18 octubre, 2011

EL NUEVO REINO DE LOS NUEVOS BÁRBAROS

Lo malo de las democracias es que todos votamos. Como la mayoría de la gente somos mediocres y poco sensatos, pues lo malo acabará ganando. Es ley humana que al final las democracias se han de descomponer en rampante demagogia. 

A las masas hay que darles lo que pidan para ganar el voto, pero el voto de las masas va condicionado a relativizar todos los valores y todos los esfuerzos para así contentar a la mayoría. Las democracias están condenadas al fracaso. Ya están ahí los nuevos bárbaros esperando con sus bárbaros métodos de control y violencia. Es cuestión de tiempo.

Hemos deconstruido tanto que ya no queda más que el vacío relleno de sentimentalismo cursi-relativista. O sea: carne de cañón para el bárbaro.


15 octubre, 2011

DEBATE: LOS INDIGNADOS DE TODO EL MUNDO

 Marius, desde Israel, nos envía esto:



¿Sabiais algo de esto? 

Ha empezado tal vez en Tunez. Despues de pasar un poco por Europa e Asia, ha llegado a las Americas, en USA el movimiento "Occupy Wall Street" sigue creciendo y hay cientos de arrestados en varias ciudades. En Israel, la comision gubernamental ha entregado su informe al gobierno, que ha aprobado en principio sus conclusiones, pero los líderes de la protesta que empezó no estan satisfechos y planean para finales de Octubre/principios de Noviembre manifestaciones, el no empezar los estudios universitarios el 01/11, más una huelga general con el apoyo de los sindicados (la implicacion del mayor sindicato laboral no me gusta nada de nada, su apoyo ha sido rechazado hasta ahora por los lideres de la protesta).

En la pagina de Facebook del evento "15 October" hay unos 1,500 que confirman ya su participacion a las marchas de este evento.


Vivimos en un mundo global  con redes sociales virtuales globales. Aqui http://15october.net/where/ teneis todos los países, ciudad por ciudad donde habran manifestaciones.

¿Como veis esta indignacion global? 

14 octubre, 2011

LA MÁQUINA DE GUERRA DE LOS MORMONES

La doctrina de los mormones es una máquina de guerra perfecta. No solo han de convertir el mundo a la Iglesia de los Santos del Último Día, sino también a los muertos inconversos de toda la historia que se puedan investigar y localizar a través de archivos y documentos. Tales muertos se mueven en una especie de dimensión muy próxima a la nuestra. Tan solo un velo nos separa, pero a ellos también hay que convertir.

Pero además su doctrina nos habla de seres humanos que anteriormente eran espíritus engendrados por un dios y una diosa de este universo (los dioses mormones tienen forma humana y viceversa). Tales espíritus escogieron venir a la Tierra para pasar una prueba definitiva en su carrera para llegar a ser un nuevo dios o diosa consorte en este universo. Eso somos los seres humanos. Unos pasamos la prueba y otros nos olvidamos de lo que éramos y fenecemos a ser un ente menos perfeccionado o incluso condenado a perecer en el olvido.

Pero los triunfadores serán dioses y diosas y los dioses podrán tener muchas diosas y tendrán universos que gobernar y poblar de criaturas humanas.

No hay tregua ni paz eterna en el cielo como predican las doctrinas de las religiones convencionales. Los mormones nos ofrecen una continua y eterna aventura de trabajo, de conquista, de gobiernos cósmicos en infinitos universos. Y, no solo en los mundos de los vivos, sino también en el de los muertos una vez pasado el velo de la vida terrenal.

Una máquina de guerra perfecta. Acción y conquista con proyección infinita.

EL LIBRO COMO MÁQUINA DE GUERRA

Un libro ha de ser una máquina de guerra que te absorba con sus aventuras de la imaginación, con sus excitantes teorías, con sus poemas de nostalgia y descubrimiento; con sus conceptos escrupulosamente ordenados; con su estética sublime; con sus personajes desbordantes, extraños, sagaces, malévolos, ingeniosos, valientes, cobardes; etc. Un libro ha de ser una máquina de guerra que te sacuda el sopor de la vida y te dé aliento para volver a ser un pirata medio loco o una salvaje amazona, salida del marasmo y del aburrimiento más cretino. Un libro ha de ser eso que te haga decir: ¡sí!, eso era lo que yo quería decir, vivir, gritar, cantar, jugar, etc.

Si no es así, entonces tíralo a la basura o mándalo al reciclaje.

En este mundo algo tiene que ocurrir para que las cosas restablezcan su provisional equilibrio.


LO INSOPORTABLEMENTE PROSAICO O COMO RETORNAR AL NOMADISMO

Ekegardo siguió observando su interior. Ahora parecía que una pared bloqueaba su alma. Estaba aburrido, pero quizás era preciso romper ese bloqueo. Estaba seguro que la pared estaba tratando de protegerle del mundo de las emociones. Cuando uno está aburrido y aparentemente absorbido en la rutina, lo único que está ocurriendo es que la mente se protege. En esa rutina las emociones parecen congelarse, enfriarse. Hay una sensación de letargo, de inapetencia, de color gris. El aburrimiento no es nada agradable. No es la situación de tranquilidad y relax en que a veces podamos encontrarnos después de acabar una labor, una tarea bien hecha. No. El aburrimiento es tedio; pero es el tedio protector de algo que nos acecha. Cuando estamos aburridos damos vueltas sobre nosotros mismos sin que nada nos atraiga. Nada nos atrae y entonces surge un desasosiego incapaz de llenarse, de conectar con algo.

Ekegardo vivía esa situación. Si estaba aburrido era porque algo le acechaba más allá de la pared. La pared era gris. La pared impedía la conexión del flujo de emociones de su yo. Su yo languidecía en tierra de nadie; en una angustiosa neutralidad. Era necesario romper, atravesar la barrera. ¿Cómo? Necesitaba salir a la calle, caminar sin tregua. El ejercicio físico y los cambios de escenarios lograban vencer la inercia y la inercia una vez suplantada por la necesidad del cuerpo de reclamar energía, hacía posible restablecer el flujo con su interior. La pared gris se iba disolviendo y ahora sentía una preocupación por algo. Una preocupación anónima. ¿Qué era lo que le preocupaba?

Siguió caminando y se puso a observar los rostros de la gente. Todos parecían tener un rostro de normalidad rutinaria. Nada anormal. Todo en su sitio, aparentemente. Al poco tiempo se dio cuenta de estar en plena inconsciencia. Caminaba sin pensar en nada, pero siempre como transfondo había un horizonte de preocupación, de inseguridad, de que algo se escapa y nunca se puede conseguir. Había pasado del aburrimiento a la rutina prosaica. Algo más entretenida, pero sin finalidad alguna. Sin objetivo a cumplir. En aparente paz con todo el mundo. Hasta con cierta desgana crónica.

Pensó que los nómadas de antaño estaban siempre en camino de otra cosa y en continua vigilancia. La amenaza de guerra era constante. No había tiempo para aburrirse. Todos los días había que encontrar el alimento. Pero ese no era su presente: su presente eran los edificios tristes, la gente corriente; el ritual diario del paseo. Pero más allá de la pared iban apareciendo más preocupaciones, cosas pendientes por hacer. Todo muy prosaico. Excesivamente prosaico. El mundo plano de lo prosaico.

Nelson y Pastenia vivían solo para convertir el mundo a su dios. Aspiraban a conquistar el mundo para su idea, su religión; su iglesia; su secta. Se preparaban constantemente para ese fin. Dedicaban horas y horas y en esa lucha declarada al mundo eran felices. Eran guerreros de su fe y su fe crecía. Sus enemigos eran todos los infieles del mundo y a todos había que convencer, que derrotar con argumentos: al indiferente, al ateo, al que pertenecía a otra iglesia; al político, al ideologizado, al tonto del bote, al listo. A todos. Nelson y Pastenia sentían el ardor de la lucha, de la conquista, de la misión en la tierra. Su secta era su mundo, su refugio; su familia aislada del mundo que los rechazaba, que los discriminaba, que los excluía; e incluso los odiaba y perseguía. Así habían sido los primeros cristianos y los primeros comunistas; y los fervientes nacionalistas. Y ese era el secreto de una vida en acción individual y colectiva.

Mientras Ekegardo caminaba pensaba que ya entendía por qué algunos de sus amigos seguían manteniendo sus aparentemente caducas ideologías políticas, sus utopías, sus fobias, sus proyecciones irracionales: una parte del mundo ha de ser combatida por ser los malos, los rufianes, los explotadores sin escrúpulos; los cínicos vampiros chupa-sangres. Los enemigos no podían jamás desaparecer, porque entonces, ellos mismos, se perderían en el más sublime de los aburrimientos. De las rutinas. Del tedio. De lo insoportablemente prosaico.

UNA RELACIÓN PERSONAL CON TU DIOS PARTICULAR

La clave está en las emociones: Esas fuerzas inconscientes que nos condicionan, que muchas veces nos dominan o toman posesión de nuestro ser. Son todo un espectro de energías que van desde el polo más negativo, destructivo, perverso, depresivo, decaído; hasta el otro polo de euforia, de entusiasmo, de delirio bondadoso y creativo. Entre un polo y otro estamos todos. Unas veces estamos más allá o más acá de uno de los polos. Otras veces nos estabilizamos. Una biología determinada puede situarse en una banda del espectro. Otras biologías tienden a los extremos, dan bandazos incontrolables, pasan por fases más moderadas; y vuelven a los bandazos. Otros habitan más la cercanía de los polos. Malo. Es donde más distorsiones de personalidad se producen, las aberraciones de carácter, las energías negativas-destructivas; las psicopatías del que no siente ni padece dentro de la más plena amoralidad. O, los entusiastas de la vida que no miden sus actos y el resultado son las situaciones más irresponsables que causan mucho daño a la larga.

La vida humana es inestable por necesidad. Y, las emociones, son esas energías que nos mueven y definen lo que somos en lo más profundo.

Hay que explorar las emociones. Pararse a explorar estas fuerzas, estas energías. Hay que contemplarlas desde un yo objetivo, desligado; algo así como un faro bien sujeto a su roca inamovible; y, desde ahí ver las tormentas, las olas, la calma, las corrientes. Pero ¿cómo conseguir situarse en ese yo tan seguro si dentro del espectro no hay nada seguro? Sí, hay posibilidad de construir uno de roca inamovible. Pero hay que hacerse fanático de una idea fija. Una idea que nadie pueda cuestionar. Una idea protegida de toda opinión, de todo cuestionamiento; de toda interferencia externa. Algo así como una barra de acero con raíces profundas en la solidez de las rocas cósmicas. Nadie puede entrar ahí. Territorio personal e intransferible.

Y, lo que empezó como un acto de desesperado fanatismo, pronto cobra solidez. Es tu nuevo ego, tu nuevo yo. Blindado de toda tormenta emocional, de todo desvarío, de todo capricho, de cualquier estado de ánimo de tu cuerpo (salud, enfermedades). Anclado en el absoluto.

Ahí te sientes seguro en tu profundidad. Un perfecto fanático agarrado, soldado, fundido en su dios personal.
 
Una vez instalado en tu yo absoluto, pronto encontrarás otros yoes absolutos. Y, juntos, formaréis la sociedad secreta más indestructible del cosmos.

Será una sociedad de obediencia absoluta. Sin fisuras. He ahí la absoluta paz espiritual.

¡¡¡¡Agghhhh!!!!

11 octubre, 2011

ENTRE EL CIELO Y EL INFIERNO

Observa el juego de las pasiones en silencio. Observa el cielo y el infierno en abierta pugna. Siente la pura negatividad de esa pasión destructiva, de esa emoción amarga. Siente también esa otra benévola energía que viene a tu auxilio y disipa, logra disipar, la perversa malignidad que procede quizás del mismo infierno.

La resurrección ese instante de placer estético cuando la vida aparece imbuida de sacramentalidad.

¿Quién dijo que los mitos cristianos están ya agotados?

Procede tú ahora con la encarnación y la transubstantación.

Sin olvidarte nunca del Diablo.

Vivimos entre el cielo y el infierno.


PALESTINOS E ISLAM

No interesa. Solo interesa defender la Palestina islámica y anti-occidental, además de anti-cristiana. Es una enfermedad ideológica autodest...