09 agosto, 2008

Cabin Creek

CABIN CREEK

Había llegado el tren y se bajaron. Eran una familia con dos hijos de 10 o 12 años. Luego alquilaron un taxi y se fueron al Cabin Creek. Lo habían comprado a Mark Spencer, el realtor de San Marcos. Cabin Creek tenía grandes terrenos a su alrededor, pero desde que la viuda Malcom
se había muerto todo estaba abandonado. Ahora la nueva familia se encargaría de cultivarlos. Era mucho trabajo. Trabajo duro hasta la primera cosecha. Más tarde podrían comprar ganado y cercarlo. Sería ganancia segura.

Han pasado muchos años desde aquello y Cabin Creek sigue desolado. Sus campos están secos y la casa está vacía. Fui ayer al atardecer dar una vuelta por el rancho. Me entró mucha congoja recordando las muchas familias que habían pasado por allí. Los niños jugando, las voces de los padres dirigiendo el trabajo, las cabezas de ganado gimiendo. Los perros y los gatos correteando con libertad.

Ahora Nogales Junction está medio vacío. Sólo quedamos los viejos sobreviviendo con las huertas al lado del río. Pero Rosita y yo nos acordamos mucho de aquella familia. La última familia que ocupó Cabin Creek cuando el tren todavía paraba en el depot del pueblo y Harold se encargaba de manejar el taxi.

La familia eran los Cleverton y habían venido de Ohio. Eran cuáqueros silenciosos y laboriosos. Sus hijos eran muy respetuosos con nosotros. Todos hablaban poco. Cabin Creek fue progresando y los campos se tornaron verdes aquella primavera. Supieron reparar los viejos canales y las bombas de agua y las cosechas fueron abundantes. Los niños iban creciendo sanos y tan silenciosos como sus padres. Con nosotros, los vecinos de Nogales Junction, eran siempre correctos y afables. Nunca dejaron a deber nada a nadie y las relaciones con Evans, el dueño del General Store, eran cordiales.

Pero un día se fueron. Así como habían llegado se fueron. Los Cleverton montaron todas sus pertenencias en un viejo Studdebaker y se fueron por la carretera de Cuervo Hill para nunca más volver. Nunca supimos más de ellos y todos quedamos algo tristes en Nogales Junction. Quizás nuestro pueblo es demasiado seco, demasiado fuera de las grandes ciudades, demasiado aislado y solitario para que ninguna familia joven nos bendiga con su presencia.

Nesalem

07 agosto, 2008

Imposible

En la vida no intentes ser neutral. La vida es una guerra donde siempre hay que defender posiciones y saber situarse en el mejor equilibrio. Desde que naces ya estás inscrito en una posición. Luego, desde esa posición, te vas adaptando. Un juego de voluntad interna y presión externa.

Nunca esperes que la gente te interprete correctamente. Lo que digas va estar siempre sometido a interpretación: será siempre lo que dices + lo que tu oyente cree que dices. Al final será siempre lo que tu dices puesto al servicio de quien te escucha, sirviendo los intereses o experiencia de quien te escucha. Es inevitable. Nunca hay perfecta, ni transparente comunicación. Puede ser desesperante.

Quizás las matemáticas y las ciencias exactas nos sitúen en una objetividad sin emoción ni sentimientos.

Fría objetividad. Frío placer perverso de la objetividad. Agggh!!!

12 julio, 2008

Solo Uno

SOLO UNO

Despiertas de la siesta. Hace mucho calor fuera. El aire acondicionado está puesto pero sigue haciendo calor. Hay un momento en que te das cuenta que estás lejos de algún centro al que perteneces. Vives en Harlingen, sur de Texas; Valle del Río Grande. Hay desorientación por algunos momentos que se mezclan con la modorra de un despertar caluroso, pero hay también sorpresa; elemento de sorpresa. Te levantas. El gato está allí mirándote. Te miras al espejo. ¿Cómo puedo ser el mismo y al mismo tiempo tan diferente a como acostumbraba verme? Voy a la sala de estar cruzando la breve cocina estilo americano. Pongo música. Miro por la ventana y veo los campos de hierba alta. La tierra labrada. Los ranchos. Qué extraño es todo esto, pero al mismo tiempo la sensación de lejanía, o de extrañamiento, se transforma en algo remotamente familiar. La idea de que alguna infancia mía había transcurrido en aquel territorio americano. Otra infancia entre ranchos y tan cerca de México. Desde un lejano rancho hay una voz que me llama y es un niño el que ha de responder.

Tengo deberes que corregir para los alumnos del Santa Rosa High School. Tengo que preparar lecciones. El gato me sigue mirando. La música sigue. No hay que dejar que el tiempo muerto se apodere de uno. Hay que adelantar un objetivo después de otro. Hay que saber que hacer siempre, por mucho que cueste. No se puede dejar que el tiempo muerto se apodere de uno. Porque entonces la vida pierde sentido. No hay que dejar que las ideas o emociones se dispersen sin control y sin objetivo. Es una idea equivocada. No hay que dejar que las ensoñaciones impongan un orden propio. Ellas han de estar sujetas y ordenadas dentro de un misterio religioso. La fuerza de la religión. Dentro de una revelación que dé sentido a todo lo que ocurre. Una religión que dé energía a la voluntada para poder actuar.

Demasiado disperso. Poca resistencia. Confusión mental. El gato me sigue mirando. México está cerca. Ya mero al otro lado del Río Grande. Hay que ir a hacer la compra. Hay que lavar la ropa a la lavandería automática. Hay que corregir los ejercicios y los exámenes de español. La fe no puede depender del hombre. La fe ha de ser sobrenatural. Y se ha de aceptar como un orden superior que rija tu vida. Que te haga ser fuerte en el desorden. Que te haga comprender el misterio de la existencia y la posibilidad de infinitas infancias llamándote de muchos parajes que puedes recordar. Y sin embargo todavía no era posible ese vivir la religión. No me era posible. Y en la búsqueda no era posible fijar un camino. Había muchos caminos. Sigue habiéndolos pero hay que optar por uno. Sólo uno.

Paseo

No pasa nada por intentarlo. Ahora camino por la playa. Parque del Piles. Ya no existe. Cerrado. Memorias. Años atrás. Música. Baile. Verano. Terraza. La gente bebe. La gente baila. Música. Mesas con gente que se miran o intentan decir algo. Otros acarician su vaso. Vestidos con la mejor ropa de moda. Deseo de mujer. Deseo de hombre. Ruido de murmullo. Paseo por el muro en el presente y veo a través del recuerdo. Sensación de lejanía y en la lejanía hay otro mundo. Rodeado de lejanía mítica. Vivo en una burbuja. Hay otro mundo pero no lo alcanzo. Infancia perdida. Paraíso perdido. ¿Perdido? Hay algo que espera. Soy peregrino y todo cambia. Bosques profundos. Hierva crecida en los prados. El mar oculta sus profundidades e infinitos rincones. El cielo es todavía más profundo. Me siento solo. Soledad mística. Alcanzo el tiempo mítico. La soledad del místico que todo lo contempla desde una lejanía. Un paréntesis en el tiempo. Ahora es el momento de narrar leyendas. Viejas leyendas. Inmemorables leyendas.

¿Ligaste? No, no ligué. Ya se te nota que vienes un tanto melancólicu. Bueno, otra vez será. Oye, ¿por qué no tomamos la última? Bueno. La televisión está mostrando los partidos de fútbol. La gente bebe sidra o cerveza y mira la tele. Hay mucha gente en esta sidrería. Mañana entro a las ocho. Otru lunes. Cago’n mi manto, jódeme madrugar. Además no rasqué bola. Son toes más estreches que Dios. Tu ¿sigues en Trancho? Sí. Allí toy haciendo pieces de goma. Mañana entro a les ocho y media. Menos mal que ganó el Sporting. Sí, menos mal. Toy hasta los güevos de esa tía que te conté el otru día que ye una calientapolles y no me deja meté-y mano y vengo con un dolor de güevos de la hostia pa riba. Ta coles amigues ahí rascándose el ratu y baila conmigo pero ye más estrecha que Dios. Aprétola, pero sólo se deja lo suficiente pa garrar un dolor de güevos y dir a casa a cascámela. ¡Cago’n mi manto! Sí. Así ye la vida. Yo tampoco rasqué bola. Y mañana a trabayar.

OCCIDENTE ES UNA CIVILIZACIÓN QUE MERECE LA PENA DEFENDER CON ORGULLO

Pongamos un ejemplo de sujeto subalterno en su máxima cota de opresión y de mínima libertad individual. Por ejemplo: una mujer afgana vivien...