31 agosto, 2010

AMIN MAALOUF Y LAS IDENTIDADES ASESINAS


Leí “Identidades Asesinas” de Amin Maalouf casi de un tirón. Es un librito de 174 páginas publicado en español por Alianza Editorial. El libro empieza hablando de las “personas fronterizas” que se están dando en un mundo globalizado. El joven nacido en Francia de padres argelinos vive una serie de influencias francesas, europeas, occidentales; mezcladas con otras árabes, bereberes, africanas. Esta experiencia sería enriquecedora para el joven argelino si fuera libre de vivirla en su plenitud, dice Maalouf, pero puede resultar traumática si “cada vez que se confiesa francés hay quienes le miran como un traidor, como un renegado incluso ./. y si al revés es blanco de hostilidad, de desconfianza e incomprensión.” “El turco nacido en Alemania para su sociedad de adopción no es alemán; para su sociedad de origen tampoco es un turco auténtico.” El protestante norirlandés casado con una católica, la mujer serbia casada con un croata, etcétera. Todo esto son ejemplos de “personas fronterizas atravesadas por unas líneas de fracturas étnicas, religiosas, o de otro tipo.” Y para Maalouf estas personas tienen una misión muy especial: Su vocación es ser enlaces, puentes, mediadores entre las diversas comunidades y diversas culturas.” Además añade: “Si esas personas no pueden asumir por sí mismas sus múltiples pertenencias, si se las insta continuamente a que elijan un bando u otro, si se las conmina a reintegrarse en las filas de su tribu, entonces es lícito que nos inquietemos por el funcionamiento del mundo. ./. si se las ´insta´ a elegir , si se las ´conmina´—decía—. ¿Quién las conmina? No solo los fanáticos y los xenófobos de todas las orillas: también tú y yo , todos nosotros. Por esos hábitos mentales y esas expresiones que tan arraigadas están en todos nosotros, por esa concepción estrecha, exclusivista, beata y simplista que reduce toda identidad a una sola pertenencia que se proclama con pasión. ¡Así es cómo se ´fabrican´los autores de las matanzas!” Él, Amin Maalouf, es libanés, árabe cristiano, ciudadano francés que escribe en francés, abuela turca, abuelo egipcio maronita, etc.

Amin cree que los lazos que unen a las personas con sus semejantes son siempre singulares, casos particulares y únicos: identidades compuestas en lugar de una sola identidad genérica: “Los que reducen la identidad a la pertenencia de una sola cosa, instala a los hombres en una actitud parcial, sectaria, intolerante, dominadora, a veces suicida, y los transforma a menudo en gentes que matan o en partidarios de quienes lo hacen. Su visión del mundo está distorsionada, sesgada.” Y por oposición: “Desde el momento en que concebimos nuestra identidad como integrada por múltiples pertenencias, unas ligadas a una historia étnica y otras no, unas ligadas a una tradición religiosa y otras no, desde el momento en que vemos en nosotros mismos , en nuestros orígenes y en nuestra trayectoria , diversos elementos confluentes, diversas aportaciones, diversos mestizajes, diversas influencias sutiles y contradictorias, se establece una relación distinta con los demás y también con los de nuestra propia ´tribu´. Ahora, en `nuestro` lado, hay personas con las que definitivamente tengo muy pocas cosas en común, y en el lado de ´ellos` hay otras de las que puedo sentirme muy cerca.” ./. “Lo cual me lleva a pensar que la evolución actual de un mundo globalizado podría favorecer, a la larga, la aparición de una nueva manera de entender la identidad . Una identidad que se percibiera como la suma de todas nuestras pertenencias , y en cuyo seno la pertenencia a la comunidad humana iría adquiriendo cada vez más importancia hasta convertirse un día en la principal ./. sin anular por ello todas las particularidades.

Amin critica la indulgencia que muestra Occidente con los países árabes, africanos, etcétera. Dice: “ El postulado básico de la humanidad es considerar que hay derechos que son inherentes a la dignidad del ser humano, y que nadie debería negárselos a sus semejantes por motivos de religión, color, nacionalidad, sexo o cualquier otra condición ./. No puede haber por un lado una carta universal de los derechos humanos y por otro cartas particulares: una musulmana, otra judía, otra cristiana, otra africana, otra asiática, etc. ./. Respetar a alguien, respetar su historia, es considerar que pertenece al mismo género humano, y no a un género humano distinto, a un género humano de segunda categoría../. Las tradiciones sólo merecen ser respetadas en la medida en que son respetables, es decir, en la medida exacta en que respetan los derechos fundamentales de los hombres y las mujeres.”

Y también nos dice Amin: “Cuánta gente siente la tentación de encastillarse en su papel de víctimas —víctimas de Estados Unidos, víctimas de Occidente, víctimas del capitalismo o del liberalismo, víctimas de las nuevas tecnologías, de los medios de comunicación, del cambio./. Encerrase en una mentalidad de agredido es para la víctima aun más devastador que la propia agresión./. A los que reaccionan así me gustaría decirles: ¡El mundo de hoy no es como la imagen que os habéis hecho de él! ¡No es verdad que este dirigido por fuerzas oscuras y todopoderosas! ¡No es verdad que les pertenezca a “los otros”./. visto desde el Sur y el Este, es Occidente quien domina; visto desde París, quien domina es Estados Unidos; pero ¿qué se ve en Estados Unidos? Unas minorías que reflejan toda la diversidad del mundo, unas minorías que sienten la necesidad de afirmar su pertenencia de origen./. Cuando hemos oído decir mil veces que el poder está en varones de raza blanca, de los protestantes anglosajones, se escucha de repente una tremenda explosión en Oklahoma City . ¿Quiénes han sido? Justamente unos varones de raza blanca, anglosajones y protestantes, que también están convencidos de que son la más olvidada y agraviada de las minorías,./. una especie en extinción a la que solo le queda las armas del terrorismo más asesino.”

Amin Maalouf tiene algo muy importante que decir sobre las lenguas. “De todas las pertenencias que atesoramos la lengua es casi siempre una de las más determinantes. ./. Cuando dos comunidades hablan lenguas distintas, su religión común no es suficiente para unirlos./. La religión tiene vocación de exclusividad, y la lengua no. Es posible hablar simultáneamente el hebreo, el árabe, el italiano y el sueco, pero no es posible ser al mismo tiempo judío, musulmán, católico y luterano./. Nada hay más peligroso que tratar de cortar el maternal cordón que une a un hombre con su lengua./. Es esencial que./. se vigile sin descanso el derecho de todo ser humano a conservar su lengua propia y a utilizarla con plena libertad. Esa libertad me parece aún más importante que la libertad religiosa; esta ampara a veces doctrinas que son hostiles a la libertad y contrarias a los derechos fundamentales de las mujeres y los hombres./. Proclamar el derecho de toda persona a hablar su lengua no debería suscitar ningún escrúpulo democrático.”

24 agosto, 2010

QUÉ ES SER JUDÍO Y QUÉ ES SER ISRAELÍ


Somos muchos los que confundimos ser israelí con ser judío, pero quien visite Israel y hable con muchos israelíes se dará cuenta de que no es lo mismo. Veamos. ¿Quién es objetivamente judío? Obviamente quien pertenece y profesa el judaísmo como religión. ¿Implica la pertenencia al judaísmo la incorporación a la etnia o nación judía? La respuesta es sí. En este caso el judaísmo se diferenciaría de, por ejemplo, el metodismo o el catolicismo. Uno se hace metodista o católico, pero ello no implica formar parte de ninguna etnia o nación concreta: ser metodista o católico en una democracia liberal no implica pasar a ser miembro de la nación o etnia católica o metodista. Ser metodista o católico es perfectamente compatible con ser al mismo tiempo francés, escocés, navajo o argentino. Tampoco ser metodista o católico implica tener una relación y continuación de lazos genealógicos que han de mantener esa identidad en el tiempo, incluso habiendo abandonado la práctica religiosa. Se entiende que ser metodista o católico es una cuestión de fe, no de pertenencia a un grupo ligado por lazos consanguíneos. Pero es importante tener en cuenta que para muchos practicantes del judaísmo ser judío es también perfectamente compatible con ser francés, escocés, o argentino.

La diferencia del judaísmo respecto a otras religiones estriba entonces en que la pertenencia a la religión incorpora al practicante a una red genealógica que lo condiciona, no solo a él o ella; sino también a su descendencia sea esta practicante o no. Incluso, si abandona la fe judaica convirtiéndose a otra religión, sus orígenes pueden ser motivo determinante de su identidad, salvo que esa identidad haya quedado borrada en el tiempo por razones de total asimilación. Su condición judía sería entonces como una herencia genealógica de la cual no se podría desprender aunque quisiera. Esto fue así durante siglos para los judíos antes de la creación del estado de Israel y ahora en el presente con la existencia de dicho estado. Es necesario tener en cuenta, para evitar malintencionados juicios racistas, el factor histórico de las conversiones masivas al judaísmo en la antigüedad y principios de la edad media. Muchas genealogías supuestamente judías originarias (sefardí o askenazí) tendrían realmente una ascendencia bereber, latina, kazar, germánica, árabe, turca, etc. Ello nos hace cuestionar el mito del puro origen étnico o racial, para centrarnos más en las circunstancias históricas que hacen posible esta etnia. Es, entonces, objetivamente judío todo aquel que pertenece a la religión judía; sea por continuidad familiar o por conversión. Pero lo es también todo aquel que aun habiendo renegado de su religión o habiéndose convertido a otra religión mientras pueda ser probada su ascendencia. Spinoza, el filósofo siguió y sigue siendo objetivamente judío aun habiendo sido expulsado oficialmente de la sinagoga por sus ideas panteístas. Kart Marx o Freud, ateos, y; Henry Bergson, católico, son más casos que también confirman la definición de judío basada en el concepto de etnia o genealogía (que no genética) más que la práctica religiosa per se.

Si el ser objetivamente judío depende de una pertenencia real y concreta, por razones de religión o genealogía a una determinada etnia o nación; entonces el sionismo como ideología nacionalista tendría su razón de ser. Todo grupo étnico o nación podría hacer valer sus derechos históricos máxime cuando es objeto de persistente persecución o discriminación por parte de las mayorías nacionales o estados en los que intenta convivir como ciudadanos con plenos derechos. El proyecto nacionalista sionista del siglo XIX tenía como objetivo la creación, o mejor dicho restauración, de un estado judío en el territorio que por supuesto derecho histórico le correspondería: Palestina. Las circunstancias históricas, junto al tenaz esfuerzo y sacrificio de muchos judíos retornados, permitieron la creación del estado de Israel. En un principio Israel se define como estado étnico, y; por tanto, es, automáticamente ciudadano israelí todo aquel que pueda demostrar su pertenencia genealógica a la etnia judía. Hay matices y cambios en cuanto a la línea materna o paterna del potencial ciudadano israelí; pero el estado de Israel es fundamentalmente un estado de los judíos que responde a una necesidad histórica de dicha nación o etnia. Israel, como cualquier estado moderno, no se construye en un vacío geográfico ni en ninguna abstracción idealista: el territorio palestino que se ha de ocupar posee ya una población que en mayor parte llevaban siglos en dicho territorio. Sin detenernos en los años de conflicto y expulsión forzada de miles de árabes palestinos consecuencia de la guerra o deliberada limpieza étnica, diremos que los árabes palestinos (hablamos de 1,400, 000 o sea, el 20% de la población israelí) que, después de la guerra de Independencia del 48, quedaron en territorio israelí; tienen también en la actualidad pleno derecho a la ciudadanía israelí. Tienen sus partidos políticos y representación en el Parlamento. De este derecho participan así mismo los ciento y pico mil drusos que viven en Israel, sin olvidarnos de la minoría beduina o cristiana ya establecida en dicho estado.

Podemos entonces decir que Israel como estado, aunque sigue siendo el estado que corresponde por derecho a la nación judía; sin embargo, la definición de ciudadanía israelí alcanza tanto a judíos como a no-judíos. Ser ciudadano israelí no es sinónimo de ser judío, y; por lo tanto la definición de la identidad israelí no corresponde necesariamente a la identidad judía. Este es un error muy común en la prensa occidental, confundir ciudadanía israelí con identidad judía. Muchos residentes no judíos en Israel o personas que se casan con ciudadanos israelíes (con excepción de los árabes palestinos de los territorios ocupados), tienen opción a dicha ciudadanía. Confundir, entonces, identidad judía con identidad israelí puede dar lugar a análisis equivocados y a juicios tergiversados. La gran mayoría de judíos franceses o ingleses no son israelíes y viven al margen de la problemática concreta israelí. La población drusa de Daliat-el Carmel sí es israelí y tiene que lidiar con los problemas concretos que implica dicha nacionalidad. Saber distinguir estos matices es importante a la hora de juzgar un país como Israel. Queda mucho por analizar y seguro que hay muchas preguntas que habría que resolver, pero por intentarlo que no quede.

10 agosto, 2010

PILAR RAHOLA HABLA


TOMÁS ALCOVERRO.- Israel es el problema para la zona.
PILAR RAHOLA- ¿Israel? ¿Cómo? De modo que tipos que esclavizan a las mujeres, creen en la guerra santa y adiestran a niños para que sean bombas humanas no son un problema. ¿Y un país democrático como Israel resulta que es un problema para el mundo?

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PILAR RAHOLA- Los libaneses estuvieron ocupados durante años por la dictadura de Siria, cosa que por cierto no preocupó en ningún momento a la intelectualidad y a los progres europeos .../... no hay ni una sola matanza perpetrada por árabes que haya sido juzgada. Entre ellas, por ejemplo, las matanzas de Hamás, del presidente sirio Hafez Al-Asad, donde murieron más de 30,000 personas. Es decir, las matanzas 'arabes no nos interesan .../... las matanzas árabes que han sido muchas y muy cuantiosas, nunca han interesado. Como no interesó Septiembre Negro. nadie quiso nunca llevar a ningún presidente jordano a ningún tribunal internacional.../...hay que recordar que quien más palestinos ha matado han sido los árabes.

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Un palestino que lucha por tener un Estado es un resistente, un servidor de su pueblo. pero un palestino que coge niños de ocho años. los entrena en el odio y en el amor a la muerte, y los convierte en bombas humanas, no es un resistente, es un loco fanático asesino. No me conviertas a los fabricantes de bombas humanas en héroes. Son asesinos. Asesinos motivados por una ideología nihilista totalitaria .../... Nada destruye más al pueblo palestino que este ejército de asesinos extremistas.

Extractos sacados del libro "ATRAPADOS EN LA DISCORDIA" Conversaciones sobre el conflicto Israel-Palestina".Ediciones Destino. Imago Mundi.Barcelona 2009.

06 agosto, 2010

ILAN PAPPÉ Y LA LIMPIEZA ÉTNICA PALESTINA

Ilan Pappé es un historiador analista de la universidad de Haifa, Israel. Él es judío-israelí y ha escrito varios libros sobre el conflicto árabe-israelí. Uno de ellos, publicado en español, se titula “La Limpieza Étnica Palestina”. En este libro, lleno de citas y bien documentado, trata de demostrar cómo el sionismo era un proyecto que contemplaba la expulsión de la población árabe de Palestina para dejar paso a los miles de inmigrantes que iban poblando este territorio bajo mandato británico y anteriormente gobernado bajo el imperio turco. Según Pappé, el sionismo creó el mito de una Palestina desértica, abandonada en el atraso; con una población árabe escasa viviendo un feudalismo de campesinos y terratenientes ausentes que vendían sus tierras de forma codiciosa y voluntaria. Pero, según el libro, eso no era así: Palestina estaba poblada por una sustanciosa mayoría árabe que vivía principalmente en pueblos y aldeas, pero que una vez que el sionismo se fue haciendo con el poder no dudó en expulsar de forma violenta y criminal la mayoría de las veces.

La lectura del libro de Pappé es estremecedora. El Ben-Gurión que nos presenta no tiene ningún escrúpulo en ordenar los “desalojos” de cientos de aldeas árabes a sangre y fuego. Los grupos armados como Haganah, Irgun o la banda Stern; usaban la dinamita y las ejecuciones sumarias para amedrentar a las poblaciones árabes y así obligarlas a huir y abandonar las tierras. Si los hechos que narra Pappé son ciertos entonces estamos hablando de crímenes de guerra y limpieza étnica contra una población pacífica que no tenía la preparación suficiente para hacer resistencia, ni los medios para enfrentarse a una fuerza judía, mucho más fuerte y con un armamento moderno. Pero no sólo las aldeas y pueblos, sino que también los mayoritarios barrios árabes de las ciudades como Haifa, Joffe y Acre o Akko, sufrieron el terror y la muerte indiscriminada por parte judía para forzar así el abandono y desalojo de la población palestina.

Si bien es verdad, según Pappé, que mucha tierra fue comprada a los terratenientes árabes ausentes (vivían en El cairo, Beirut o Damasco), y que además esta tierra se vendía con aldeas y campesinos incluidos; lo cierto es que la mayor parte de la tierra, hoy día israelí, se consiguió robándola a los árabes que vivían en ella. La guerra de independencia israelí tras la anunciada Partición de la ONU, fue una guerra muy desigual ya que los judíos poseían un dominio desproporcionado en armas y medios, sobre los ejércitos árabes que; con la excepción de la Legión Árabe, estaban mal equipados y carentes de una formación adecuada. Algunos eran voluntarios que se ofrecían a defender algunas zonas árabe-palestinas con cierto valor, pero sin armamento adecuado. Más tarde la propaganda sionista daría una versión de los hechos totalmente sesgados y haciendo creer que los judíos se habían enfrentado a fuerzas árabes muy superiores en número y equipamiento; y así, entonces, se ganó la independencia de forma gloriosa y heroica. Es decir: un puñado de judíos rodeados de ejércitos de varios países árabes lograban defenderse de forma desesperada y sin apenas medios a las abrumadoras fuerzas del enemigo.

Si el libro de Pappé dice la verdad, las consecuencias son muy graves para el Israel actual. En realidad Pappé deslegitima el Estado de Israel desde su fundación. Israel existe como consecuencia de una limpieza étnica y métodos terroristas para llevarla a cabo, viene a decir este historiador. Con ello daría la razón a las tesis palestinas y todos los refugiados que viven en los diferentes campamentos o colonias en Gaza, Cisjordania, Líbano, etc.. tienen derecho a volver a sus tierras y propiedades confiscadas ilegalmente, etc. Podríamos hasta decir que el supuesto terrorismo de Hamás y Cía tiene su justificación en la injusticia fundacional de Israel como estado. Que un israelí diga esto es muy fuerte y máxime cuando sus libros son leídos por mucha izquierda europea muy proclive a aceptar esas tesis como ciertas y así reforzar ese sentimiento antiisraelí tan generalizado. La tesis del libro refuerza la idea del sionismo como proyecto colonialista europeo.

Yo, una vez leído el libro, me cuesta trabajo creer que la población árabe palestina fuera tan pacífica, tan pasiva, tan inocentemente aldeana; como pinta Pappé. El historiador, perteneciente a una izquierda radical, parece caer en la tentación de describir a la víctima perfecta con que todo revolucionario idealista sueña. Tampoco me encaja el retrato de unos líderes sionistas tan carentes de escrúpulos, tan crueles, tan fríos y calculadores para conseguir sus objetivos “colonialistas”. Ben Gurión aparece como un auténtico criminal de guerra dirigiendo operaciones de limpieza étnica que acabarían en miles de muertes y ejecuciones sin juicio previo. Hay cosas que Pappé no dice de los palestinos y sus líderes. Hay silencios que, a mi me parece, pretenden reforzar una postura ideológica que filtra los hechos desde un principio. No obstante este libro merece una respuesta y una contra-demostración que, a juzgar por la apretada documentación de primera mano que presenta, sería tan ardua como necesaria.

05 agosto, 2010

LA MODERNIDAD ISRAELÍ

Ordinary people in an extraordinary land. THE ISRAELIES. Este es un libro de Donna Rosenthal que sería bueno traducir al español. El capítulo titulado “Swords against Stock Shares”, “Espadas contra la Bolsa”, no tiene desperdicio. La economía israelí es una economía dinámica, creativa, innovadora y altamente competitiva.
Universidades como la Hebrew University, Weizmann Institute y Technion, preparan a las mejores mentes después de una buena selección. Israel tiene más ingenieros, científicos, investigadores de la ciencia de la vida y físicos per capita que ningún país del mundo. En Haifa están instaladas Microsoft, Sun Microsytems, GE, Motorota, IBM, Hewlett-Packard, Intel’s Haifa en forma de centros de desarrollo, investigación y diseño. Es en Israel donde la PillCam se inventó y desarrolló gracias a un chaval con inquietudes y facilidades para llevar a cabo esas inquietudes que se llamaba Gavriel Iddam. Gil Shewd es otro chaval que se puso a inventar, cuando nadie pensaba todavía en ello, Check Point; una empresa de seguridad informática que diseñó el famoso Fire Wall, y que en 2001 alcanzaba los $20 billones del valor de la bolsa. Eli Barkat, fundador de BRM Technologies expresó bien la actitud de muchos israelíes en el presente: “Hacer de un problema una oportunidad es mi modo de ver la vida. Si no te mata te fortalece. La razón de High Tech es crear dinero y valor". Muchas de estas investigaciones y proyectos surgen en un principio de las necesidades militares de Israel. Un país que vive con la permanente amenaza de guerra ha de desarrollar su materia gris al máximo. Es cuestión de supervivencia. Nuestro guía Emmanuel lo decía: "No tenemos recursos naturales, pero tenemos materia gris". Lo dice también Gavriel Iddam: "No tenemos petróleo, no tenemos agua. Los únicos recursos nacionales que tenemos son arena y cerebros. Y con los cerebros estamos convirtiendo la arena en silicona.”


El antiisraelismo y el antisemitismo prefieren ver a Israel como un país agresor, pirata, racista, carnicero con los palestinos, militarista; etc. Lo “judío” ya se sabe: en el fondo hay algo de perverso, de ser “muy suyos”, de mirar para sí, de “controlar el mundo si los dejas” etc. Ellos no son como nosotros: tan solidarios, tan democráticos, tan pacifistas, tan amigos del reparto (con dinero ajeno). Con el 20% de paro en España tendríamos que hacer una reflexión más seria sobre en qué está basada nuestra economía, sobre qué ideales, valores y ambiciones gravitamos. Quizás sobre la inmensa cantidad de retórica vacía que utilizamos a raudales, pero que no se concreta en valores reales, en competitividad, en proyectos ambiciosos y arriesgados. La Asturias que yo conozco es precisamente la antítesis de este espíritu israelí: lo nuestro es la comodidad, aspirar a ser funcionarios, recibir alguna subvención y votar a los de siempre para seguir subordinados a la política más parasitaria y anquilosada del presente. Israel no puede más que despertar hostilidad y manifiesta envidia: preferimos ser resentidos palestinos sin ni tan siquiera tener claro cuál es el trasfondo del problema que sacude a Oriente Medio. Nos van los tópicos, las consignas del momento. Sería bueno ver el ejemplo y la parte positiva de Israel. Podría servirnos de referente.

Quizás haya factores culturales y religiosos que han creado esta forma de ser tan tenaz, a diferencia de otras culturas más conformistas, más cómodas, menos resistentes o eficaces ante los desafíos de la vida...

Tema a debate.

02 agosto, 2010

"AMAD A VUESTROS ENEMIGOS." Dijo Jesús.


“Amad a vuestros enemigos” puede ser la clave del final de todas las guerras, pero si empiezas a amar a tus enemigos y ellos no muestran la misma simpatía hacia ti (que es lo más probable), la vida individual y social sería imposible para quien así piense. Tu enemigo abusaría de ti, te haría la vida imposible. La nación enemiga te invadiría y te haría desaparecer si fuere posible.
“Amad a vuestros enemigos” ha de tener otro significado. Quizás signifique que has de ver a tu enemigo como persona potencialmente tan digna como tú, pero que al transgredir ciertas reglas de convivencia ha traspasado un umbral permitido, más allá del cual comienza el enfrentamiento y quizás la violencia. Si la dignidad de tu enemigo implica la merma o degradación de la tuya, entonces por mucho respeto y dignidad que puedas reconocer en esa persona o nación o grupo; no puedes dejar que te destruyan, has de defenderte y luchar.
Jesús, cuando habló de este tema fue absolutamente radical. Dijo que si te abofeteaban que pusieras la otra mejilla, que si te quitaban el abrigo o la camisa que les dieras hasta los calzoncillos y que eso haría ver a los enemigos su propia ignominia, cosa rara en un buen enemigo que sólo aspira a destruirte. Pero quizás estuviese predicando una ética de emergencia por la inminente venida del Fin del Mundo. Ante esa inminente venida lo más valioso sería desprenderse de todo: el Total y Absoluto desapego.