31 julio, 2013

PABLO EN GÁLATAS


Capítulo 01
1:1 Pablo, apóstol (no de hombres ni por hombre, sino por Jesucristo y por Dios el Padre que lo resucitó de los muertos),
1:2 y todos los hermanos que están conmigo, a las iglesias de Galacia:
1:3 Gracia y paz sean a vosotros, de Dios el Padre y de nuestro Señor Jesucristo,
1:4 el cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre,
1:5 a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
1:6 Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente.
1:7 No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo.
1:8 Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os
hemos anunciado, sea anatema.
1:9 Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema.
1:10 Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo.
1:11 Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre;
1:12 pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo.
1:13 Porque ya habéis oído acerca de mi conducta en otro tiempo en el judaísmo, que perseguía sobremanera a la iglesia de Dios, y la asolaba;
1:14 y en el judaísmo aventajaba a muchos de mis contemporáneos en mi nación, siendo mucho más celoso de las tradiciones de mis padres.
1:15 Pero cuando agradó a Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre, y me llamó por su gracia,
1:16 revelar a su Hijo en mí, para que yo le predicase entre los gentiles, no consulté en seguida con carne y sangre,
1:17 ni subí a Jerusalén a los que eran apóstoles antes que yo; sino que fui a Arabia, y volví de nuevo a Damasco.
1:18 Después, pasados tres años, subí a Jerusalén para ver a Pedro, y permanecí con él quince días;
1:19 pero no vi a ningún otro de los apóstoles, sino a Jacobo el hermano del Señor.
1:20 En esto que os escribo, he aquí delante de Dios que no miento.
1:21 Después fui a las regiones de Siria y de Cilicia,
1:22 y no era conocido de vista a las iglesias de Judea, que eran en Cristo;
1:23 solamente oían decir: Aquel que en otro tiempo nos perseguía, ahora predica la fe que en otro tiempo asolaba.
1:24 Y glorificaban a Dios en mí.

(Edición Reina-Valera de 1960) 

23 julio, 2013

EL TOQUE EXTRAÑO O LAS RAREZAS EXISTENCIALES


Roro Puskaten y Silvana Akiva se encuentran de nuevo en el Café Les Amies. El tema les hace sentirse arrebatados fuera del tiempo del reloj. 

Roro Puskaten: Es complicada la comunicación entre las personas ya que los intereses son muy variados. Unos sienten pasión por unas cosas y otros por otras. A veces se coincide, a veces no. Si se coincide se refuerza la comunicación y la afectividad entre las personas, pero si no, pues se despiertan mutuas indiferencias; cuando no rechazos. La negociación de intereses es siempre más un deseo que una realidad.

Silvana Akiva: Hay algo importante a tener en cuenta. Las experiencias humanas se basan en los sentimientos o afectos como tú dices. Los afectos que configuran la forma de ser de unas personas no tienen porque ser los afectos que configuran a otras. Lo que unos sienten con intensidad a otros les resulta absolutamente indiferente. Simplemente: no sienten nada de lo que las otras personas sienten. Y viceversa. Comunicar diferentes campos o territorios de experiencia es en muchas ocasiones imposible. Muchas veces lo que se suele hacer es pretender que se entienden, pero pretender por cortesía o por obligación o por esa moda de la empatía hacia el otro no es lo mismo que sentir lo que el otro te dice o te cuenta. Entre ambas cosas media un abismo. Y ese abismo de sentimientos o de afectividad es inevitable. Por eso la cortesía o las normas son tan importantes a la hora de convivir. Es en muchas ocasiones lo único que nos hace vivir fuera del conflicto y del enfrentamiento.

Roro Puskaten: Sí, estoy de acuerdo en lo que dices, pero hay un grado de experiencia que se produce en ciertas personas que va más allá de ese aparentemente e inexorable ser y estar en permanente conflicto entre lo que somos y lo que pretendemos ser. Esa absoluta inmanencia de los afectos a la Spinoza.

Silvana Akiva: Interesante. Explícate. Creo que intuyo por donde quieres ir.

Roro Puskaten: Verás, hay personas que viven la vida con ciertos toques de misterio, de intensidad nostálgica, de rareza existencial. En realidad lo que esta gente no puede aceptar es que el mundo tenga que ser algo encerrado en sí mismo y reducido a una común normalidad que ellos viven como plana, como aburrida; reducida a una dimensión meramente instrumental. Y aquí me refiero a la instrumentalización social, política, religiosa, tecnológica, artística incluso. Un mundo en que todo queda reducido a solucionar problemas de tipo técnico, de tipo regulador, de tipo planificador. El común de los humanos vivimos una realidad que jamás se cuestiona en sus presupuestos o axiomas, ya que para pensar en otras posibilidades se requiere situarse en un punto de vista capaz de trascenderlos. Cosa difícil. Muchos de nosotros no somos capaces de sentir más allá de la realidad convencional, esa que has descrito antes; ese tira y afloja de tensiones afectivas sin posibilidad de trascenderlo de alguna manera. Y cuando digo convencional me refiero también a mucha filosofía que busca cerrar el universo en categorías metafísicas o en la total negación de cualquier modo de trascendencia; o de pretendida trascendencia reducida a dogma o rigidez.

Silvana Akiva: Efectivamente, quizás estés apuntando al arte, de la experiencia artística. Hablas quizás del artista. 

Roro Puskaten: Quizás sí. El artista es un buen ejemplo, pero no todo arte se basa en nuevas rupturas con la realidad establecida; no todo artista vive una rareza existencial o lo que yo llamaría el toque gnóstico de la vida. Y no todo artista o lo que yo llamaría mutante, vive en el mundo del arte reconocido como tal. Muchos que comparten una existencia de apertura hacia lo "extraño" y lo "misterioso", pueden ser catalogados de locos con mucha facilidad si cometen el error de perder su capacidad de estrategia ante la realidad convencional. No hablo de la locura paranoica que se refugia en fanatismos o en de la culpabilidad neurótica abrumadora o de las esquizofrenias que surgen como repliegues de los que ya "pinchan" ante las exigencias de una realidad que ya han abandonado como suya. Hablo de las personas que sienten lo inexplicable de la existencia con intensidad creativa. Son personas que a veces no se dan cuenta que el común de los mortales no es capaz de sentir esa modalidad de existir. No se les "ha concedido" tal don; jamás lo pueden llegar a sentir. Y aquí la comunicación del mutante ha de refugiarse en lenguajes no-instrumentales: poesia, música, misticismo, ciencia, pintura, cine, filosofía, etc, etc. No es lo mismo un Lovecraft que publica y se da a conocer y valorar, que un Lovecraft que jamás haya llegado a publicar sintiendo lo que ha llegado a sentir. 

 Silvana Akiva: Entiendo, pero ese toque gnóstico, como tú lo llamas, no escapa al juego de afectos: ha de vivir en él y negociar con él mundo para poder existir sin ser relegado a la categoría de locura. Es otro punto de vista que desplaza, que desfamiliariza lo que aceptamos como realidad convencional; pero un punto de vista también encerrado en la absoluta inmanencia de este universo; sin posibilidad de trascendencia alguna que no sea la de su propio ángulo de visión, por decirlo de alguna manera.

Roro Puskaten: Eso es lo que ahora dudo. Empiezo a creer que sí hay una posibilidad de trascendencia real a este puñetero universo. Empiezo a creer que es posible situarse fuera de esa supuesta absoluta inmanencia, pero es algo peligroso y arriesgado para el simple de los mortales. Quizás el darse cuenta de ello nos sirva ya para comprender el concepto de la gracia cristiana sacado de su contexto excesivamente teologizado; y, por tanto, institucionalizado y puesto al servicio de las iglesias. Hay algo importante en ese concepto.

12 julio, 2013

PUEDE QUE NO HAYA MANERA DE CAMBIAR LO QUE SOMOS

Es en la existencia concreta donde se puede ver a los individuos actuando como son en realidad. Mucha
gente se refugia en los discursos ideológicos; prefieren que los reconozcan como parte de una idea o un ideario abstracto, colectivo, humanista; religioso, político, etc.; pero lo que cuenta es lo que hacen en acontecimientos concretos; en el trabajo diario, en la vida familiar o de vecindario. Es ahí donde se vive la moral o la amoralidad, el trabajo o la indolencia, la capacidad de comprensión de los problemas o la incapacidad de pensar o pensar de modo oportunista buscando vivir a costa de los demás. Es en lo concreto y en actuaciones del día a día cómo se ve la calidad y la valía de las personas. Es en ese escenario de lo cotidiano donde vemos la bondad o la maldad; lo mediocre resentido o la inteligencia al servicio de la verdad y la honestidad; la noble sinceridad o las argucias del cinismo sin escrúpulos. Y ahí, en esa realidad diaria y prosaica, es donde se ve el calibre moral y la valía de las personas, al margen de la ideología o religión que dicen profesar.

Quizás haya entonces una cualidad individual que nos es innata y que nada la hace cambiar en esencia por mucho que tratemos de disfrazarnos con abstractas etiquetas idealistas o colectivistas de organizaciones, siglas, iglesias o partidos, clases sociales, etc, etc... O quizás estemos ya siempre en un juego de afectividades y pasiones que no dejan de condicionarnos y producir esas atracciones o rechazos hacia los acontecimientos y las personas que nos rodean. Es complicado.

08 julio, 2013

EGIPTO Y EL ISLAM

Mientras el Islam tenga como dogma imperativo el control social y político, con el Islam no habrá paz en la
vida, salvo que nos subordinemos a Alá; y aun así entraríamos en una dinámica de luchas por un poder dictatorial interminable. Ya sabemos que nosotros, los europeos, tuvimos nuestras guerras de religión; pero el cristianismo llevaba siempre la semilla de la separación del César de Dios, lo que hizo posible su posterior desarrollo en la separación de sociedad civil e iglesia. Pero el Islam, hasta el momento y que sepamos, no lleva ese gérmen; todo lo contrario. Y lo peor de todo es que aquí no nos atrevemos a ejercer libre crítica contra la religión islámica como se ha hecho de modo insistente (y hacemos) con el cristianismo. Hacemos el juego al núcleo duro del poder musulmán y a sus fervientes creyentes, igualando la sana y razonable crítica con la xenofobia o con racismo; pero eso es tanto como decir que Voltaire o Marx o Bertrand Russell eran racistas y xenófobos por criticar al cristianismo. 

06 julio, 2013

TESIS CRISTIANAS NEOTESTAMENTARIAS


El cristianismo neotestamentario no aspira a ningún poder terrenal; a ningún poder político; a ninguna
transformación social programada. Es un cristianismo con un liderazgo no-jerárquico; la autoridad es más bien carismática, de dones reconocidos por la asamblea. Bien es verdad que más tarde comienza un intento de implantar funciones institucionales dentro de las iglesias o asambleas (las epístolas tardías a Timoteo).

El cristianismo neotestamentario delega la conversión a una decisión libre individual, personal; no a una conversión por coacción política-religiosa o por convención social, o por tradición familiar. La relación individuo y Dios es clara y absoluta. La iglesia o asamblea es importante pero secundaria. La iglesia no salva a nadie, es por la libre decisión individual como se accede a la fe cristiana.

El cristianismo neotestamentario, ve la historia como algo pasajero, algo circunstancial que ha de desaparecer y ser sustituido por un Reino de Dios definitivo y absoluto. Por tanto, el cristiano ha de vivir la historia como un escenario donde ha de situarse con la moral correcta y con la mejor disposición y entrega hacia su prójimo y hasta sus más enconados enemigos. Los evangelios llegan a instaurar una moral imperativa del desprendimiento radical. Hasta la misma ropa se ha de dar si se lo piden sus enemigos. Hasta la pasividad absolutamente resignada en caso de provocación, de palizas, de bofetones, etc. Como ésto es una moral imposible en este mundo esto se ha suavizado mucho a lo largo del mismo Nuevo Testamento. Hay ricos que se convierten y siguen conservando sus esclavos y mansiones (y mujeres), aunque se supone que dan generosas limosnas.

Es evidente que el primer mensaje de Jesús era fuertemente apocalíptico y de ahí esa moral radical de puro desprendimiento pues el reino está cerca, tan cerca que “no pasará esta generación antes de que llegue su venida.” Qué importaba la ropa que uno llevaba o las riquezas que hubiese acumulado, o las bofetadas que se podrían haber llevado por parte de los enemigos; lo importante era que eso ya no tenía valor alguno en comparación con la realidad que habría de venir. Pero esa premonición no se llegó a cumplir y esa moral radical dejaba de tener valor ante las realidades a largo plazo de un mundo que no desaparecía.

El cristianismo neotestamentario no era monolítico, ni partía de una única interpretación de los hechos y vida
de Jesús. Había facciones, había lucha por el poder interno, había diferencias que el mismo Nuevo Testamento como canon posterior implantado por una iglesia más evolucionada y tardía, no logra neutralizar en su selección de textos. Sí hay una cosa que era común: la fe acontecía como milagro y como gracia por parte de Dios a todo aquel que la aceptaba. No era una fe razonada, ni científicamente demostrada; era una fe-milagro que acontecía de un modo subjetivo que se confundía con el modo subjetivo de la comunidad y más con el "modo subjuntivo" del lider carismático de turno. Todo intento posterior de adecuar la fe a la razón o a la ciencia o a la marcha de la historia es el intento de un cristianismo que ya goza de fuerte poder político e intenta mantenerlo o intenta recodificarse en un mundo cambiante. No es la razón la que salva, sino el milagro.

(Algunos relatos recientes publicados en El Atrio pasan a  http://nesalem-wwwrelatos.blogspot.com.es/)

01 julio, 2013

ESE JUDAÍSMO QUE DESCONOCEMOS O CONFUNDIMOS

El judaísmo es la religión del Libro. Sé perfectamente que también se puede decir del cristianismo y del Islam. Pero me parece que no con la misma pertinencia. “El judaísmo—añade mi amigo judío—es la única religión donde el primer deber de los padres consiste en enseñar leer a sus hijos…” Porque la Biblia está ahí, esperándoles y definiéndoles. Para un cristiano, y sin duda para un musulmán, Dios es lo que cuenta y salva en primer lugar; el Libro no es más que el camino que viene de él y a él conduce, su huella, su palabra, que sólo vale absolutamente en virtud de Aquel que la enuncia o inspira. Para un judío, creo, es diferente. El Libro se basta a sí mismo, vale por sí mismo, y seguirá siendo válido aunque Dios no existiera o fuera otro. Por otra parte, ¿qué es? Ningún profeta judío ha pretendido saberlo, sino sólo lo que quería u ordenaba. El judaísmo es la religión del Libro, y este Libro es una Ley (una Torá) mucho más que un Credo: ¡lo que enuncia es lo que hay que hacer, mucho más que lo que habría que creer o pensar! Por lo demás, se puede creer lo que se quiera, pensar lo que se quiera, por ese motivo el espíritu es libre. Pero no se puede hacer lo que se quiera, porque somos responsables, moralmente, unos de otros.

He aquí una historia, que me parece resumir el espíritu del judaísmo:

Es la historia de dos rabinos, que cenan juntos. Discuten acerca de la existencia de Dios, y llegan de común acuerdo a la conclusión de que Dios, finalmente, no existe. Después se van acostar… El día amanece. Uno de nuestros rabinos se levanta, va a buscar a su amigo, no lo encuentra en casa, sale a buscarlo fuera, y lo encuentra en el jardín, realizando su oración ritual de la mañana. Se acerca, algo desconcertado.

— ¿Qué estás haciendo? —le pregunta.
—Lo que ves; rezo mi oración ritual de la mañana…
—Pero ¿por qué? Hemos discutido buena parte de la noche, hemos llegado a la conclusión de que Dios no existe, y tú ahora, ¡¿rezas tu oración ritual de la mañana?!

El otro le contesta simplemente:
— ¿Qué tiene que ver Dios con este asunto?

(Sacado de Diccionario Filosófico. André Comte-Sponville (Paidós. Barcelona 2005), pp. 299-300.