26 febrero, 2012

¿QUÉ NOS HACE SER PERMANENTE CONFLICTO?

Uno que ya lleva caminando por este mundo unas cuantas décadas no deja de asombrase de la incapacidad que tenemos las personas a la hora de razonar las cosas. Con excepción de las matemáticas y las ciencias donde no vale cualquier cosa o no vale imponer ideologías de ningún tipo, salvo los hechos empíricos o la razón pura que vayan probando las hipótesis; por lo demás todo el monte parece ser orégano. Pero los campos de orégano no son precisamente campos libres para el razonamiento, la especulación, o el juego de ideas. En muchas sociedades, entre ellas España, son campos acotados por ideologías cerradas que se estructuran por bloques partidistas, parciales, en muchos casos podríamos decir abiertamente sectarios. Pero aunque la gente no esté afiliada a partidos políticos, las ideologías encauzan las ideas de un forma totalizante en aquellas personas que aspiran a tener influencia en la vida social. En España no parece existir un centro de posiciones abiertas al razonamiento libre de las cosas.

Es imposible en una conversación normal en cualquier foro espontáneo de amigos o de gente el presentar nuestras ideas como meras hipótesis, o como premisas sujetas a posible revisión, o como ideas provisionales defendibles hasta cierto punto; mientras nadie pruebe otras ideas alternativas merecedoras de contraste y reflexión. Las ideologías tienen la fatal cualidad de reducir toda la realidad a bloques fijos de pensamiento; a estructuras cerradas que no admiten cuestionamiento alguno. Cualquier punto del bloque central de ideas de cualquier ideología no puede ser cuestionado sin que toda la ideología sufra el peligro de resquebrajarse y venirse abajo. El intento de razonar una ideología desde posturas externas a ella, solo produce la exasperación, la rabia y el rechazo del creyente hacia el osado hereje. Cuando no el más perverso resentimiento. En esta España parecemos vivir en un continuo “guerricivilismo”. No parece haber lugar para la libre discusión partiendo siempre de premisas, de hipótesis, de la provisionalidad de las ideas y conceptos. Hay simplemente verdades incuestionables que defender a capa y espada y cueste lo que cueste. Repito y enfatizo, me refiero en este caso a las gentes con aspiraciones a tener influencia en la vida social. Gente, la mayoría de las veces formada, inteligente, etc.. No entro en otros territorios.

Lo cual podría probar que lo que suponemos son los fundamentos incondicionales de una verdad, es decir: la razón, o la lógica; lo que realmente privilegia el actuar de una persona o grupo social; son los afectos, las pasiones, las emociones; las experiencias profundas. Todo ello quizás sea el motor energético condicionante de las ideologías, de las religiones, de las ideas. Y, entonces, todo es necesario y la misma existencia no es más que un campo de necesaria fricción, de intereses viscerales en continua pugna. Hobbes no iba descaminado. Y si es así, los individuos no hacemos más que ocupar lugares en dichas estructuras de pensamiento o discursos que se apropian de nosotros, nos dan identidad y voz. Y, curiosamente, todo depende del lugar que ocupemos en un hipotético espectro de polos absolutos que van desde el más puro fascismo-totalitario, hasta el más puro anarquismo diluyente y relativizante. Esa parece ser nuestra existencia en este planeta. No deja de ser una mera hipótesis.

8 comentarios:

  1. La política no es una ciencia exacta, y todas las cuestiones que creeemos que son de tal manera, bien pudieran entenderse de la manera contraria, y argumentos de peso no faltarían.

    Por eso, la hostilidad de la gente de derechas a las ideas de izquierdas en bloque, o viceversa, aparece como una cosa muy grotesca, puesto que es muy difícil saber quién tiene razón en un tema concreto. Hay siempre muchas cosas y factores a tener en cuenta.

    Yo, personalmente, ante una idea que va contra mi manera "habitual" de pensar, intento comprenderla y escuchar los argumentos que puede haber a su favor. Muchas veces me quedo sin poder decidir cual de las dos ideas es la mejor, puesto que para saberlo habría que estudiar profundamente el tema, todos los temas con sus ramificaciones, y la vida es corta y no da para tanto. Muchas veces, ni la derecha tiene toda la razón ni la izquierda tampoco.

    Por eso, toda persona razonable obraría cuerdamente no encasillandose en paquetes ideológicos, no rechazando de plano y en bloque la ideología "contraria". Por regla general, todo el mundo suele tener parte de razón.

    Las ideas expuestas por los demás (igual que las que exponemos nosotros) deberían tomarse siempre como puntos de partida, como hipótesis a partir de las cuales sostener un razonamiento, un diàlogo socràtico que nos pueda llevar a todos a una comprensión mejor del tema. Mucho yerra el que crea que sus posiciones son inexpugnables, inatacables, y que todos sus adversarios se equivocan. Convertirà cualquier diálogo en una discusión acalorada.

    (¡Horreur, me ha salido un comentario-sermón de un BUENISMO que acojona!).

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  2. El comentario anterior: Cuetu.

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  3. ¿Qué opina de esto Sr. Cuetu?

    Lo que realmente privilegia el actuar de una persona o grupo social; son los afectos, las pasiones, las emociones; las experiencias profundas. Todo ello quizás sea el motor energético condicionante de las ideologías, de las religiones, de las ideas. Y, entonces, todo es necesario y la misma existencia no es más que un campo de necesaria fricción, de intereses viscerales en continua pugna.

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  4. Creo que es imposible moverse por la razón como algo absolutamente incondicionado. Todos utilizamos la razón en función de afectos e intereses o ideologías o experiencias que nos han marcado. No puede ser de otra manera. Es triste decirlo, pero no hay otra manera de explicar por qué el mundo es como es.

    Nadie vive en función de verdades abstractas que esperan a ser demostradas por la razón. Todos vivimos condicionados por esas fuerzas o energías "irracionales" que aunque la ciencia descubra esto o lo otro o la lógica indique esto o aquello, sin embargo hay otras intensidades que nos mueven a ser lo que somos, a subordinar la razón y la lógica a aquello que nos es visceral, entrañable, pasión, creación, placer, etc...

    Por eso el mundo se mueve necesariamente en el conflicto. No hay solución a este dilema.

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  5. Hemos tocado una cuestión crucial: Por qué cada persona piensa como piensa?

    ¿Enseñanza e influencia familiar o social? ¿Impulsos anclados en lo más profundo de la personalidad? ¿Influencia de lecturas, amistades o experiencias de toda índole? ¿Lecturas, reflexiones solipsistas, razonamientos, diálogo constructivo con otros? ¿Situación social, forma de vida?

    Cada uno piensa como piensa, y no hay dos personas que coincidan en todo su pensar.

    ¿Puede cambiarse, por medio de razonamientos, datos o argumentos, la forma de pensar de una persona?

    Yo creo que depende de la persona y del tema. Por ejemplo, yo, en mis años mozos, era muy contrario a Israel, y solía elaborar toda clase de argumentos en favor de mi posición. En realidad, todo sucedía porque era parte del paquete de pensamiento de la izquierda con la que entonces me identificaba. De ello me di cuenta más tarde. Luego, leyendo u oyendo otros puntos de vista, con los razonamientos pertinentes, me di cuenta de la cantidad de razones que asistían la posición de Israel y que yo no había antes considerado.

    Igual que este cambio de manera de pensar, experimenté otros a lo largo de mi vida. Luego el cambio en la manera de pensar existe, al menos en las personas reflexivas, honradas y dialogantes (¡ejem!). Pero se trataría de un cambio a largo plazo, nunca como resultado de una única conversación, o lectura, o conferencia. Un cambio que requeriría años de maduración.

    Cuetu

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  6. Usted parece verse en función de las ideas y la razón; si la razón le dice que sí pues bueno y si no pues malo. No deja de ser un ingenuo idealismo si me permite. Yo, cuando habla así, me lo imagino a usted, Sr. Cuetu, como una persona joven llena de esperanza en la razón de las cosas, etc.. Si es usted joven, como me lo imagino por su confianza en la razón de los seres humanos; pues espere un poco a que la vida le enseñe otras cosas más desagradable.

    La razón se usa cuando interesa y como interese. Es como un arma que está ahí a disposición de quien la necesite. Muchos mentes lógicas pueden ser unos cretinos mentales y malas personas. Otros, pues son más honestos y buenas personas.

    Pero eso ocurre porque somos más cosas que las ideas en la cabeza: somos CUERPOS que sienten, vibran, tiene extensión, deseos, frío, calor, sexo, etc, etc.. Somos muy complejos como cuerpos llenos de tuberías, vísceras, sesos, glándulas, músculos, pellejo, pelo, orificios mal olientes, etc..

    Así que vivamos más conscientes de ser cuerpos y no ideas que flotan en la mente inocente....

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  7. Pues sí, Sr. Nesalem. Me están saliendo estos días, no sé por qué, unos comentarios de un BUENISMO que no veas.

    Cuetu

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  8. Yo creo que eso es debido a su juventud. Es propio de la juventud ser idealista. Deje pasar el tiempo y ya verá cómo se va curando de buenismo.

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