Una niña que baja corriendo por un camino en un bosque. Una madre que camina detrás sonriente contemplándola. Detén la imagen. Ya tienes el mundo a tus pies. Fíjate en los árboles. No los nombres. Fíjate en el cielo gris-rojizo. El aire ahora mueve los árboles. Los
helechos también se mueven. Fíjate en la cara sonriente de la madre. Sonríe, pero los ojos parecen mirar para adentro. La niña sigue bajando corriendo y es feliz. Es una niña feliz que no tiene miedo a lo que vendrá después. Puede que sea una cena sabrosa. O un programa de televisión favorito y siempre papá y mamá allí con ella. Y tú. ¿Qué haces? Pareces mirar a las cimas de los montes cercanos. Siempre te han gustado las cimas de los montes. Es tu aspiración subir y contemplar los paisajes desde arriba y ver sus detalles desde arriba. Los detalles adquieren sentido desde arriba. Pero la niña te inspira la inocencia de otra vida, de otro mundo.
Hay en toda esta estampa muchas cosas, muchos detalles. Podrías describir la estructura poco a poco y con minuciosidad. Los rostros. La ropa. Tres personas que forman un conjunto. Frío. Impersonal. Pero extraño. Despojado de toda asociación o evocación hay extrañeza. Pero no podemos mirar al mundo desde tal extrañeza. Sí podemos imaginar esa posibilidad, pero no la podemos vivir como tal. Y entonces una vez que vemos ya hay sentimiento, sentido. Atrapados. Nos atrapa el trasfondo de preocupación. De lo que ha de venir o suceder. Y el pasado con sus recuerdos que se evocan. La niña con su inocencia me produce tristeza. Surge en mi un sentido de rebelión contra la esclavitud de la existencia. Inútil. Es imposible que no te doblegue la pesadez gravitatoria física y anímica.
(Sigan leyendo los comentarios de abajo)
17 abril, 2020
23 marzo, 2020
REFLEXIONANDO EN TORNO A LA PESTE
Tiempos de peste como los actuales. Ni en mi más remota imaginación se me hubiese ocurrido pensar que todo un país iba a estar encerrado en casa por 30 días naturales. Pero no sólo España, sino Francia, Italia, etc. Miro a la calle y al parque y están vacíos. No miro las noticias, aunque me mantengo informado de lo último en cuanto a normas e instrucciones. En este caso me gusta lo práctico, lo útil, lo concreto. Detesto los bulos, las interpretaciones proféticas y milenaristas que abundan en las redes; tampoco me gustan las predicciones políticas basadas en juicios ideológicos interesados.
La plaga suscita los juicios políticos de uno y otro bando. Cuando pase este virus, entonces haremos una evaluación de todo ello y qué pasó y por qué y hasta dónde se pueden pedir o no responsabilidades. Todo ello podría hacerse de un modo objetivo entre toda la ciudadanía. Cuando prevalecieron los intereses partidistas y electoralistas sobre la salud de la mayoría. Cuando el sectarismo ideológico se antepuso también aun sabiendo que era un alto riesgo hacer "mani-infestaciones" o mítines. También cómo se gestionó la crisis y en base a qué criterios. También si la "unión de todos los españoles" en una misma política sanitaria impedía la segregación y separación de ciertos territorios o zonas que necesitaban de aislamiento y cierre, en lugar de huida o estampida a otras zonas del país.
Hablaremos mucho de las experiencias buenas y malas del confinamiento. El miedo, la inseguridad, el cuidado e higiene para con los enfermos llevado con sufrimiento y máxima abnegación. El intenso dolor por la muerte de un ser querido que no pudo con el virus. La virulencia de los medios de comunicación y su desmesurada obsesión por alcanzar las mejores cotas de cobertura. Las listas de cifras puestas como un marcador de estadio haciendo de espada de Damocles, inflando así el miedo colectivo más que manteniendo la serenidad racional y el sentido común. Contaremos lo duro que era ir a los supermercados a comprar y vernos todos como potenciales apestados, algunos como esperpentos cubiertos de arriba a abajo. Como si fuéramos a la guerra llevando la mascarilla como símbolo. Si hubo improvisación y falta de material básico como eran las mascarillas, la previsión de hospitales de campaña, etc.
Quizás esta plaga nos haya hecho más fuertes y precavidos para la siguiente peste. Vivíamos sin pensar ya en las pestes del pasado que se llevaba poblaciones enteras, ciudades, miles de muertos, millones... Necesitamos también de intensas reflexiones sobre el uso de la razón inteligente por encima de las ideologías, los odios y rivalidades políticas. El uso y confianza del consenso democrático como firme voluntad de actuación y no el uso autoritario aplastante de desconfianza instintiva contra la distribución racional y más efectiva del poder. Nos salen las ínfulas de grandeza patriótica en lugar del pragmatismo más efectivo que no marca paquete, pero sí disminuye víctimas y soluciona problemas.
(No dejad de leer los comentarios que siguen abajo pinchando en idem)
La plaga suscita los juicios políticos de uno y otro bando. Cuando pase este virus, entonces haremos una evaluación de todo ello y qué pasó y por qué y hasta dónde se pueden pedir o no responsabilidades. Todo ello podría hacerse de un modo objetivo entre toda la ciudadanía. Cuando prevalecieron los intereses partidistas y electoralistas sobre la salud de la mayoría. Cuando el sectarismo ideológico se antepuso también aun sabiendo que era un alto riesgo hacer "mani-infestaciones" o mítines. También cómo se gestionó la crisis y en base a qué criterios. También si la "unión de todos los españoles" en una misma política sanitaria impedía la segregación y separación de ciertos territorios o zonas que necesitaban de aislamiento y cierre, en lugar de huida o estampida a otras zonas del país.
Hablaremos mucho de las experiencias buenas y malas del confinamiento. El miedo, la inseguridad, el cuidado e higiene para con los enfermos llevado con sufrimiento y máxima abnegación. El intenso dolor por la muerte de un ser querido que no pudo con el virus. La virulencia de los medios de comunicación y su desmesurada obsesión por alcanzar las mejores cotas de cobertura. Las listas de cifras puestas como un marcador de estadio haciendo de espada de Damocles, inflando así el miedo colectivo más que manteniendo la serenidad racional y el sentido común. Contaremos lo duro que era ir a los supermercados a comprar y vernos todos como potenciales apestados, algunos como esperpentos cubiertos de arriba a abajo. Como si fuéramos a la guerra llevando la mascarilla como símbolo. Si hubo improvisación y falta de material básico como eran las mascarillas, la previsión de hospitales de campaña, etc.
Quizás esta plaga nos haya hecho más fuertes y precavidos para la siguiente peste. Vivíamos sin pensar ya en las pestes del pasado que se llevaba poblaciones enteras, ciudades, miles de muertos, millones... Necesitamos también de intensas reflexiones sobre el uso de la razón inteligente por encima de las ideologías, los odios y rivalidades políticas. El uso y confianza del consenso democrático como firme voluntad de actuación y no el uso autoritario aplastante de desconfianza instintiva contra la distribución racional y más efectiva del poder. Nos salen las ínfulas de grandeza patriótica en lugar del pragmatismo más efectivo que no marca paquete, pero sí disminuye víctimas y soluciona problemas.
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26 febrero, 2020
EL BUEN SAMARITANO EN UN MUNDO POSHISTÓRICO
Los medios han de sobrevivir informando. Informando de todo. De todo se ha de informar para que el medio sobreviva y las conciencias estén informadas en un mundo informatizado y sobreinformado e hiperinformado para que las conciencias no queden vacías, ni se angustien en el aburrimiento. Con entretenimiento. Vivir es un riesgo en todos los sentidos. Entretenimiento de palabra e imagen, no hay nada adónde se dirigir que ya no esté marcado por alguna coordenada informatizada. La realidad ha desaparecido y ahora se trata de repetir historia ya completada. Globalización. Más allá de la globalización ya vemos el balón del mundo y del universo flotando en la fría nada del cero absoluto. Oiga, si ese es el substrato de toda la historia que se ha venido desarrollando con tanto misterio, toneladas de sufrimiento, sobresalto y escasas alegrías, ¿cómo la gente no ha de angustiarse y desanimarse y abandonarse ante los colchones mullidos de los medios que nos informan, no dejan de informarnos para que sepamos todo de forma muy objetiva, transparente, feaciente. ¿Quién soy yo?
Es verdad, ¿quién soy yo?
El Buen Samaritano pasó por allí y no preguntó nada, simplemente recogió al herido y se lo llevó para cuidarlo, curarlo y alimentarlo. La parábola no dice nada más que era un samaritano. No nos dice si era buen o mal seguidor de la Torá, o si leía a Marx o a Adam Smith. Tampoco sabemos si era seguidor de algún profeta o rabino, o si leía mucho o poco, o si tenía sombras y oscuridades en su vida. No consta si reñía con su mujer o era buen vecino y buen esposo. Decía la parábola que había pasado antes un rico filántropo masón, pero que se había limitado a tomar nota e informar a una organización de caridad para que se hicieran cargo del herido. Había pasado también una feminista de Podemos, pero se limitó a tomar nota de las míseras condiciones sociales de las que era víctima tal herido, mencionando algo también sobre la brutalidad del machismo con los desfavorecidos y de cómo el Estado era quién se debía encargar del caso, pues hacer caridad era algo reaccionario que reforzaba el sucio egoísmo individualista de la sociedad sexista y de clases. Pasaron religiosos de muchas iglesias y sectas y todos tomaron nota de si debían o no ayudar a alguien que no profesaba sus creencias y sacaron conclusiones en sus templos, y todos informaron a las debidas organizaciones públicas o privadas sobre ese herido tirado en una cuneta esperando la llegada de una ambulancia pública que tardaba y tardaba.
¿Quién soy yo si veo a un herido tirado en una cuneta, mal vestido y golpeado?
Es evidente que llamaría a una ambulancia. El Buen Samaritano hoy día llama a una ambulancia con médico dentro.
He de informarme cómo va el coronavirus. No hay minuto que no sea informado de tal virus y su virulencia. Paciencia. Inquiétese. Usted ha de inquietarse. Sentir el miedo en profundidad. Su vulnerabilidad. Sea usted un herido o un enfermo necesitado de ambulancia o de Buen Samaritano. El mundo es así. Déjese caer en manos del Estado, Buen Samaritano. Nosotros tan solo le informamos hasta la saciedad y el agotamiento.
29 enero, 2020
UNA VEZ HUBO UN DIOS CREADOR VISIBLE Y AUDIBLE
Una vez hubo un Dios creador del universo que se dejaba oir, ver, actuar. La gente lo veía, lo escuchaba y también eran testigos de sus milagros y portentos. Era un Dios que se relacionaba con sus criaturas de forma material, pues sus criaturas lo podían detectar y sentir. Un Dios externo a ellos que se manifestaba como lo puediera hacer cualquier cosa u objeto o persona o ente, y entonces no había nadie que pudiera negar la existencia de tal Dios.
Bien es verdad que muchas veces se aparecía en sueños a algún profeta o rey o escogido, y si en sueños pues entonces hablamos del reino de lo subjetivo, de lo que solo puede ser visto desde uno mismo, siendo testigo él mismo, con lo cual la veracidad de ese Dios ha de depender de lo que diga otro y no la presencia directa de Dios a muchos o a varios testigos. Esas apariciones de Dios indirectas solo podrían ser creídas a través de pruebas evidentes y manifiestas que corroborasen esos sueños como proféticos o palabras reveladoras y vistas por muchos en acto. Pero ese Dios se fue alejando. Gradualmente se fue alejando según vamos leyendo en la Biblia. En la Tanak.
Cada vez se va volviendo más en un Dios de sueños particulares y en función de ciertas políticas y de supuestos milagros o acontecimientos que ya no eran directos, sino interpretables. Los
portentos y milagros y terremotos que iban acompañados de la voz de Jehová/Yahve, fueron aconteciendo sin voz. Y sin voz directa, tales acontecimientos se iban asimilando a los acontecimientos diarios o extraordinarios de la vida o la naturaleza. Ese Dios se iba desplazando al reino imaginativo de la cabeza de cada uno, de su pensamiento, de su propia fe en base a una sensibilidad o simple obediencia a sus jefes y sacerdotes. La fe pasó a institucionalizarse en el templo y en los reyes y Dios cada vez más lejano, nunca directamente audible, y ya casi nunca presente con aquella voz potente de antaño, los rayos y los truenos o milagros y portentos que acompañaban a tal Dios. Dios pasó a ser palabra indirecta a través de otros humanos que se decían portadores de su revelación a través de sueños o apariciones particulares.
Bien es verdad que muchas veces se aparecía en sueños a algún profeta o rey o escogido, y si en sueños pues entonces hablamos del reino de lo subjetivo, de lo que solo puede ser visto desde uno mismo, siendo testigo él mismo, con lo cual la veracidad de ese Dios ha de depender de lo que diga otro y no la presencia directa de Dios a muchos o a varios testigos. Esas apariciones de Dios indirectas solo podrían ser creídas a través de pruebas evidentes y manifiestas que corroborasen esos sueños como proféticos o palabras reveladoras y vistas por muchos en acto. Pero ese Dios se fue alejando. Gradualmente se fue alejando según vamos leyendo en la Biblia. En la Tanak.
Cada vez se va volviendo más en un Dios de sueños particulares y en función de ciertas políticas y de supuestos milagros o acontecimientos que ya no eran directos, sino interpretables. Los
portentos y milagros y terremotos que iban acompañados de la voz de Jehová/Yahve, fueron aconteciendo sin voz. Y sin voz directa, tales acontecimientos se iban asimilando a los acontecimientos diarios o extraordinarios de la vida o la naturaleza. Ese Dios se iba desplazando al reino imaginativo de la cabeza de cada uno, de su pensamiento, de su propia fe en base a una sensibilidad o simple obediencia a sus jefes y sacerdotes. La fe pasó a institucionalizarse en el templo y en los reyes y Dios cada vez más lejano, nunca directamente audible, y ya casi nunca presente con aquella voz potente de antaño, los rayos y los truenos o milagros y portentos que acompañaban a tal Dios. Dios pasó a ser palabra indirecta a través de otros humanos que se decían portadores de su revelación a través de sueños o apariciones particulares.
02 enero, 2020
AGOTAMIENTOS, APOCALIPSIS, APERTURES Y REPLIEGUES
Hai conflictos como el palestín-Israeli, el mundu musulmán ente ellos y los demás, Llatinoamerica y la corrupción y l'autoritarismu endémicu propiu d'esi continente; España-Cataluña, que se resolverán dempués de tiempu y por agotamientu. La vía apocalíptica pué dase, pero yo creo que lo primero ye lo más posible. Agotamientu de modelos ixeolóxicos, de paradigmes culturales, etc. O pué dase una involución permanente a repliegues integristes violentos.
Por agotamientu acabó la Guerra de los Treinta Años, que concluyó cola Paz de Westfalia. Y, a partir de ehí, fue configurándose la Europa moderna sofitada nel reconocimientu de les diferencies
relixoses, y, más tarde y por estensión, como'l reconocimientu de formes de pensar también diferentes y apertures a posibilidaes polítiques hasta'l momentu impensables. Hai munchos factores que contribuyeron a ello (económicos, demográficos, descubrimientos, desplazamientos, la Reforma, etc.), pero l'agotamientu de los paradigmes del pasáu fue ún de los motivos más importantes. Yo creo que ta entamando a dase un agotamientu de los paradigmes lliberales-socialdemocráticos (por descontao les víes radicales comunistes y llibertaries capitalistes tamién s'agoten) que se veníen dando hasta'l momentu. Nuevos factores--Internet, realidaes virtuales, tiempu-espaciu instantáneu, relativización del mundu y los sos referentes comunmente aceptaos como incuestionables--tan ya minando les cosmovisiones del pasáu y daqué nuevo se ta asoleyando que pol momentu non sabemos da-y forma.
Pero siempre tan los repliegues como reacción a lo nuevo y desconocío, a los vacíos de valores qu'hasta'l momentu nos servíen d'agarraderes, a los cuestionamientos de lo qu'enxamás fuere cuestionao; a los desplazamientos que nos faen mareanos de vértigu y pánicu. Lo que perecía estable demuestra
que non ye ansí, cosa ya vieya na filosofía y la sabiduría del mundu, pero que dalgunos viven güei como traxedia, resentimientu y venganza.
Ye un momentu raru, inquietante, con despliegues y apertures creatives, pero también de repliegues fundamentalistes, fanatismos moralistes de tou tipu, nihilismos suicides al mesmu tiempu que'l conceutu de vida algama la necesidá de tolos derechos posibles: animales, vexetales, minerales, etc., necesiten derechos y protección como la mesma individualidá humana. El mesmu planeta pretende vese ya como un ser viviente, colo que'l conceutu d'individuu va plegándose a nuevos moralismos tan tiernos como totalitarios.
Por agotamientu acabó la Guerra de los Treinta Años, que concluyó cola Paz de Westfalia. Y, a partir de ehí, fue configurándose la Europa moderna sofitada nel reconocimientu de les diferencies
relixoses, y, más tarde y por estensión, como'l reconocimientu de formes de pensar también diferentes y apertures a posibilidaes polítiques hasta'l momentu impensables. Hai munchos factores que contribuyeron a ello (económicos, demográficos, descubrimientos, desplazamientos, la Reforma, etc.), pero l'agotamientu de los paradigmes del pasáu fue ún de los motivos más importantes. Yo creo que ta entamando a dase un agotamientu de los paradigmes lliberales-socialdemocráticos (por descontao les víes radicales comunistes y llibertaries capitalistes tamién s'agoten) que se veníen dando hasta'l momentu. Nuevos factores--Internet, realidaes virtuales, tiempu-espaciu instantáneu, relativización del mundu y los sos referentes comunmente aceptaos como incuestionables--tan ya minando les cosmovisiones del pasáu y daqué nuevo se ta asoleyando que pol momentu non sabemos da-y forma.
Pero siempre tan los repliegues como reacción a lo nuevo y desconocío, a los vacíos de valores qu'hasta'l momentu nos servíen d'agarraderes, a los cuestionamientos de lo qu'enxamás fuere cuestionao; a los desplazamientos que nos faen mareanos de vértigu y pánicu. Lo que perecía estable demuestra
que non ye ansí, cosa ya vieya na filosofía y la sabiduría del mundu, pero que dalgunos viven güei como traxedia, resentimientu y venganza.
Ye un momentu raru, inquietante, con despliegues y apertures creatives, pero también de repliegues fundamentalistes, fanatismos moralistes de tou tipu, nihilismos suicides al mesmu tiempu que'l conceutu de vida algama la necesidá de tolos derechos posibles: animales, vexetales, minerales, etc., necesiten derechos y protección como la mesma individualidá humana. El mesmu planeta pretende vese ya como un ser viviente, colo que'l conceutu d'individuu va plegándose a nuevos moralismos tan tiernos como totalitarios.
01 diciembre, 2019
EL ÉXTASIS DEL CONOCIMIENTO
Era un señor muy serio, pero afable, y se veía que leía mucho pues tenía muchos libros en su biblioteca. Le gustaba leer filosofía porque creía que eso le permitía ir a los máximos límites del pensamiento. Lo cual para él era el máximo placer y satisfacción que se podía obtener en la vida. El pensamiento se ordenaba a través de esta disciplina y alcanzaba cotas de abstracción e idealidad y de conceptualidad que transportaban su mente al cero absoluto de neutralidad e indiferencia cósmica. O sea, la filosofía actuaba también como un relajante muy efectivo. Grado cero. Punto cero de la existencia. El punto-eje donde gira el universo. ¿Era eso posible? Pues él decía que a veces era capaz de llegar a ese punto y entonces experimentaba un éxtasis que lo arrebataba a una pureza inaudita de transparencia consigo mismo y el universo.
Además tenía la idea de que la vida era un milagro. Toda situación era para él un milagro.
El hecho de que algo existiera y estuviera ahí presente le resultaba extraordinario. Hasta lo horrible, lo feo, lo cruel, lo fanático, lo ignorante, la perfidia y la prepotencia, le resultaban extraordinarios. El hecho de existir, según él, se sustentaba en un sustrato de misterio que podría ser divino o diabólico, o mezcla de las dos cosas.
O, también podría ser simplemente lo que abarcan los sentidos, y; todo aquello que no resultare visible o audible o sentido por el tacto o las palabras, nos habría de ser indiferente. Ese no-ser, entonces nada tendría que ver con nosotros. No habría posibilidad de trato o relación, y entonces para qué preocuparse. Pero, quién sabe,--especulaba él sin miedo--podría haber otras cosas, podría haber sustratos no visibles, espirituales; entes inteligentes más allá de nuestra percepción y con naturalezas misteriosas. Esa era parte de su exploración a través de la introspección y las muchas lecturas y las técnicas hermenéuticas cada vez más perfeccionadas.
Aquel señor serio y afable yo lo había conocido cuando tenía dieciséis años y fue siempre una referencia de persona inusualmente culta y de profunda agudeza intelectual. Su casa era espaciosa. Vivía en las afueras de la ciudad cerca de un bosque. Era una casa señorial
con un gran salón y un piano que normalmente tocaba. Su mujer era una persona de trato cálido y afectuoso. Los solía ver con frecuencia, y seguí manteniendo contacto con ellos durante mis visitas a la mansión.
En aquella primera visita a la casa el señor me invitó a ver la biblioteca. Libros. Pensamientos. Historia, Historias. Narrativas, viajes, aventuras. Ciencia. Y sobre todo filosofía y religión. Aquella visita me marcó para siempre. Una fuerte sed de saber se apoderó de mí y nunca me abandonó.
Así que con los años llegué a tener también una casa grande con un salón espacioso y un piano, una mujer afable y efectuosa y sobre todo una biblioteca, una gran biblioteca con un par de butacas y un ventanal que mira al bosque.
Pero mi angustia fue no descubrir el punto cero. El punto-eje del universo. Jamás mi mente había sido capaz de descansar ni un segundo en la indiferencia absoluta. En el ansiado éxtasis de la absoluta neutralidad cósmica.
Además tenía la idea de que la vida era un milagro. Toda situación era para él un milagro.
El hecho de que algo existiera y estuviera ahí presente le resultaba extraordinario. Hasta lo horrible, lo feo, lo cruel, lo fanático, lo ignorante, la perfidia y la prepotencia, le resultaban extraordinarios. El hecho de existir, según él, se sustentaba en un sustrato de misterio que podría ser divino o diabólico, o mezcla de las dos cosas.
O, también podría ser simplemente lo que abarcan los sentidos, y; todo aquello que no resultare visible o audible o sentido por el tacto o las palabras, nos habría de ser indiferente. Ese no-ser, entonces nada tendría que ver con nosotros. No habría posibilidad de trato o relación, y entonces para qué preocuparse. Pero, quién sabe,--especulaba él sin miedo--podría haber otras cosas, podría haber sustratos no visibles, espirituales; entes inteligentes más allá de nuestra percepción y con naturalezas misteriosas. Esa era parte de su exploración a través de la introspección y las muchas lecturas y las técnicas hermenéuticas cada vez más perfeccionadas.
Aquel señor serio y afable yo lo había conocido cuando tenía dieciséis años y fue siempre una referencia de persona inusualmente culta y de profunda agudeza intelectual. Su casa era espaciosa. Vivía en las afueras de la ciudad cerca de un bosque. Era una casa señorial
con un gran salón y un piano que normalmente tocaba. Su mujer era una persona de trato cálido y afectuoso. Los solía ver con frecuencia, y seguí manteniendo contacto con ellos durante mis visitas a la mansión.
En aquella primera visita a la casa el señor me invitó a ver la biblioteca. Libros. Pensamientos. Historia, Historias. Narrativas, viajes, aventuras. Ciencia. Y sobre todo filosofía y religión. Aquella visita me marcó para siempre. Una fuerte sed de saber se apoderó de mí y nunca me abandonó.
Así que con los años llegué a tener también una casa grande con un salón espacioso y un piano, una mujer afable y efectuosa y sobre todo una biblioteca, una gran biblioteca con un par de butacas y un ventanal que mira al bosque.
Pero mi angustia fue no descubrir el punto cero. El punto-eje del universo. Jamás mi mente había sido capaz de descansar ni un segundo en la indiferencia absoluta. En el ansiado éxtasis de la absoluta neutralidad cósmica.
02 noviembre, 2019
TO WHOM IT MAY CONCERN
To whom it may concern: I'm free with my ideas, away from any court or any judge. My free ideas with my free imagination make me fly above the world just like a bird. Someone tried to shoot me once, but I learned how to fly higher and out of reach from any rifle. Now I see even farther and my gaze grasps every detail on the land below: people, trees, animals, meadows, woods and rivers. I can even reach the coast with my powerful sight. Whenever I get tired I let myself flow down with the wind, hovering near a mountain peak until I feel like resting on a rock.
But I was talking about my ideas and imagination, not about the flight of a bird. Or perhaps the bird's soaring and plunging in the air is the way my ideas and imagination take real life and perhaps we're talking about the same thing with a double dimension. You never know. Is there still another invisible realm where they can roam about? Who knows.
To whom it may concern: I freed myself from any attempt to make you see my worldviews or landscapes, it's better you take your time to find out who you are and where you are. Are you able to fly or maybe you like running through the wilderness like a lion or a rabbit? Or perhaps you love the lonely walks about your city among the crowds, or being the one leading the people to redemption or deliverance? Take your time and find out before is too late. Don't let yourself been taken by fate. That's all I can say to you my friend.
To whom it may concern: There was a time I didn't belive in anything that haven't been proved by either reason or science, I was a perfect human machine making clear and well-defined ideas, and of course, I didn't allow my imagination messing around with my life.
It was all like a perfect mirror with no scratches, but something went wrong after a while. None of my friends fitted into the mold, none of students followed the pattern, none of my family understood my clear-cut beliefs; so I gave up being so uptight after a serious nervous breakdown and went back to my old wrinkled and wiggled self, full of mistakes and improvisations and misunderstandings. Don't be so fool as to pretend you are the best. Let yourself be like a bird floating in the wind of life, soaring and plunging as the need arises, learning how to navigate all the time.
But I was talking about my ideas and imagination, not about the flight of a bird. Or perhaps the bird's soaring and plunging in the air is the way my ideas and imagination take real life and perhaps we're talking about the same thing with a double dimension. You never know. Is there still another invisible realm where they can roam about? Who knows.
To whom it may concern: I freed myself from any attempt to make you see my worldviews or landscapes, it's better you take your time to find out who you are and where you are. Are you able to fly or maybe you like running through the wilderness like a lion or a rabbit? Or perhaps you love the lonely walks about your city among the crowds, or being the one leading the people to redemption or deliverance? Take your time and find out before is too late. Don't let yourself been taken by fate. That's all I can say to you my friend.
To whom it may concern: There was a time I didn't belive in anything that haven't been proved by either reason or science, I was a perfect human machine making clear and well-defined ideas, and of course, I didn't allow my imagination messing around with my life.
It was all like a perfect mirror with no scratches, but something went wrong after a while. None of my friends fitted into the mold, none of students followed the pattern, none of my family understood my clear-cut beliefs; so I gave up being so uptight after a serious nervous breakdown and went back to my old wrinkled and wiggled self, full of mistakes and improvisations and misunderstandings. Don't be so fool as to pretend you are the best. Let yourself be like a bird floating in the wind of life, soaring and plunging as the need arises, learning how to navigate all the time.
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