llevar a cabo esta demostración. El libro nos hace un maravilloso viaje por el mundo de la física cuántica, la epistemología científica, la división cerebro-mente; la teología, etc, etc. Todo ello dentro de una trama tan real como la vida misma, de personajes del Boston de los principios de los años 80 con el trasfondo de la segunda reelección de Reagan: clase media universitaria liberal, barrios marginales de minorías con sus conflictos y asistentes sociales, adulterios, dilemas éticos, etc..

El personaje de la novela no es Dale precisamente, sino Roger Lambert; antiguo pastor protestante metodista y ahora profesor de teología en la universidad. Lambert es un convencido seguidor del teólogo suizo Barth (Karl Barth 1886-1968). Como buen barthiano rechaza toda posibilidad de reducir a Dios en mero objeto de investigación. Siguiendo a Barth literalmente nos relee:

No hay camino que nos conduzca a Dios, ni siquiera una vía negativa, ni siquiera una vía dialéctica ni paradójica. El dios que estuviere al final de algún camino humano, incluso de este camino, no sería Dios.

La relación de Dale con Roger empieza cuando el primero trata de conseguir el apoyo del segundo, para que el comité de evaluación del Departamento de Teología, le apruebe una subvención para su proyecto de búsqueda de Dios a través de la informática. La relación se complica con la vida personal y familiar de Roger y la trama nos engancha hasta el final. Es uno de esos libros que no se pueden dejar. Hay personajes como el vecino (biólogo ateo y judío) de Roger, Mr. Kriegman, cuyos conocimientos sobre le principio de la vida y de la misma materia, nos son expuestos en forma de diálogo con Dale, de una manera tan irónica como didáctica. Tanto para Kriegman, el ateo, como para el profesor protestante, Roger, el proyecto del alocado muchacho no es más que una pérdida de tiempo. Los dos coinciden en lo mismo.

Sobre el protestantismo Roger lanza sus diatribas:

Los protestantes. Nosotros prescindimos del intermediario. Basta con la fe. Al diablo con las obras. Al diablo con el Papa y sus indulgencias. Todo esto es muy político y muy económico; pero se hace bastante aburrido.

Nuestra herencia puritana. ¿Cómo pudieron aquellos viejos israelitas agarrarnos con tanta fuerza, sujetarnos con su terrible Biblia negra y sus imprecaciones, mientras los modernos (judíos) consideran el asunto como una broma familiar, llenando sus propias vidas con música de violín y clara ciencia atea? L’Chaim! Comparados con los judíos, nosotros, los protestantes, moramos realmente en el valle de la muerte.

Novela recomendada. No sé si hay alguna edición más nueva. Creo que sí. La traducción de esta edición es buena.

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