23 mayo, 2016

LA EXTRAÑA ÉTICA DE REMPLANO IZNARDELOP

REMPLANO IZNARDELOP DEJA UNA HORRIPILANTE REFLEXIÓN SOBRE LA MORAL ENCIMA DE SU MESITA DE NOCHE ANTES DE PARTIR PARA LA AMAZONIA. 

Vaciar de moral. Vaciar la conciencia de moral. La gente está sedienta de hacer juicios morales. Reproches morales. Pero las cargas morales nos siguen afectando a niveles más profundos, incluso en la percepción. No es lo mismo mirar al mundo con ojos inocentes que con los ojos cargados de moralidad: de reproche y juicio moral. La moralidad nos corroe y nos pasamos la vida haciendo
críticas sobre los demás, sobre uno mismo: creemos que hay un orden superior y que nosotros somos los jueces de tal orden y de tal moral sustentada en dicho orden. Pero ¿qué es la moral? Exploremos. La moral va ligada al sentido o la intencionalidad con que enfocamos nuestra vida y generalmente ese sentido nos viene dado de maneras directas o indirectas: a través de la educación, de la religión, de las ideologías o trozos de ideología que vamos absorbiendo de un lado y otro. De alguna manera vamos estructurando una representación consciente de lo bueno y lo malo en función de parámetros que consideramos superiores o soberanos a otros valores u opciones. Pero ¿no hay una moral natural con la cual nacemos? ¿No hay un condicionamiento genético que ya nos predispone a ciertas tendencias o conducta?
Cuando nacemos ya nacemos dentro de una estructura/lugar familiar con valores definidos o asumidos. El niño ya es objeto de atención, de significado, de manipulación y, poco a poco, esa su "naturaleza" peculiar en estado inconsciente de inocencia se va estructurando de acuerdo a valores, a normas, a la percepción de lo que está bien y está mal. Otra cosa es que luego se rebele contra ellas o busque otras alternativas. Podríamos hablar de inocencia (inconsciencia). Hasta podríamos hablar de un alma del niño única y singular en él/ella. Pero, cómo se ha de marcar significado a esa singularidad corresponde a un significado social/externo: el sentido particular se encarna en el significado social. Y ese significado al recurrir a un orden superior, normal, de sentido común--comúnmente aceptado--pasamos ya al sentido moral y con ello a la moralidad, al inevitable juicio moral.
Pero el juicio moral no desaparece ante posturas radicales o subversivas de la moral; tampoco el nihilismo se escapa al ejercicio del juicio moral que condena, ya que la condena a cualquier absoluto implica ya un reproche moral radical a ese mundo que nos "impone" sus prejuicios soberanos. Los
radicalismos revolucionarios llevan una fuerte carga moral de indignación y resentimiento que habrá de imponerse a la sociedad una vez esta se someta al nuevo poder. Una conducta anarquista conlleva una "moral contramoral" que se opone a la moral que critica, etc.
¿Hay manera de vaciarse de moral y situarse en un espacio ético más allá de toda moral? ¿Hay manera de recuperar un punto de vista vacío de moral? ¿Hay manera de quedar fuera del juicio/reproche moral tanto hacia otros como hacia nosotros mismos? Si la moral nos viene dada de forma externa y actúa como elemento de orden social, personal y de sentido y significado; ¿Qué hay más allá de la moral? ¿Qué podría surgir en una conciencia que rechaza cualquier tipo de moral o contramoral en su relación con la naturaleza, con la realidad, con las personas? Es decir: alguien que deja de juzgar a los demás y a la misma percepción de las cosas bajo una carga o investidura de moral que siempre parte de una verdad, de un prejuicio y de una soberanía. ¿Qué mundo hay detrás de la moral? ¿Pura animalidad? ¿Pura inocencia/inconsciencia? ¿Una nueva sensibilidad? ¿Podemos vislumbrar esa posibilidad aunque sólo sea en pequeños resplandores?

07 mayo, 2016

DE LO OBVIO NO SALE NADA FANTÁSTICO NI ESPANTOSO

A.- La igualdad en abstracto. Todos iguales. La sociedad igualitaria de los seres iguales e igualados. La igualdad total o parcial. Quiero que todo el mundo sea igual a mí.
B.- ¿Cómo? Oiga, la igualdad es para que todos sean como quieran ser y con todas las posibilidades para que lo sean.
A.- Sí, pero ese tío quiere ser algo que yo aborrezco e incluso intenta que
eso que yo aborrezco de él sea universal, para todo el mundo; no sólo para su territorio privado, sino para todo el mundo. Y si para ello ha de utilizar el Estado-Maza, pues lo utilizará.
B.- Oiga, es usted un pesimista.
A.- No, yo quiero también la igualdad de los seres iguales en nobleza, en inteligencia, en creatividad. No me interesa igualarme con el conformista, con el ignorante voluntario y orgulloso de ser ignorante, del violento, del cínico, del hipócrita, del traidor, del vendido, del ladrón, del explotador, del opresor.
B.- Oiga, todos somos un poco de todo: las leyes han de ser iguales para todos. Las reglas de juego iguales para todos y luego cada uno que haga de su subjetividad lo que mejor le parezca y de acuerdo a sus preferencias. Precio que hay que pagar cuando fallan todas las metafísicas y quedamos sin más referente que el día a día en un universo frío e indiferente.
A.- Entonces si eso es así yo haré de la nobleza, inteligencia y creatividad mis axiomas, porqué sí, porque yo quiero que esa sea mi Verdad indiscutible. Pura supremacía de la voluntad. Las voluntades que se enfrentan mediadas por la ley. El poder de la ley sustentada por el Estado. El poder de las voluntades colectivas. El poder gravitatorio de la Voluntad Colectiva de la igualdad en abstracto: todos iguales en un plano liso de igualdad absoluta: o sea, el poder axiomático de las voluntades más fuertes sobre el resto de la masa que se somete a esa voluntad axiomática. ¿Hemos dejado de ser animales?
¿Seguimos con el instinto animal gregario sostenido por la fuerza, el cinismo, el poder de persuasión, el engaño...? Barnices. Complementos. Suplementos. Capas de barniz. Rostros perfeccionados en la simulación y el simulacro.
¿Cuál es su axioma? ¿Es consciente de ser autor exclusivo de su axioma o es dependiente del axioma de otros? Los axiomas son verdades por qué sí, verdades autosuficientes y autoevidentes. Escoja, produzca, vaya al mercado y escoja su axioma. O mejor, vaya al sótano/ático de su casa y fabrique uno a su medida, luego vaya al escenario público a escenificarlo. Suerte. Mucha suerte. Este es un multi-universo frío e indiferente que no revela más verdades que las obvias: 2+2=4; pero de lo obvio y objetivo no sale nada fantástico ni espantoso.