29 mayo, 2017

NO ME LO PUEDO CREER

Caña seca. Chasquido. La tormenta amenaza. Un relámpago y un chasquido. Un látigo hace arrancar la diligencia. La gravedad de unos ojos aislados del mundo. Miran desde la oscuridad. Cuerpos de animal. Nuestros disimulados cuerpos de animal. El chasquido de una idea enciende una centella en la oscuridad. La gravedad de los ojos comienza a brillar. Cuando pisamos la tierra húmeda tomamos contacto con nuestra animalidad. Chiscar con un chasquido. Los charcos se ensanchan. La caña seca espera su fuego. Espera su oportuna centella. Su rápido final. Pero ha de ser en otro momento. Ahora está mojada. Solo otra mirada puede recoger la grave mirada. Intervienen los ojos de la imaginación. Es solo un cuadro congelado. Nos hemos limitado al espacio del cuadro. Al universo sincrónico del cuadro. Nos congelamos con la materia del cuadro. Nos disolvemos en el cuadro.

¿Quién? Gestos. Expresiones, Palabras. Movimientos. La mecánica de un cuerpo. La pura neutralidad de un cuerpo. Un cuerpo absolutamente aislado del resto del universo. Congelado. Paralizado. No preguntes por el "quién" sino por el "qué". Pura materia sin alma. Ánima. Animal. Materia viviente. Consciente. Sensible. Irascible. Irritable. Inestable. Intratable. La resurrección de la carne. Una gran carcajada recorre el universo. He renacido. Estoy vivo. Un "qué" pasa a ser un "quién". El "qué" se hizo "quién" y habitó con los demás. No le des más vueltas. Es un apagarse y encenderse. Un cómo y un cuándo en cualquier lugar y con cualquiera.

La vi venir de frente. Cuando se dio cuenta que era yo, bajó los ojos. Y la mirada chocó contra el cemento de la acera. Un cuerpo puede avivar una llama. El fuego es pura química. El amor ha perdido su misterio. Ya somos pura química. He de ir a la farmacia a por mi pastilla de fuego. Cuando volvió a mirar de frente yo ya era puro cemento; pura química sin pastilla de fuego. Ella se rió. No hay mayor chasquido que una risa inesperada. Ha rebotado la risa del cemento como una chispa. Hay vida. Hay amor. La química se disuelve en misterio y su chispa prende mi fuego sin pastilla. La resurrección del alma. La resurrección de la carne. Amén.

10 comentarios:

  1. Mi abuelo permanecía sentado en la silla de estilo victoriano. A pesar de sus años su cuerpo estaba bien conservado. Llevaba una bata oscura de color indefinido. Su libro preferido era la Biblia, pero sus interpretaciones eran un tanto oscuras. Relacionaba los pasajes bíblicos con paisajes metafísicos. Poseía una extraña visión de las cosas. Yo sabía que las cosas que él veía no eran las que la gente corriente veía. Él alcanzaba a ver profundidades en los detalles más insignificantes y desapercibidos para el resto de los humanos. La ventana daba a los jardines y al bosque. Afuera llovía. Hacía frío. Estaba atardeciendo. Crepúsculo. Mi abuelo contemplaba el salón. La librería estaba cerrada con vitrinas. Los títulos de los libros tenían que ver con viajes, exploraciones a muchas partes del mundo. Otras costumbres. Otros pueblos. Otros idiomas. Otro sección estaba dedicada a las ciencias naturales. Otra a la filosofía, pero dentro de la filosofía había una increible sección de libros metafísicos con títulos raros. Los había ojeado varias veces y me resultaban misteriosos. Pero era un conocimiento que me atraía. Mi abuelo lo sabía. Seguía sentado y absorto en su meditación. Abajo las mujeres preparaban la cena.

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  2. Un día que amanecía en su caserón de estilo victoriano y el sol de la mañana fresca iluminaba el jardín, me llevó a contemplar el lugar. Caminamos despacio hacia el bosque. "Se trata de saber mirar. De ver. Tienes que aprender a ver. Tienes que quedarte quieto muchas veces y mirar todos los detalles que te rodean. A medida que los detalles se vayan revelando las voces del pensamiento, sus ruidos e interferencias se van apagando poco a poco y entonces comienzas a ver de verdad y el mundo se te abrirá como una infinitud de cosas, de detalles, de luz y colores; de entradas y salidas, de rincones, de pliegues y repliegues. Cualquier rincón, cualquier espacio te puede servir. Ahí mismo tienes el universo desplegándose." Y luego era su mirada científica de las cosas: los insectos, las plantas, los árboles, los pájaros. Mi abuelo era una persona fantástica. Su cuerpo tenía alma. Un alma muy grande y profunda.
    El caserón antiguo de mi abuelo poseía sus propios rincones de puro misterio. Era un gran amante de la música clásica y a veces tocaba el piano con verdadero virtuosismo. Mi abuela a veces lo acompañaba cantando y yo miraba por la ventana hacia el bosque que en poco tiempo iría a recorrer para luego llegar al pueblo.
    Mi abuelo me habló del cuerpo como una estructura viviente, como un alma en danza una vez encarnada en nuestra dimensión material al alcance de los sentidos. El cuerpo para él era sagrado: un espacio sagrado de movimientos y vida al unísono con toda la creación. Estas cosas me las contaba medio en secreto, cuando nadie estaba cerca. "Guárdalo como un secreto", me decía. Tú secreto. A menos que alguien resuene en tu melodía. Y eso lo sabrás llegado el momento."

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  3. El cuerpo era sagrado para él, pero el cuerpo enfermaba, se cansaba, se fatigaba. A veces el cuerpo era pura pereza incapaz de someterse al ritmo de una vida insaciable. Mi abuelo tenía sombras que yo iba descubriendo. Su extraordinaria sensibilidad le hacía ver el mal actuando en las personas como desasosiego, como odio, como desconfianza constante. "No te dejes llevar por los espejismos", me dijo un día. "No te dejes llevar por las vanas ilusiones: las personas llevamos siempre el bien y el mal mezclados de alguna manera, pero el mal posee siempre más realidad que el bien. El mal siempre intentará doblegarte de alguna manera, humillarte en momentos de vulnerabilidad, mentirte y hacer que mientas contigo mismo." A veces lo veía con el ánimo exaltado, como un dios en posesión del secreto del universo; pero otras era la pura desolación allí sentado en su butaca rumiando pensamientos cerca del fuego. En ese momento nada le contentaba, nada le lograba sacar de su postración. Era como si viviera en los umbrales de la luz y la oscuridad, de lo visible y lo invisible. Para mí era una figura extraordinaria: un hombre que había viajado, trabajado en muchas cosas; que había vivido infinidad de experiencias por el mundo. Y ahora ya viejo y en el antiguo caserón de la familia Ormadi buscaba visiones o territorios incorpóreos donde poder descansar o preparar su alma para el último viaje desconocido.

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  4. Un día leí el cuaderno de notas de mi abuelo. Lo había dejado sobre el escritorio.
    " Puedes tener una razón por la que vivir, pero si esa razón no va acompañada de energía afectiva que la mueva, pierde sentido, se hace neutra, indiferente. He ahí el problema de las verdades que nos mueven: se agotan, se hacen neutras o resultan luego un lastre negativo, cargado de negatividad. El estudio de la física o la ciencia en general me ha dado mucho placer a lo largo de mi vida, pero hubo veces que sufría de cortocircuitos afectivos y me impedían seguir ese estudio, comenzaba a aburrirme, a verlo como algo inútil e indiferente. Puede ocurrir con cualquier idea, con cualquier cosa. Quienes tienen a Dios como creencia, tal idea de Dios es efectiva mientras duren los afectos que produce; pero llega un momento en que se agota y se desvincula de toda energía positiva o creativa y comienza a resultar un objeto sin vida, indiferente a tú vida. Y entonces la idea se puede demonizar y Dios pasa a ser un demonio cargado de energías mórbidas negativas, crueles, destructivas.
    Ante la indiferencia o la neutralidad de las ideas, puede surgir la tentación de la recarga afectiva negativa, mórbida, destructiva, provocadora, desafiante, desplazante. El alma busca energía por cualquier canal posible."

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  5. Y en el mismo cuaderno leía:

    "Energía. ¿De dónde sacar nueva energía para las viejas ideas? La energía surge de la diferencia de intensidades. Cuando todo está liso y plano surge el aburrimiento. Entonces buscamos el conflicto, la provocación, el desafío, la crítica, la violencia contra el otro, contra algo. Y de esa ruptura o desplazamiento surgen nuevas energías. Es inexorable. Es la misma esencia del universo. Se puede explicar físicamente, matemáticamente. Todo el mundo está metido de lleno en esa violencia cósmica. Se puede disfrazar de pacifismo, de ideología buenista, de muchas cosas, pero lo que mueve el universo es la violencia provocada por los desniveles de energía, por las diferencias de intensidades. Esa es la vida y la materia y el espíritu."

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  6. ENERGÍA

    Cierto, Sr. Nesalem. Y esto me hace recordar la definición de Voltio. Supongamos un campo eléctrico con cierto gradiente de potencial, de manera que entre dos puntos A y B exista una diferencia de potencial. Diremos que entre estos puntos A y B hay una diferencia de potencial de 1 voltio si, para transportar la unidad de carga eléctrica (1 Culombio) desde A hasta B por cualquier camino arbitrario, hace falta aplicar (o extraer) la unidad de energía (1 Julio).

    Si entre dos polos de un generador hay una diferencia de potencial de cero voltios (pila agotada), nada circulará entre ellos. Pero si hay una diferencia de potencial de x voltios, los electrones, siempre que encuentren el conductor adecuado, fluirán desde el polo de mayor potencial al de menor, cediendo una energia a través de los elementos del circuito.

    Tiene, pues, razón el Sr.Nesalem con su analogía física. Si entre dos mentes no hay ninguna diferencia de potencial (léase diferencia de apreciación sobre cualquier aspecto del munDo), no se produce nada energético entre ellas. En cambio, si hay discrepancias, la energía fluirá por los circuitos cerebrales, que se activarán y construirán razones, argumentos, recuerdo de hechos... Todo ello a través del complicado y extraordinario mencanismo del lenguaje. La persona A construye en su mente una fantasía, concreta o abstracta, y la segmenta en partes y la cifra utilizando los métodos semánticos que su lengua le proporciona. Luego aplica los mecanismos sintácticos y fonéticos que hacen la fantasía apta para ser vehiculada. Los órganos articulatorios de la persona A vehiculan esta codificacón a través del aire, utilizando la energía física del cuerpo. El oído de la persona B recibe todos los elementos contenidos en la vibración del aire, i su cerebro es capaz de descodificarlos uno a uno y reconstruir la fantasía contenida en la mente de A. Esta fantasía la pone en contraste con las fantasías y hechos memorizados propios, y constata sus similitudes y diferencias. Si constata una diferencia relevante entre la interpretación del mundo de A y la suya propia, la persona B construirá una nueva fantasía con la pretensión de influir en el mapa del mundo que posee A, y así sucesivamente. UUfffff.....

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  7. Comentario anterior: Firmado por Cuetu

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  8. Muchas gracias por participar Sr. Cuetu, sin embargo recuerde que los pensamientos o reflexiones de la trama pertenecen al abuelo del relato. El abuelo es un personaje de tal relato que escribe Nesalem.

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  9. I sat on one of the armchairs in the hall. I opened my book and kept reading. When looking at the window I realized a thunderstorm was blasting with full power. I couldn't remember the weather forecast. I looked outside through the glass and the landscape was scaring. However, there wasn't anything to worry about. I was born again with a differente frame of mind. I could handle life with a new power. After the storm sunlight would shine and the new open view would be inviting. So I hope. Strange.

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  10. Perhaps consciousness is just another force/energy field somehow related with other physical forces at a quantic level. It may be that whenever we experience an affective resonance there's an overlapping of two attuned forces. We must pay more attention to our interests, our motivations, our affections; whether they are negative or positive. Those are our real connection to the forces of the universe; not out-of-nowhere impulses or inclinations or, as psychoanalysis does, reducing our conscious energies to a family structure determinism. Family, as an affective structure, is the first setting for the investment of deeper forces: the forces that make us what we are as a process, an ever-changing process.

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