26 abril, 2013

EL INAGOTABLE DEBATE DE LA CIENCIA Y LA RELIGIÓN

Hace ya un par de siglos que el cristianismo, tanto católico como protestante, sufre la incursión de la investigación científica e histórica en los textos canónicos que forman la Biblia. Durante muchos siglos la Biblia fue un libro sagrado incuestionable, fuente de las grandes verdades de la fe cristiana. Sin embargo, a partir de la Ilustración; y sobre todo a lo largo de los siglos XIX y XX, los textos sagrados han de enfrentarse, no sólo al radical cuestionamiento de su supuesta historicidad, sino también a la evidencia de que la formación del canon de las mismas Escrituras, obedeció a una llamada al orden con el objeto de acabar con las múltiples interpretaciones que se iban produciendo dentro del cristianismo más temprano. No obstante en esta época de posmodernidad muchos creyentes han aprendido a dialogar con la ciencia y a valorar las innumerables ventajas que el conocimiento científico ha producido en los últimos siglos; todo ello a pesar de que otros siguen resintiendo que la ciencia se arrogue el derecho a cuestionar verdades que, según ellos, sólo desde la fe pueden ser comprendidas. Por otra parte hay ciertas individualidades dentro del mundo de la ciencia y la divulgación científica; o también dentro del llamado pensamiento laico, que han hecho de la ciencia y la crítica un arma ya no sólo a favor de la necesaria separación de iglesia y Estado en los países democráticos, sino también un arma de abierta lucha contra las creencias religiosas, entendidas estas como residuos de superstición y atraso que impiden el libre progreso de la humanidad.

Hoy día, en democracia, son muchas las personas que optan libremente por la fe como una opción personal. La fe, en este caso, es una experiencia subjetiva sujeta a sus propias razones y a sus inevitables peticiones de principio; que puede enmarcarse dentro de una religión concreta, o no necesariamente. Por otro lado la ciencia es la producción de conocimiento basada en evidencias empíricas y razonamiento lógico. Pienso que cualquier intento por parte de la fe por adecuarse a la ciencia ha de fallar inevitablemente, o incluso llegar a ser objeto de un obvio ridículo. Es un error por parte de los cristianos, por ejemplo, negar la falta de evidencia empírica o pruebas históricas paralelas que verifiquen lo que los evangelios canónicos dicen. Es difícil evitar un enfoque de sentido común a través del cual los evangelios responden más a las necesidades teológicas de un tiempo concreto, que a hechos históricos objetivos sobre Jesús. Una investigación del Nuevo Testamento basada en la fe nunca resultará en evidencias científicas. Es imposible por definición,
además de ser un error. Demos a la ciencia lo que pertenece a la ciencia, y demos a la fe lo que pertenece a la fe. No hay necesidad de intentar lo imposible. Desde la fe se puede fácilmente comprender a la ciencia (investigación histórica-crítica textual), y del mismo modo se puede entender el por qué desde la ciencia no se puede comprender la fe. Es una pérdida de tiempo intentar justificar la fe con la razón científica.
La ciencia parte de una epistemología efectiva en cuanto a resultados visibles y comprobables. La religión, cómo metafísica que es, posee infinitas maneras de interpretar el por qué de esta vida, universo, etc. Al no tener referentes objetivamente comprobables, pues la mente humana se siente libre de crear mitos, relatos, doctrinas, que respondan a diferentes modos de existir. Podría haber tantas religiones como obras de arte. Pero tengamos en cuenta que cada idea original es una exploración más en este misterioso universo que puede dar lugar a nuevas experiencias; como también cada horror extremo que el hombre pueda producir es también una prueba de hasta dónde puede llegar la maldad y la crueldad del ser humano. ¿Puede la ciencia realizarse en un vacío metafísico que la haga inmune a cualquier valor o sentido ético-moral? Es evidente que no es así y los horrores con colaboración de algunos científicos han sido vienen siendo también parte de la historia reciente. Todos los humanos hemos de pasar conscientemente o inconscientemente por el gran dilema de la decisión metafísica adecuada.
Las religiones pueden llevarnos a cotas de experiencias creativas, imaginativas, sublimes; pero también poseen el potencial de la maldad, de la ciega y cruel intransigencia a que aspira la locura de algunos de sus dioses. Las religiones pueden darnos seguridad, y equilibrio ante las incertidumbres y desasosiegos de la vida; pero también nos pueden encerrar en un miedo patológico y culpabilidad permanentes. En realidad toda metafísica aspira a un absoluto donde poder descansar el alma. Pero el alma jamás descansa mientras sea parte del devenir. Y el  devenir es siempre lo inesperado, lo imprevisible; pero por suerte también, lo inagotable. 

(Publicado en La Nueva España de Gijón el 15-5-13)

25 abril, 2013

EL ERROR DE LA IZQUIERDA

El error de la izquierda es que no presenta ninguna alternativa económica que sea creíble. La izquierda sigue reivindicando más derechos, más reparto; viviendas para todo el mundo, sanidad para todo el mundo; educación para todo el mundo. Otros empujan por una mayor toma de decisiones colectivas en la producción, en la política; en lo social, etc. También por el disfrute común de todo: cultura, espacios urbanos, transportes públicos baratos, etc.

Pero no conozco a nadie de izquierdas que presente una opción de economía alternativa al capitalismo que sea viable, capaz de ser puesta en práctica; una economía que sea el potente poder de producción de riqueza necesario para cubrir y mantener todos los objetivos políticos y sociales enumerados arriba. Con
excepción de algunos colectivos de tipo anarquista que abogan por descentralizar la economía en forma de comunas igualitarias de vida sencilla, la gran mayoría de las izquierdas siguen optando por modelos tradicionales de más y mayor estado capaz de impulsar más y más gasto público y así mayor reparto cuasi gratuito de todos los bienes y servicios para todos. Los que siguen obstinados en este modelo-arquetipo de la izquierda, piden además nacionalizaciones de empresas y bancos y la creación de más y más empresas públicas.

Nada nuevo bajo el sol. Da igual que el socialismo de estado haya demostrado ser un fracaso económico en los países comunistas-socialistas, además de fuente segura de represiones y creación de castas. Da igual que las empresas públicas o mixtas creadas en España la mayoría han sido ejemplo de pura ineficacia, corrupción, nepotismo político, etc. Simplemente no se quiere ver, o se recurre al manoseado tópico de que no era el socialismo de verdad, o la empresa pública de verdad que espera encarnarse en un nuevo mundo de personas sanas, solidarias, desprendidas.

La izquierda sigue empeñada en reproducir los mismos errores de siempre. Es una izquierda profundamente conservadora; tan conservadora como sus antónimos de la derecha incapaz tampoco de ver nuevos horizontes a este planeta.

Y sin embargo algo ha de surgir. Quizás algo imprevisible e inesperado que haga volver temporalmente las aguas a su cauce por un tiempo. Sólo por un tiempo, pues ya sabemos que el ser humano es siempre crisis, conflicto, desasosiego, insaciabilidad.

18 abril, 2013

EL PRÓLOGO DEL EVANGELIO DE JUAN

En el principio ya existía la Palabra, y aquel que es la Palabra estaba con Dios y era Dios (*). Él estaba en el
principio con Dios. Por medio de él, Dios hizo todas las cosas; nada de lo que existe fue hecho sin él. En él estaba la vida, y la vida era la luz de la humanidad. Esta luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no han podido apagarla.
Hubo un hombre llamado Juan, a quien Dios envió como testigo, para que diera testimonio de la luz y para que todos creyesen por medio de él. Juan no era la luz, sino uno enviado a dar testimonio de la luz. La luz verdadera que alumbra a toda la humanidad venía a este mundo.
10 Aquel que es la Palabra estaba en el mundo, y aunque Dios había hecho el mundo por medio de él, los que son del mundo no le reconocieron. 11 Vino a su propio mundo, pero los suyos no le recibieron. 12 Pero a quienes le recibieron y creyeron en él les concedió el privilegio de llegar a ser hijos de Dios. 13 Y son hijos de Dios, no por la naturaleza ni los deseos humanos, sino porque Dios los ha engendrado.
14 Aquel que es la Palabra se hizo hombre y vivión entre nosotros lleno de amor y de verdad. Y hemos visto su gloria, la gloria que como Hijo único recibió del Padre. 15 Juan dio testimonio de él diciendo: “A este me refería yo cuando dije que el que viene después de mí es más importante que yo, porque existía antes que yo.”
16 De sus grandes riquezas, todos hemos recibido bendición tras bendición. 17 Porque la ley fue dada por medio de Moisés, pero el amor y la verdad se han hecho realidad por medio de Jesucristo. 18 Nadie ha visto jamás a Dios; el Hijo único, que es Dios y que vive en íntima comunión con el Padre, nos lo ha dado a conocer.

http://www.biblija.net/biblija.cgi?biblia=biblia&m=Jn+1%2C1-18&id22=1&pos=0&set=13&l=es 

(*) Otras biblias traducen: "y la Palabra era divina (the Word was divine)" THE COMPLETE BIBLE: Smith & Goodspend. The University of Chicago Press, Chicago and London 1923 19th Impression 1975.
Por otra parte la Biblia. JAMES MOFFATT TRANSLATION traduce: "el Logos era divino (the Logos was divine). Kregel Classics. Harper Collins, San Francisco 1922, 1994 edition.

14 abril, 2013

ASÍ ES EL MUNDO, TÍO; O LO TOMAS O LO DEJAS

Lo prosaico. Lo cotidiano. La calle. Los vecinos. El bar de la esquina. Las conversaciones banales y
aburridas. La gente corriente. El fútbol en la tele día tras día y hora tras hora como tiene que ser. Sentados en el sofá viendo la tele con sus maravillosos cotilleos. Leyendo la prensa en Internet y viendo esas noticias desalmadas y programadas para ser noticias del día con sus mórbidos efectos. Lo cotidiano. El hambre a ciertas horas. Las ganas de cagar en otras. La mente viajando de allá para acá. Ánimo. Desánimo. Confusión y equívocos como norma, con alguna excepción de claridad mental y optimismo prístino. Acuerdo y desacuerdo. Que si dije, que si no dije. Caes bien o caes mal y no tiene remedio. No se puede ser amigo de todos, ni tener tampoco demasiados enemigos. Hay veces que estás cansado y hostil con el mundo; y otras que te levantas con ánimo de cambiar el universo. Luego todo vuelve a la cotidianeidad y a lo prosaico. Una gripe, un dolor de cabeza, una mancha ahí o un dolor aquí. El vaso de agua en ocasiones. El gato que pide jugar contigo. El cacho de pan comido con agrado. Una película en el cine. Una charla cultural o tertulia por aquí o por allá. Tiras de la cadena del váter en forma de botón.

Podría haber habido una guerra y estar allí en el frente. O haber sido esclavo en alguna plantación. O ser un magnate podrido de dinero y caprichos jamás satisfechos. O empresario potente con ambiciones y ansiedades posiblemente soportables. O un militar soviético en Siberia. O un pope ortodoxo en Serbia. O una puta en un burdel de Bangkok o un chavalete corriendo por una calle de Marrakech o un Ronaldo dando patadas al balón e inflando y deshinchando el ego.

Todo ahí en esa esfera que si la miras desde Marte no es más que una esfera en medio de un frío casi absoluto y sometida a una gravedad inexorable.

10 abril, 2013

DERRIBANDO FALSOS ÍDOLOS HASTA DONDE SEA POSIBLE

Tres personajes me vienen hoy a la mente por estar en primera plana en los periódicos. Uno es José Ángel
Fernández Villa, Secretario General del SOMA-UGT durante 34 años. Parece ser que por razones de salud abandona su cargo. ¿Hasta que punto personajes como Villa son o no son los principales responsables del deterioro económico de Asturias? ¿Fue la defensa a ultranza del carbón y la utilización del poderío sindical del SOMA con fines políticos y partidistas el motor del progreso o la decadencia de Asturias? Son preguntas que necesitan respuesta. Asturias es una región que vive de mitos obreristas y revolucionarios, pero queda por aclarar si esos mitos siguen siendo sostenibles o son, nada más, que los residuos de una política económica y social que a la larga ha generado un fuerte estancamiento y ausencia de futuro.

Margaret Thatcher fue la dama de hierro que lideró una descentralización y desregulación de la economía
británica desde el año 1979 al 1990. Por nuestros lares se supone que la Thatcher merece todas las condenas habidas y por haber. Es más, si se pone alguien a defender a la Thatcher en muchos círculos
asturianos, puede que sea reprochado con malas caras y juicios fuertemente condenatorios. La Thatcher para esta opinión pública guiada por un discurso “progresista” es una persona maldita y detestable. ¿Pero fue así? ¿Cómo es posible que los británicos la votaran tres veces? ¿No sería necesario hacer un análisis serio sobre las actuaciones de Thatcher en una Inglaterra abrumada por los impuestos y parasitada por un sector público anquilosado?

El otro personaje es el reciente fallecido economista y escritor José Luis Sampedro. Nadie niega sus méritos como escritor de “La sonrisa etrusca” o “El río que nos lleva” y otras buenas obras; pero hay una faceta del laureado escritor que a mi me parece equivocada en su planteamiento. José Luis Sampedro se hizo voz del movimiento 15M y de los Indignados y nos hablaba de una economía humanitaria, centrada en el hombre; no en el dinero y cosas lindas y bonitas y dichas con desenfado rebelde y rabiosamente crítico con el sistema capitalista y cómo había que crear otro futuro, etc…
Al contrario de la Thatcher, el Sr. Sampedro, en los mencionados círculos asturianos donde la Dama de Hierro es el mismo demonio; sin embargo nuestro escritor-economista es alabado, agasajado, y elevado a los altares del idealismo social por su visión de la economía y del mundo futuro de una Humanidad liberada de los vampiros capitalistas. A mí, sin embargo, sus lindezas sobre el mundo futuro y sus críticas o profecías económicas me han parecido algo demagógicas e idealistas. Todos deseamos un mundo mejor y una riqueza más extendida y repartida para todos; eso es fácil de decir y ser visto y aplaudido como gran humanista rebelde, etc.; pero otra cosa es dar los pasos para llegar a ello de forma racional y efectiva. Ahí es donde idealistas como José Luis Sampedro en mi opinión fallan e incluso falsifican la dura realidad de este mundo por ficciones que luego han de generar futuras frustraciones y desengaños.

Yo creo que hemos de ver las diferentes facetas de estos personajes con sentido más crítico y abandonar las etiquetas que nos tratan de imponer desde intereses políticos, sindicales, ideológicos, etc. Como buenos iconoclastas hemos de derribar todos los falsos ídolos, vengan de la tendencia política que vengan.

01 abril, 2013

MADRE MÍA, EN QUÉ LÍO NOS HEMOS METIDO ASÍ POR LAS BUENAS

La conciencia como fenómeno. ¿Puede la conciencia captarse a sí misma como realidad objetiva? ¿Hay algún punto en nuestra conciencia desde donde podamos contemplarnos con objetividad? Tal cosa nos llevaría a un yo-esencia incondicional y transparente a sí mismo (un yo trascendental). Desde ese yo podríamos aprehender toda realidad de forma fiable, pues ese yo sería capaz de reflejar las cosas del mundo (fenómenos) también en su esencia; es decir: libres de todo prejuicio, de toda interferencia emocional o sentimental. Nos atendríamos a datos puros. Un yo-esencia e incondicionado está, por principio, fuera de toda influencia o prejuicio social; fuera también de toda borrasca interna en forma de afecciones, emociones, deseos e intereses personales, etc. Siendo entonces puro y transparente consigo mismo, ese yo no necesitaría justificarse a sí mismo; captarse a sí mismo. Partiríamos de un axioma en forma de verdad absoluta indemostrable. Pero ¿podemos hacer eso con el yo? ¿Podemos partir de esa premisa axiomática sin más, sin demostración alguna que lo justificara?

Aceptar tal cosa nos llevaría a aceptar la existencia del espíritu en nosotros o de un alma única e incondicionada desde donde podamos ser absolutamente responsables y objetivos. Aun si hubiera interferencias, estas siempre se tendrían que rendir a la suprema claridad de lo que es en sí absolutamente transparente y objetivo consigo mismo y con la realidad. Seríamos absolutamente libres y en esa libertad el mal, la ignorancia, la mentira, etc.; jamás tendría posibilidad de imponerse o distorsionar o deformar. Ante lo absolutamente transparente toda duda se disipa al instante. Pero ¿podríamos llamar a eso libertad? Bueno, todo depende cómo queramos definir el concepto de libertad. En este caso sería la libertad pura que disfruta de total transparencia hacía sí misma y hacia el mundo. Estamos hablando de soberanía absoluta sobre toda realidad. Pero entonces ese yo-esencia e incondicionado acabaría siendo una nada absoluta. No habría posibilidad de existencia alguna. Se autodisolvería en sí mismo, en su mismedad o absoluta transparencia.

No hay posibilidad de que la conciencia humana llegue a un conocimiento objetivo absoluto. Y si eso no es
posible, todo conocimiento es siempre provisional y en función de algún condicionamiento, interferencia, prejuicio, emoción, interés afectivo; necesidad existencial, etc. Pero eso nos llevaría a un absoluto relativismo. En realidad la realidad sería siempre pura conveniencia por mucha razón y lógica que se utilizara como herramienta. No habría manera nunca de establecer una pureza y transparencia absolutamente objetiva. No habría manera de establecer criterios de verdad que no fuesen siempre criterios de conveniencia por mucha trascendencia o justificación lógica que se les diera. Una inyección de penicilina me cura esta enfermedad en este momento concreto, pero jamás puedo estar seguro de que la penicilina me va a curar en el futuro. La relación enfermedad-penicilina no es una relación absoluta y eterna. Todo es provisional e impermanente y en relación con un espacio-tiempo concreto (Hume).

El yo es un ente cambiante, impermanente, perecedero. Y ….¡atención!: el yo desde el momento que es mortal ya está atravesado por la nada absoluta; quizás sustentado en esa nada absoluta de transparencia absoluta que curiosamente lo contiene y lo abarca. Eso quiere decir que toda la realidad aparente, que todos los fenómenos del mundo están ya contenidos y constituidos en esa nada absoluta. ¿Qué deducimos de todo esto, ladies and gentlemen? ¿Qué broma es esta?