29 marzo, 2025

MYRLA Y WHULFOERTH RECORREN DHARMAT

Siempre salíamos solitarios por las calles de Dharmat. Myrla llevaba las sandalias especiales de suelas anifatiga y un pantalón de piel artificial protector tanto del frío como del calor. Portaba una gorra y unas gafas de sol de alta definición y filtración que también permitían ver mejor en la oscuridad. En su mochila disponía de ropa de repuesto de acuerdo a las circunstancias del tiempo: un buen sueter de lana suave, una cazadora también de piel sintética y forro interior de becerro en caso de intenso frío. Yo iba forrado con unos buenos playeros saltinbanquís que me lanzaban para adelante cada vez que marcaba un paso. Con ellos lograba caminar con más brío y sin apenas sentir fatiga en mis delicados pies. La ciudad requería caminar con brío en ocasiones. Las calles eran escenarios de cosas imprevistas. La ciudad de Dharmat era lugar habitado por todo tipo de etnia, raza, religión, nacionalidad, sexualidad, criaturas robóticas o clonaciones estrambóticas; mutaciones biológicas con posibilidad de pensamiento, expresión y cuerpos con toda posibilidad de locomoción o forma estética. Dharmat era un mundo en sí mismo. El poder de Dharmat estaba diseminado en diferentes programaciones a diferentes niveles de realidad y sin necesidad de autoridad visible alguna o edificios emblemáticos de soberanía o jefatura. El poder fluía por las conciencias de cada cual, se autorregulaba en función de las interaciones que cada uno efectuaba. Cada ente o individuo o ciudadano o lo que fuere vivía de acuerdo a su composición o estructuración. Los humanos éramos una especie más entre otras no-humanas o pseudo-humanas o entes maquínicos.

Además de mis playeros ultraligeros y saltimbanquis llevaba también unos pantalones vaqueros de fibra termorreguladora. Podía llevar una chupa de piel sintética o también un extraño artilugio tipo albornoz que al ponérmelo se hinchaba y me aislaba del mundo. Cuando eso ocurría Myrla me llamaba salchichón, pues desde fuera parecía un salchichón grisáceo y andaba con andares torpes a pesar de mis playeros. ¿Qué hacíamos en Dharmat? Myrla había venido a Dharmat desde las regiones del sur a buscar un modo de existir más de acuerdo con su composición mixta entre tejido biológico y fluídos energéticos modulables con el cerebro. Yo, no sabía quién era o lo que era, simplemente vivía recorriendo Dharmat día y noche por todos sus barrios y zonas étnicas y parques y calles casi infinitas. Me movía entre centros comerciales y restaurantes o lugares de juegos multivalentes o cabarets de sexualidad de alto voltaje. Simplemente vivía y mi conciencia acumulaba experiencias que eran registradas fuera de mi cuerpo, pero que no dejaba de ser mi extra-cuerpo a otros niveles de existencia. Mi forma era humana, pero mi composición me era desconocida y obedecía a programas muy lejos de mi comprensión.


Hasta que un día se me unió Myrla cuando visitábamos uno de los cabarets de sexualidad de alto voltaje y coincidiendo en una cabina especial de vibraciones orgásmico-multiniveladas, me dijo: "Para. Esto es demasiado para nuestras frecuencias y composiciones. Podemos acabar disolviéndonos y quedar convertidos en una papilla orgánica desechable y verdosa que luego los robots-recoge-basura nos podrían arrojar al sistema Bh-67 para reciclados en otras dimensiones." Lo dijo así. Entonces salimos de tal cabina y de tal cabaret y decidimos convertirnos en nómadas recorriendo toda la ciudad de Dharmat en sus infinitas disposiciones y perspectivas y sensaciones. Suerte que los dos modulamos nuestra comunicación a la lengua Ghursthat hablada por las tribus de las montañas de Mkoprte, y disponible en nuestros moduladores de señales, sonidos, significados y significantes. Myrla y yo acoplábamos de maravilla. Compartíamos vibraciones Fgaster-x en la misma longitud de onda. Eso hacía que nuestro nivel de comprensión y vibración afectiva fuera lo más armoniosa posible.     


20 febrero, 2025

EDUCACIÓN Y MORAL

Todo sistema de educación conlleva una ética y una moral implícitas.

No hay referentes absolutos en ninguna moral que la justifique como tal. Sí hay principios universales generales que se mueven en la abstracción, pero cuya aplicación luego se relativiza en función de intereses ideológicos o políticos concretos.

Por ejemplo: en todo el mundo se acepta como principio moral el no engañar al prójimo, en no matar, en no robar, etc.

Todos ellos proceden del principio ético de considerar al prójimo como a ti mismo, o sea con dignidad, respeto, reconocimiento como persona, etc.

A nadie en Japón o en Senegal o una tribu del Amazonas o en Dinamarca les gusta que le engañen, o le roben, o maten a su familia o a los suyos o los esclavicen.


Son principios de propia supervivencia natural. En cada país o grupo humano se codifican de alguna manera. Bien a través de tabúes que emanan de los mitos ancestrales, o bien a través de leyes codificadass de modo consciente y con referencias a principios divinos o religiosos o "autoevidentes" de orden natural o positivos en las democracias: principios universales axiomáticos (indiscutibles) pero que en realidad provienen de nuestra tradición judeo-greco-cristiana. En teoría las democracias pueden cambiar el orden natural y actualizarlo a lo que más convenga, todo se hará bajo el supuesto de su cientificidad, que puede no ser no más que ideología pura y dura.


La idea del individuo moderno occidental como recipiente y referente de derechos y deberes es una idea que proviene del concepto de alma o "corazón" que habita en cada persona. Pero, a quién ha de servir ese individuo u obedecer o quién ha de ser el soberano en una nación, estado o comunidad va a estar en función de intereses concretos que siempre buscarán hacerse universales, ideales e indiscutibles, pues quién vence en las guerras o lleva la espada impone su moral, su ideología, sus valores como universales. En nuestros países occidentales prevalecen todavía aunque en proceso de transformación los valores judeo-greco-cristianos, pero en debate y discusión ideológica permanente a la hora de implementarlos. A nivel político y social son los derechos humanos.

Nuestro sistema educativo refleja mucho cuál es el partido o tendencia política prevalente a la hora de implantar paradigmas morales e interpretaciones de la realidad en general. Eso no quiere decir que todo el mundo esté de acuerdo.

18 enero, 2025

LA PERVERSA DIMENSIÓN DEL INSOMNIO


El inexorable insomnio. Tratas de dormir y no duermes. Tu conciencia está en estado de vigilia normal, pero sin los estímulos de la actividad del día con sus contenido. Tu conciencia insómnica entonces baila en el vacío de las horas muertas de la noche sin más contenido que el autorrepliegue a los recuerdos, las ideas o imágenes que van circulando por el escenario de la mente sin posible materialización, objetivación. Son como espíritus flotantes o fantasmas saltimbanquís, que si no tuviesen poder de crear ansiedad, despertar preocupaciones varias y en grados diversos, pues solo serían ejercicios de contemplación de proyecciones banas, hasta quizás entretenidas. Pero son fantasmas cargados de pesadumbre, con ganas de molestar, de impedir el descanso de un cuerpo vapuleado durante el día con infinitos estímulos; es el desasosiego como trasfondo inexorable de una representación de la impotencia del yo, de la demostración palpable de que el mundo como fuerza externa está fuera de nuestro control y que su mareante pejiguera puede durar toda la noche y mantenernos en vela obsesiva que podría hacer levantarse el cuerpo de la cama para intentar sosegar la ira en borracho deambuleo con pijama de rayas a través de la casa.
Insomnio.

Prueba palpable de que las ideas por sí mismas sin materialización posible son incapaces de controlar nada. El yo no sabe dónde situarse despues de tratar imponer un orden que es solo puro gesto, un yo fantoche y quijotesco. Un insomnio real, de los de verdad, puede durar muchas noches. Es implacable. Ataca sin tregua. Pincha. Revuelve el cuerpo dando infinitas vueltas sin descanso. ¿Un castigo divino? ¿Una expiación de pecados y faltas morales diversas?
Si te diriges a Dios para que aplaque la tortura, te das cuenta que Dios es otra idea más incapaz de consistencia alguna, porque un ser real que oye a sus criaturas mostraría su realidad sin duda alguna y haría palpable y claras las razones morales de tu insomnio; pero no hay tal realidad posible en ese momento, ni explicación coherente alguna. Dios entonces viene y va como una sombra chinesca que al final desaparece dejando una estela de vacío y un eco que desaparece como el humo. Lo más lógico entonces es hundirse en la caida libre del espacio espiritual en absoluto abandono, pero eso tampoco es posible, pues las preocupaciones, las imágenes, los recuerdos, las energías negativas, las tristezas vienen a llenar de tropiezos tu caída para que no tengas ni un solo instante de paz.
El insomnio es una prueba feaciente de que este mundo se regodea con satisfacción en lo perverso, y nos deja imaginar lo bueno y noble como compensaciones para no acabar extraviados en la locura. Las personas que duermen en paz durante las horas debidas han sido bendecidas con la gracia divina. El sueño, bajo la perspectiva insómnica, no es más que gracia divina distribuida de forma aleatoria por una voluntad absolutamente libre.
Los insómnicos recurrimos en ocasiones a los sacramentos químicos en forma de santo orfidal u otras sustancias parecidas. La pura materialidad externa actúa en el espíritu y lo apaciagua de forma desinteresada.

MYRLA Y WHULFOERTH RECORREN DHARMAT

Siempre salíamos solitarios por las calles de Dharmat. Myrla llevaba las sandalias especiales de suelas anifatiga y un pantalón de piel arti...