08 septiembre, 2015

PARAÍSOS HIPPIES

Marcuse nos lo prometió en One-Dimensional Man. Nos dijo que llegaríamos a una edad de oro en que la Administración Estatal se dedicaría a administrar los beneficios de una sociedad con su
producción completamente automatizada y así nosotros los humanos nos dedicaríamos a producir arte y formar comunas de amor libre cerca de hermosas playas californianas y montañas de senderos que conducen al zen de la vida cósmica. Bueno, esto últimos era el complemento de Alan Watts y Theodore Roszak, Marcuse era materialista sensualista y nada dado a los misticismos. Todo aderezado con la música de los últimos Beatles o Jefferson Airplane o Bob Dylan/Baez y Donovan. ¿Quién dijo que no fue un sueño agradable? Lo fue, lo fue. cada cosa hay que vivirla en su momento.
No podemos separarnos de tal tendencia romántica que en una época nos condicionó y nos hicimos sus cómplices.
Marcuse nos decía que el cuerpo era para disfrutarlo. Para ello estaba la vida erótica, el arte y la seguridad social con la mejor tecnología médica y renta básica universal. Del cuerpo sólo podían salir cosas buenas: solidaridad de los cuerpos que se aman y requeteaman. Miradas hacia las aperturas heideggerianas en clave Frankfurt School. Freudianismo reformado y adaptado al espíritu optimista de la potencialidad humana que ha superado la supuesta omnipotencia de la unidimensionalidad reificadora del capitalismo avanzado. Eros y Thanatos. Eros triunfante al modo de Norman Brown en Life against Death. Cuerpo resucitado. La realidad de un cuerpo transformado y resucitado en la historia. Lutero, Bohome, Blake and  Cia. Norman O. Brown era la versión protestante. El Reino Mesíánico sería la liberación de la libido de sus estructuras represivas en función de una
civilización de dominadores y dominados, explotadores-explotados. Sexualidad de perversión polimórfica: cuerpos resucitados que bailan al son de las flautas alrededor de las hogueras vestidos con túnicas de seda limpia fabricada por máquinas obedientes y gestionadas por democráticos administradores que leen filosofía. Calvino nos daba náusea, aunque Lutero todavía se redimía con sus chistes gruesos y las jarras de cerveza de sobremesa. Lutero siempre había sido absolutamente radical muy a su pesar. Mientras el tiempo iba pasando y los cuerpos humanos siempre tan perversos y tan complicadamente posesivos y agresivos, tan egoístas y tan retorcidos como siempre. Reproductores de relaciones de poder: Foucault, Deleuze. Apoteosis nomádica. Fin de la razón instrumental.
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