25 agosto, 2015

LOS CONFLICTOS DE PAREJA NO DEBEN DE SER MANIPULADOS IDEOLÓGICAMENTE

Los individuos tenemos una dimensión absolutamente irracional. Es nuestra tonalidad o singularidad, o llamémoslo así mismo alma o ánima. Esa tonalidad individual que es radicalmente incomunicable e intransferible en su esencia, debe de conjugarse con una racionalidad común a la sociedad. Si no mediara una racionalidad civil o social sería la guerra de los egoísmos particulares y entonces el más fuerte siempre tendría razón. A costa de explotar y dominar a los demás.

Para ello es muy importante distinguir en la sociedad lo que es razón civil, distinta a las comunidades subjetivas que componen la sociedad civil. La razón civil es razón común a todos y sirve para permitir la convivencia más libre posible, sin interferencias particulares de partidos, ideologías, clubes, lobbies, etc. No hay nada peor para un sociedad democrática que el hecho de que una ideología x o y se arrogue el derecho a la razón universal y, en base a esa razón, tratar de imponerla como razón única. Y hasta usando la fuerza si es posible. O la fuerza de las leyes, si ello llega a concretarse..
Digo esto porque el feminismo es una ideología que se está tratando de imponer como una razón universal en detrimento de muchos individuos de sexo masculino que pasan a ser potencialmente peligrosos por razones de sexo, género o supuestas innatas sensibilidades o tendencias hacia ciertos valores que implican la violencia física. Es una ideología que está creando una psicosis social con el fin de conseguir privilegios políticos y sociales para un sector de la población en función de un victimismo que busca razón científica a toda costa y bajo presiones políticas importantes. No negamos que el machismo exista como ideología, valores o actitud, pero extrapolar esta ideología como fuente y raíz de los problemas de pareja es algo falso e indemostrable. Conocemos personas que exhiben una actitud "machista" pero no por ello dejan de ser buenos padres o maridos-compañeros.  Que sepamos, la maldad y bondad humanas están distribuidas a partes iguales entre el hombre y la mujer. Los problemas de pareja obedecen en primer lugar--y según nuestro entender-- a la compatibilidad o incompatibilidad de las personas. Nuestro substrato irracional, nuestra tonalidad o idiosincrasia tienen mucho que ver con ello. Una mala relación genera veneno y violencia de todo tipo. Violencia física, pero también violencia psicológica de malignidad sutil, pero no por ello menos destructiva. A veces la violencia física o el suicidio obedece a lo insoportable de una convivencia hiperenvenenada
durante años. Otras veces entra dentro de lo puramente psicopatológico (comportamientos psicópatas principalmente). Hombres y mujeres son siempre parte activa o pasiva en los casos de maltratos y jamás se debe de centrar o reducir a explicaciones ideológicas interesadas donde lo fácil es generalizar y así intensificar socialmente mi punto de vista parcial. No obstante cada caso es un mundo y hay que tratarlo en su particularidad.
El problema está ahí, nadie lo niega y hemos de ser vigilantes y actuar cuando sea necesario con la ley en la mano, pero no confundamos las representaciones políticas interesadas con la realidad más profunda de las relaciones de pareja (incluyendo lesbianas o gays). Que sepamos el feminismo es por el momento una comunidad subjetiva más dentro de la razón civil democrática. La igualdad individual al margen de sexo o género debe prevalecer en una sociedad constitucional y al margen de cualquier interpretación ideológica, necesariamente parcial, por el momento. Necesitamos datos contrastables y estudios hechos desde la imparcialidad sobre la violencia hombre-mujer y viceversa. Sabemos que los hay, pero no todo sale publicado y no todo entra dentro de lo políticamente correcto. Queda el tema abierto a discusión. Quien esto escribe puede estar equivocado y está dispuesto a corregir los errores de percepción o ausencia de datos involuntarios.

12 agosto, 2015

¿QUIÉNES SOMOS USTED Y YO?: EL ULSTER Y LA POSIBILIDAD DE LA CORDURA

No me gustaba aquella película y a ella no le gustaba mi película. Habíamos ido a los multicines. A mitad de la película quise ir al baño. Cuando salgo del baño ella sale también del baño y nos encontramos de forma sorprendente. Fue como si de repente dos seres extraños se reconocieran en un encuentro fortuito. La sensación de sorpresa fue común a los dos. Volvimos cada uno a nuestra sala. Qué extraño es el mundo.

Cuando llegaba al pueblo era como una persona inocente que veía todo con nuevos ojos y a quien nadie le resultaba especial. Pero un pueblo pequeño es una complejidad de relaciones ya establecidas a lo largo del tiempo. No cabe la inocencia en donde ya todo está supeditado a lealtades, a prejuicios, a estar con unos o con otros. A lo largo de unos meses ya estaba situado y clasificado de alguna manera. Para unos bien, para otros menos bien, para algunos otros mal, para algunos menos otros menos mal. Y para otros: indiferencia con desconfianza. O bien, bien con apariencia de desconfianza, o mal con apariencia de bien; o indiferencia con apariencia de interés, o quizás interés con apariencia de indiferencia. Qué complejo es el mundo.

Los pueblos protestantes del Ulster marcan diferencia con sus banderas. Han de hacer ver que son lealistas y unionistas. El proceso de paz sigue avanzando, pero las identidades construidas en torno a un conflicto de varios siglos no muere en unos pocos años. Las zonas protestantes y católicas de Belfast simbolizadas por las calles Shankill Road (protestante) y la Falls Road (católica) siguen siendo zonas segregadas y aunque las verjas de
separación hayan desaparecido con sus controles; todavía se mantiene un respeto mutuo. El muro de división de unos 20 km de largo sigue ahí con sus alambradas. Los murales nos hablan de la intensidad de un conflicto que se llevó la vida de más de 3,500 vidas. El resto del Ulster se mantiene en estado de pacificación. Podemos imaginar una ciudad como Derry (Londonderry) donde en la actualidad el poder está repartido entre protestantes y católicos y donde también los recelos y prejuicios van dando cabida a mayores aperturas entre las dos comunidades. Un conflicto muy complejo que nunca se puede analizar en forma de blanco y negro; de buenos y malos; salvo que los buenos los había en un lado y en otro y los malos también se repartían a partes iguales. El mal intensifica de un modo maligno la destrucción y la violencia. Religión y política se retroalimentaron de forma intensa en Irlanda del Norte. Pero todo llega a su agotamiento con la barbarie y con el tiempo. El sentido común del equilibrio y la cordura va sustituyendo a mentes y cuerpos polarizados por el miedo y la inseguridad. 

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