24 febrero, 2011

TODO ME ESTÁ PERMITIDO

Decíamos en anteriores epígrafes que tratar de conocer el self o la conciencia de un modo objetivo es una imposibilidad, tan sólo un ser trascendente que nos pudiera ver en toda nuestra complejidad y dimensiones, sería capaz de tal objetividad. Mientras tanto todo lo que sabemos sobre nosotros es necesariamente subjetivo. Hubo alguna intervención que hablaba de la posibilidad de llegar a un conocimiento objetivo vía la neurociencia, y así, llegar hasta la posibilidad de crear una especie de “programa” que fuese capaz de instalar hasta la misma experiencia de un color en un ciego. Pero hay algo más en todo esto que resulta inquietante. Si no hay ningún referente de objetividad de la conciencia, podríamos así mismo decir, que no hay referente absoluto alguno para el conocimiento en ningún campo de investigación. Fuera de la veracidad científica (que no Verdad) todo lo demás cae en el terreno del consenso social y sus modas, de la ideología, de las filosofías a la carte. Queramos o no ya estamos sumidos en un profundo nihilismo y sus consecuentes relativismos. Para muchos esto significa la apertura a una creatividad y libertad sin fin, una vez superados los prejuicios metafísicos y tradicionales; para otros no tanto. Una conciencia sin referente, sin posibilidad de conocerse o guiarse a sí misma de un modo objetivo, puede ser una bomba de relojería en ciertos contextos.

Si la vida es así, entonces no merece la pena buscar justificaciones morales a nuestra existencia. No las hay y si las hay van a ser siempre convenciones en nombre de la Humanidad, de necesidades biológicas de conservación de la especie, de la libertad y la democracia; pero sabiendo al mismo tiempo que todo es circunstancial e históricamente contingente. No hay Dios, ni ley divina alguna trascendente a quien recurrir. No hay referente alguno que sea capaz de definir nuestra conciencia y nuestro yo, y, por lo tanto en el fondo de mi pensamiento cabe la agraciada posibilidad de hacer mucho bien y practicar mucha solidaridad, pero también existe la perversa posibilidad de hacer aquello que me dé la gana sin medir las consecuencias.

Sin un principio moral trascendente que pueda sentir y temer como verdad absoluta, en realidad vale todo y todo está permitido. Todo depende de la estructura de carácter de cada uno, de sus inclinaciones, de su disposición ideológica o religiosa. Por suerte, los principios morales de siempre siguen actuando como elementos disuasorios en las conciencias de muchos. Están arraigados en forma de arquetipos difíciles de erradicar: algo así como una ley natural instalada en la conciencia. Pero sin un principio moral trascendente que pueda sentir y temer como tal no sería difícil despojarse de cualquier inhibición, de cualquier temor; de cualquier obstáculo que intente dificultar mí egoísmo personal, mi necesidad compulsiva de mentir, de abusar de otras personas, de engañar hasta donde sea posible para mi propio medro y placer. Pero hay algo más: cualquier delirio, cualquier necesidad económica, cualquier visión subjetiva, cualquier seductiva teoría o moda, cualquier horror nazi o comunista y sus derivados o sucedáneos; cualquier ideología nos puede servir para arrastrar a las masas, para someterlas, para medrar, para salirme con la mía, para matar, para eliminar; para llegar a ser un perfecto hijo de puta con todas las de la ley. El MAL es siempre una posibilidad: es, de hecho, el maldito trasfondo de caos y confusión que nos fuerza a configurar nuestra existencia de algún modo.

Bajo la capa de democracia y libertad de nuestros países occidentales hay también una guerra civil larvada, no solo entre las personas, si no también en nuestras propia subjetividad. Hay leyes, hay pautas de conducta; hay consensos, hay elecciones; pero sin una ley moral absoluta que sienta y tema en lo profundo de mi conciencia, todo es provisional y susceptible de transgredir, de utilizar en mi beneficio propio, de saltármelo a la torera cuando crea conveniente. Una conciencia sin más límites que los externos; los socialmente impuestos; o los míos propios fabricados a mi conveniencia, es siempre susceptible de rebelión, del placer de la transgresión por el mero placer y perversidad de la transgresión. Todo es posible y justificable con un poco de psicología, sociología barata, o cualquier modalidad de espiritualidad .

22 febrero, 2011

SE ABREN LAS PUERTAS DE LA ESPERANZA EN LOS PAÍSES ÁRABES

Las revueltas árabes nos han sorprendido. Yo no esperaba tales revueltas en tales países. Tenía el cliché ya hecho cuando miraba hacia Egipto, Túnez, Libia, Argelia, Marruecos, Bahrain o Yemen. El pueblo enfrentado a sus dictadores. Los libios enfrentándose a un ejército asesino de un sátrapa demente. La aviación bombardeando a la gente y los cadáveres tirados en la calle. Son revueltas tan atípicas como imprevisibles. No hay gritos hacia ningún dios en apariencia, ni hacia una ideología en concreto. Se pide cambio y libertad. Se pide vivir de otra manera más digna. Mi solidaridad con estos pueblos valientes. Mis respetos profundos a sus muertos y héroes silenciosos.

Otra cosa es lo que pueda suceder en un futuro. El sacrificio lo hacen las miles de personas que salen a la calle arriesgando la vida, pero los frutos los sueles cosechar los más espabilados. Los más y mejor organizados. La onda expansiva poco a poco se va replegando y formando centros gravitatorios con sus jefes, sus creencias y sus obediencias. Nadie sabe todavía cómo se ha de reconfigurar ese mundo árabe. Hay mucho que reformar, mucho que cambiar. Hay que pasar de una economía subordinada a gruesos clientelismos, a sedimentadas burocracias o estamentos militares; para abrirse a un mercado más libre, más abierto a las oportunidades de la gente emprendedora. Hay que cambiar muchos hábitos perniciosos de corrupción. Hay que desterrar dogmatismos criminales para dejar circular el pensamiento hacia nuevos horizontes, nuevos paisajes.

Quizás esto pueda ser una gran oportunidad de futuro para estos pueblos. Quizás nos puedan dar un ejemplo de cómo la historia puede ir por derroteros tan inesperados como creativos.

Es increíble que haya caído Mubarak. Es increíble que Gadaffi, el insoportable crápula apoyado en su día por mucha izquierda en Europa, esté bailando la cuerda floja. Mis mejores deseos para estos pueblos luchadores.


20 febrero, 2011

LA CIENCIA TIENE LA ÚLTIMA PALABRA

Se podrían fabricar seres humanos geneticamente condicionados a ser justos, buenos, equilibrados, amantes de la vida sobria, generosos con los demás; incapaces de hacer la guerra, trabajadores disciplinados, pero que al mismo tiempo saben bailar el rock y el mambo y reproducirse con gracia y salero orgásmico. Seres humanos de buen carácter, con una moral a prueba del más exigente presbiteriano; capaces de hacer una excursión con los niños y ser buenos padres de familia. Excelentes profesionales en su campo. Serían también artistas sublimes: grandes músicos y pintores, escritores de gran alcance y profundidad; directores de cine incontaminados de cine español. También grandes profesores de instituto y grandes y obedientes y agradecidos alumnos.

En fin, la ciencia tiene la obligación de hacer este ser humano posible. Entonces desaparecerían las injusticias, el egoísmo perro, la soberbia vil, las envidias asesinas; los orgullos insensatos, la crueldad miserable, los racismos crápulas, las sexualidades insaciablemente famélicas. La ciencia y la neurociencia tienen la obligación de crear tal ser humano con urgencia y cuanto antes.

Y mientras, para los demás que quedamos esperando nuestro fin como ordinarios e imperfectos egoístas humanos, la ciencia y la neurociencia nos debería de proporcionar pastillas para todo. Si tenemos un impulso canalla, deberíamos de tener unas pastillas anti-canallas. Si nos sacude un deseo de invadir Portugal o Cataluña deberíamos de tener pastillas contra la agresión insana. Si vamos abocados a una depresión galopante, la ciencia nos debería de proveer de pastillas absolutamente tranquilizantes para retornar a la visión paradisíaca de las cosas. Al capitalista con ganas de explotar más de la cuenta se le daría una píldora contra los malos instintos; a los depredadores del gasto público y obsesivos acaparadores de impuestos se le daría una tableta de aceite ricino concentrado. Los paranoicos crónicos recibirían pastillas de amor puro para que se pusieran a besar a todo el mundo. Los enfermos de todo tipo: cáncer, gripe, paperas, tifus, sida, jaquecas, y otras; sanarían con la pastilla apropiada.

Reclamamos a la Ciencia el deber de acabar de una y por todas con nuestros defectos, imperfecciones, sufrimientos o delirios de felicidad. Reclamamos a la Ciencia el deber y obligación de crear otros seres humanos a través de la ingeniería genética. De no ser así, entonces nos tornaremos en seres absolutamente irracionales con nuestras ideologías sádico-masoquistas, con nuestras paranoias criminales, con nuestros desquiciados dioses, con nuestras máquinas de guerra infernal; con nuestros infames campos de concentración, etc.
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Instamos a la Ciencia a que nos solucione la existencia de una vez y por todas.

13 febrero, 2011

PERO ¿POR QUÉ DIABLOS EL SUFRIMIENTO EXISTENCIAL?

(Véanse antes los epígrafes anteriores)

El sufrimiento existencial está provocado por la tensión que produce la imposibilidad de encontrar una esencia o transparencia del self, por un lado; y, por otro, lo inevitable de existir en un mundo inexorablemente contingente. Con otras palabras: sería la imposibilidad de poder situarse en un punto de calma y seguridad absoluta desde donde poder ordenar y organizar la propia existencia; pero al mismo tiempo sin poder abandonar el omnipotente deseo de llegar a alcanzar tal situación. Esa tensión, en mayor o menor medida, existente en todo ser humano, produce la ansiedad de una vida que siempre se nos escapa, que siempre se desencaja; que nunca está justamente centrada. Esa ansiedad se traduce en mayor o menor sufrimiento existencial o espiritual. Es una fricción inherente a la misma condición humana. Ese mayor o menor sufrimiento puede variar de individuo a individuo en razón de diversos factores: estado de salud, estructura de carácter, valor o significado que se dé a la vida; circunstancias o situaciones tan inesperadas como desestabilizadoras: una guerra, una enfermedad; factores económicos o sociales, etc. O, viceversa, situaciones o circunstancias favorables facilitan una mayor estabilización de la vida: un trabajo satisfactorio, un ambiente familiar o social equilibrado, etc. Sea como sea, todos los humanos participamos de tal ansiedad y sufrimiento en mayor o menor medida.

A través de los siglos los hombres han tratado de mitigar esta ansiedad que produce la vida con sus envites, vaivenes, fricciones, choques, tragedias; inseguridades, desasosiegos, etc. La religión, con sus explicaciones míticas sobre la vida, la muerte y el más allá, ha venido siendo uno de los mayores consuelos para la mayoría de la gente durante muchos siglos. A la religión le han sucedido ideologías de tipo político o humanista que dan sentido hasta cierto punto a los aconteceres de de la existencia. Luego están las explicaciones filosóficas para las minorías con mayor inquietud y tiempo libre para tal quehacer. Sin olvidar, desde luego, las diferentes psicologías más o menos populares, o minoritarias que ayudan, en cierta manera, a paliar la ansiedad de la vida. La ciencia y la medicina ofrecen paliativos en forma de pastillas, fármacos, etc. Hay todo un surtido de sentidos y significados en el mercado para paliar de alguna manera esta ansiedad existencial. Pero hay algo más.

A pesar de todo esto, habría que preguntarse al modo kantiano si detrás de lo fenoménico que constituye nuestra percepción del self, existe una dimensión nouménica que es la realidad de nuestro yo. En otras palabras, ¿existe una esencia del yo que, aunque siempre inalcanzable, sin embargo no deja de ser el trasfondo de nuestro self fenoménico? Otra pregunta, ¿existe la posibilidad de situarse en valores o arquetipos míticos o espirituales que den un fuerte sentido a la precariedad de la existencia, asumiéndola como es pero al mismo tiempo siendo capaz de trascenderla? Las dos preguntas nos podrían llevar a la sería consideración de una trascendencia que pudiera lograr dar un sentido excepcional a nuestra vida, a nuestra congénita ansiedad existencial. Pero ¿cómo?

Notas.- El budismo (zen, sobre todo) habla de la coincidencia del yo con la existencia fenoménica de un modo absoluto. Despertar a esta inexorable verdad produce el nirvana. Pero esto no deja de ser otro idealismo. ¿Por qué estamos dormidos? ¿Cómo mantener el eterno despertar durante toda nuestra existencia?

El arquetipo protestante sería: ante una absoluta contingencia existe una absoluta gracia trascendente. La contingencia de la vida es inevitable, pero también la gracia trascendente. Algo mucho más realista. Pero un protestantismo ya minoritario. La mayoría caen en el sentimentalismo pietista.


¡OH! "YO", CUÁNTO DARÍA POR CONOCERTE Y POSEERTE DE VERDAD.

Para seguir con el tema de abajo empezaremos con un par de preguntas sobre el el yo (self) y los “yoes” (selves) y el modo de conocerlos. ¿Existe algún punto de objetividad desde donde analizar el self? ¿Existe alguna esencia del  self que pueda llegar a ser transparente? La primera pregunta podría responderse: todo conocimiento objetivo del  self ha de ser analizado desde otro  self o selves. Imposible hacerlo desde dentro en primera persona, porque desde dentro es imposible verse como objeto y por lo tanto toda una constelación de factores determinantes del  self, quedan sin ser comprendidos. O sea, ser comprendidos desde otra óptica que implicaría una tercera persona o  self. Pero si esa tercera persona es otra persona, o sea, un  self humano; la óptica desde donde se analiza el  self-objeto, sigue estando condicionada a las perspectivas subjetivas de otros selves. Y entonces vamos a la segunda pregunta del principio y trataremos de ver la complejidad del tema. ¿Existe esa transparencia? La respuesta, obviamente, es no. Todo lo que podemos observar de cualquier  self o selves es a nivel fenoménico, o sea, fenómenos que acontecen en tiempo y espacio. El medio de expresión del  self es el lenguaje, tanto escrito como hablado. Incluimos así mismo el lenguaje artístico en sus diferentes modalidades expresivas: música, pintura; también gestos, amagos, etc.). , etc. No hay posibilidad de ver en toda su transparencia una esencia propia del  self. Todo lo que podemos ver y analizar de otro self, es algo ya siempre condicionado por los otros selves que lo analizan, o sea, desde la perspectiva fenoménica de los otros selves; nunca desde las esencias transparentes y objetivas de los otros. Al  self solo lo podemos conocer por sus actos, por sus expresiones, por sus relaciones con los otros; nunca por su esencia. Pero ¿podría existir un self o alma como esencia, realidad y transparencia?

Un  self visto desde dentro se puede desdoblar para ser observado por otro  self que se sitúa como juez; pero ambos selves se pueden ver desde otro tercero que puede juzgar a los dos, etc. Todo ello dentro de una normalidad psíquica, no hablemos de los desdobles patológicos que actúan como personalidades diferentes. El  self está forzado a ser un estratega siempre que se relaciona con los demás, con la realidad, con el mundo. Como no hay pura transparencia entre los selves, la relación entre selves es siempre una relación estratégica o funcional. Es decir: si estoy hablando con A sé que he de situarme en ciertas coordenadas de comunicación que no es necesario utilizar con B. B requiere otro modo de situación o estrategia comunicativa. Pero este necesario juego de estrategias es para todo: situaciones, grupos, familia, colectivos, etc. Es desde diferentes puntos relacionales cómo juzgamos a los demás y en función de intereses concretos. ¿Podemos situarnos en una moral universal unívoca desde donde juzgarnos y juzgar a los demás? La moral religiosa así lo afirma. La moral revelada es nuestro garante de juicio moral objetivo. Queda por demostrar la objetividad de tal revelación. Los códigos civiles o penales se basan en las convenciones o referentes cada cual en función de cada país o cultura. ¿Existe un denominador común universal?

Luego nos queda la investigación científica del asiento biológico de toda conciencia y de todo  self. La neurología espera llegar a importantes descubrimientos sobre el origen de la conciencia y del  self a través del estudio del cerebro y su funcionamiento. Todos sabemos de cómo se están aislando y comprobando minuciosamente el comportamiento de las neuronas, de las redes nerviosas, de las glándulas, de los hemisferios derecho e izquierdo y su relación con el lenguaje, las emociones, el espacio y tiempo, la memoria, código genético, etc.. Pero este conocimiento siempre será en tercera persona, aplicando una metodología científica que podría llegar a controlar la conciencia de las personas de acuerdo a programas de conducta consideradas normales y equilibradas y objetivas. ¿Pero puede ser así? Imposible si no somos capaces de descubrir en nosotros mismos tal esencia u objetividad que actúe como referente de una Normalidad unívoca e incondicionada. La neurología nos ayudaría a controlar conciencias patológicas, pero nunca a ver y comprender la conciencia y el  self en sí, como cosa en sí.

Nos queda por analizar el asunto de Runand sobre el sufrimiento psíquico producto del desgarre del  self, del permanente desasosiego, de las frustraciones entre anhelos y realidad, etc. Sería la fricción entre lo ideal y lo fenoménico. Interesante tema. Me meteré en ello, pero si hay alguna idea por ahí echadrme un cable. 

10 febrero, 2011

RUNAND Y EL YO QUE SIENTE Y SUFRE

Nuestro colaborador Runand escribió esta reflexión que no tiene desperdicio. ¿Qué piensan ustedes de este dilema?

El misterio es el hecho de que tengamos una consciència.

Podríamos funcionar exactamente igual que funcionamos, pero como autómatas sin consciencia. Podríamos buscar el alimento o la reproducción siguiendo los mismos impulsos visuales u olfativos, los mismos cálculos y representaciones mentales, los mismos movimientos, los mismos gestos de expresión de sentimientos que otro autómata captaría como positivos o negativos y procesaría en su mente de autómata, pero sin experimentar ningún sentimiento, ninguna sensación, ninguna consciencia, ningún yo.

Entonces, si puede concebirse que todo podría funcionar igualmente, si unos seres humanos autòmatas podrían, desde el punto de vista material, ejercer todas la funciones vitales que ejercemos nosotros (pero siendo como vegetales, sin consciencia) con un cerebro constituído por un ordenador que reproduce fielmente todas nuestras funciones cerebrales (incluso la función de escribir para influir sobre otros autómatas), la pregunta es: ¿Qué es la consciencia? ¿Qué funcion tiene?

Los investigadores del cerebro podrían un día llegar a comprender toda la bioquímica y funcionamiento del cerebro, a explicar completamente este funcionamiento, incluso las bases bioquímicas de la consciencia. Pero no podrían explicar la consciencia en primera persona, explicar en qué consiste tener consciencia. Todos esos conocimientos científicos serían siempre en tercera persona.

En definitiva: para mí el misterio más grande del Universo es: ¿QUÉ ES LA CONSCIENCIA? ¿Podría algún dia un autómata artificial tener consciencia?

 ¿Quién es, en nuestro interior, el que experimenta dolor? ¿Quien experimenta gozo o alegría? ¿Quién "ve" el mundo y las cosas? ¿Quién siente agrado o desagrado ante los seres y las cosas?

¿Quién es el yo? ¿Por qué en el mundo tiene que existir algo como la consciencia, cuando no es estrictamente necesario para nada?
(Bueno, en realidad, nada de lo que hay en el mundo es necesario para nada. Todo existe porque sí, comenzando por el mismo Universo. ¿Por qué tiene que ser necesario que exista un Universo? Podría no existir nada y no pasaría nada).

07 febrero, 2011

LAS MATEMÁTICAS: PRODUCTO DEL PENSAMIENTO HUMANO

Quedaban las matemáticas como el último reducto de realidad externa al hombre; las matemáticas como un universo en sí mismo fuera del mundanal ruido, verdad objetiva externa a las contingencias de la conciencia humana. Mundo platónico que vamos descubriendo en lugar de ir inventando. Pero parece ser que tampoco nos va a quedar ese reducto de pura abstracción, de oasis del absoluto en un mundo de experiencias agotadoras, de excitación extrema de los sentidos con preocupaciones; de confusiones morales y éticas; de verdad siempre provisional y nunca transparente. La deconstrucción y la crítica corroe todas las bases de nuestra civilización y todo lo reduce al más puro relativismo o utilitarismo.

El libro de Mario Livio Is God a Mathematician? (hay traducción al español: Ariel, Barcelona: 2009), que por cierto no habla de Dios para nada; nos dice que las matemáticas no se pueden desligar del cerebro humano que las produce. Dicen los lingüistas cognitivos Goerge Lakoff y Rafael Núñez: “Las capacidades matemáticas se desarrollan a partir de las herramientas mentales utilizadas para construir el lenguaje.” Según Mario Livio:

Se pueden hallar numerosos ejemplos para demostrar que la pregunta “La matemática ¿es descubierta o inventada?” está mal planteada. Nuestra matemática es una combinación de inventos y descubrimientos. Los axiomas de la geometría euclidiana como concepto fueron un invento del mismo modo que lo fueron las reglas del ajedrez. Los axiomas fueron complementados asimismo por otros diversos conceptos inventados, como triángulos, paralelogramos. elipses, la razón áurea y otros. Por otro lado, los teoremas de la geometría euclidiana fueron en su mayor parte descubrimientos; se trataba de los caminos que vinculaban entre sí los distintos conceptos. En algunos casos, las demostraciones generaron los teoremas: los matemáticos examinaban lo que podían demostrar y a partir de ahí deducían los teoremas. En otros casos, como describe Arquímedes en El Método, se halló primero la respuesta a determinada cuestión de interés y, a continuación, se averiguaba la demostración.

En general los conceptos eran inventados. Como concepto, los números primos eran un invento, pero todos los teoremas acerca de los números primos fueron descubiertos. Los matemáticos de la antigua babilonia, Egipto y China no inventaron nunca el concepto de número primo, a pesar del avanzado estado de su matemática. ¿podríamos decir que que simplemente no habían “descubierto” los números primos? No más de lo que podemos afirmar que el Reino Unido no “descubrió” una constitución única, codificada y documental ./. Una vez que los griegos inventaron el método axiomático, los matemáticos europeos que vinieron a continuación siguieron sus pasos y adoptaron las misma filosofía y las mismas prácticas. Si Newton se hubiese criado dentro de la cultura de una tribu de Sudáfrica, hubiese calculado como un miembro de la tribu”.

05 febrero, 2011

UN VIAJE EN TRANVIA POR SAN FRANCISCO 1906

Daros un viaje por el San Francisco de 1906 en tranvía. Cuatro días antes del gran terremoto. Esta película estuvo perdida durante muchos años. Disfrutadla.
 
A cable car ride in San Francisco.
There was a different kind of Pride in that town

          This seven and a half minute clip was filmed only four days before the Great California Earthquake of April 18th, 1906, and shipped by train to New York for processing.  This film was lost for many years. It was the first 35mm film ever made. It was taken by a camera mounted on the front of a cable car. The number of automobiles is staggering for 1906. The clock tower at the end of Market Street at the old ferry terminal on the Embarcadero wharf is still there.
           Question: how many "street cleaning" people were employed to pick up after the horses? Talk about going green!


http://www.youtube.com/watch_popup?v=NINOxRxze9k

03 febrero, 2011

REMOTA NOSTALGIA

Vi esa noche la escena de mi madre llamándome desde un ventanuco del pasillo de aquella lúgubre cueva.

¡¡Nesalim! ¡¡Nesalim!! ¡A casa!, ¡a cenar!

Yo estaba jugando con mis amigos y mis fantasías de niño. El cielo oscurecía.

Por alguna razón hoy, muchos años más tarde, he vuelto a oír la voz de mi madre llamándome de la misma manera y desde el mismo ventanuco, pero todo ello era como un eco que provenía desde las profundidades de una extraña y remota nostalgia.

Algo remoto que sigue vivo y latente en la infinita y benevolente memoria de D-ós.

CONDENADOS A INTERPRETAR

El rabino se acercó a mí y me dijo que sí existían unas escrituras perfectas donde estaban escritas las claves matemáticas del universo.

Pero el hombre es un ser caído que ha perdido la capacidad de leer las perfectas escrituras de D-ós. No goza de esa transparencia.

Y entonces estamos condenados a leerlas con alfabetos rudimentarios, con palabras y oraciones que siempre nos resbalan. Con versiones y traducciones que siempre tratan de llegar al original siempre perdido. Estamos condenados a los ejercicios de interpretación.

Solo los mandamientos básicos de la Torá quedan grabados de forma absoluta en el corazón de cada persona. Otra cosa es que el corazón se aleje o se acerque a la transparencia de la Ley. Procura siempre acercarte y que su Luz brille cada vez más cerca.

Y luego estudia matemáticas.

El rabino me dijo adiós y yo me fui algo triste hacia el Muro de las Lamentaciones.

LA BURBUJA CÓSMICA


Cuando sientas que la vida se complica, haz lo siguiente.

  • Mete toda la situación en que vives en una burbuja.
  • Lánzala al silencio cósmico, a la noche infinita del universo.
  • Contémplala desde lejos. Siente la lejanía cósmica del acontecimiento.
  • Y ahora actúa en la dirección correcta.
  • Siempre hay una dirección correcta.
  • Las matemáticas del universo exigen siempre una dirección correcta.

02 febrero, 2011

EL MISTERIO DE LA CRUZ

Piensa en una cruz. Piensa ahora en el punto de cruce entre la vertical y la horizontal. Es un punto. Abstráelo: un punto perfecto: la conjunción entre la horizontalidad del mundo material y la verticalidad del mundo mental o espiritual.

Ahora imagina el palo vertical (stipes) extendiéndose hasta el infinito. Y, de la misma manera, el palo horizontal (patibulum) se extiende también hasta el infinito.

Ahora imagínate todo el conjunto perfecto. Abstráelo hacia una absoluta perfección.

Ahora hazlo girar a una perfecta e infinita velocidad.

Y ahora un pequeño esfuerzo: eleva todo el conjunto a una cuarta dimensión.

En ese punto. Ese punto: ahí, ahí …..está la absoluta objetividad de la fe. Imposible destruir esa imagen. Imposible deshacerte de ella. Infinita, absoluta, eterna, indestructible, perfecta imagen de la fe.

Y no depende de tu subjetividad, no depende de tu esfuerzo mental, ni de ninguna alucinación o delirio o juego imaginativo. Te ha atrapado y aunque quieras desprenderte de ello jamás podrás. Aunque estés borracho o inconsciente ahí está porque no depende de ti. Si pierdes tu mente ahí seguirá.

Esa es la clave absoluta de la vida y de la muerte, del tiempo y del espacio. Vives en la fe.


(La Teología Salvaje de Nesalem. Tomo I, capítulo XXXII)


01 febrero, 2011

LA PUÑETERA VERDAD



La verdad se va imponiendo poco a poco a pesar de las resistencias, los recelos, la abierta hostilidad hacia ella.

La verdad es el final de toda corrosión. Está al final de toda corrosión de pensamiento, de sistema, de ideología, de religión, de filosofía; de apatía, de entusiasmo, de locura, de cordura; de razón, de irracionalismo.

Cuando llegas ahí donde todo se disuelve y vives el vértigo del vacío de una forma absoluta: ahí está la Verdad.

Y, entonces, o lo comprendes todo de repente; o, seguirás siendo tan necio como hasta ahora.