03 agosto, 2011

CARMELA Y GEMALÍAS HABLAN DEL ASUNTO RELIGIOSO.

Carmela.- He leído tu escrito de abajo y veo que sigues intentando justificar la religión en base a los sentimientos, a la nostalgia, al romanticismo de una comunidad en un mundo frío; a la necesidad de creer en una justicia divina; pero nada de eso se puede demostrar. Es puro subjetivismo. Se cree porque hay necesidad psicológica por esas cosas. Es el niño inmaduro que sigue buscando un padre que le dé seguridad en un mundo de mayores que compiten con él, que le crean dificultades, etc. El niño tenía a su papá que le protegía y le dejaba tiempo para jugar; ahora el mundo es malo y no deja al niño jugar y entonces se inventa a Dios que algún día le va a dejar jugar protegido en el cielo.

Gemalías.- Bueno, creo que simplificas las cosas. Quizás haya gente que se apega a la religión X o Y por esa razón de inmadurez que tú dices; pero yo creo que, por lo contrario, puede haber mucha madurez en una persona que vive el cristianismo protestante (que es el que me interesa ahora). Puede que esa persona haya vivido las experiencias más duras, más variadas, más buenas y malas en esta vida; y, haya descubierto que la vida puede tener otras claves de interpretación, otra manera de verla y vivirla. Es en momentos de soledad, de esa soledad nostálgica que nos sobreviene, donde parece que hay una voz suave, amable, y firme que parece surgir del mismo corazón del universo; y, que te dice y repite que este mundo tiene sentido, que hay cosas que están bien y otras que están mal y nos destruyen; que todas las experiencias vividas y por vivir tienen un sentido por muy absurdo o incoherente que a veces nos parezca.

Carmela.- Todo muy subjetivo y nada demostrable; y, si no es demostrable para todos como lo es que este árbol es un árbol y todos lo podemos tocar y ver como árbol; pues entonces es todo subjetivo y tú puedes sentir eso que sientes, pero yo puedo sentir otra cosa y la subjetividad no es prueba de nada. Yo no puedo creer en hadas o dragones porque no existen; aunque pueda imaginármelos. Pues eso que tú dices es lo mismo. Muy bonito, pero para ti u otros como tú.

Gemalías.- Dejemos una cosa clara, un protestante jamás intentará imponer su experiencia a nadie como fe objetiva y transparente ante la que todo el mundo ha de arrodillarse. Sí, sé que en el pasado y quizás en el presente hay protestantes con mucha gana de imponer su fe a los demás de ese modo; pero esa no es la fe protestante que yo valoro y, me atrevo a descalificar a tales supuestos protestantes, como “falsos profetas” o creyentes. Un protestante asume que su experiencia cristiana es subjetiva a ojos de los demás ya que no se puede probar con la razón o el método científico su verdad, de la misma manera que se demuestra la ley de la gravedad al modo newtoniano. También es verdad que si se aplica el método de investigación histórica a la Biblia, pues se ve claramente que esos textos responden a intereses religiosos y políticos concretos, a anhelos y deseos individuales y colectivos del pueblo de Israel o de las comunidades seguidoras de Jesús; quizás a representaciones a veces caprichosas o interpretaciones forzadas de textos más antiguos para justificar una teología concreta en oposición a otras, etc. Hay todo eso si somos sinceros y rigurosos con la verdad. Pero aun así, ¡cachis en la mar! No hay manera de desprenderse se la absoluta certeza de que Dios está detrás de todo ello; y, que en la pugna con los textos y en la interpretación de los mismos; y en las contradicciones y polémicas con el mundo escéptico; pues detrás de todo ello, de esa realidad que no hay que negar ni falsificar, está Dios. El creyente protestante no puede desligarse por más que lo intente a veces, sobre todo cuando lee en el Antiguo Testamento o Tanak, a ese Jehová enfurecido, lleno de ira, de venganza, masacrando, matando a mujeres y niños y animales….¡Qué horror! ¡Vaya dios de mis c..nes! Pero aun así hay una voz suave, amable, y firme que nos dice: sigue, no pares, ahí; sigue quizás haya algo más en esa figura de Jehová tan desconcertante como aparentemente desquiciada.

Carmela.- Curioso. Muy curioso. No me extraña que estéis perdiendo adeptos. Que las iglesias en Europa se vacíen. Eso es simplemente una neurosis o una locura. Vendrá el día no muy lejano en que a personas como tú las haya que tratar psiquiátricamente para que puedan vivir una vida más racional y ajustada a la realidad. ¡Son puras alucinaciones!

Gemalías.- Bueno. Vamos a dejarlo ahí provisionalmente. Creo que te precipitas en tu juicio. Cuando tomemos otro café mañana, creo que podremos explorar más y quizás podremos sopesar con mayor rigor dónde está la locura y la neurosis.

1 comentario:

  1. ¿Pero a quién demonios puede interesar ya el tema de Dios y la religión?

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