05 noviembre, 2011

LAS IZQUIERDAS SE HAN QUEDADO SIN MODELO PRODUCTIVO VIABLE

Después del fracaso de los socialismos reales, o sea, los comunismos; las izquierdas no han sabido elaborar una teoría económica sólida sobre la producción. Incapaces, tampoco, de ofrecer una política económica que tenga como factor fundamental una estructura productiva viable, capaz; igualmente, de mantener un estado de bienestar eficaz; entonces, toda la política de las izquierdas se ve abocada a seguir neuróticamente obsesionada con la distribución, el reparto, y la igualdad. Es algo así como si el dinero y la riqueza estuvieran marcados desde su origen por un estigma moral perverso: el crudo egoísmo, el capitalismo malo, la competividad destructiva; la usura de los banqueros chupasangres; la tecnología deshumanizada y la ciencia rapaz. En una palabra, existe una inquietante mala conciencia moral respecto al sector productivo: esa cueva de ladrones, ese cenagal de lucro y explotación. Es el canto repetitivo de nuestros políticos supuestamente radicales; de cierta intelectualidad progre; que por otro lado no quiere profundizar, o no sabe ofertar un modelo productivo alternativo realista y convincente.

Incapaces de ofrecer un modelo de producción socialista válido; tan solo queda la apropiación de la riqueza que producen los "capitostes" con sus empresas; los vampiros financieros con sus sangrientas especulaciones; la segura apropiación de una parte importante de aquellos que viven con nóminas basadas en la producción capitalista; la imposición más y más extensa de gravámenes impositivos directos e indirectos, etcétera. Es decir: el “infierno” del sector productivo puede producir siguiendo sus infames reglas de juego; pero ellos, los buenos, se seguirán encargando de expropiarles una parte importante de la riqueza producida para repartirla solidariamente, para hacer el bien, para crear derechos sin fin, etcétera.

Unas izquierdas que no sabe proponer alternativas económicas viables; no sentimentales, que apelan demagógicamente al justicierismo del pobre contra el rico, pero sin nada más que ofrecer; es una izquierda cuyos proyectos socialistas están ya condenados por definición. El fracaso del comunismo, es el fracaso, así mismo; a más largo plazo, del socialismo. Sin un modelo económico viable que ofrecer; entonces ese idealizado estado de bienestar propuesto, corre peligro de convertirse en una máquina estatal vacía de contenido. Algo que no es nada deseable.
 Si no hay otro motor de producción más viable que el mercado capitalista; entonces es obligación de las izquierdas el decirnos cómo se ha de mejorar y facilitar la producción de riqueza real que haga posible cualquier reparto solidariamente eficaz. Es decir: es menester dejarse de la huera y agotada retórica del mágico reparto e igualdad universal, de servicios públicos “gratuitos” y más sofisticados impuestos; para empezar a hablar de producción y riqueza con transparencia y claridad; no con mala conciencia y demagogia, Y, si hay otras economías alternativas viables; es hora de explicarlas; y si nos convencen; aplicarlas. No pasa nada. Es todo cuestión de sinceridad y realismo.

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