02 marzo, 2012

¿POR QUÉ TENEMOS QUE SOPORTAR A ESTOS MEGA-SINDICATOS?

No sé, no sé. Yo me pregunto y seguro que muchos de ustedes también. Vamos a desplazar un poco la vaca sagrada de cierta izquierda. Vamos a sacudirla y cuestionarla. ¿Es bueno que estos mega-sindicatos oficiales fuertemente subvencionados por el Gobierno tengan el poder y la influencia que tienen? ¿Es bueno que cuando ellos imponen una huelga todo el mundo se tenga que poner a sus pies incluso quienes no quieran secundar esa huelga? Es bien sabido cómo actúan los piquetes, su impune agresividad; su placer por imponer la coacción de su Verdad.

Yo, ciudadano de a pie, podría muy bien estar en desacuerdo con tal huelga por razonamientos propios, por decisión sopesada; etc. Yo, ese día, por no estar de acuerdo quisiera ir a trabajar respetando, desde luego, la decisión de mis compañeros que hayan decidido ir a esa huelga. Pero he aquí, que a la hora de dirigirme al trabajo, me puedo encontrar con un piquete amenazante que me impida por la fuerza y contra mi libre voluntad y decisión, el ir a trabajar. Yo podría ser una persona de izquierdas y progresista pero con una diferencia; podría no estar de acuerdo con el mega-sindicalismo actual y sus grandes organizaciones. Podría estar en muy desacuerdo con sus planteamientos reivindicativos y políticos; o mismamente con sus señas de identidad basadas en la prepotencia y los métodos mafiosos.

¿Por qué rayos y truenos nos tenemos que replegar ante tales monstruos? ¿Por qué persiste en España la idea de que los sindicatos han de ser inmunes cuando utilizan la violencia y la coacción contra los que no estén de acuerdo con ellos? ¿Por qué todavía pretenden presentarse estas organizaciones como paladines del Pueblo con derecho a coartar mi libre decisión de trabajar o no trabajar? Pero es que además lo hacen con dinero de mis impuestos, con dinero público para más escándalo. Y, sabido es que su defensa del trabajador es muy parcial, muy politicamente interesada, muy circunscrita a ciertos sectores, pero nula en otros. Sus legiones de liberados y burócratas son una rémora para cualquier economía.

Cada vez más abogo por un sindicalismo libre basado en reivindicaciones concretas. Sindicatos o asociaciones financiadas por los afiliados sin ligazón alguna con el Estado ni partido político alguno. Este sindicalismo-mafioso es una rémora para cualquier democracia. Y nos queda mucho por aguantarles. Me dirán ¿y el capitalista y sus abusos? ¿Usted no tiene en cuenta el poder capitalista? Bueno, pues mi respuesta puede ser: oiga Sr. Piquetero, a usted no le tengo porqué dar explicaciones sobre cómo pienso sobre el capitalismo. Y además ¿quién coño es usted?

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