27 mayo, 2008

Satán

Satán es una figura que se aparece en ocasiones para tocar las narices. Es alto, delgado, con cara de hombre-caballo y con un cipote enorme que le cuelga como un badajo culebreante. Sus patas son delgadas, pero insolentonas. Se pavonea con ellas cuando se acerca a tentar. Mueve el culo como una maricona y suele sacar la lengua a las mujeres con insinuaciones lascivas. Algunas que acceden a sus placeres lenguateros dicen que el gusto que les entra es insoportable: plena disolución en orgasmo de locura.

Satán es un peligro.

No cabe duda.

26 mayo, 2008

Dioses

Merkal dijo que Jah existía.
Narkomah respondió que no había dioses.
Y Merkal respondió que no creer en los dioses era un acto de voluntad divina.
Narkomah se rió.
Y Merkal dijo: "Tu risa es prueba de que existes, y, nada existe sin el poder de Jah."
Narkomah se volvió a reir con todas sus fuerzas.
Luego cada uno se fue por su sitio.

(Eran aquellos tiempos en que las tribus veneraban algún dios. Los hombres mostraban respeto por los dioses. Tan solo Narkomah dudaba como sólo podían dudar los de la tribu comerciante de los Grewq.)

25 mayo, 2008

Libertad

Las supuestas libertades que disfruta el ser humano no son más que nuevas puertas a nuevas esclavitudes de las que habrá de liberarse para volver a nuevas opresiones.

16 mayo, 2008

Las Merazon


Hemos atravesado la sierra de Tisón-Mat. Ahora nos dirigimos al inmenso bosque de Jurka-ben. Allí viven las tribus de mujeres llamadas Merazon. Son mujeres que han huido de sus pueblos o ciudades para formar una nación de forajidas. Odian a los hombres y tratan de vivir por si mismas en una especie de tribu terriblemente autoritaria y disciplinada. El odio a los machos las une y ese odio lo justifica todo. Para reproducirse raptan hombres jóvenes o hacen prisioneros masculinos de las caravanas que cruzan la llanura de Irpson. Se acuestan con ellos para quedar preñadas y luego los matan en una ceremonia ritual. Todo macho que nazca es arrojado por un barranco.

Hemos tomado todas las precauciones posibles. La vigilancia nocturna es extrema. Las armas no duermen. Caer en manos de las Merazon sería un riesgo demasiado serio para nosotros. Poco a poco atravesamos el gran Jurka-ben sin más problemas que la tremenda humedad que nos ahoga y los mosquitos que nos abrasan.

(Tiempos de nomadismo. Siempre hacia adelante. Pararse sería reconocer que sólo el tiempo importa. Pero para nuestro pueblo el cambio en el espacio era nuestra seña de identidad: siempre en otra parte. Cómo recuerdo aquellos años de Gran Exhedoh huyendo de las ciudades Klepton, del mundo muerto en vida, sedentario... Oh JAH, nuestro Dios!!!)

14 mayo, 2008

Los Zuloj


Hoy hemos tenido una escaramuza con los Zuloj. Esta tribu infecta las laderas de Tison-Mat y ataca con saña cuando ven extraños en su territorios. No pudimos negociar ningún tipo de trato para atravesar este territorio y rápidamente nos replegamos en formación de defensa. Efectivamente, los Zuloj nos atacaron al oscurecer, pero sus armas primitivas no pudieron contener nuestros tiros de ballesta y escopeta. Al final huyeron dando gritos y alaridos dejando a un herido en tierra. Lo curamos y le dejamos en una cueva cercana. Seguimos caminando cuesta arriba entre rocas calizas y arbustos de recia textura de pinchos insoportables. Al llegar la noche hicimos campamento.

(Tiempos oscuros de viaje permanente, de huida permanente; Cuando recuerdo aquella marcha recuerdo también la fuerza que nos unía y la promesa que nos hicimos de nunca llegar a ser animales sedentarios)

En Ruta hacia Mujdat


La tierra es áspera. Caminamos despacio y en silencio. Llevamos suficientes provisiones, pero el camino se hace duro. Hay una sensación de alivio. Abandonamos las ciudades de Seklas. Abandonamos su agotada y senil civilización. Los dejamos que se vayan consumiendo en su molicie sensual. Los bárbaros de las montañas de Krumar están afilando sus armas para un día no muy lejano entrar en las ciudades y barrerlas. Así es este planeta. Así ha sido siempre. Nosotros abandonamos a tiempo. Nos espera traspasar la dura cordillera de Tison-Mat para luego llegar al Valle de Mujdat. Allí nos espera la tribu de Miztarin.

10 mayo, 2008

Los Kretul


Hemos entrado en tierra de los Kretul. Esta gente es desconfiada. Viven de la venta de animales. También cultivan una extraña hierba que produce alucinaciones. Son ásperos de carácter y golpean a sus mujeres sin piedad. Los Kretul nos han dejado acampar con la condición de que les paguemos en oro. Desde su andrajoso poblado podemos ver las sublimes montañas de Grwert. Hemos de cruzarlas para encontrarnos con la tribu de Marhadom. Antes de apagar el fuego hemos orado a JAH. Nuestra peregrinación no tendrá fin.

(Y sin embargo había tristeza en nuestros niños, había incertidumbre; pero éramos fuertes, de espíritu fuerte y capaces de luchar llegado el momento. Los Kretul en el fondo nos temían. Sabían quienes éramos...)

Exhedoh


Lo único que me importa es salir de la ciudad infernal de Klepton para alcanzar el desierto. El Apocalipsis está cerca y he de buscar a los elegidos del pueblo de Wolprew. Nos hemos de congregar y luego iniciar la Gran Marcha hacia la Nueva Jersalemk. Mi pueblo es fuerte y mantiene la fe en su Dios Jah y por eso es odiado por los incrédulos o los adoradores de falsos dioses. Ha llegado la hora de juntarnos, de salir de nuestro exilio milenario, de volver a contar nuestra historia sagrada y las leyendas ancestrales. Hemos de empezar nuestro nuevo Gran Exhedoh...

(Eran los tiempos de leyenda, de mito, de lejanía; nuestro dios no era de este universo y nosotros éramos extraños en este mundo. Estábamos de paso y nada conseguía apegarnos al planeta Tierra. Los Wolprew teníamos una misión que se perdía en los límites del tiempo. La Vuelta, el Retorno a JAH: nuestra Ley, nuestras leyendas...)